reencarne en una Duquesa maltrata por el amor y antes era una agricultura 🚜 de vegetales y mas.
como voy a sobrevivir siendo tan salvaje como un hombre
NovelToon tiene autorización de karolina oquendo para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.
La primera guerra
Cuando supe que mis suegros ya sospechaban cosas sobre el matrimonio, una parte de mí realmente creyó que me ayudarían.
Por esas preguntas.
Por la forma en que me miraban.
Por cómo parecían preocupados.
Pero entendí demasiado rápido que no era así.
Porque al final…
Seguían pensando igual que todos.
Que el niño debía quedarse en el ducado.
Y yo no quería eso.
No podía.
Después de aquel día ya no volví a hablar mucho con ellos.
Ellos tampoco insistieron.
Solo me observaban más de lo normal.
Como si intentaran entenderme.
Pero ya era tarde para eso.
Porque mientras ellos dudaban…
Yo ya había tomado mi decisión.
Iba a irme.
Aunque tuviera que destruir todo primero.
—
Le conté todo a Laura en una de mis visitas.
Y ella solo suspiró después de escucharme.
—Tal vez sí querían ayudarte… pero no entendieron lo importante que era tu hijo para ti.
Yo bajé la mirada.
—Entonces no me entienden realmente.
Porque nadie entendía algo tan simple.
Yo podía soportar hambre.
Dolor.
Humillación.
Incluso quedarme sola.
Pero jamás dejaría a mi hijo atrás.
Jamás.
Y mientras más recordaba aquel sueño…
Más miedo sentía.
Porque sabía perfectamente qué clase de vida le esperaba si me iba sin él.
Así que seguí con mis planes.
Durante esa semana saqué discretamente parte del dinero que había guardado.
También empecé a vender dos pequeñas propiedades que estaban a mi nombre y que Killian jamás prestó atención porque las consideraba insignificantes.
Todo debía hacerse rápido.
Y en silencio.
Porque sabía que una vez iniciara la demanda…
Ya no habría vuelta atrás.
—
En ese tiempo empecé a visitar mucho más a Laura.
Y fue ahí donde conocí mejor al duque Wellington Stiven.
La primera vez que lo vi sentí inmediatamente algo diferente.
Era un hombre dominante.
De esos que incluso quietos imponían presencia.
Cabello rojo oscuro.
Ojos amarillos claros.
Y una mirada tan penetrante que parecía capaz de atravesar a cualquiera.
Pero lo extraño…
Fue que no me miró con desprecio.
Ni con lástima.
Ni con superioridad.
Solo con curiosidad.
Y honestamente…
Eso me agradó.
Porque en todo este tiempo casi todos me miraban:
como una esposa inútil,
una mujer embarazada,
o alguien digna de compasión.
Pero él no.
Era como si estuviera intentando entenderme.
Los días siguientes siguió apareciendo casualmente cada vez que visitaba a Laura.
Y poco a poco empezamos a hablar más.
Sobre cultivos.
Negocios.
Libros.
Incluso política.
Laura me dijo que era un primo suyo que estaba quedándose temporalmente por asuntos de trabajo, así que no sospeché nada raro.
Y sin darme cuenta…
Nos hicimos bastante cercanos.
Aunque algunas veces sus miradas seguían siendo demasiado intensas.
Como si analizara cada palabra que decía.
—
Tres días después finalmente hice lo que llevaba meses preparando.
Presenté la demanda.
Divorcio contencioso.
No existía mutuo acuerdo.
Así que todo tendría que resolverse legalmente.
Un juez evaluaría:
las pruebas,
la situación matrimonial,
los bienes,
y también la custodia del hijo.
Aunque sinceramente…
Ya sabía que esa última parte sería la más difícil.
Aun así hice todo lo posible.
Durante esos meses había tomado fotografías de los golpes.
De las marcas.
Incluso de las heridas que tuve cuando casi pierdo el embarazo.
Por suerte las cámaras ya existían en este mundo, aunque todavía eran costosas.
Y gracias a eso pude guardar pruebas.
No eran suficientes para destruir a Killian…
Pero sí para iniciar una guerra.
Y una semana después…
La demanda llegó oficialmente al ducado.
—
Ese día regresaba de una visita cuando apenas crucé la entrada principal sentí algo extraño.
El ambiente estaba pesado.
Demasiado silencioso.
Y cuando levanté la mirada…
Lo vi.
Killian tenía los documentos en la mano.
Sus ojos estaban completamente llenos de furia.
