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Vientre En Alquiler: Un Hijo Para El Alfa.

Vientre En Alquiler: Un Hijo Para El Alfa.

Status: En proceso
Genre:Romance / Hombre lobo / Posesivo
Popularitas:4.8k
Nilai: 5
nombre de autor: Dalia Hache

Cassandra López tiene veinticuatro años, una montaña de deudas sobre los hombros, unos padres jubilados a los que ayudar y un sueldo que apenas le alcanza para sobrevivir. Cada día es una lucha por llegar a fin de mes, hasta que una inesperada propuesta en una clínica de fertilidad pone su mundo patas arriba.

Un millón de dólares.

Esa es la cifra que le ofrecen por alquilar su vientre y gestar al hijo de un hombre que parece tenerlo todo: dinero, poder y un apellido capaz de hacer temblar a cualquiera. Un hombre tan apuesto como arrogante, tan misterioso como peligroso. Un Alfa acostumbrado a dar órdenes y conseguir siempre lo que desea.

Para Cassandra, aceptar parece la solución perfecta a todos sus problemas. Nueve meses a cambio de una fortuna. Un contrato, unas cuantas reglas y una promesa: no involucrarse emocionalmente.

NovelToon tiene autorización de Dalia Hache para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

Capítulo 9

El calor de los brazos de sus padres actuó como un bálsamo sobre el alma lacerada de Cassandra. Por primera vez en semanas, el peso que aplastaba su pecho pareció aligerarse. Permanecieron abrazados durante un largo rato en el centro de la sala, uniendo sus lágrimas y aceptando la cruda y dolorosa realidad de su destino.

Doña Elena fue la primera en secarse las mejillas con el borde de su delantal improvisado. Tomó el rostro de Cassandra entre sus manos ajadas y la miró con una ternura infinita pero impregnada de una firmeza materna inquebrantable.

—Escúchame bien, Cassandra —dijo Elena con la voz grave por el llanto—. No me importa de quién sea la sangre de esta criatura ni los millones que hayan de por medio. Mientras ese bebé esté creciendo en tu vientre, se va a alimentar de mi comida, de mi amor y de mis oraciones. Nadie en esta mansión te va a volver a humillar ni a hacerte sentir sola. Tu madre está aquí.

Don Mateo caminó hacia el ventanal que daba hacia el jardín principal. A lo lejos, la imponente figura de la residencia Rossi se alzaba como un coloso de piedra. El anciano apretó los puños con la poca fuerza que le quedaba en las manos.

—Ese hombre... el señor Rossi —habló Mateo sin girarse, con la voz cargada de una dignidad dolorosa—. Tiene que saber que no eres una huérfana ni una mujer abandonada a su suerte. Tengo que mirarlo a los ojos y dejarle claro que, aunque pagó nuestras deudas, tú sigues siendo mi hija.

—No, papá, por favor —suplicó Cassandra acercándose a él—. Damián Rossi es un hombre peligroso y poderoso. No tolera que cuestionen sus decisiones. Él ya aceptó traerlos aquí y darles todas las comodidades, pero no debemos tentarlo. Cumplamos con las reglas, mantengámonos en esta casa de huéspedes y evitemos problemas.

Antes de que Mateo pudiera responder, el sonido de unos pasos firmes sobre la gravilla del jardín exterior interrumpió la conversación.

A través de los cristales, la silueta imponente de Damián se aproximaba. Vestía un traje de tres piezas en tono gris marengo, sin abrigo a pesar del viento frío de la mañana. Caminaba con esa compostura dominante que hacía que todo a su alrededor pareciera pertenecerle por derecho natural.

A su lado, Marcos, su jefe de seguridad, le abría paso con reverencia.

Cassandra sintió que el corazón le daba un vuelco. Miró a sus padres.

—Es él —susurró.

