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REENCARNE EN NUEVA ESPOSA DE MI EXMARIDO.

REENCARNE EN NUEVA ESPOSA DE MI EXMARIDO.

Status: En proceso
Genre:Reencarnación / Mujer poderosa / Amante arrepentido
Popularitas:45.2k
Nilai: 5
nombre de autor: Adriánex Avila

Luisa, una mujer con un ex marido y tratando de llevar esta situación lo mejor posible, fallece por una alergia.

Pero no fue un accidente. 5 años después, Gaya Santoro es la esposa de Sebastián Guillén, el ex marido de Luisa. Con un tráfico final e igual al de Luisa, falleció.

Sin embargo despertó Luisa Mendez, la primera esposa después de 5 años reencarna en otro cuerpo, joven y hermosa, es ahora que la venganza debe triunfar. Todos los que lastimaron pagarán.

NovelToon tiene autorización de Adriánex Avila para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

Capítulo 9 La dueña de la casa

Al día siguiente, Luisa despertó con la luz del amanecer filtrándose a través de las cortinas de seda.

Por un instante, la confusión la golpeó como una ola: el techo no era el suyo, las manos no eran las suyas, el cuerpo no era el suyo. Pero luego los recuerdos regresaron, y con ellos, la determinación.

Tenía que asumir su nueva identidad. Tenía que ser Gaya, pero sin dejar de ser Luisa. Un equilibrio difícil, pero no imposible.

Se levantó temprano, mucho antes que el resto de la casa. Bajó las escaleras con pasos firmes y se dirigió a la cocina.

Abrió la nevera, inspeccionó la despensa, y sonrió al encontrar todo lo necesario. Iba a preparar el desayuno de siempre, ese desayuno que durante años había preparado para sus niños: huevos revueltos con jamón, tostadas con mermelada, fruta fresca y un vaso de leche para cada uno.

Mientras cocinaba, sintió una paz extraña. Los gestos eran los mismos de siempre: batir los huevos, calentar la sartén, cortar la fruta en trozos pequeños. Por un momento, casi podía olvidar que había muerto, que había reencarnado, que su hija la odiaba y su asesina caminaba libre.

Casi.

Cuando terminó, puso la mesa con esmero. Cada plato en su lugar, cada vaso bien colocado. Luego fue a su habitación a cambiarse.

El armario de Gaya estaba lleno de ropa de diseñador, vestidos elegantes y tacones imposibles, pero también encontró un pequeño tesoro: ropa deportiva de excelente calidad. Marcas buenas, cómodas, pensadas para el movimiento. Eligió unas mallas negras y una camiseta técnica, y se sintió más ella misma que con cualquier prenda de seda.

Subió a despertar a los niños.

La puerta de Lauren estaba cerrada con llave. Luisa suspiró, apoyando la frente contra la madera un momento.

La noche anterior había sido dura, pero no se arrepentía. Su hija necesitaba límites, alguien que le hiciera frente. Y si Sebastián no lo hacía, lo haría ella.

—Lauren —llamó con voz firme pero no agresiva—. A despertar. Es hora de ir al colegio. El desayuno está casi listo.

Esperó unos segundos, pero no obtuvo respuesta. Confiaba en que la niña bajaría, aunque fuera de mala gana. Luego se dirigió a la habitación de Tomás.

Su pequeño niño estaba desparramado en la cama, con el brazo colgando fuera del colchón y una pequeña sonrisa en los labios mientras dormía.

Luisa se quedó un momento en el umbral, observándolo, sintiendo que el corazón se le llenaba de una ternura inmensa. Estaba segura de que estaba teniendo un lindo sueño.

Se acercó y le acarició la cabeza con suavidad.

—Tomás, cariño, despierta —susurró—. Hay que ir al colegio.

El niño abrió los ojos lentamente, parpadeando para enfocar la mirada. Cuando vio a Gaya, una sonrisa enorme iluminó su rostro.

—¡Gaya! Buen día —dijo, y la abrazó con fuerza.

Ese era su niño. Hermoso, feliz, con el corazón intacto a pesar de todo.

—Vamos, mi amor —dijo ella, devolviéndole el abrazo—. Ve a lavarte, el desayuno está casi listo.

Mientras Tomás corría al baño, Luisa regresó a la puerta de Lauren y volvió a llamar.

—¡Lauren, arriba! El desayuno se enfría.

Bajó a la cocina a terminar los detalles. Sirvió los platos, colocó los cubiertos, llenó los vasos de leche. Unos minutos después, escuchó pasos en las escaleras.

Lauren apareció en la entrada del comedor medio dormida, con el uniforme completamente arrugado y el cabello revuelto como si acabara de levantarse de la cama sin pasar por el baño. No se había lavado la cara, no se había peinado, no se había cambiado.

Luisa levantó una ceja.

—Lauren, ve a darte un baño. Así no vas a ir al colegio.

La adolescente se detuvo en seco. Por un momento, Luisa vio el recuerdo cruzando sus ojos: la bofetada de la noche anterior. Pero en lugar de amedrentarse, Lauren levantó la barbilla con desafiante arrogancia.

—No puedes mandarme. Tú no eres mi madre.

Luisa se acercó lentamente. No con pasos vacilantes, sino con la seguridad de quien sabe exactamente lo que hace.

Cuando estuvo frente a Lauren, la miró directamente a los ojos, irradiando una autoridad que la niña no había visto nunca. O tal vez sí, pero no recordaba dónde.

