Analu es una joven de 22 años, recién graduada en ingeniería civil en Estados Unidos. Regresa a Brasil para cumplir el sueño de trabajar con su padre y su hermano mayor en la constructora de la familia. Pero sus sueños se frustran cuando, al llegar, descubre que el negocio familiar corre serio riesgo de declararse en quiebra debido a las deudas de juego de su hermano. La única salida para salvar la empresa y evitar que su familia caiga en la ruina es un matrimonio arreglado con un CEO multimillonario que acaba de llegar al país.
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Capítulo 4
Analu
Estoy sentada frente a él, por fuera parezco serena, pero por dentro soy un caos.
*Analu* - Bien Sr. Jones, escuché solo parte de su conversación, ¿me gustaría entender qué gana casándose conmigo? Porque tengo absoluta certeza de que este acuerdo no es para ayudar a mi familia.
*Sr. Jones* - Un acuerdo, mi querida, es utilizado para favorecer ambos lados. Vea bien, yo necesito casarme y su padre necesita pagar la deuda que su hermano hizo, me caso con usted, perdono la deuda de su hermano y quedará todo bien. Una mano lava la otra.
*Analu* - A costas de mi vida, ¡óptimo! Pero, ¿por qué necesita casarse?
*Sr. Jones* - Mi abuelo exige que yo me case antes de que él se jubile, o no me pasará el control de los negocios.
*Analu* - ¿Y cuándo su abuelo pretende jubilarse?
*Sr. Jones* - En un año. Pero nuestro contrato será de dos años.
*Analu* - Nuestro contrato será de 1 año a partir de la fecha de nuestro casamiento, nada además de eso.
*Sr. Jones* - Dos años y ...
*Analu* - Un año Sr. Jones, o nada hecho.
*Sr. Jones* - Ok Señorita, un año y nos divorciamos. Sin embargo, mi abuelo no puede saber de nuestro acuerdo, quiero que él crea que me estoy casando por amor.
*Analu* - jajajajajaja
*Sr. Jones* - ¿Algún problema?
*Analu* - ¿Su abuelo es tan ingenuo así? ¿Él va a creer que usted acaba de conocerme y ya me ama, al punto de casarse conmigo?
*Sr. Jones* - Es claro que no. Pero él va a creer cuando digamos que nos conocimos en Nueva York y fuimos novios un tiempo mientras vivíamos allá. Y ahora nos reencontramos y decidimos vivir ese amor.
El hijo de la madre ya pensó en todo.
*Analu* - ¿Cómo sabe que viví en Nueva York?
*Sr. Jones* - Yo sé todo de su vida Señorita Menezes, o ¿usted cree que yo me casaría con alguien que no conozco?
Él abre una sonrisa sarcástica que me enoja.
*Analu* - Acredite, usted solo cree que me conoce. Pero vamos a nuestro acuerdo. 1 año casados, cuartos separados, viviremos nuestras vidas normalmente, sin embargo respetaremos y tomaremos cuidado para no involucrarnos con otras personas abiertamente. No quiero salir con fama de cornuda de esta historia.
*Sr. Jones* - ¡Mucho menos yo! Usted tendrá total libertad para vivir su vida, desde que me mantenga informado. Tendrá que ir a los compromisos de familia y negocios donde esposas fueren solicitadas, necesitaremos ser vistos juntos para que crean que el casamiento es real.
*Analu* - Nadie además de mis padres y hermano podrá saber de esta historia, ¿estamos entendidos?
*Sr. Jones* - ¡Claro! Sin embargo vamos a necesitar que el abogado sepa para hacer el contrato, ¿tengo un amigo de confianza puedo pedírselo?
*Analu* - Si es de su confianza, que sea.
*Sr. Jones* - Mañana el contrato estará listo, y usted podrá venir a firmar.
Me levanto.
*Analu* - Usted puede ir hasta la constructora, estaré esperándolo. Tenga una buena tarde Sr. Jones, hasta mañana.
Le doy la espalda y salgo de la sala, encuentro a mis padres y Arthur aprehensivos en la recepción.
*Analu* - Conversamos en casa, ¡vamos!
Sr. Jones
Chica abusada, ¿con quién ella cree que está lidiando? ¿Un colega de facultad? Ya me estoy arrepintiendo de este acuerdo, esa chica puede darme un trabajo que no necesito tener. Tal vez sea mejor yo casarme con una de las escondidas por el abuelo... no, solo de imaginar ya me da náuseas, no tengo estómago para ninguna de ellas. Mi última opción es la señorita Menezes. Cojo el teléfono, llamo a mi amigo abogado.
*📳Gabriel* - Caio, ¿puedes encontrarme en aquel restaurante?
*📳Caio* - Claro, ¿qué ocurrió?
*📳Gabriel* - Prefiero hablar personalmente. Estoy yendo para allá, te espero.
Treinta minutos después lo encuentro en el restaurante y explico todo.
*Caio* - Eso es locura, parece hasta cosa de película antigua.
*Gabriel* - En los EUA eso aún es muy común.
*Caio* - Pero aquí en Brasil no. ¿La chica está de acuerdo mismo con eso?
*Gabriel* - Claro que está, jamás la forzaría a nada. Y acredite, eso será muy ventajoso para ella.
