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Placer Oscuro.

Placer Oscuro.

Status: En proceso
Genre:CEO / Enfermizo / Amor prohibido
Popularitas:45.8k
Nilai: 5
nombre de autor: maucris

Laura ya nos entregó su alma y el eco de sus suspiros, pero Él seguía siendo un enigma. Envuelto en un silencio peligroso, Adrián guardaba deseos y secretos que nadie logró desvendar... hasta hoy.
​Ha llegado el momento de cruzar la línea. En esta entrega, nos sumergiremos en sus abismos más profundos para entender la intensidad de sus impulsos y la verdad tras su frialdad. Tres años después, la piel no ha olvidado y el destino los obliga a colisionar de nuevo.
​¿Fue lo suyo una pasión inquebrantable o solo un placer oscuro que se consumió hasta hacerse cenizas? El fuego está a punto de reavivarse.
​Déjate seducir por su verdad. Las invito a leerla de inmediato.

NovelToon tiene autorización de maucris para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

Capítulo 1:Grafito y carne.

Las luces de la calle siempre me han parecido más brillantes desde mi oficina, como si Nueva York fuera un tablero de circuitos diseñado únicamente para alimentar mi ambición. Pero esa mañana, el cristal de mi ventana no me devolvía la imagen de un conquistador, sino la de un hombre aburrido.

El éxito, cuando es absoluto, tiene un sabor metálico y estéril.

​Me serví un whisky, a pesar de que no eran ni las diez. El líquido ámbar bajó por mi garganta mientras observaba, a través del monitor de seguridad de alta definición, la antesala de mi santuario.

​—Otra horda de clones —dije, sin apartar la vista de la pantalla—. Míralas. Todas con el mismo traje sastre de tres mil dólares, el mismo cabello alisado con precisión quirúrgica y esa mirada de hambre disfrazada de eficiencia. No quiero una asistente, quiero un espejo donde no me vea reflejado.

​Marcos, el encargado de recursos humanos permanecía en las sombras de la habitación, como una presencia silenciosa.

—Es el protocolo de Recursos Humanos, señor Valdez. Han filtrado a las mejores graduadas de la Ivy League.

​—Las mejores —bufé con desprecio—. Muñecas de porcelana que se romperán al primer grito.

​Iba a apagar el monitor cuando la vi...

​Estaba sentada en la esquina más alejada, casi fundida con las sombras del pasillo. A diferencia de las demás, que mantenían una postura rígida y competitiva, ella parecía estar en otro planeta.

Su ropa era un insulto a la elegancia de Valdez Corp: una falda que no terminaba de decidir su largo y una blusa blanca que, aunque limpia, carecía de ese almidón industrial que portaban las otras. Tenía el cabello castaño recogido en un moño que parecía haber sobrevivido a un huracán, con varios mechones escapando para enmarcar un rostro que, incluso desde la distancia de la cámara, palpitaba con una pureza insultante.

​Pero fue lo que estaba haciendo lo que detuvo el tiempo en mis pulmones.

​Sostenía un lápiz amarillo barato entre sus dedos. No escribía. Lo llevaba a su boca con una lentitud que me pareció coreografiada por el mismo diablo. Vi cómo sus labios carnosos, naturales, desprovistos de ese brillo artificial que detesto. Sus dientes frontales, perfectamente blancos, se hundieron suavemente en el barniz amarillo, dejando una marca de presión.

​Un escalofrío, algo que no sentía desde hacía años, recorrió mi columna vertebral.

​La forma en que movía los labios alrededor del lápiz era... rítmica. Casi obscena en su inocencia. Morder ese objeto parecía ser su única ancla ante los nervios, pero para mí, era una declaración de guerra sensorial.

Sus labios se contraían, el arco de su boca se tensaba y luego se relajaba, dejando escapar un suspiro que solo yo, a través del zoom de la cámara, podía imaginar. Era un movimiento sustractivo, como si estuviera intentando extraerle el alma a ese trozo de madera y grafito.

