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Bajo El Ala Del Demonio

Bajo El Ala Del Demonio

Status: En proceso
Genre:Vampiro / Romance paranormal / Fantasía LGBT
Popularitas:657
Nilai: 5
nombre de autor: Giulian Hoks

El amor es un suspiro mortal; la obsesión es un hambre eterna.”

Francois es un joven florista cuya vida es un jardín de luz y serenidad. Su mundo gira en torno a Margaret, su prometida, una mujer cuya calidez es el único refugio que necesita. Pero la felicidad de los mortales siempre atrae a las sombras, y para Demon, un vampiro antiguo que ha olvidado lo que significa sentir, Francois no es solo una presa: es una obsesión.

Demon no busca simplemente la sangre de Francois; desea corromper su pureza, quebrar su voluntad y poseerlo como la joya más preciada de su colección macabra. Consumido por unos celos patológicos hacia Margaret, el vampiro inicia un asfixiante juego de manipulación psicológica. A través de visiones aterradoras, regalos envenenados y la seducción del poder prohibido, Demon comienza a aislar a Francois de la realidad, sembrando la desconfianza y la paranoia en la pareja.

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Capítulo 7: El Despertar de la Espina

La florería "El Jardín de los Susurros" ya no olía a lirios ni a tierra fresca. El aire en San Jude se había vuelto pesado, impregnado de un aroma a incienso dulce y a hierro oxidado que emanaba de las grietas del edificio de ladrillo rojo. Para los habitantes de la ciudad, el local era un lugar de culto y temor; nadie entraba sin una invitación, y nadie salía siendo el mismo.

En el centro de este mausoleo de flores inmortales, Clara observaba el reloj de pared. Eran las once y cincuenta y ocho de la noche. En dos minutos, cumpliría dieciocho años.

Clara se ajustó el vestido negro de seda, un regalo que había aparecido en su cama esa mañana, sin nota, pero con el inconfundible rastro de frío que dejaba su dueño. Sus manos, largas y pálidas como las de su padre, temblaban levemente mientras acomodaba un ramo de rosas negras en el mostrador.

—Ya casi es la hora —susurró una voz a sus espaldas.

Clara no necesitó girarse. Era su madre, Margaret. Pero no era la Margaret de las historias que Clara había imaginado, aquella mujer valiente que una vez empuñó una daga de plata. Esta Margaret era una sombra de sí misma; su piel era como pergamino gastado, y sus ojos, apagados por décadas de servidumbre psicológica, evitaban mirar directamente a los rincones oscuros de la tienda.

—Mamá, estás temblando —dijo Clara, tomando las manos de su madre. Estaban heladas.

—Él viene por ti, Clara. Hoy el juego cambia. Lo siento en el aire... es el mismo hambre que sentí la noche que perdimos a tu padre.

—Papá está aquí, mamá —respondió Clara, señalando hacia la escalera de caracol que subía a los pisos superiores.

—Ese no es tu padre —sollozó Margaret en un susurro—. Es solo su envase.

El Invitado de Honor

A la medianoche exacta, la temperatura de la tienda cayó drásticamente. Las flores negras en los estantes parecieron vibrar, expandiendo su fragancia narcótica. El sonido de unos pasos lentos y rítmicos descendió por la escalera.

Demon apareció primero. A pesar de los veinte años transcurridos, no había envejecido ni un segundo. Su rostro de mármol era impecable, y su presencia llenaba la habitación con una autoridad que sofocaba el oxígeno. Detrás de él, como una sombra fiel, caminaba Francois.

Francois vestía un traje de corte antiguo, similar al de su maestro. Sus ojos, ahora de un dorado líquido permanente, no mostraban emoción alguna al mirar a su esposa o a su hija. Se movía con una gracia inhumana, situándose siempre a un paso de Demon, como una extensión de su voluntad.

—Feliz cumpleaños, Clara —dijo Demon. Su voz era un terciopelo oscuro que acarició los oídos de la joven—. Has florecido bajo mi protección de una manera... exquisita.

Demon se acercó a ella, ignorando por completo a Margaret, quien se encogió en un rincón. El vampiro rodeó a Clara, evaluándola como a una pieza de arte invaluable.

—Hoy dejas de ser una niña para convertirte en parte de nuestro linaje —continuó Demon—. Tu padre ha preparado un regalo para ti. ¿No es así, Francois?

Francois dio un paso adelante. En sus manos sostenía una caja de madera tallada con motivos de espinas y alas. Se la extendió a Clara. Por un breve instante, las miradas de padre e hija se cruzaron. Clara buscó un rastro del hombre que solía contarle cuentos sobre un jardín soleado, pero solo encontró el vacío dorado de la eternidad.

—Ábrela, hija —dijo Francois. Su voz era fría, carente de la calidez que Clara tanto anhelaba.

El Regalo de Sangre y Oro

Clara abrió la caja. Dentro, descansaba un anillo de obsidiana idéntico al que Demon llevaba en su mano derecha, pero este tenía una pequeña aguja de plata oculta en el interior de la banda.

—Este anillo no es solo una joya —explicó Demon, acercándose tanto que Clara podía oler el aroma a tierra vieja que emanaba de él—. Es un puente. Al ponértelo, la aguja tomará una gota de tu esencia y la mezclará con la nuestra. Ya no serás una humana que observa la noche; serás la noche misma.

