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El Pequeño Heredero Que Domó Al CEO

El Pequeño Heredero Que Domó Al CEO

Status: Terminada
Genre:CEO / Madre soltera / Hijo/a genio / Completas
Popularitas:2.5k
Nilai: 5
nombre de autor: patricia sinisterra

Valentina Ríos huyó de la ciudad cinco años atrás con el corazón destrozado y un secreto que jamás pensó revelar.
Ahora ha regresado con su pequeño hijo, Leo, decidida a comenzar una nueva vida.

NovelToon tiene autorización de patricia sinisterra para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

Capítulo 19 — El secreto de Victoria

La pantalla del teléfono permanecía encendida.

“Adrián Montenegro padre.”

Aquellas palabras parecían imposibles.

Adrián había visto a su padre morir cinco años atrás.

Había acompañado a su familia durante aquellos días y nunca había existido ninguna duda sobre su muerte.

Entonces, ¿por qué alguien acababa de mencionar su nombre?

—Esto no tiene sentido —murmuró.

Daniel permanecía frente a él.

—¿Está seguro de que el documento es auténtico?

Adrián volvió a revisar las hojas.

—La firma es de mi padre.

—Entonces alguien está utilizando su nombre.

—O alguien quiere que pensemos que está muerto.

Valentina sintió un escalofrío.

—Adrián…

Él la miró.

—¿Qué?

—Cuando me fui hace cinco años, escuché una conversación.

Adrián se acercó.

—¿Qué conversación?

—No recuerdo todo. Pero alguien dijo que tu padre todavía tenía asuntos pendientes y que no podía permitir que yo tuviera al bebé.

Daniel intercambió una mirada con Adrián.

—¿Por qué nunca mencionaste eso?

Valentina bajó la mirada.

—Porque pensé que eran amenazas para obligarme a marcharme.

Adrián tomó aire.

—Tenemos que hablar con mi madre.

---

Victoria estaba en su habitación cuando Adrián entró.

Al verlo, comprendió inmediatamente que algo había ocurrido.

—¿Qué pasó?

Adrián dejó el documento sobre la mesa.

Victoria lo tomó.

Su rostro perdió el color.

—¿Dónde encontraste esto?

—Eso no importa.

—Adrián…

—Quiero la verdad.

Victoria cerró los ojos.

—Sabía que algún día llegarías hasta aquí.

Valentina entró detrás de él.

Victoria la observó.

—Tú también mereces saberlo.

Adrián se quedó inmóvil.

—¿Qué escondiste?

Victoria respiró profundamente.

—Tu padre no murió sabiendo toda la verdad.

—¿Qué significa eso?

—Significa que durante los últimos meses de su vida descubrió que alguien dentro de la familia estaba manipulando las acciones de Montenegro Group.

Adrián frunció el ceño.

—¿Esteban?

—No.

Victoria negó con la cabeza.

—Esteban trabajaba para él.

Adrián quedó sorprendido.

—Entonces, ¿por qué aparece como administrador de Leo?

—Porque tu padre confiaba en él.

Valentina intervino.

—¿Y por qué alguien quería que Leo desapareciera?

Victoria miró hacia la puerta.

—Porque tu hijo no solo heredaría dinero.

—Ya lo sabemos —dijo Adrián.

—No.

Victoria negó nuevamente.

—Todavía no lo saben todo.

Abrió un cajón y sacó una pequeña caja.

La colocó sobre la mesa.

—Tu padre dejó esto para Leo.

Adrián abrió los ojos.

—¿Para mi hijo?

—Sí.

—¿Por qué nunca me lo diste?

Victoria bajó la mirada.

—Porque tenía miedo.

Adrián apretó los dientes.

—Todos dicen tener miedo. Pero mientras ustedes tenían miedo, Valentina tuvo que criar a mi hijo sola.

Victoria recibió aquellas palabras en silencio.

—Lo sé.

—No, mamá. No lo sabes.

Victoria levantó los ojos.

