Contra Toda Regla narra el reencuentro entre Ander y Eliana, una atracción prohibida que desafía amistad, lealtad y principios, demostrando que algunos amores nacen precisamente donde nunca deberían hacerlo.
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Capítulo 21
La jornada laboral había terminado hacía varios minutos.
Poco a poco, los empleados de B&C Consulting abandonaban el edificio.
Eliana salió del ascensor con el bolso colgado al hombro.
Aquel había sido, sin duda, el día más largo desde que había llegado a la empresa.
Al llegar al estacionamiento, divisó a Sofía apoyada contra una columna, revisando su teléfono.
Al escuchar sus pasos, levantó la vista y sonrió.
—Pensé que te habías escapado sin mí.
Eliana negó con una leve sonrisa.
—Te prometí que nos iríamos juntas.
—Y yo no pensaba dejar que incumplieras esa promesa.
Eliana soltó una pequeña risa.
—¿Lista?
—Más que lista.
Caminaron hasta el automóvil de Eliana.
Una vez dentro, Sofía se acomodó en el asiento del copiloto y abrochó el cinturón.
—Antes de ir a mi departamento, ¿hacemos una parada?
—Claro. ¿Dónde?
—Hay una pizzería muy buena a unas calles de aquí. Y enfrente hay una tienda donde venden un vino excelente.
Eliana la miró de reojo.
—¿Ese es tu plan para animarme?
—No.
Sofía sonrió.
—Mi plan es alimentarte. Lo demás depende del vino.
Las dos rieron.
Por primera vez en todo el día, Eliana sintió que el peso sobre sus hombros disminuía un poco.
......................
Veinte minutos después, salían de la pizzería con dos cajas humeantes.
Sofía llevaba además una bolsa.
La levantó con orgullo.
—Misión cumplida.
Eliana observó la botella que sobresalía de la bolsa.
—¿Vino tinto?
—El mejor compañero para una noche de confesiones.
—¿Y si no quiero confesar nada?
Sofía sonrió con complicidad.
—Entonces nos comeremos la pizza y criticaremos a nuestros compañeros de trabajo.
Eliana soltó una carcajada.
......................
Durante el trayecto hablaron de temas completamente distintos.
De películas.
De música.
De sus comidas favoritas.
Sofía evitó mencionar el trabajo.
......................
Media hora después, el automóvil se detuvo frente al edificio donde vivía Sofía.
Ella bajó primero y sonrió.
—Bienvenida a mi humilde hogar.
Eliana tomó las cajas de pizza mientras Sofía sostenía la botella de vino.
Las dos entraron al edificio entre bromas.
...ΩΩΩΩΩΩΩΩΩΩΩΩΩΩΩΩ...
Mientras tanto...
Ander permanecía de pie frente al ventanal de su penthouse, con una copa de whisky entre los dedos.
La ciudad brillaba bajo la oscuridad de la noche, pero él apenas la veía.
Su mente seguía atrapada en el mismo lugar.
En la oficina.
En Eliana.
En aquel beso.
Dio un largo trago al whisky y dejó escapar un suspiro.
Se pasó una mano por el rostro, frustrado.
Llevaba más de una hora intentando concentrarse en cualquier otra cosa.
Había abierto la computadora.
Revisado algunos correos.
Incluso intentó leer un informe.
Fue inútil.
Cada pocos minutos regresaba al mismo recuerdo.
Los labios de Eliana.
La forma en que había cerrado los ojos.
Lo suave que había sido besarla.
Apretó la mandíbula.
—Olvídala.
Se ordenó a sí mismo.
—Es la hermana de Mario.
Aquellas palabras ya no parecían suficientes para convencerlo.
Necesitaba sacar a Eliana de su cabeza.
Y conocía una única manera de hacerlo.
Terminó el whisky de un solo trago, dejó el vaso sobre la barra y tomó las llaves del automóvil.
—Una noche de sexo...
Murmuró con amargura.
—Eso me hará olvidar esos labios.
Se dirigió hacia la salida decidido.
...ΩΩΩΩΩΩΩΩΩΩΩΩΩΩΩΩ...
En el departamento de Sofía...
La película terminó sin que ninguna de las dos le prestara demasiada atención.
Las cajas de pizza vacías seguían sobre la mesa de centro y la botella de vino ya estaba a la mitad.