—¡No lo hagas, Clara! —gritó Margaret desde el rincón, rompiendo por fin su silencio—. ¡Es la cadena! ¡Si te lo pones, nunca serás libre!

Demon suspiró con fingida decepción. Con un movimiento casi imperceptible, Francois se desplazó hacia Margaret y colocó una mano sobre su hombro. No fue un gesto de afecto; fue una advertencia. Margaret se quedó muda, paralizada por el frío que emanaba de la mano de su propio esposo.

—Tu madre siempre ha sido limitada por su miedo —dijo Demon, volviendo su atención a Clara—. Ella no entiende que la libertad es una ilusión de los que mueren. La verdadera libertad es el poder de no terminar nunca. Pruébalo. Únete a tu padre. Únete a mí.

Clara miró el anillo. Podía sentir el pulso de la obsidiana, como si la joya tuviera un corazón propio que latía al ritmo del de ella. Sentía una sed extraña en su garganta, una sequedad que el agua no podía calmar. Era el llamado de su sangre híbrida, la herencia de los experimentos psicológicos y físicos de Demon sobre Francois.

El Primer Acto de Rebelión

Clara tomó el anillo, pero no se lo puso. En lugar de eso, miró directamente a los ojos de Demon. Ella no tenía miedo; había crecido viendo al monstruo desayunar a su mesa.

—Dices que este anillo me hace parte de tu linaje —dijo Clara, y su voz sonó con una fuerza que sorprendió incluso a Francois—. Pero yo ya soy parte de este linaje. Llevo la sangre de mi padre, pero también la resistencia de mi madre. No necesito una joya para saber lo que soy.

Demon entrecerró los ojos. Los celos, ese viejo sentimiento que lo había llevado a obsesionarse con Francois, comenzaron a burbujear en su interior de una forma nueva. Clara no era una presa sumisa como Francois; era un desafío vivo.

—¿Estás rechazando mi regalo, Clara? —preguntó Demon, y el aire en la tienda comenzó a vibrar con una energía violenta.

—Estoy diciendo que yo elegiré cuándo y cómo reclamar mi poder —respondió ella—. No seré tu juguete, Demon. No seré el trofeo que usas para castigar a mis padres.

Francois dio un paso adelante, sus ojos dorados brillando con una chispa de... ¿preocupación? ¿orgullo? Fue solo un destello antes de volver a la impasibilidad.

—Clara —dijo Francois—, no provoques lo que no puedes controlar.

—Tú tampoco pudiste controlarlo, papá —replicó ella—. Pero yo no soy tú.

La Sombra se Alarga

Demon soltó una carcajada que no tenía nada de humana. El sonido hizo que las flores de los estantes se marchitaran instantáneamente, convirtiéndose en polvo negro.

—Interesante —murmuró el vampiro—. Tienes fuego. Demonios... cuánto me recuerda eso a tu padre antes de que yo le enseñara a arrodillarse. Muy bien, Clara. Quédate con el anillo. No necesitas ponértelo hoy. La sed se encargará de convencerte. Cada día que pase, el sol te parecerá más gris, la comida más insípida y el amor de tu madre más insignificante.

Demon se giró y comenzó a subir las escaleras, pero antes de desaparecer en la oscuridad del piso superior, se detuvo.

—Francois, asegúrate de que nuestra invitada aprenda las reglas de la casa ahora que es una "adulta". Mañana comenzará su entrenamiento. Si ella no quiere ser una reina, será nuestra mejor cazadora.

Francois asintió y, tras dedicarle una última mirada gélida a Margaret, siguió a su maestro.

Clara se quedó en el centro de la tienda, sosteniendo la caja de madera. Margaret corrió hacia ella y la abrazó, sollozando con fuerza.

—Tenemos que irnos, Clara. Tenemos que huir de esta ciudad antes de que te conviertan en uno de ellos.

Clara abrazó a su madre, pero no apartó la mirada de la escalera por la que su padre se había ido. Sintió el anillo en su mano; estaba caliente. La aguja interna parecía buscar su piel incluso sin estar puesto.

—No vamos a huir, mamá —dijo Clara, y por primera vez, un matiz dorado apareció en sus ojos, pero no era el dorado de sumisión de Francois, sino un dorado de fuego y guerra—. Vamos a recuperar a papá. Y voy a enterrar a Demon en el mismo jardín que él corrompió.

Margaret miró a su hija y sintió un terror nuevo. Clara no era la salvadora que ella esperaba; era una fuerza de la naturaleza que apenas empezaba a comprender su propia oscuridad. El Volumen 2 no era una historia de escape, sino de una guerra civil dentro de una familia marcada por la obsesión eterna.

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"katu azul"
y tiene el descaro de decir gracias por la comida estaba insípida a🤭🤭🤭🤭/Scare//Scare//Scare//Scare/
"katu azul"
holissssss comenzando a leerla autoro tengo una duda como francois vio todo eso que el vampiro le mostró si el es un simple humano
ah y otra cosa que pasara cuando se le quite la obsesión y lo pruebe por que a parecer todo es un simple capricho el no esta enamorado de francois?!!!
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