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EL CONTRATO

EL CONTRATO

Status: En proceso
Genre:Embarazo no planeado / Reencuentro / CEO
Popularitas:9.6k
Nilai: 5
nombre de autor: Genesis YEPES

Bienvenido a EL CONTRATO, una historia donde el poder, el dolor y el deseo se entrelazan en una lucha constante entre la supervivencia y el amor. Esta novela no habla solo de contratos ni de dominación, sino de heridas invisibles, decisiones imposibles y del precio que algunas personas deben pagar para proteger a quienes aman. Aquí conocerás a Monserrat Villarreal y Alexander Montenegro, dos almas marcadas por el pasado que deberán enfrentarse no solo entre sí, sino también a sus propios demonios. Prepárate para un viaje intenso, oscuro y emocional donde cada elección cambia destinos y donde el corazón siempre exige su verdad.

NovelToon tiene autorización de Genesis YEPES para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

ORGULLO

El silencio dentro de la oficina era tan pesado que Monserrat podía escuchar su propia respiración.

Alexander esperaba su respuesta.

Ella sentía el corazón golpeándole el pecho con fuerza, pero aun así levantó la cabeza y lo miró directamente a los ojos. No quería temblar. No quería parecer débil.

Respiró hondo.

—No.

La palabra cayó firme, como una piedra.

Alexander no se movió.

—No voy a aceptar ese contrato.

continuó ella, apretando las manos.

—No haré algo tan inmoral… tan inhumano como lo que usted tiene en mente.

Sus ojos brillaban con una mezcla de rabia y miedo.

—En esta oficina hay muchas mujeres que morirían por estar con usted bajo esas condiciones.

dijo, manteniendo la voz firme.

—pero yo no. No soy así.

Alexander la observaba sin parpadear.

—Yo seguiré haciendo las cosas como siempre las he hecho.

añadió.

—Voy a seguir trabajando, esforzándome, luchando por salir adelante. Pero jamás… jamás aceptaré esas condiciones.

El silencio volvió.

Alexander caminó lentamente alrededor del escritorio, las manos en los bolsillos, como un depredador analizando a su presa.

—¿De verdad crees que puedes seguir así?

preguntó finalmente, su voz baja.

¿Cuánto tiempo crees que te queda?

Monserrat frunció el ceño.

—Eso no es asunto suyo.

—Claro que lo es

respondió él, acercándose.

-Porque sé exactamente en qué situación estás.

Ella tragó saliva.

—Dime algo, Monserrat

continuó Alexander.

—¿Serías capaz de dejar de buscar a tu hermano?

Esa pregunta la golpeó como una bofetada.

—Nunca

susurró.

—¿Ni siquiera si fuera imposible encontrarlo?

insistió él.

—Porque siendo realistas… las probabilidades son mínimas.

Ella sintió cómo el nudo en su garganta crecía.

—No tiene derecho a decir eso.

Alexander inclinó la cabeza.

—Y tu tía… ¿serías capaz de dejarla morir?

Los ojos de Monserrat se llenaron de lágrimas al instante.

—No diga eso…

Alexander abrió un cajón del escritorio y sacó una carpeta gruesa. La dejó frente a ella.

—Léelo.

Ella dudó, pero tomó la carpeta con manos temblorosas.

Informes médicos.

Números.

Fechas.

Tratamientos.

Sus ojos se movían rápido por las líneas hasta que llegó al punto clave.

la clinica privado dejaría de cubrir el tratamiento en pocas semanas si no se realizaba un pago mayor.

Y un hospital público… no aceptaría mantenerla conectada a las máquinas necesarias.

Las palabras parecían borrosas.

—No…

murmuró.

—Esto es lo que va a pasar.

dijo Alexander con voz calma.

—En unas semanas, si no pagas, tu tía y su esposo perderán el soporte médico que los mantiene vivos.

Monserrat sintió que el mundo se inclinaba bajo sus pies.

Las lágrimas comenzaron a caer sin permiso.

Alexander la observaba sin suavizar la expresión.

—No estoy inventando nada

continuó

—Esa es la realidad.

Ella cerró la carpeta de golpe.

—Yo… encontraré la manera.

—¿Cómo?

preguntó él, directo.

—¿Trabajando horas extra?

¿Con préstamos que ya no te aprueban?

¿Con un sueldo que apenas cubre tus gastos?

Cada palabra era una cuchilla.

Monserrat apretó la mandíbula.

—Yo voy a resolverlo.

dijo, aunque su voz se rompía.

Alexander dio un paso más cerca.

—Escúchame bien.

dijo en tono más bajo.

