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LÁGRIMAS DE CRISTAL ROTO

LÁGRIMAS DE CRISTAL ROTO

Status: Terminada
Genre:Reencuentro / Traiciones y engaños / Embarazo no planeado / Completas
Popularitas:43.1k
Nilai: 5
nombre de autor: Naibelys Perez

Anastasia Valenzuela Herrera huyó de la opulencia y del peso de ser la heredera del imperio de los magnates número uno del mundo, ocultándose bajo la falsa identidad de Anastasia Riquelme. Buscando forjar su propio camino en el extranjero, su vida da un giro devastador la noche en que es brutalmente violada en la oscuridad por un desconocido. Meses después, un desmayo en la universidad revela una verdad inquebrantable: está esperando un hijo de su agresor. En un intento desesperado por proteger a su bebé y evitar la intervención de su poderosa familia, comete el error de aceptar casarse por lo civil con Patricio Zapata, un compañero machista y manipulador.

NovelToon tiene autorización de Naibelys Perez para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

EL LATIDO QUE CALMA LA TORMENTA

​La puerta de la suite se abrió de golpe y la figura de Carmelo irrumpió en la penumbra de la habitación. Al escuchar el chillido agudo de los monitores médicos y ver la silueta de su hijo hiperventilando sobre la camilla, el magnate olvidó los protocolos, el dolor del pasado y el juicio que lo aguardaba afuera. En tres zancadas desesperadas acortó la distancia y se dejó caer de rodillas junto al borde de la cama.

​—¡Hijo! ¡Aquí estoy, mi amor! ¡Aquí está tu papá! —exclamó Carmelo con la voz rota por la angustia, extendiendo sus brazos firmes hacia el pequeño.

​Ariel, al escuchar esa voz que tanto había anhelado, giró el rostro de inmediato. Sin dudar un solo segundo, el niño se arrojó hacia el frente, rodeando el cuello de Carmelo con sus pequeños brazos y sepultando la cara en el hombro del empresario. Carmelo lo estrechó contra su pecho con una delicadeza infinita, envolviendo el pequeño torso desnudo de su hijo con sus manos para protegerlo, sintiendo a través de la piel el galope descontrolado del corazón del niño.

​—Despacio, mi ángel... Respira conmigo, Ariel. Inhala... exhala... —murmuró Carmelo al oído del niño, besando sus rizos dorados una y otra vez mientras balanceaba su cuerpo suavemente—. Nadie te va a hacer daño nunca más. Te lo prometo por mi vida. Papá está aquí y no se va a ir a ninguna parte.

​—Papito... papito ojos azules... no te vayas... —hipaba Ariel, apretándose más fuerte contra el saco de Carmelo, buscando el refugio de ese abrazo que le devolvía el aire.

​En el monitor multiparamétrico, los números rojos que marcaban la taquicardia comenzaron a descender paulatinamente. El ritmo cardíaco, que amenazaba con colapsar el pequeño cuerpo del niño, pasó de los ciento sesenta latidos por minuto a una frecuencia progresivamente estable. La doctora Elena Rivas dejó escapar un largo suspiro de alivio y ajustó el oxímetro en el dedo del pequeño.

​—La arritmia está cediendo —susurró la pediatra hacia Anastasia, con una sonrisa atenuada por la conmoción del momento—. La saturación de oxígeno volvió a niveles normales. El contacto con su padre logró estabilizar su sistema nervioso.

​Anastasia, sentada al otro lado de la camilla, observaba la escena con la respiración entrecortada. Ver a ese hombre —el mismo que encarnaba la pesadilla que había marcado su vida— sosteniendo con tanto amor y devoción a su hijo le provocaba un choque emocional devastador. Las lágrimas corrían en silencio por las mejillas de la joven madre.

​Carmelo acomodó con suavidad al niño sobre la cama, sin soltarle la manita. Ariel, vencido por el agotamiento físico y emocional de la crisis, comenzó a cerrar los ojos lentamente, manteniendo su pequeño pulgar aferrado a la mano de Carmelo hasta quedar profundamente dormido bajo el efecto de la calma restaurada.