​—Esa —dije, señalando la pantalla con un dedo que, por primera vez, me tembló ligeramente—. La desalineada de la esquina. Tráela primero.

​Cuando entró en mi despacho, el aroma a lluvia y a papel viejo golpeó mi perfume de sándalo de cinco mil dólares. Se detuvo en el centro de la alfombra persa, pareciendo diminuta frente a la inmensidad de mi escritorio de obsidiana.

​No bajó la cabeza. Me miró a los ojos. Tenía unas pupilas del color de la tierra húmeda, cargadas de una inteligencia que me hizo sentir desnudo.

​—Nombre —ordené, apoyando la espalda en mi sillón, tratando de recuperar el control de la habitación.

​—Laura Moore —respondió. Su voz era una caricia de terciopelo y lija.

​Observé cómo sus dedos jugueteaban con el borde de su carpeta. Sus uñas estaban cortas, sin pintar.

Era una hoja en blanco en un mundo lleno de garabatos pretenciosos. Pero mis ojos volvieron a su boca. Todavía podía ver la ligera marca del lápiz en su labio inferior, una pequeña hendidura que me hizo imaginar cosas que habrían escandalizado a mis accionistas.

​Me levanté lentamente, rodeando el escritorio. La vi tensarse, no era miedo, era anticipación. Me gustaba que los animales supieran cuándo el depredador estaba cerca.

Me detuve a escasos centímetros de ella. Podía oler su calor, una fragancia humana, cruda, que me excitaba más que cualquier lencería de seda.

​—¿Por qué muerde sus lápices, Srta. Moore? —susurré, inclinándome hasta que mi aliento rozó su oreja.

​Vi cómo un escalofrío recorría su cuello. Su piel de porcelana se erizó bajo mi mirada. Ella tragó saliva, y el movimiento de su garganta fue lo más erótico que había visto en décadas.

​—Me ayuda a pensar, señor Valdez —respondió, y por primera vez, su voz vaciló—. El sabor del grafito... es real. Todo en este edificio parece hecho de plástico.

​Sonreí. Ella no tenía idea de lo que acababa de hacer. Había detectado la grieta en mi imperio con un solo comentario.

​—Aquí nada es de plástico, Laura —dije, alargando la mano para tomar un mechón de su cabello rebelde. Era suave, más suave de lo que tenía derecho a ser—. Aquí todo es de cristal y acero. Y el cristal, si lo presionas lo suficiente, acaba cortando.

​Me acerqué más, invadiendo su espacio personal hasta que nuestras ropas se rozaron. Podía sentir el latido de su corazón, rápido, desbocado, como un pájaro atrapado. Bajé la mirada a sus labios. Estaban entreabiertos, invitando, desafiando. Quise tomarlos allí mismo, contra el mármol, y descubrir si sabían tanto a inocencia como prometían o si ocultaban la misma oscuridad que yo llevaba dentro.

​—Dígame, Srta. Moore —continué, mi voz bajando a un registro barítono que sabía que la hacía vibrar—. ¿Qué está dispuesta a hacer para que yo no la eche de aquí ahora mismo por su falta de etiqueta?

​Ella me miró, y por un segundo, vi un destello de fuego en sus ojos. No era una víctima. Era una jugadora que aún no conocía las reglas.

​—Estoy dispuesta a ser la mejor asistente que haya tenido —dijo, recuperando su firmeza—. Y a demostrarle que debajo de este "desorden", hay una estructura que usted no podría ni soñar con diseñar.

​Solté su cabello y retrocedí, pero no porque quisiera dejarla ir, sino porque necesitaba espacio para respirar. Ella era peligrosa. Era una droga que no sabía que necesitaba.

​—Contratada —dije, dándole la espalda para volver a la ventana—. Mañana a las ocho. Y traiga sus propios lápices, Laura. Sospecho que voy a disfrutar mucho viéndola destruirlos uno a uno bajo mi supervisión.