—Lo sexual… se puede moderar. Podemos ajustar las condiciones para que no se sientan tan… extremas para ti.

Ella levantó la mirada sorprendida.

—No se trata solo de eso.

susurró.

—Se trata de lo que significa.

Las lágrimas seguían cayendo.

—Yo no soy un objeto.

Alexander la miró en silencio unos segundos.

—Nunca dije que lo fueras.

El silencio entre ellos se volvió insoportable.

Monserrat inhaló profundamente, intentando recuperar el control.

—Yo… voy a resolverlo antes de esa fecha.

dijo finalmente, con la voz quebrada.

—Lo juro.

Se puso de pie rápidamente, intentando salir antes de derrumbarse frente a él.

Caminó hacia la puerta.

Pero no llegó.

Una mano firme la detuvo.

El contacto la sorprendió.

Alexander la giró suavemente, pero con decisión, hasta dejarla contra la pared.

No fue brusco… pero sí inevitable.

El aire entre los dos se volvió caliente, denso.

Ella levantó la mirada, sorprendida.

—Alexander…

No terminó la frase.

Él se inclinó y la besó.

Fue un beso desesperado, intenso, cargado de algo que no era solo deseo.

Era frustración. Era necesidad. Era control.

Monserrat se quedó rígida al principio, los ojos abiertos de sorpresa.

El corazón le latía tan fuerte que pensó que él podía escucharlo.

Las manos de Alexander se apoyaron a ambos lados de la pared, rodeándola sin atraparla del todo.

Su boca insistía, buscando una respuesta.

Pero ella no respondió con el mismo fuego.

No lo empujó… pero tampoco se entregó.

Sus manos permanecieron inmóviles a los lados, su cuerpo tenso.

Alexander se separó apenas, respirando cerca de sus labios.

—Esta es tu única opción.

susurró.

—Deja tu orgullo de lado.

Sus ojos grises estaban oscuros, casi vulnerables.

—Porque si no… vas a dejar morir a tu familia.

Las palabras le atravesaron el pecho.

Él volvió a besarla, menos brusco esta vez, pero igual de intenso.

Monserrat cerró los ojos, sintiendo el caos dentro de ella.

No era deseo lo que sentía.

Era miedo.

Confusión.

Dolor.

Cuando finalmente él se separó, el silencio cayó como un golpe.

Ella respiraba agitada, los ojos llenos de lágrimas.

Alexander la observó unos segundos más.

—Piénsalo.

dijo con voz baja.

Monserrat bajó la mirada, incapaz de hablar.

Luego reunió fuerzas, se apartó lentamente y abrió la puerta.

Sin mirar atrás, salió de la oficina.

El pasillo estaba vacío.

Sus pasos resonaban mientras intentaba mantener el equilibrio.

El beso seguía ardiendo en sus labios.

Y la decisión… aún pesaba sobre su alma.

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Martha Alvarez
sería bueno saber si vas a terminar de escribir la novela por respeto a los que la estábamos leyendo
GENESIS YEPES: la novela será escrita y termianada. Solo estoy esperando información de contrato de la aplicación.
gracias por la compresión🥰
total 2 replies
Abdona Ozuna
siempre lo mismo no hay nada completo en las publicaciones. una lástima
Abdona Ozuna
siempre lo mismo no hay nada completo en las publicaciones. una lástima
Edith Quintana
Y la actualización
Rosmery beltre
es muy buena
Rosalía Reyes
me encanta, es muy interesante
Rosalía Reyes
me encanta, es muy interesante
evangelina roger
me encanta❣️
Wendy Yasmin Garcia izquierdo
hermoso 😍
Linda Casalins
Hermoso !!!💕
Nefer Adriana Rodrìguez Soto
Me gusta como describe cada situación.
Nefer Adriana Rodrìguez Soto
Me gusta la historia, aún mucho por desarrollar; qué ocurrió con los padres, la fortuna; quién está detrás de toda esa desgracia de l familia Villarreal.
lisbeth mijares
ahí Monserrat tendrás que entregarte por tu familia 🥹
lisbeth mijares
🥹🥹🥹🥹
lisbeth mijares
pobre Monserrat 🥹🥹🥹🥹
lisbeth mijares
super guapo el protagonista 😍
lisbeth mijares
quieres rendirte a ese papacito 🤣🤭
lisbeth mijares
pobre Monserrat si que le ha tocado duro muy duro 🥹🥹🥹🥹
lisbeth mijares
interesante comienzo 👌
mitsuja
es hermosa está obra no la dejes de escribir yo te apoyo/Drool//Drool/
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