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EL OMEGA DEL DRAGÓN DE HIELO

EL OMEGA DEL DRAGÓN DE HIELO

Status: En proceso
Genre:Omegaverse / Embarazo no planeado / Romance
Popularitas:2.5k
Nilai: 5
nombre de autor: Mckasse

En un mundo donde los dragones eligen a sus jinetes y los reinos se sostienen sobre alianzas forzadas. El amor es un lujo que nadie puede permitirse en tiempos de guerra. Elian Kovács siempre supo que su destino no le pertenecía al nacer enfermizo. Principe Omega del reino nórdico, y pieza clave en la guerra que se aproxima, su vida queda sellada cuando es prometido en matrimonio al heredero del poderoso Dominium Sárkányvér, un alfa al que jamás ha visto… y al que está destinado a obedecer como su futura esposa. Pelear en contra del clan del desierto. Pero ambos antes de rendirse al deber cometen un error. Lo que debía ser un escape sin consecuencias… Se convierte en un secreto imposible de ocultar. Porque semanas después, Elian descubre que lleva dentro algo más que culpa. Lleva un hijo concebido fuera del pacto. Una verdad que, de salir a la luz, podría significar la caída de su clan o su exterminio. Porque en un mundo donde el deber lo es todo. El amor puede ser la guerra más letal.

NovelToon tiene autorización de Mckasse para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

Pasión y fuego.

La música de la taberna retumbaba debajo de ellos mientras subían las estrechas escaleras de madera.

Crujían con cada paso.

Elian iba detrás del alfa, sujetándose apenas del pasamanos mientras soltaba pequeñas risas ahogadas por el alcohol.

—Creo… —murmuró tambaleándose— que el suelo se mueve.

—No. Tú eres el que se mueve —respondió Dávid sin girarse. También se sentía bastante mareado por el calor. El definitivamente por dentro… tampoco estaba estable.

El aroma del omega era cada vez más fuerte.

Demasiado.

La mezcla de alcohol, el frio y ese dulce olor natural estaba empezando a volverlo loco.

Y lo peor… era que su cuerpo reaccionaba solo.

Abajo, en la taberna…

Miklós finalmente regresó del baño acomodándose el cinturón.

—Maldito alcohol… Y este frio.

Miró alrededor.

La barra.

Las mesas.

La pista improvisada.

Pero no encontró al príncipe ni vió en la mesa del fondo a los dos campesinos.

Frunció el ceño.

—¿A dónde te habrás metido joven Dávid?

Entonces vio tres jarras vacías sobre la barra en el lugar donde estaba antes… y al cantinero guardando monedas de oro húngaras.

Los ojos del general se abrieron apenas.

—Oh no…¿Estarán arriba los tres?

Mientras tanto…

Arriba.

Dávid abrió la puerta de la habitación.

Era pequeña y rústica.

Apenas una cama no tan grande, una chimenea encendida y una mesa vieja junto a la ventana.

Pero estaba caliente.

Y en ese momento… eso bastaba.

El alfa entró primero.

Elian avanzó detrás de él, todavía riéndose para sí mismo.

—Tu máscara da miedo… pareces un asesino.

—Tal vez lo soy.

—Mmm… no lo creo. Pero no me hagas daño o tendrás problemas.

Apenas entraron y el omega dio otro paso para ver por la pequeña ventana… y el mundo le giró violentamente.

—Whoa—

Su cuerpo se inclinó hacia adelante.

Pero antes de tocar el suelo… unas manos firmes lo atraparon por la cintura.

El contacto los congeló.

O peor.

Los incendió.

Elian abrió los ojos lentamente.

El pecho del alfa estaba pegado al suyo.

Sus respiraciones chocaban.

Y las manos grandes sujetándolo parecían quemar incluso a través de la ropa.

Dávid tragó saliva.

—Maldita sea…— pensó mientras respiraba agitado.

La piel del omega estaba ardiendo.

—Perdón...no soy siempre así de torpe.

Elian levantó apenas la cabeza.

Sus máscaras ocultaban parte de sus rostros… pero no las miradas ni los labios..

—No pasa nada, aquí estoy para sostenerte cada vez que vayas a caer.

Los ojos verdes del omega brillaban bajo la luz del fuego.

Aturdidos.

Embriagados.

Pero llenos de algo peligroso.

Deseo.

—Gracias... Eres muy fuerte— dijo a gusto entre sus brazos.

—Será por el entrenamiento agotador.

Dávid sabía perfectamente que los suyos debían verse igual.

—Ya veo.

—Te tengo es lo que importa—murmuró el alfa con voz grave.

Elian soltó una pequeña risa nerviosa.

—Eso noto…

Pero ninguno se apartó.

El calor de la habitación comenzó a sentirse sofocante. Y sus cuerpos empezaron a reaccionar, era algo mucho más animal.

Elian podía sentir el cuerpo firme del desconocido sosteniéndolo sin esfuerzo.

Grande.

Caliente.

Seguro.

Y sus instintos omega reaccionaron antes que su cabeza.

El aroma del alfa era intenso. Nunca había olido a ninguno. Lo tenía prohibido. Todos en el palacio tenían prohibido dejar salir sus feromonas delante de él. Así que aquello prohibido inundó sus sentidos. Podía sentir el aroma a madera recién cortada, a agua de mar.

Sin darse cuenta, sus dedos se aferraron un poco a la ropa del otro.

Y eso fue suficiente para destruir la poca calma que le quedaba a Dávid.

El alfa cerró los ojos apenas un segundo.

Control.

Necesitaba control.

—Deberías acostarte antes de que te desmayes —dijo intentando sonar calmado.

