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La Venganza Silenciosa de la Esposa

La Venganza Silenciosa de la Esposa

Status: Terminada
Genre:Traiciones y engaños / Amante arrepentido / Venganza de la Esposa / Divorcio / Completas
Popularitas:2.5k
Nilai: 5
nombre de autor: Nadhira ohyver

Tania lo tenía todo: un matrimonio envidiable, una casa perfecta y un amor que creía eterno. Hasta la noche en que descubrió a su esposo cenando con otra mujer.

Cualquiera habría gritado, llorado o suplicado. Tania no hizo ninguna de las tres cosas. Sonrió, guardó silencio y empezó a planear.

Lo que nadie sabía —ni su esposo infiel, ni la amante ambiciosa, ni la familia que la subestimó— era que detrás de la esposa sumisa se escondía una mente brillante capaz de construir un imperio desde las cenizas de su propio matrimonio. Con la ayuda de su mejor amiga y de un hombre misterioso que la admiraba desde las sombras, Tania inicia una transformación silenciosa que la llevará de ama de casa humillada a la mujer más poderosa de la industria.

Pero la venganza es solo el comienzo. Secretos de familia, traiciones corporativas, enemigos implacables y un amor inesperado pondrán a prueba su frialdad legendaria a lo largo de cinco temporadas de intriga, pasión y poder.

Porque la venganza más letal no es la que se grita. Es la que se sirve en silencio.

NovelToon tiene autorización de Nadhira ohyver para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

Capítulo 4

—No te preocupes, Diego. No hace falta que me lleves. Luna pasa por mí, ella tiene auto —respondió Tania.

El alivio se dibujó en el rostro de Diego. El detalle no escapó a los ojos de Tania, que lo observaba de reojo.

Terminaron de desayunar y Tania lo acompañó hasta la puerta.

—Ten cuidado en el camino, Diego —dijo con ternura, una sonrisa ensayada en los labios. Cada gesto suyo estaba calculado.

—Claro que sí, mi amor. Pórtate bien mientras no estoy —Diego le pellizcó la mejilla.

Tania le acomodó el cuello de la camisa, que en realidad no tenía nada fuera de lugar. Le besó la palma de la mano con delicadeza y lo abrazó un momento.

Diego subió al auto y se despidió agitando la mano. Tania le devolvió el gesto con una sonrisa cada vez más tensa.

Una vez que el coche desapareció, Tania se quedó de pie en el umbral unos instantes. La sonrisa que había exhibido se fue desvaneciendo poco a poco hasta dejar únicamente un pliegue sutil en la comisura de sus labios.

Detrás de esa calma, los engranajes de su cabeza giraban a toda velocidad. En silencio, había trazado un plan intrincado, un esquema minucioso y detallado. Cada palabra dulce que acababa de pronunciar formaba parte de la estrategia; cada caricia era una táctica para adormecer la vigilancia de Diego.

Tania respiró hondo, empujó la puerta con ambas manos y entró.

La sonrisa no se había borrado por maldad, sino por una determinación feroz de demostrar su verdadero potencial, darle la vuelta a las cosas y asegurarse de que Diego experimentara la misma pérdida.

Detrás de esa puerta cerrada, Tania ya no era la esposa dócil y complaciente. Era alguien listo para ejecutar su contraataque, pelear por su propia versión de justicia y probar que era mucho más que la sombra de Diego.

Que su vida seguiría siendo valiosa incluso sin el hombre que la había traicionado.

* * *

Tras la partida de Diego, fue el turno de Tania de alistarse. Su destino: una de las empresas joyeras más reconocidas del país. Hartadinata Internacional S.A.

Años atrás, esa empresa no gozaba de la fama que tenía ahora. Su colaboración discreta con Tania como diseñadora de joyas fue lo que la catapultó al mercado bursátil.

Tania se detuvo frente al espejo del tocador y estudió su propio reflejo. Despacio, una sonrisa fina se delineó en sus labios. No era una sonrisa arrogante, sino de satisfacción: la satisfacción de saberse completamente lista.

Su apariencia ese día iba más allá de la estética; era una declaración. Le guiñó un ojo a su propia imagen, preparada para tomar el control.

El taxi que había pedido ya esperaba junto a la reja. Tania salió de la casa con paso seguro.

