Hace mil años, el sol se extinguió. Hoy, la humanidad se aferra a la vida en Aethelgard, una colosal metrópolis flotante que sobrevive drenando la energía del Abismo. En este mundo, tu valor se mide por tu Núcleo de Esencia, y el de Kaelen era basura.
Como un simple Recolector, Kaelen arriesgaba su vida en las profundidades para que la élite viviera en el lujo. Pero la lealtad no existe en el Abismo. Traicionado por su capitán y apuñalado por la espalda por sus propios compañeros, Kaelen es arrojado a las fauces de la oscuridad eterna.
Sin embargo, el destino tiene otros planes. En el fondo del abismo, donde el tiempo no existe, Kaelen tropieza con los restos de una deidad olvidada. Al borde de la muerte, toma una decisión que cambiará el orden del universo: devorar el corazón de un dios.
Ahora, con un sistema de poder oscuro despertando en sus venas y una sed de venganza que podría incinerar los cielos
NovelToon tiene autorización de Choly Flores para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.
El Latido de la Reliquia
El viaje hacia el corazón del desierto profundo tomó tres días. El aire allí era tan denso que la Vanguardia de Hierro apenas podía respirar sin sus tanques de oxígeno puro, pero Kaelen se movía con una gracia sobrenatural. Su cuerpo ya no necesitaba aire; se alimentaba de la estática del ambiente.
—Allí está —dijo Sora, señalando un valle de obsidiana—. Lo llamamos el Altar, pero nuestros ancianos dicen que cayó del cielo antes de que el sol se apagara.
Frente a ellos no había un templo, sino una estructura biomecánica de proporciones titánicas. Parecía una mezcla entre un coloso de metal y un órgano vivo. Paredes de una aleación desconocida palpitaban con venas de plasma azul, y un zumbido de baja frecuencia hacía que los dientes de los rebeldes vibraran.
Kaelen se acercó a la entrada. No hubo resistencia. Las puertas orgánicas se abrieron al detectar su firma de energía, reconociéndolo como un portador del sistema.
—Quédense aquí —ordenó Kaelen a los rebeldes—. Este lugar no es apto para los que aún tienen alma humana.
Se adentró en los pasillos de la nave biológica. Las paredes estaban cubiertas de un musgo luminiscente que reaccionaba a su presencia. Al llegar a la cámara central, la visión lo dejó paralizado. En el centro de una sala llena de cables que parecían nervios, flotaba una cápsula de criogenia de cristal translúcido.
Dentro, una mujer de cabello plateado y piel pálida descansaba en un sueño eterno. Vestía una túnica de fibras de luz que no pertenecía a esta época.
[ENTIDAD DETECTADA: Sujeto Primordial 01]
[Estado: Estasis Crítica]
[Identidad: Dra. Elara Vane – Arquitecta del Sistema de Núcleos]
—¿Arquitecta? —susurró Kaelen.
Puso su mano sobre el cristal. Instantáneamente, el sistema en su cerebro se volvió loco. Un torrente de imágenes inundó su mente: ciudades que no flotaban, un sol dorado brillando en el cielo y el momento exacto en que la humanidad decidió "cosechar" la energía del Abismo, condenando al mundo a la oscuridad.
[¿Deseas iniciar la secuencia de reanimación? Costo: 50% de tu reserva de energía actual]
—Hazlo. Necesito respuestas —dijo Kaelen.
El cristal de la cápsula se evaporó en un gas frío. El líquido amniótico cayó al suelo, y la mujer se desplomó hacia adelante. Kaelen la atrapó antes de que tocara el suelo. Sus ojos se abrieron lentamente; eran de un color plateado líquido, sin pupilas.
—¿Eres... el portador? —preguntó ella con una voz que sonaba como mil susurros a la vez—. ¿Cuánto tiempo ha pasado? ¿Sigue el cielo manchado de ceniza?
—Mil años —respondió Kaelen, ayudándola a incorporarse—. Y el mundo ahora es un matadero controlado por hombres que se hacen llamar dioses.
Elara Vane miró las manos de Kaelen, deteniéndose en la marca del Devorador en su muñeca. Una expresión de profundo dolor cruzó su rostro.
—El sistema... no fue diseñado para que los humanos se devoraran entre sí —dijo ella, su voz temblando—. Lo creamos para purificar el Abismo, no para convertirnos en él. Lo que tienes en tus venas no es una bendición, Kaelen. Es un parásito que eventualmente consumirá este planeta si no se detiene a los Soberanos de Aethelgard.
—Los Soberanos usan los núcleos para vivir para siempre —dijo Kaelen, su tono volviéndose frío—. Yo uso el sistema para destruirlos.
Elara se puso de pie, apoyándose en los cables biológicos.
—Entonces debes saber la verdad. Los núcleos que recolectan no son energía pura. Son fragmentos del alma de la Tierra. Cada vez que Aethelgard sube de nivel, el mundo de abajo muere un poco más. Si quieres detenerlos, no basta con matar a Marcus o a los ejecutores. Debes destruir el Núcleo Madre en la cima de la ciudad.
Kaelen apretó el mango de su hoz. La misión era suicida. Pero ahora tenía a la mujer que conocía cada plano, cada código y cada debilidad de la tecnología que mantenía a sus enemigos en el poder.
—Dime cómo entrar al nivel superior sin ser detectado —pidió Kaelen.
Elara lo miró con una mezcla de tristeza y esperanza.
—No entraremos. Infiltraremos tu esencia en la red de la ciudad. Pero para hacerlo, necesitamos un componente que se encuentra en las Tierras Prohibidas del Este: el Ojo del Abismo.
[NUEVA MISIÓN: El Viaje al Este]
[Recompensa: Mapa de acceso al Núcleo Madre]
[Aliado obtenido: Dra. Elara Vane (Soporte Técnico de Clase Divina)]