—Sí lo sé.

Su voz se quebró ligeramente.

—Porque yo también perdí cinco años de su vida.

El silencio llenó la habitación.

---

Victoria abrió la caja.

Dentro había una fotografía de Adrián cuando era niño, una llave pequeña y una carta.

La carta estaba dirigida a:

“Mi nieto.”

Valentina se acercó.

—¿Podemos leerla?

Victoria asintió.

Adrián abrió el sobre.

La letra era inconfundible.

Era de su padre.

La carta hablaba de la familia, de la empresa y de un secreto que debía permanecer oculto hasta que Leo pudiera conocer la verdad por sí mismo.

Pero había una frase que llamó especialmente la atención de Adrián:

“Si esta carta llega a manos de mi nieto, significa que alguien intentó quitarle lo que le pertenece.”

Adrián levantó la mirada.

—¿Qué le pertenece?

Victoria respondió:

—Una parte del imperio Montenegro.

Valentina miró la llave.

—¿Y esa llave?

Victoria respiró profundamente.

—Abre una caja de seguridad.

—¿Dónde?

—En el banco donde tu padre guardaba sus documentos más importantes.

Adrián tomó la llave.

—Entonces iremos mañana.

Victoria negó.

—No.

—¿Por qué?

—Porque alguien sabe que esa caja existe.

Adrián se quedó quieto.

—¿Cómo lo sabes?

Victoria señaló su teléfono.

Había recibido un mensaje.

“No abras la caja.”

Debajo aparecía una fotografía.

Era Leo entrando a la mansión.

Victoria cerró los ojos.

—Lo están vigilando otra vez.

---

Aquella noche, Adrián no quiso dormir.

Se quedó en el pasillo frente a la habitación de Leo.

Valentina salió de su habitación y lo encontró allí.

—¿Todavía estás despierto?

—Sí.

—Deberías descansar.

Adrián negó.

—No puedo.

Valentina se acercó.

—No puedes proteger a todos si tú también estás agotado.

Adrián la miró.

—Tengo miedo.

Valentina se sorprendió.

Era la primera vez que lo escuchaba admitirlo.

—¿De qué?

—De perderlo.

Valentina comprendió inmediatamente que hablaba de Leo.

—No lo vas a perder.

—¿Cómo puedes estar tan segura?

—Porque ahora no estás solo.

Adrián guardó silencio.

—Durante cinco años —continuó ella— tuve que ser fuerte por los dos. Ahora puedes compartir ese peso conmigo.

Adrián la observó durante varios segundos.

—Nunca dejaste de ser fuerte.

Valentina sonrió.

—Y tú nunca dejaste de ser orgulloso.

Él soltó una pequeña risa.

—Eso sí es verdad.

Por un momento, la tensión desapareció.

Pero entonces Leo apareció en la puerta.

—¿Por qué están despiertos?

Valentina se acercó.

—Porque papá está preocupado.

Leo miró a Adrián.

—No estés triste.

Adrián se agachó frente a él.

—No estoy triste.

Leo lo abrazó.

Adrián cerró los ojos.

Aquel pequeño gesto le recordó exactamente por qué estaba dispuesto a enfrentarse a cualquiera.

---

A la mañana siguiente, Adrián llegó temprano a Montenegro Group.

Daniel lo esperaba.

—Tenemos un problema.

—¿Qué ocurrió?

Daniel le entregó una carpeta.

—Revisamos los movimientos de la empresa durante los últimos cinco años.

Adrián comenzó a leer.

—Hay transferencias a varias empresas.

—Sí.

—¿Quién las autorizó?

Daniel señaló un nombre.

Adrián se quedó inmóvil.

—No puede ser.

—Eso pensé.

El nombre aparecía repetido en varios documentos.

Isabela Ferrer.

Pero había algo extraño.

Las transferencias comenzaron meses después de que Isabela hubiera abandonado oficialmente el país.

—Alguien está usando su identidad —dijo Daniel.

