Isabella Ferraz, una chica de veinte años, soñadora y con muchos talentos. Su sueño es graduarse en Derecho, por lo que abandonó el campo para cumplirlo. En su camino se encontrará con un jefe frío y arrogante. ¿Cómo será este encuentro? ¡Acompáñanos en otro romance!
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Capítulo 13
Bella fue a su sector.
Sandra- Amiga, ¿qué asunto fue ese? Demoró demasiado.
Bella- No dije que esa Sandra iba a volverse loca por saber lo que yo estaba haciendo allá adentro.
¡Doña Silvânia, hable sobre ese premio de las industrias!
Silvânia- ¿El asunto era sobre la premiación?
Bella- ¡Sí! El jefe me invitó a acompañarlo a la fiesta.
Sandra- ¿Él te quiere en la fiesta con él? ¿Como acompañante?
Silvânia- Sandra, niña, compórtate. Bella no es de ese tipo. No es de ese modo que el jefe se está refiriendo.
Bella- ¿Y qué es ser acompañante?
Sandra- Bella, ¡acompañante es mujer que hace todo!
Silvânia- ¡Sandra! ¡No es bien así! En relación a la fiesta de premiación. Él tiene que tener a alguien a su lado, cosas de empresarios. Pero él siempre aparece solo, no le gusta ese tipo de compañía.
Bella- Chicas, paren con esa confusión. No hay nada de eso ahí. ¡Seré su secretaria, solo eso!
Doña Silvânia, ¿esa premiación es muy importante para las empresas?
Silvânia- ¡Sí! Siempre estamos en primer lugar, hace más de 5 años que eso viene sucediendo. Hay muchos queriendo subir al podio. El respeto y la confianza que se consigue con las otras Empresas.
Sandra- ¿Y ya confirmaste?
Bella- ¡No! Voy a pensar. Ahora déjenme terminar mi trabajo. Dentro de poco nos vamos.
Sandra- Nada de eso, ¿olvidaste que hoy vamos a ver ese auto que te conté?
Bella- ¡Olvidé! Va a salir bien.
Bella fue a su mesa y abrió su notebook y fue a hacer una búsqueda sobre su jefe. Como entiende de informática, hizo una búsqueda más profunda.
Encontró muchas cosas con respecto a él, principalmente en relación a las mujeres.
Interesante esa relación de él con mujeres, no es casualidad que su abuela lo esté presionando para tener una novia. Está esperando que la familia aumente.
¿Será que le gustan los hombres? Fábio, ¿será que es el caso de él? - ¡Dios mío! Bella deja de pensar tonterías.
Todas fueron a trabajar. Doña Silvânia fue hasta la oficina de César.
Silvânia- Señor, ¿puedo entrar?
César- ¡Entre!
Silvânia- Señor, disculpe la franqueza. Pero, ¿cuál es su intención con Bella?
César- ¿Por qué su pregunta?
Silvânia- Señor, ya me di cuenta de las miradas que usted le da, su cambio en venir a trabajar a la distribuidora. Trabajo aquí hace muchos años, y usted nunca estuvo presente aquí, como ahora.
César- Qué bueno que ya se dio cuenta. Así no le voy a mentir. Me gusta Bella, nunca sentí nada por nadie. ¡Hoy le pedí que sea mi novia!
Silvânia- ¡Hum!!! ¿El señor le pidió que sea su novia?
César- ¡Sí! ¿No puedo?
Silvânia- Señor, Bella es una chica del interior, no sabe de la vida de la ciudad grande, cómo las personas van a mirar e intentar humillar a esa niña.
¿Piense dónde la va a estar colocando?
César- Nadie va a tocar o humillar a Bella. ¡Voy a protegerla de quien sea!
Silvânia- ¿Qué le dijo ella?
César- Va a pensar sobre el pedido.
Silvânia- ¿Eso es por su reputación en la premiación?
César- ¡También! Doña Silvânia, estoy llegando a los 30 años, no tengo ninguna mujer a mi lado. Usted sabe muy bien de eso. Bella tiene una cosa con ella que me transmite paz.
Silvânia- Todo bien, señor. La elección es de ella. Pero no la lastime. No juegue con los sentimientos de esa niña. Ella tiene ese poder de transmitirnos paz y sabiduría.
Cuando conocí a Bella, de primera ya me gustó, sabía que ella era especial.
César- Puede dejarlo conmigo, ella será muy bien tratada. No dejaré que nada suceda.
Llegó la hora de que ellas se fueran.
Sandra y Bella se estaban preparando para ir a ver el auto. César aparece en la portería y le ofrece llevar a Bella.
Bella- ¡Gracias señor! Vamos hasta una concesionaria para ver un auto para Sandra.
César- Mejor aún. Iré con ustedes, así nadie podrá engañarte, Sandra. ¡Voy a ayudarte a elegir un buen auto!
Sandra- ¡Gracias señor! Estoy muy agradecida por su ayuda.
Los tres salieron y fueron a una concesionaria.
Sandra- ¡Buenas noches! Soy Sandra Mara, agendé para ver un auto.
Gerente- Sí, señora. Fui yo quien conversó con la señora.
¡Vamos, voy a mostrarle el auto!
El gerente le mostró el auto a Sandra y a César no le gustó.
César- Este auto no es bueno. ¡Vea otro!
Gerente- Señor, este es un auto deportivo y tiene una buena salida en el mercado.
César- Pero no es bueno en reventa. Cuando ella vaya a cambiar de auto, nadie lo compra.
Sandra- Señor, pero yo no pretendo cambiarlo tan pronto. - ¡Aún ni lo compré, ya quiere que lo cambie!
César- Sandra, este HB 20 es ideal para ti. Tiene confort, estiloso, una multimedia perfecta, automático y tiene una buena economía en el motor.
Sandra- ¡Guau! El señor entiende de autos. ¿Cuánto cuesta ese ahí?
Gerente- Ese tiene el precio más caro que su propuesta de compra.
Sandra- Yo sabía que de limosna grande, el santo desconfía.
Señor César, me quedaré con aquel allá mismo, mi dinero solo da para comprar aquel.
César- No, vamos a llevar este aquí mismo. Es el ideal para ti.
Sandra- ¡Pero mi dinero no da!
César- ¡Yo completo el resto! ¿Cuánto es la diferencia? Llévala a firmar los papeles. Fábio va con ella para cerrar el negocio.
Sandra- ¡Señor! ¡No tengo cómo comprar ese auto!
Fabio- Vamos Sandra, no dificultes las cosas.
César- ¿Cuál es tu auto, ya elegiste? ¿Sabes conducir?
Bella- El mío va a demorar un poco, estoy juntando dinero. Tengo carnet, lo saqué cuando cumplí 19 años.
César- ¡Qué bueno! Así es más fácil regalarte uno.
Bella- Señor César, no piense que va a comprarme con regalos. Aún no respondí a su propuesta.
César- Mi novia no puede andar en autobús por ahí, ¿cierto?
Bella- ¡Entonces! ¿Pretende recogerme todos los días y traerme al trabajo e ir a dejarme en la facultad?
César- Será un placer, hacer ese recorrido todos los días. Así, voy a estar más cerca de ti. Poder sentir tu olor todas las mañanas.
Bella se pone roja de vergüenza.
💭-Dios mío, qué hombre sin vergüenza.