​Cuando escuché la puerta cerrarse, me quedé mirando mi reflejo en el cristal. Mi rostro seguía siendo el mismo, pero mis manos todavía sentían la calidez de su presencia. Nueva York seguía allí afuera, brillando con su falsedad habitual, pero dentro de mi oficina, el aire había cambiado.

​Había encontrado mi hoja en blanco...

Y por el amor de Dios, iba a escribir en ella una historia que quemaría cada edificio de esta ciudad. No sabía que ella sería mi ruina, o quizás sí lo sabía y eso era lo que más me excitaba.

Porque en ese momento, mientras el sabor de su aroma todavía flotaba en el ambiente, yo solo podía pensar en una cosa: en cómo se sentirían esos labios, que tanto se ensañaban con la madera de un lápiz, cuando finalmente se hundieran en mí.

​La cacería no había hecho más que empezar. Y por primera vez en mi vida, no estaba seguro de quién acabaría siendo la presa.

💕Queridas lectoras... Por favor den me gusta cuando terminen de leer un capítulo.💕

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Marshaan Sanchez
que espectacular el capítulo y que fuerza de voluntad para poder parar y no dejarse llevar por deceo de esa niñera que seguro está contratada por la esposa para poderlo chantajearlo y el desistiera de su hijo pero se jodio 😂🤣
victor hernandez
Puedes estar muy feliz pero no bajes las defensas un segundo y todo lo que llevas ganado se derrumba agarra a esa coño de su mamá y presionala Par que confíese el plan de isabela y ya empieza a derribar a esa bruja
victor hernandez
😠😠😠😠😠😠😠😠
Milcaris
debes sacarla de la casa y buscar por tu cuenta otra niñera. Que la mamá del niño no esté involucrada en eso.
Milcaris
Que bueno que reaccionó a tiempo
victor hernandez
🤓🤓🤓🤓🤓🤓🤓🫶🫶🫶🫶
Milcaris
Tenía alguna droga ese té. Que no caiga en la trampa 😡
Milcaris
Nooo, en esa mujer no puedes confiar
Milcaris
Llevarse esa prueba a su casa es un peligro 😞
Viviana Posada
Maratooooon 👏👏👏👏
Viviana Posada
Ahi nooooo autora porque nos haces eso mas capítulos por favor y en cuanto a la niñera q Adrián le parta su madre a esa bruja mientra iba leyendo mi preocupación iba en aumento me imaginaba q iban a tener relaciones pero menosmal q Adrián sabe reconocer a su dulce Laura estuvo a punto de irse todo al carajo y eso son cosas de la ex ella mando a la niñera a hacer esas cosas para destruir a Adrián q la saque a patadas pero primero q la interrogue y grave para tener pruebas y undir a la ex bruja esa🤭🤭🤭🤭
Marshaan Sanchez
jajajaja aquí revisando si hay capítulo es que ando de un vicio 🤭que no aguanto la tentación 😜
Sandra Moreno
Hermosa 😘😘😘👏👏👏👏 Gracias 👏
Marshaan Sanchez
hay Dios esto es bueno pero me angustia que a medida que valla progresando el embarazo la bruja se de cuenta y pueda hacerle algo no Dios
Milcaris
Me encanta esta Laura y sabía que en su momento iba ayudar a Adrián porque va a tener propuestas nuevas para acabar con Isabella
Milcaris
Ahora tiene más motivos para luchar contra la bruja de la esposa
Milcaris
🥰🥰🥰🥰🥰🥰
Marshaan Sanchez
enserio mi querida escritora nos dejas Haci como novia en pleno altar jajaja eres tremenda y muuuy malita jajajaja sin duda me toco uñas postizas jajaja 😅🤣
Marshaan Sanchez
mi querida escritora no se te ocurra hacernos una broma que estamos ya con el azúcar a lo queda jajajaja por esa escapada no ya una tregua
🤣😂
Marshaan Sanchez
está está como el peo metido y imprudente 🤣😂que 🐍la tiene muy a molada para cotar
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