​El silencio volvió a adueñarse de la suite, roto únicamente por el bip constante y rítmico del monitor.

​Carmelo levantó la mirada hacia Anastasia. En sus ojos azules ya no había rastro del implacable hombre de negocios; solo se reflejaba un dolor transparente, una culpa infinita y una humildad absoluta.

​—Anastasia... —susurró Carmelo, cuidando de no despertar al niño—. No hay palabras en ningún idioma que puedan reparar la monstruosidad que te infligí en el pasado. Sé que mi presencia te causa repulsión y dolor... y no espero que me perdones jamás.

​Anastasia apretó los puños sobre su regazo, tratando de mantener la voz firme a pesar del nudo que le cerraba la garganta.

​—Verlo sonreír y dormir en paz contigo... cuando durante años vivió aterrado por Patricio y Petra... me destroza por dentro, Carmelo. No sé cómo procesar todo esto.

​—Lo sé —respondió Carmelo con una lágrima solitaria recorriéndole la mejilla—. Mi única prioridad en la vida que me queda es proteger a Ariel y asegurarme de que a ti y a él no les falte absolutamente nada. Cumpliré la promesa que le hice a tu padre. Cazaré a Patricio y a Petra, haré que paguen por cada pellizco y cada marca que le dejaron a nuestro hijo en esa piel blanca... Y después, me entregaré a las autoridades para pagar la condena que la ley determine por lo que te hice a ti.

​Anastasia miró el rostro de su hijo dormido y luego cruzó la mirada con Carmelo. La sombra del pasado seguía estando presente, pero por primera vez en siete años, entre el dolor y la devastación, una diminuta rendija de luz comenzaba a abrirse paso en medio de la tormenta.

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Carmen Ramos
ay q emoción esta buena ay seguir leyendo
Adriana Alvarez
Muy bonita historia,, aunque empieza muy triste me encantó el final lleno de amor, felicidades escritora
Linda zeide Núñez
que fuerte ,pobre niño
los niños no se tocan son angelitos
Linda zeide Núñez
ay noooo llore
ojalá el niño sea la salvación para todos
Tere Jimenez
hermoso final
Clayas Pao
Muy bella
Clayas Pao
No justifico lo que le hicieron pero debe entender que tampoco estaba en sus 5 sentidos.
Clayas Pao
que sonsa la chica , si tiene todo, a sus papás les habla golpeado y ese pend... le habre todo
Aracelis León García
tenía entendido el abuelo se llama Adriel y y el nieto Ariel
Aracelis León García
la u iba culpa le del maltrato de tu.hijo eres tú Anastasia debías saber que esa vieja y el hijo no querían a tu hijo y lo dejaste en sus manos
Joana echavarria rios: Y la mamá le advirtió lo que pasaba
total 1 replies
Aracelis León García
si haber vamos.el no
tiene la culpa no anda por ahí volando mujeres
Aracelis León García
dios hasta cuando va a abrir los ojos esta mujer nisiquiera la mantienen es ella la que los sostiene y se deja mangoniar
Aracelis León García
que mujer tan estúpida es esta se le.pudo al brinco a sus padres y ahora se deja mangonear de estos degenerados
Clayas Pao: totalmente de acuerdo
total 1 replies
Marta Patitucci
ESCRITORA, AMO TUS HISTORIAS PERO SERIA MUY BONITO PONER FOTITOS DE LOS PERSONAJES...🥰🥰
Gloria Galvan
Si pero el entregó el 100% de lo que le corresponde a el únicamente lo de su madre y hermanos eso no lo toco
Graciela Mauchiere
ahora...digo...el padre no dijo q vigilarian como estaba
Graciela Mauchiere
es lamentable..pero es muy comun a pase esto...no 4s tonta es instrida.
.tienen ese momento de tontas...
Betty Chavez
Que estupida esta mujer me enferma que sea tan sumisa y estupida !!☺️
Zulema Neme
Que Bueno Anastasia que tienes Una Amiga Maravillosa que no te Abandona.😭😭😭😭😭
Adriana Ramirez
🥹😥
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