Esta vez no volvería a vivir en el mundo que ella misma se había construido: el de la esposa tierna, fiel, confinada entre cuatro paredes, entregada por completo a su papel doméstico.

Aspiró profundamente antes de subir al auto y sentarse con una elegancia natural.

Su aspecto era completamente distinto. Si Diego la hubiera visto, probablemente se habría quedado boquiabierto.

¿Quién habría imaginado que una ama de casa que a diario vestía ropa cómoda de andar por la casa pudiera lucir así de deslumbrante?

El taxi avanzó a velocidad moderada por la avenida. Esa mañana, el tráfico parecía haberse alineado a favor de Tania: las calles que normalmente estaban congestionadas fluían con una ligereza inusual, y el trayecto se acortó notablemente.

El auto se detuvo justo frente al vestíbulo principal. Tania bajó con elegancia. Llevaba un vestido entallado color azul zafiro que irradiaba profesionalismo y fortaleza.

Con un gesto pausado, se alisó un pequeño pliegue en la falda y terminó de bajar.

No tenía prisa. Cada movimiento era plenamente consciente: desde la forma en que cerró la puerta del auto hasta la manera en que echó a andar.

Sus tacones marcaban un ritmo autoritario sobre la acera. La espalda erguida, el mentón ligeramente elevado, destilaba una confianza profunda.

Al acercarse al edificio, su mirada iba recta hacia el frente, fija en su objetivo. Una sonrisa casi imperceptible le asomó en los labios: la sonrisa de alguien que conoce a la perfección su propia capacidad y está lista para demostrarlo.

Tras esa serenidad, ardía un fuego: el impulso de borrar cualquier duda ajena y probar que estaba preparada para tomar las riendas. Ese día venía a ganar.

—Buenos días, ¿en qué puedo ayudarla, señora? —la recibió el guardia de seguridad en la entrada.

—Buenos días. Vengo a ver a Renzo —respondió Tania sin vacilar.

—Acompáñeme a recepción, por favor. No tengo autorización para llevarla directamente a la oficina del secretario del director —explicó el guardia.

Tania lo siguió hasta el mostrador de recepción dentro del edificio.

—Adelante, señora —dijo el guardia cortésmente.

—Muchas gracias —Tania inclinó la cabeza levemente.

—Buenos días, ¿en qué puedo servirle? —preguntó la recepcionista.

—Buenos días. Tengo cita con Renzo.

—Muy bien, ¿tiene una cita previa con él?

—Sí —respondió Tania, escueta.

—Un momento, por favor. Permítame confirmar, porque a esta hora Renzo debería estar acompañando al director en la sala de juntas.

Tania esperó unos minutos hasta que Renzo bajó personalmente a buscarla.

—Buenos días, señora Tania. Permítame llevarla a la oficina del señor Rey —la saludó Renzo con formalidad.

El bullicioso corredor pareció enmudecer cuando ambos comenzaron a caminar.

Avanzaban a la par, sin ir demasiado juntos.

El paso cadencioso de Tania rompía el silencio del área de cubículos. Con la espalda recta y el mentón en alto, se deslizaba entre las hileras de escritorios cuyos ocupantes la observaban atónitos. El vestido azul zafiro parecía fluir al ritmo de su cuerpo, como si ella gobernara cada movimiento.

Todas las miradas convergían en ella, admirando en secreto el aura de autoridad que emanaba de Tania.

Los empleados solo podían echarle vistazos furtivos, cautivados por ese magnetismo natural que irradiaba seguridad.

Cada paso suyo era mesurado, sin apuro, evidenciando un dominio absoluto de sí misma y de la situación.

Algunos la miraban con una mezcla de curiosidad y respeto instintivo. Su elegancia era un escudo: fría y eficiente. Su atención estaba puesta únicamente en la gran puerta de caoba al fondo del pasillo.

Tania se movía entre los cubículos con una fluidez impecable, como si el piso de mármol fuera su escenario personal.

Hasta que desapareció tras la puerta de caoba con la placa que leía: "CEO".

Continuará...

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Ginnelle
no sé si soy yo, Pero está novela ya la leí en otro lugar, o tal vez me este equivocando, Pero así como empieza con esa similitud, me hace pensar, otra cosa.
Adarely Garcia
esta interesante, pero ya se hizo muy monótono... cómo puede llevar 7 meses teniendo a esos son en su casa y con todas las pruebas que lleva, no ha hecho nada 😠😬
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