Tras morir, María reencarna en Alba, una extra destinada a ser sacrificada por su propia familia. Decidida a cambiar su destino, huye para cruzar el bosque prohibido en busca de la única familia que podría salvarla.
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Capítulo 9
El hombre intentó soltarse inmediatamente.
—¡Suéltame, maldito…!
Pero apenas logró terminar la frase.
Porque el otro borracho se lanzó encima del encapuchado intentando golpearlo.
Gran error.
Con un solo movimiento rápido, el hombre esquivó el golpe y terminó lanzando a ambos contra el suelo como si no pesaran absolutamente nada.
El sonido de las mesas moviéndose y las sillas cayendo resonó por todo el bar.
Y entonces…
Todo explotó.
—¡LE PEGÓ A RODRIK!
—¡MÁTENLO!
—¡EH, ESA ERA MI BOTELLA!
De repente todos los borrachos parecieron decidir colectivamente que aquello era una excelente oportunidad para iniciar una batalla campal.
Alba abrió los ojos sorprendida mientras veía hombres levantarse de distintas mesas.
Uno agarró una botella.
Otro una silla.
Otro no sabía ni dónde estaba parado, pero igual quería pelear.
—…¿Qué demonios…?
En menos de segundos el lugar entero se volvió un caos absoluto.
Botellas volaban por los aires.
Mesas chocaban.
Gritos.
Golpes.
Insultos.
Y en medio de todo eso…
El encapuchado seguía moviéndose con una calma aterradora.
Esquivó un golpe.
Le dio un puñetazo a otro hombre.
Empujó a uno contra una mesa.
Y luego otro terminó estampado contra el piso.
Alba observaba todo completamente impresionada.
—Esto parece un ring de boxeo…
Uno de los hombres salió disparado después de recibir un golpe y cayó cerca de ella.
Alba dio un pequeño brinco del susto.
—¡AY!
El hombre en el suelo ni siquiera se movía.
—…¿Sigue vivo?
Antes de que pudiera comprobarlo, sintió una mano sujetándole la muñeca.
Alzó la mirada rápidamente.
Era el encapuchado.
—Sígueme.
Su voz sonó firme incluso en medio del caos.
Y antes de que Alba pudiera responder, el hombre comenzó a abrirse paso entre toda aquella locura llevándola consigo.
Otro borracho intentó detenerlos.
Terminó en el piso.
Uno quiso golpearlos con una botella.
La botella acabó rompiéndose contra la pared.
Alba apenas lograba seguirle el paso mientras veía cómo todos parecían intentar matarse entre sí.
—¡¿Siempre pasan estas cosas cuando ayudas a alguien?!
Preguntó ella mientras esquivaba por poco una silla voladora.
—Sí.
Respondió él secamente.
Eso honestamente la hizo reír un poco.
Finalmente lograron salir del bar.
El aire frío de la noche golpeó inmediatamente sus rostros.
La lluvia ya había parado, aunque las calles seguían húmedas y llenas de charcos.
Alba respiró profundamente.
—Por fin…
Detrás de ellos todavía podían escucharse gritos y cosas rompiéndose dentro del bar.
El encapuchado soltó lentamente su muñeca.
Y sin decir nada más…
Comenzó a alejarse.
Como si todo aquello no hubiera sido importante.
Alba parpadeó sorprendida.
—Oye, espera.
El hombre no se detuvo.
Así que Alba salió corriendo tras él.
Cuando finalmente lo alcanzó, le sujetó el brazo.
—Gracias por ayudarme ahí dentro.
Le sonrió ligeramente mientras intentaba verle mejor el rostro bajo la capucha.
Pero la sombra ocultaba gran parte de sus facciones.
Aunque aun así…
Podía notar que era absurdamente atractivo.
Y alto.
Ridículamente alto.
El hombre simplemente asintió.
—No fue nada.
Y volvió a intentar irse.
Alba frunció el ceño.
—Espera, ¿por qué tienes tanta prisa?
Volvió a agarrarlo, esta vez sujetando parte de su capa.
El hombre finalmente se detuvo otra vez.
Lentamente giró apenas la cabeza hacia ella.
—¿Necesitas algo?
Su tono seguía siendo seco.
Tan seco que parecía molesto por existir.
Alba inmediatamente lo soltó.
—Eh… no. No es eso.
Aunque honestamente ni ella sabía por qué seguía deteniéndolo.
Tal vez porque era la primera persona que la ayudaba sinceramente desde que llegó a ese mundo.
O tal vez porque tenía curiosidad.
Muchísima curiosidad.
Pero justo cuando iba a volver a hablar…
Sintió algo extraño.
El mundo empezó a dar vueltas ligeramente.
Parpadeó confundida.
—…¿Eh?
De repente sintió muchísimo calor.
Como si su cuerpo estuviera ardiendo por dentro.
Su respiración se volvió pesada.
La visión comenzó a ponerse borrosa.
Alba llevó una mano a su frente.
—Qué…
Las piernas le fallaron.
Y justo cuando estuvo a punto de caer al suelo—
Unos brazos la atraparon.
El hombre reaccionó rápido sujetándola antes de que golpeara el piso.
Alba apenas logró mantener los ojos abiertos.
Todo se sentía lejano.
Confuso.
El encapuchado frunció ligeramente el ceño mientras la sostenía.
Acercó un poco el rostro al de ella.
Y entonces lo sintió.
Estaba ardiendo.
La fiebre que tenía era absurda.
Probablemente llevaba horas enfermándose entre la lluvia,
El hombre soltó un suspiro largo.
Uno cansado.
Como si el universo acabara de darle el problema más molesto posible.
—…En qué demonios me estoy metiendo…
Murmuró para sí mismo.
Alba apenas escuchó aquellas palabras antes de que la oscuridad comenzara a tragársela lentamente.
Lo último que sintió fue cómo él la levantaba entre sus brazos.
Y después…
Nada.

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no me canso de leerla 🥰😭
me encanto mucho👏
pobre elfo..lo q le espera
🤣🤣🤣🤣🤣
me encanta nuestra bruja desastrosa
felicidades
falta que thailor ceda😂
👍👍👍👍👍👍👍👍👍👍
esta hermosa