Doña Elena se colocó de inmediato al lado de su hija, mientras don Mateo enderezó la espalda, ajustándose la chaqueta raída de su traje con una postura de firmeza defensiva.

La puerta de la casa de huéspedes se abrió. Damián ingresó a la estancia. Su mirada oscura barrió el lugar en una milésima de segundo: notó las marcas del llanto en el rostro de Cassandra, la postura protectora de la madre y la mirada fija y severa del anciano patriarca de los López.

—Buenos días —dijo el Alfa con su voz grave y resonante, deteniéndose a unos metros de distancia—. Veo que el traslado se realizó sin contratiempos.

Don Mateo dio un paso al frente, ignorando las miradas de advertencia que Cassandra le enviaba con desesperación.

—Señor Rossi —habló el anciano con voz clara y respetuosa, pero sin agachar la cabeza—. Le agradecemos el transporte y las atenciones con las que nos trajeron hasta aquí. Pero antes de cualquier otra cosa, necesito hablar con usted de hombre a hombre.

Damián alzó levemente una ceja. La audacia del anciano humilde habría provocado la ira de cualquier otro magnate de la ciudad, pero en los ojos de Mateo, el Alfa solo vio el reflejo del mismo instinto que él poseía: el deseo visceral de proteger a su estirpe.

—Lo escucho, señor López —respondió Damián, cruzando los brazos sobre el pecho y concediéndole toda su atención.

—Mi hija nos contó todo esta mañana —continuó Mateo, tragando saliva pero manteniendo la mirada fija en los ojos oscuros del multimillonario—. Nos contó el sacrificio que hizo por nosotros, el contrato que firmó y la criatura que lleva dentro. Nosotros somos gente pobre, señor Rossi. No tenemos fortunas, ni apellidos de alcurnia, ni empresas... pero tenemos honor. Y nos duele en el alma saber que nuestra necesidad llevó a Cassandra a vender su vientre.

Cassandra contuvo el aliento, temiendo la reacción del Alfa. Pero Damián permaneció inmóvil, escuchando en absoluto silencio.

—Aceptamos estar bajo su techo únicamente porque mi hija nos necesita a su lado —prosiguió don Mateo con la voz temblando ligeramente por la emoción contenido—. Pero quiero que sepa una cosa: no estamos aquí para aprovecharnos de su riqueza. No queremos sus lujos. Solo exigimos que se respete a mi hija durante estos nueve meses. Ella no es un objeto, señor Rossi. Es un ser humano que está entregando su salud y su juventud por darle a usted un heredero.

El silencio volvió a instalarse en la sala, pesado y denso. Doña Elena apretó la mano de Cassandra mientras Marcos, apostado en la entrada, mantenía la mano cerca de su saco por si el patrón daba alguna orden.

Damián miró a Mateo durante unos segundos que parecieron eternos. Luego, con una parsimonia estudiada, bajó los brazos y dio un paso hacia el anciano.

—Entiendo su postura, señor López —dijo Damián con una voz baja pero que transmitía una autoridad incontestable—. Y no espero que comprenda o apruebe los términos de este acuerdo. Sin embargo, le aclaro algo: Cassandra firmó un contrato legal, pero bajo mi techo, nadie va a vulnerar su integridad. Su seguridad y su bienestar son mi prioridad absoluta, no solo por el niño que lleva en sus entrañas, sino porque ella está bajo mi protección personal.

El Alfa giró levemente la cabeza hacia Cassandra, clavando sus ojos en los de ella con una intensidad que hizo que a la joven se le acelerara el pulso.

—Martha y el equipo médico tienen órdenes estrictas de coordinarse con su esposa para la dieta y el régimen de descanso —continuó Damián dirigiéndose a doña Elena—. Tendrán acceso completo a los jardines privados del ala sur y un vehículo a su disposición si requieren salir con escolta. Les pido únicamente discreción absoluta y que no traspasen las áreas del ala norte donde se encuentra mi esposa Victoria.