Nunca lo había visto así.
Ni siquiera cuando lo desobedecía.
Ni cuando discutíamos.
Esto era diferente.
Era rabia real.
—Tú…
Antes de que pudiera reaccionar, me lanzó los papeles directamente al rostro.
Las hojas cayeron al suelo.
Y al segundo siguiente…
La bofetada llegó tan fuerte que sentí cómo mi cabeza giró hacia un lado.
El golpe resonó por toda la sala.
Mi mejilla ardió inmediatamente.
Y el sabor metálico apareció en mi boca.
Sangre.
Los sirvientes bajaron la mirada aterrados.
Camila abrió ligeramente los ojos.
Carlos frunció el ceño.
Pero nadie se movió.
Nadie.
Killian respiraba agitadamente.
—¡¿Cómo te atreves a demandarme?!
Su voz retumbó en toda la habitación.
—¡¿Eso era lo que hacías cada vez que salías?! ¡¿Preparar esto a mis espaldas?!
Yo apenas levanté lentamente la mirada mientras sentía la sangre bajar por la comisura de mis labios.
Y él seguía gritando.
—¡Antes decías que me amabas! ¡¿Y ahora me sales con esta estupidez?!
Nieves apareció rápidamente al escuchar el escándalo.
—Amor, no le grites así a tu esposa…
—¡Cállate, Nieves!
Ella se quedó congelada.
Porque incluso a ella le sorprendió esa reacción.
Killian estaba tan furioso que ni siquiera quería escucharla.
Pero mientras retrocedía asustada…
Sus ojos miraban a Lucía con satisfacción.
Como si estuviera disfrutando todo aquello.
Y eso solo hizo que me diera más asco.
Mis suegros observaban toda la escena en silencio.
Y en ese momento entendí algo.
No importaba cuánto cariño me mostraran.
Seguían siendo sus padres.
Y él seguía siendo su hijo.
Al final…
Nunca tendría verdadero apoyo dentro de esta casa.
La sangre seguía bajando lentamente por mi boca.
Pero aun así lo miré directamente.
Sin miedo.
Sin bajar la cabeza.
—Sí.
Mi voz salió ronca por el golpe.
—Me divorciaré de ti.
Killian apretó los dientes.
Y yo continué.
—Ya no te amo.
Eso pareció enfurecerlo todavía más.
Porque durante años yo había vivido rogando por un poco de amor.
Y ahora…
Era yo quien lo estaba rechazando.
—No seguiré soportando tus maltratos.
El ambiente se volvió completamente tenso.
Y entonces Killian soltó una risa llena de rabia.
—¿Y tú crees que vas a ganar?
Se acercó lentamente.
Tan cerca que podía sentir su respiración.
—No seas ingenua.
Sus ojos estaban llenos de algo oscuro.
Algo posesivo.
Violento.
—Tú vas a perder.
Sentí un escalofrío.
Pero no retrocedí.
Porque aunque tenía miedo…
Ya no pensaba volver atrás.
Y entonces Killian se acercó más a ella.
Tan cerca que Lucía podía sentir la rabia que desprendía.
Sus ojos estaban completamente oscuros.
Llenos de furia.
De orgullo herido.
Y de algo mucho más peligroso.
Porque por primera vez sentía que estaba perdiendo el control sobre ella.
Lucía no retrocedió.
Aunque el miedo le recorría el cuerpo.
No bajó la mirada.
Y eso solo empeoró más la expresión de Kilian.
—¿Y tú crees que vas a ganar?
Su voz salió fría.
Pesada.
Lo suficientemente alta para que todos en la sala escucharan perfectamente.
Los sirvientes seguían inmóviles.
Nieves observaba la escena con una sonrisa apenas escondida.
Y Camila poco a poco empezaba a sentir un mal presentimiento.
—No seas ingenua, Lucía.
Killian apretó los dientes mientras la miraba fijamente.
—Tú vas a perder.
Y entonces se inclinó apenas hacia ella.
No como un esposo.
No como alguien que amaba.
Parecía más una amenaza.
—Y te juro delante de todos…
El silencio en la sala se volvió aterrador.
_ voy a cobrártelas todas, Lucia
Camila y Carlos abrió ligeramente los ojos.
Porque esa frase no sonó como enojo.
Sonó como advertencia.
Como si Killian realmente quisiera destruirla.
Y por primera vez…
Sintieron miedo por Lucía.
Un gustito de imagen., ya sabrá cual.?