Adrián cerró la carpeta.

—Entonces tenemos que encontrar a esa persona.

—Ya lo estamos intentando.

El teléfono de Adrián comenzó a sonar.

Era Valentina.

Contestó inmediatamente.

—¿Qué ocurre?

La voz de Valentina sonaba preocupada.

—Adrián, ven a casa.

—¿Qué pasó?

—Encontré algo en la habitación de Leo.

—¿Qué cosa?

Hubo silencio.

—Una fotografía.

—¿De quién?

Valentina respiró profundamente.

—De tu padre.

Adrián sintió que el corazón se le aceleraba.

—¿Estás segura?

—Sí.

—¿Dónde está?

—Aquí.

—No la muevas. Voy inmediatamente.

---

Cuando Adrián llegó a la mansión, Valentina lo esperaba.

Le entregó la fotografía.

Era una imagen antigua.

Su padre estaba frente a una oficina.

A su lado aparecía Esteban Ferrer.

Pero había una tercera persona.

Adrián reconoció el rostro.

Era alguien que conocía perfectamente.

—No…

Valentina lo miró.

—¿Quién es?

Adrián levantó lentamente la fotografía.

—Mi padre no estaba trabajando solo.

—¿Quién es el hombre?

Adrián respondió:

—Sebastián.

Valentina abrió los ojos.

—¿Tu primo?

—Sí.

Daniel tomó la fotografía.

—Esto fue tomado hace más de cinco años.

Adrián miró nuevamente la imagen.

Entonces vio algo escrito en la parte inferior.

Una fecha.

Y una frase:

“El día que nació Leo.”

Adrián se quedó sin palabras.

Su padre, Esteban y Sebastián habían estado juntos el día en que Leo nació.

Y alguien había estado ocultándolo desde entonces.

De repente, el teléfono de Adrián vibró.

Un mensaje.

“Ya sabes demasiado.”

Después llegó otro.

“Si quieres conocer toda la verdad, ven solo al lugar donde murió tu padre.”

Adrián levantó la mirada.

Valentina negó inmediatamente.

—No vas a ir solo.

Adrián guardó el teléfono.

—Esta vez no.

Y mientras ambos se preparaban para descubrir qué había ocurrido realmente cinco años atrás, en algún lugar de la ciudad alguien observaba una fotografía de Leo.

—Ya encontraron la primera parte —murmuró una voz.

La persona tomó otra fotografía.

En ella aparecía el padre de Adrián.

Pero lo verdaderamente inquietante era que, detrás de él, había alguien más.

Alguien que oficialmente también llevaba cinco años muerto.

Continuará…

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Eliana Angulo
me gustó tu novela.. te felicitó
Maria Garcia
muy buena su novela
🥀 ✨ 𝓟𝓪𝓽𝓻𝓲𝓝𝓸𝓿𝓪 ⋆: Gracias por este apoyo tan lindo... Me motiva muchísimo 💙 te invito a leer otras mis novelas
total 1 replies
Eliana Angulo
Leo es increíble... niño muy inteligente.. tiene la fe más fuerte🥹
🥀 ✨ 𝓟𝓪𝓽𝓻𝓲𝓝𝓸𝓿𝓪 ⋆: ¡Totalmente de acuerdo! Su fe y su valentía lo hacen especial, vienen momentos hermosos con él
total 1 replies
Eliana Angulo
lo explica todo.. estaba planeado desde antes😱
Eliana Angulo
Quién les manda las advertencia... será un amigo o enemigo... necesito saberlo ya🤭
Eliana Angulo
tiene dos caminos para recuperar a Leo o perderlo todo...la tensión está al máximo y cada frase me hace querer saber más👏👏
🥀 ✨ 𝓟𝓪𝓽𝓻𝓲𝓝𝓸𝓿𝓪 ⋆: Me alegra muchísimo que te atrape.. Cada decisión cuenta y el destino de Leo está en juego… ¡sigue leyendo!😉
total 1 replies
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