Sofía tomó la botella y volvió a llenar ambas copas.
Eliana la miró.
—No debería tomar más... tengo que conducir.
Sofía sonrió con tranquilidad.
—Solo una copa más, si prefieres, te quedas a dormir aquí. Mi sofá es bastante cómodo...
Eliana sonrió.
—Lo pensaré.
Ambas chocaron suavemente las copas antes de beber.
Durante unos minutos permanecieron en silencio.
Solo se escuchaba la música suave que sonaba de fondo.
Hasta que Eliana habló.
—¿Sabes?... Desde que era una niña miraba a Ander.
Sofía giró el rostro hacia ella, sin interrumpirla.
—Siempre me gustó.
Bajó la mirada hacia el vino.
—Cuando tenía quince años me di cuenta de que él nunca me vería con esos ojos.
Sonrió con nostalgia.
—Para él yo era solo la hermana pequeña de Mario.
Respiró hondo.
—Después él y mi hermano vinieron a este país para crear B&C Consulting. Dos años más tarde decidí irme a estudiar al extranjero.
Le dio otro sorbo a la copa.
—Pensé que la distancia me ayudaría a olvidarlo.
Negó lentamente.
—Incluso llegué a convencerme de que lo había superado.
Sofía permanecía en silencio, dejándola hablar.
—Cuando acepté el trabajo, creí que volver a verlo no significaría nada.
Una risa amarga escapó de sus labios.
—Qué equivocada estaba.
Levantó la vista.
—Hoy nos besamos.
Su voz apenas fue un susurro.
—Fue... mi primer beso.
Sofía abrió ligeramente los ojos, sorprendida.
Eliana asintió con una sonrisa triste.
—El primero.
Guardó silencio unos segundos antes de continuar.
—En la universidad conocí a muchos chicos.
Algunos eran atentos.
Otros insistentes.
Hasta hubo quienes me invitaron a salir varias veces.
Pero ninguno llamó realmente mi atención.
Ninguno conseguía hacerme sentir lo que sentía cuando pensaba en Ander.
Suspiró.
—Y eso era absurdo.
Porque llevaba años sin verlo.
Porque probablemente él ni siquiera se acordaba de mí.
Las lágrimas comenzaron a acumularse en sus ojos.
—Hoy, cuando me besó...
Sonrió entre la tristeza.
—Por un momento pensé que todos esos años habían valido la pena.
Que quizá él también sentía algo.
Su voz se quebró.
—Pero después se apartó.
Recordó las palabras de Ander.
"Lo siento... esto no debió pasar."
Una lágrima resbaló por su mejilla.
—Se arrepintió de inmediato.
Se limpió el rostro con rapidez.
—Y eso fue lo que más me dolió.
Darme cuenta de que para él fue un error.
Sofía dejó su copa sobre la mesa y se acercó un poco más.
—¿Estás segura de que fue arrepentimiento?
Eliana la miró.
—¿Qué otra cosa podía ser?
—No lo sé.
Respondió con sinceridad.
—Pero he trabajado con Ander Belmonte durante cinco años.
Nunca lo había visto perder el control.
Nunca.
Hizo una pausa.
—Y hoy canceló toda su agenda y se fue de la empresa.
Eso tampoco es propio de él.
Eliana frunció ligeramente el ceño.
Sofía continuó.
—No quiero darte falsas esperanzas.
Eliana permaneció en silencio.
—Quizá no salió corriendo porque no sintiera nada.
Quizá salió porque sintió demasiado.
Las palabras quedaron flotando entre las dos.
Eliana bajó la mirada hacia la copa que sostenía entre las manos.
Por primera vez una pequeña duda apareció entre todo el dolor.
¿Y si Sofía tenía razón?
¿Y si aquel "esto no debió pasar" no significaba que el beso no hubiera significado nada...
Sino que había significado demasiado?
Ahora Eliana te toca la prueba de fuego tu idea con el cliente será interesante veamos 🤔🤔🤔❓❓❓
Eliana ya estás a punto de encontrarte con un hombre que ama su libertad y no le gusta las ataduras veremos cuando te vea que impresión se lleva.
Se dará cuenta o la verá con otros ojos ahora que es toda una mujer 🤔🤔🤔❓❓❓❓