—Te digo, Lauren —su voz era baja, pero cortante como un cuchillo—, que en este mismo momento vas a subir, vas a darte un baño, vas a arreglar ese cabello, vas a ponerte ropa limpia y vas a bajar a desayunar. Porque si no, llegarás tarde al colegio. Y yo misma me encargaré de explicarles a tus profesores, a tus amigos, a todo el mundo, que llegaste tarde porque querías presentarte en clase sucia, despeinada y desarreglada. ¿Te parece que eso sea bueno para tu reputación?

El rostro de Lauren palideció. Su boca se abrió para responder, pero no salieron palabras. Por un instante, la máscara de arrogancia se resquebrajó y dejó ver a la niña insegura que había debajo.

Se dio la vuelta y subió las escaleras corriendo. Luisa estaba segura de que esa pequeña loca se lo diría de verdad.

—Buenos días —dijo una voz a sus espaldas.

Sebastián estaba apoyado en el marco de la puerta de la cocina, observándola con una ceja arqueada y expresión curiosa.

—¿Qué pasó con Lauren? —preguntó.

—Nada. Fue a bañarse. Iba a salir demasiado sucia para ir al colegio.

Sebastián asintió, pero no se movió. Luisa notó que quería decir algo más, algo sobre la noche anterior probablemente.

Sobre la bofetada, sobre el cambio repentino en su esposa. Pero antes de que pudiera abrir la boca, el timbre de la puerta principal sonó.

No. No era el timbre. Era la puerta abriéndose directamente.

Y entonces apareció ella.

Vanesa entró como si la casa fuera suya. Sin llamar, sin pedir permiso, sin que nadie la invitara. Llevaba un vestido ajustado que marcaba cada curva, el cabello perfectamente peinado, y una expresión de indignación en el rostro que no presagiaba nada bueno.

—Sebastián —dijo, ignorando por completo a Gaya—, tenemos que hablar. No puedo creer el atrevimiento de ciertas personas. Anoche me enteré de lo que pasó aquí, y es completamente inaceptable.

Luisa sintió que la sangre le hervía. Esta mujer entraba en su casa—en la casa de Gaya, en la casa que ahora era suya—como si fuera la dueña. Esta mujer la había asesinado. Esta mujer había asesinado a Gaya. Esta mujer había envenenado a su hija.

Y ahora venía a exigir explicaciones.

Luisa se colocó frente a ella, cruzando los brazos sobre el pecho. Su postura era firme, sus ojos afilados, su voz helada cuando habló:

—Vanesa. Qué sorpresa. No sabía que habías perdido las llaves de tu propia casa para tener que usar las nuestras.

Vanesa parpadeó, claramente descolocada por el tono. No era la Gaya sumisa que esperaba encontrar.

—Yo... no he perdido nada. Siempre entro así.

—Pues a partir de ahora, llamarás antes de entrar. —Luisa dio un paso adelante—. Esta es mi casa. Y en mi casa, se pide permiso para entrar.

El silencio que siguió fue tan denso que podía cortarse. Sebastián miraba de una a otra sin saber qué hacer. Vanesa abría y cerraba la boca como un pez fuera del agua.

Y Luisa, en el fondo de su ser, sonrió.

La guerra había comenzado oficialmente.

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Nata Mazó
espero que Sebastián sepa bien toda la situación en la que están los niños y que mandé a Vanesa a Júpiter si es precisó 🤭🤭
Mila
Me encanta quiero leer más. Gracias por escribir.
Mila
Sebastián, que le vas a decir?
Mila
Lo primero, separar a Lauren de Vanessa. Solo la usa para su conveniencia y así la van debilitando.
Johann
👏👏👏👏👏👏
Paola Ferradás
🤣🤣🤣🤣🤣🤣🤣🤣 me encantó, lo voy a usar
Danny Castex
es un demonio!!
Noelia DiazPanal
Es basura 🫣
Noelia DiazPanal
💖💖💖💖
Elvira Fretes
Excelente!
Elvira Fretes
que difícil a los catorce años todo es nuevo, comienza la adolescencia y una madre que murió y un padre que se volvió ausente y luego se casó con una mujer más joven, tímida, insegura, pero ahora las cosas cambiaron y Lauren tendrá que tener fuerza y confiar en su padre y en Gaya. Excelentes capitulos bella Adrianex❤️gracias
Noelia DiazPanal
🫣🫣🫣🤣🤣
Elvira Fretes
Sebastián cuál fue el motivo de que te hayas casado con Gaya ?, supongo que en su momento, Gaya te preguntara lo mismo
Danny Castex: lo mismo pienso, porque no comparten habitación, tampoco se xasó paea que cuidara a los niños porque eso lo hace la bruja...todo muy raro
total 1 replies
Noelia DiazPanal
Ay maldita,yo no tengo hijas, pero si sobrina, aún pequeñita, pero si cuando crezca yo veo un energúmeno tratándola así y me escucha, vamos si me escucha 🤬
Elvira Fretes
Si, Lauren, la tia Vane es una víbora 😡, haber que dice Sebastián 🤔
Elvira Fretes
Vas por buen camino, Sebastián, es hora que tomes el control junto con Gaya de la casa de tus hijos
Elvira Fretes
bien Gaya/Luisa, es hora que Sebastián despierte
Noelia DiazPanal
Bravo , así se habla. Quítale las llaves y no pueda entrar cómo Pedro por su casa, nunca mejor dicho 😅😃
Noelia DiazPanal
Ayy he sentido mi corazón apachurrado 🫣. Tengo un hijo de 10 años que es mi vida entera y él me lo recordó. Abrazos, besos y amor del bueno 👏👏👏👏
Elizabeth Yepez
claro que es mala,es basura
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