—No tenemos ningún interés en mezclarnos con su esposa, señor Rossi —respondió doña Elena con serenidad y cierto orgullo reprimido—. Solo queremos cuidar de nuestra hija.

—En ese caso, no habrá ningún problema —concluyó Damián. Se ajustó los puños de la camisa y volvió a mirar a Cassandra—. Descansa esta mañana. Por la tarde, la doctora realizará una ecografía de control para verificar que el estrés de estas últimas horas no haya afectado tus niveles hormonales.

—Está bien, señor Rossi. Gracias —murmuró Cassandra en un hilo de voz.

Damián asintió levemente con la cabeza, dio media vuelta y abandonó la casa de huéspedes con paso firme, seguido por Marcos.

Cuando la puerta se cerró, don Mateo dejó escapar un largo suspiro y se dejó caer de nuevo en el sofá, mientras doña Elena abrazaba a su hija por los hombros.

—Es un hombre imponente, mi amor... casi da miedo mirarlo a los ojos —susurró la madre—. Pero vi cómo te miraba. Hay algo en ese hombre que va más allá de un simple contrato. Tienes que tener mucho cuidado, Cassandra. En este palacio de oro, las pasiones y los odios son igual de mortales.

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Nadia Leonila Borjas Borjas
siiiii que emoción ya están casi juntos 👏
keila arias
Ahora empieza la tormenta de la. Putizorra con la suegrizorra y la mamázorra también... Diablos Damián te toca rudo con esas arpias
wendy cordova: caramba pobre Cassandra con ese poco de zorras en su contra pero ella lleva el linaje
total 1 replies
FGallito
Hay lo sabía que este lobito caería redindito siiii🥰🥰🥰🥰🥰
Milagros Suarez
Esa bruja de Victoria y su madre no se quedarán de brazos cruzados en, quien sabe que irán a maquinar en contra de Cassandra
Gracias Dalia
Bendiciones 🙏🙏
Yuriela Molina
No, no, no me voy a comer las uñas de aquí a que allan nuevas actualizaciones
Yuriela Molina
Me morí y volví y resucite, nooooo esto está buenisimos ahora sí te toca cuidar más a Cassandra Damián porq victoria va a ir encontrá de ella sin contemplación
keila arias
Hay no... Esa putizorra me tiene harta. No la soporto
Celia Morales
no debió callar ahora está ella y sus padres en peligro en cualquier momento la víbora puede morderle
Chimera👑
🤭🤭🤭🤭 que cómico él
Chimera👑
esto será un tira y encoje verás ella no quería ser madre pero va a joder bastante
Chimera👑
jajajajajjaja ella ni lo pensó. yo tampoco lo pensaría nada 🤣🤣🤣🤣🤣🤣🤣
Chimera👑
me encanta nunca había leído una historia así, por favor autora presenta a los personajes me muero por ver a Damián 🥰🥰😍😍🥰
Milagros Suarez
Hasta Ami me ha dolido está confusión que tuvo Damián en el momento menos oportuno caray
Cassandra yo también 😭😭
Gracias Dalia excelente historia
Bendiciones
Javier carrasco
Pero creo también que los padres son muy viejos y ella tiene 24 años no lo sé
Javier carrasco
Damian ya está enamorado eso desde el día uno jejejejejeje
Javier carrasco
A mi me hace gracia. Ella no quiere que ninguna mujer se le acerque y se enoja pero porque no le dio el hijo ella. Por dios que mujer tan idiota
Javier carrasco
Yo creo que por los deseos de ser padre y tal vez sentirse amado entonces ella le pudo haber gustado todo es posible
Javier carrasco
Es verdad es muy buena
Javier carrasco
Excelente novela. Espero que pasen más cosas interesantes
Nadia Leonila Borjas Borjas
querida autora la espera me tiene loca deseo de corazón que ya estén juntos los padres 🙏
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