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La Chica Gorda de la Mafia

La Chica Gorda de la Mafia

Status: Terminada
Genre:Mujer poderosa / Mafia / Grandes Curvas / Completas
Popularitas:410.6k
Nilai: 4.9
nombre de autor: AUTORAATENA

Ella no debía cruzarse en su camino.

Isabella Moretti es hija de un soldado —no de un Don, ni de un Caporegime, ni de nadie lo suficientemente importante para marcar la diferencia en ese mundo de oro podrido y sangre seca. Creció a la sombra de la Cosa Nostra sin pertenecer jamás a ese mundo de verdad, y precisamente eso la mantuvo libre. Reía cuando quería, decía lo que pensaba, escondía su Kindle debajo de la almohada, como si los romances que leía fueran su mayor pecado —y sonreía sola, divertida por ello.

Soñaba con el amor. De ese que duele de bonito, de ese que te elige por completo.

Leon Ravelli también soñó, una vez. Tenía dieciocho años y creyó que el mundo cabía en el corazón de una mujer. Aprendió de la forma más cruel posible que no era así. Que la traición solo tiene una sentencia. Que las lágrimas en el rostro son debilidad, y la debilidad mata antes de que llegue el enemigo.

Desde esa noche, se convirtió en otra persona.

El hielo se derrite. Él se convirtió en mármol.

NovelToon tiene autorización de AUTORAATENA para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

30

ISABELLA NARRANDO

El baño fue largo de la manera que necesita serlo cuando la cabeza está demasiado llena.

Me quedé bajo el agua caliente hasta sentir que los hombros bajaban de donde estaban —allá arriba, trabados, cargando el peso de una semana entera que había sido demasiado pesada para cualquier semana normal. Me lavé el cabello dos veces porque una no fue suficiente para dar esa sensación de reinicio que estaba necesitando.

Salí. Me sequé. Abrí el cajón de las pijamas.

La Sirenita me miró de vuelta desde la estampa azul y sonreí sola porque hay cosas que la vida adulta no logra quitarte y yo no dejaba que me las quitaran —mis pijamas de personajes eran uno de esos reductos que yo defendía con uñas y dientes sin importarme la opinión de nadie, incluyendo la de un marido Caporegime que dormía en el mismo departamento.

Me la puse. Me peiné el cabello mojado con esa pereza rica de quien está en su casa de verdad.

Me senté en la orilla de la cama.

Y fue ahí cuando vi.

En el buró, al lado de la lámpara, una carpeta gruesa que había pasado de largo sin registrar cuando llegué más temprano —con la cabeza que traía, habría pasado junto a una banda de guerra sin registrarla. Pero ahora el departamento estaba en calma y yo estaba en calma y ahí estaba esa carpeta que yo reconocía por el formato, por el grosor, por la manera en que estaba puesta con esa precisión que era la marca registrada de todo lo que Leon tocaba.

Dossier.

Ya había visto cosas parecidas en el cajón de mi padre algunas veces de niña —aprendí desde chica que no se toca, no se pregunta, no se comenta.

Me quedé mirándola un momento.

¿Se daría cuenta si yo la movía?

Claro que se daría cuenta. Leon era demasiado minimalista, demasiado organizado, demasiado atento a cada detalle de su propio espacio para no notar que alguien había tocado algo. El hombre que compró el edificio entero para no tener vecinos sin duda sabía la posición exacta de cada objeto en cada superficie.

¿Saben qué? La voy a abrir.

La agarré.

La abrí.

Y me quedé quieta.

Era yo.

Mi vida entera ahí adentro. Foto tras foto, documento tras documento, con una organización cronológica que me dejó sin aire por un segundo —no de susto sino de algo que no supe clasificar bien. Él había mandado hacer eso. Había querido saber todo.

Jardín de niños. Yo chiquita con esa cara redonda que mi mamá pellizcaba riéndose. Primaria. La foto del día en que mi mamá vino a buscarme con una sorpresa de helado y yo traía el uniforme chueco como siempre —esa foto yo nunca la había visto, no sabía que existía, y me quedé mirándola un rato que no supe medir con ese apretón en el pecho de siempre cuando ella aparecía así de sorpresa.

Continué.

Preparatoria. Los eventos, las graduaciones, las fotos de días normales que el sistema de seguridad había capturado. Mis cursos de gastronomía, las certificaciones, una tarde en un mercado que ni recordaba que alguien hubiera fotografiado.

Esa tarde fue increíble —había encontrado a un productor de aceite de oliva artesanal que me regaló tres horas de plática sobre aceitunas y me fui con una caja de muestras y la sensación de haber encontrado a mi gente.

Sonreí sola mirando la foto.

Seguí pasando las páginas.

Y me detuve.

El rostro me miraba desde una foto de un evento de la preparatoria y me tardé dos segundos en reconocerlo —más grande de lo que recordaba, la foto tenía calidad de cámara de seguridad, pero era él.