—¿Y si no quiero dormir?— le dice provocándole.

La pregunta salió suave.

Demasiado suave.

Dávid volvió a mirarlo.

Y por primera vez en años… se sintió verdaderamente vulnerable frente a alguien.

Porque no podía verle el rostro completo.

No sabía quién era y eso le intrigaba más.

No conocía su nombre ni su apellido.

Ni dónde vivía.

Ni su historia.

Y aun así… lo deseaba.

Elian levantó lentamente una mano.

Sus dedos rozaron apenas la máscara negra del alfa.

—Tus ojos son bonitos… Muy dorados. Es la primera vez que veo unos ojos así. Me gustan.

El comentario golpeó más fuerte de lo esperado.

Dávid soltó una risa baja.

—Eres muy directo para alguien borracho.

—Y tú muy amable para alguien con cara de querer matar personas.

Otra vez esa risa compartida.

Suave.

Íntima.

Peligrosa.

Afuera, la tormenta rugía golpeando las ventanas.

Pero dentro de esa habitación… todo se había reducido a dos respiraciones agitadas.

Y al espacio mínimo que los separaba.

—Deberíamos detenernos —murmuró Elian.

Pero no se movió.

Dávid bajó lentamente la mirada hacia sus labios.

Rojos.

Entreabiertos.

Tentadores.

—Sí… probablemente.

Tampoco se movió.

El silencio ardió entre ambos.

Lento.

Pesado.

Hasta que el omega apoyó la frente contra el pecho del alfa soltando un suspiro cansado.

Y Dávid… sin pensar… lo abrazó más cerca de su cuerpo.

Como si llevara toda la vida esperando tocarlo.La chimenea iluminaba apenas la habitación, y sus sombras se reflejaban en las paredes de abeto y paja.

Y desde tan cerca… el alfa se veía aún más imponente.

Su respiración cálida chocaba contra sus labios.

Sus ojos dorados parecían arder detrás de la máscara negra.

Elian tragó saliva.

Jamás había estado tan cerca de alguien así. Parecía como si pudiera protegerlo de todos hasta de su propia enfermedad que acabaría con él en pocos años según su doctor de cabecera.

Dávid levantó una mano lentamente.

Sus dedos rozaron apenas el borde de la máscara del omega.

—¿Puedo…?

La voz salió más baja de lo normal.

Más suave.

Elian reaccionó de inmediato.

Sujetó su muñeca con delicadeza.

—No.

El alfa se quedó quieto.

Por un instante creyó haberlo arruinado.

Entonces recordó las palabras del omega abajo en la taberna.

"Tengo una cicatriz muy fea."

Dávid desvió apenas la mirada.

—Lo siento… no quise incomodarte.

Elian observó su reacción en silencio.

Esperaba burlas.

Curiosidad.

Insistencia.

Pero aquel hombre simplemente… respetó su límite.

Y eso hizo algo extraño dentro de su pecho.

—No pasa nada —murmuró.

El silencio volvió a caer entre ambos.

Pesado.

Íntimo.

Dávid seguía sosteniéndolo por la cintura.

Y Elian podía sentir el calor de sus manos incluso a través de la ropa.

Su cuerpo entero parecía demasiado consciente del alfa.

De su fuerza.

De su aroma.

De la manera en que lo miraba.

Entonces el príncipe tomó una decisión impulsiva para romper el momento incómodo.

En lugar de quitarle la máscara… lo besó.

Suave al principio.

Casi dudando.

Como si estuviera dándole tiempo para apartarse.

Pero Elian no lo hizo.

Al contrario… sus dedos se aferraron lentamente a la ropa del alfa mientras cerraba los ojos.

El beso se volvió más profundo.

Más cálido.

Y el cuerpo de Dávid reaccionó de inmediato al pequeño sonido ahogado que escapó del omega.

—Maldita sea… Sabes tan delicioso — Murmura en esa ocasión.

Sus manos comenzaron a moverse solas.

Subieron lentamente por la espalda de Elian hasta rozar la piel descubierta bajo la tela.

Suave.

Demasiado suave.

Elian se estremeció entero.

El contacto le arrancó un suspiro contra los labios del alfa.

Y eso terminó de destruir el autocontrol de Dávid.

1
Patricia Polo
vamos Elian tú puedes y el bebito también el te dará fuerzas pero ayúdalo y David ahora tienes que hablar gentilmente con tu omega y Soren mijo ya no te entrometas
Patricia Polo
menos mal y reaccionaste David porque se lo hubiesen llevado, ahora solo falta que el bebé esté bien
Patricia Polo
ay por Dios tenía que pasar eso para que David se enterará que va a ser padre que mal
Patricia Polo
ay David mijo estate alerta quieren a tu omega y el está embarazado de ti y no te ha dicho te estoy echando el chisme 🥰🤭☺️😂
Patricia Polo
ay amigo y encontrarás a alguien que te quiera Soren este no era para ti
Patricia Polo
ay que emoción caray parece que va por buen camino la cosa 🥰
Patricia Polo
anda y ahora que lo tome se dará cuenta de que no es puro ay no porque no le dice también que pasó la noche en la taberna esa tonto Elian😭
Patricia Polo
menos mal esto no es un poli amor porque Soren está enamorado del principito pero el no menos mal que se quede nada más con su David
Patricia Polo
allí quizás es que va a venir el problema cuando se entere que está embarazado Elian va a pensar que el hijo es de Soren y encima le cae la tinta en la cabeza y le tiñe el pelo de negro que vaina bueno a esperar y ver qué pasa
Patricia Polo
caray ya comenzó la catástrofe 🤭
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