*Caio* - ¿Qué ella va a ganar con eso?
*Gabriel* - No viene al caso, quiero que hagas el contrato, necesito de él mañana a la tarde.
*Caio* - Ok, ¡será hecho!
En el día siguiente ...
Llego a la constructora, es realmente muy grande y organizada, voy hasta la recepción.
*Sr. Jones* - Buenas tardes, tengo una reunión con la señorita Analu Menezes.
*Secretária* - Sr. Jones ¿no es? Acompáñeme por favor, ella está en campo, pidió que yo lo llevase hasta allá.
Descendemos, ella me entrega un casco de seguridad y andamos hasta un galpón gigantesco. Muchos hombres trabajando, veo una silueta conocida. Bajita, los cabellos largos estaban presos en una cola de caballo medio desordenada, con un casco blanco, vestida en un pantalón jeans medio desgastado, una bota de obra y una camisa social con las mangas arremangadas hasta la altura de los codos.
*Secretária* - Jefecita..
Ella se gira.
*Analu* - Continúa, luego estaré de vuelta.
*Sr. Jones* - Señorita, ¡buenas tardes!
*Analu* - Buenas tardes. Me acompaña por favor ... Letícia, avisa a papá que el Sr. Jones está en mi sala. Pide que él vaya hasta allá, por favor.
*Letícia* - ¡Claro!
Subimos una escalera de hierro, y entramos en una salita pequeña.
*Sr. Jones* - ¿Esa es su sala?
*Analu* - ¿Usted creyó que me encontraría en un escritorio como aquel suyo? Como sabe, soy ingeniera civil, mi trabajo exige que yo ponga la mano en la masa.
*Sr. Jones* - ¡Estoy viendo! Pero, sobre nuestro acuerdo, aquí está el contrato, bajo sus términos.
En la noche anterior Caio necesitó entrar en contacto con la Señorita Menezes para ajustar algunos puntos del contrato. Ella no aceptó la compensación de un millón de dólares que yo le daría a ella cuando el contrato acabase, y eso casi la hizo desistir. Pero, Caio consiguió convencerla, después es claro que yo pedí disculpas por insultarla de aquella manera. La chica es imposible, solo estoy haciendo eso porque el plazo que mi abuelo me dio acaba en algunos días y no tengo más tiempo, ni saco para aturar aquellos encuentros chatos.
Ella lee todo el contrato, coge una lapicera y firma.
*Analu* - ¡Aquí está!
La puerta se abre, Sr. Menezes entra.
*Sr. Jones* - Buenas tardes señor, ¿cómo está?
*Getúlio* - ¿Cómo cree que estoy, viendo a mi hija vender el alma al diablo para arreglar la burrada del hermano?
*Analu* - Papá, ya conversamos sobre eso, ¡por favor!
*Sr. Jones* - El señor tiene mi palabra de que su hija será bien tratada y respetada.
*Getúlio* - Espero que sí, o mato al Señor!
*Analu* - Yo misma lo mato papá, no tenga duda.
*Sr. Jones* - Señorita, hoy mi abuelo quiere conocerla y marcó una cena en nuestra casa.
*Analu* - Me pase la dirección y estaré allá.
*Sr. Jones* - No se preocupe, iré a buscarla. Sería extraño dejar el amor de mi vida ir sola hasta mi casa, ¿no es verdad?
*Getúlio* - Yo debo estar loco de participar de todo eso. Solo puedo estar loco, de dejar que usted me convenza a eso Analu.
*Analu* - Era eso, o perder la empresa que el señor luchó tanto para llegar donde llegó. Será apenas un año papá, va a pasar rápido.
*Sr. Jones* - Yo necesito ir ahora, te cojo a las 19:00h.
*Analu* - ¿No va a querer mi dirección?
*Sr. Jones* - ¡Yo ya la tengo! Tengan una buena tarde ... Ah, Sr. Menezes, la deuda de su hijo fue saldada y su entrada en el haras terminantemente prohibida, por lo menos allá, él no corre más el riesgo de perder la empresa de ustedes.
*Getúlio* - Acredite Sr. Jones, aquel muchacho está teniendo el castigo que yo debería haber dado a él antes de que él llegue a ese punto. Ese sacrificio que la hermana de él está haciendo, no va a salir barato para él.
*Sr. Jones* - Espero que él aprenda. Estoy yendo, hasta más tarde Señorita Menezes.
Salgo y vuelvo para la empresa, donde Caio me aguarda Lara coger los documentos y validar el contrato.
*Caio* - ¿Entonces ahora el señor es novio?
*Gabriel* - ¡Parece que sí!
*Caio* - ¿Y la novia quedó feliz con la alianza?
*Gabriel* - ¿Qué alianza?
*Caio* - Usted cree que su abuelo va a creer que están enamorados y van a casarse, si ella no estuviera con un diamante en la mano derecha?
*Gabriel* - Droga, no pensé en eso. Gracias por recordarme, voy a proveer.
Cojo el teléfono.
📳*Gabriel* - Señorita Milena, llame para aquella joyería que mi abuelo es cliente, pida que manden a alguien aquí con anillos de noviazgo, diamantes, muchos diamantes.