Giovanni Marinho.

Me quedé mirando.

Estaba en una esquina del evento mirando hacia donde yo estaba en la foto, con esa sonrisa particular que le había visto algunas veces y que nunca supe clasificar bien. Giovanni era guapo de la manera educada —alto, rubio, bien vestido, ese tipo que las mamás adoran y que hace todo bien en la superficie.

Siempre había algo en esa mirada que yo no lograba nombrar pero que me hacía desviarme sin saber por qué. No era miedo —era solo ese instinto de quien creció poniendo atención a cosas que otros no ponían que decía algo no está bien aquí.

Y lo más extraño —ahora que estaba mirando con ese dossier en la mano y todo ese contexto alrededor— era que en todos los lugares donde yo estaba en esas fotos, si buscaba con atención, él estaba.

No siempre en primer plano. A veces de espaldas. A veces saliendo del encuadre. Pero estaba.

Sentí un escalofrío recorrerme la espina de arriba a abajo.

Cerré la carpeta despacio y la puse de vuelta exactamente donde estaba —o al menos donde yo creí que estaba, que probablemente no era lo suficientemente exacto para Leon pero era lo mejor que podía lograr.

Cuando él llegara le preguntaría. Directamente, sin rodeos, de la manera en que siempre lo hacía.

Agarré el celular para llamar a Luiza porque necesitaba una voz familiar y Luiza era buena en eso —siempre contestaba, escuchaba todo, mandaba audio de dos minutos respondiendo y después mandaba foto de la comida que estaba haciendo como si el mundo hubiera vuelto a su eje.

Estaba buscando su nombre en la lista cuando lo escuché.

La puerta.

No fueron los golpes de los guardias —esos ya los conocía, aprendí rápido porque Leon tenía un sistema y sus hombres seguían el sistema. Los golpes de los guardias eran específicos, un código que había captado sin que nadie me lo explicara, fuertes y directos.

Estos eran diferentes.

Tres golpes. Lentos. Espaciados de una manera que no combinaba con nada que hubiera escuchado antes en ese departamento.

Me quedé quieta en el cuarto.

Vinieron de nuevo.

Tres golpes. Despacio. Ese espaciamiento que no era urgencia pero tampoco era casual —era calculado. Era el tipo de golpe que alguien que está poniendo atención a su propio golpe da.

El frío en el estómago llegó antes de que mi cerebro formulara cualquier pensamiento concreto. Puro instinto, puro cuerpo respondiendo a algo que todavía no tenía nombre.

Me levanté.

Fui a la sala con el celular en la mano y el corazón en un ritmo que no le pedí que tuviera, y me detuve frente a la puerta.

Lo escuché de nuevo.

Tres golpes. Despacio.

1
Jesica Olivera
Me encantó!!!
Elvia Ramona Barreto
Está bien buena la trama, espero que haya emoción y acción,
Nancy Liliana Ayrala Gaeta
hermosa historia 😍😃
GenesisYD
🤣🤣🤣🤣 Él sólo quería saber el chisme.
GenesisYD
jajajajjas tenía rato queriendo tocarla y está usando ésto de excusa 🤣🤣🤣
GenesisYD
🤣🤣🤣🤣 No importa quién sea, si tienes plata, tu esposa usará tu tarjeta 🤭🤭
Saysa
!!!!Felicidades!!!! Una historia maravillosa, corta, profunda y concreta. Me gustó muchísimo.
Irma Rocha Cruz
excelente.... maravilloso tema....muy...muy sentimental 😍😍😍... gracias por ése recorrido interno al corazón 💖💖❤️❤️💖💖...
Irma Rocha Cruz
nooooooo....yo quería más....😭😭😭...mucho más 😭😭😭😍😍😍🤩...😭😭😭..
Irma Rocha Cruz
qué bellos!!!..., ambos se aman....😍😍😍💕💕💕💕
Irma Rocha Cruz
😍😍😍 ése hombre es mío.... mío... mío 💕💕🤩🤩🤩 de la Paulina Rubio... queda genial....,
Irma Rocha Cruz
😍😍😍😭😭😭😍😍😍❤️❤️❤️😭😭😭..
Irma Rocha Cruz
jajajaja 😜..... qué divertido!!!! jajaja....
Irma Rocha Cruz
😱😍 qué bien que llegó a tiempo 😍😍😍.
....
Maria Gudiño
hermosa novela felicitaciones para la escritora 👍👌👏👏
mary
😂😂😂😂😂 así se hace
Cira Flores
muy hermosa historia 🥰🥰🥰, igual no era muy cariñoso y ella le estaba enseñando
Irma Rocha Cruz
😱😱😱❤️❤️❤️😍😍 exactamente....le atrae sobremanera e irremediablemente.... jejeje.....
Cuquy De Cristofano
hermosa historia y lo ideal completa
Rose Mary Arcos Gutierrez
excelente, muy buena novela/Smile/
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