Leonardo Torricelli es un mafioso, casado con una señorita de sociedad ya que su padre hizo convenio, sin embargo él conoce a Ayla, una muchacha que lo cautivó y solo la quiere para el.
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REGRESO INESPERADO
Al día siguiente Sabina llegó al departamento de Ayla, ella estaba asombrada por lo lujoso que era...
— Wow! el te trae como una reina... y a donde fue?
— De viaje... de negocios y al regresar ira con su esposa a un evento...
Dijo Ayla sarcástica
— ¿Por qué noto un ligero tono de coraje en tu voz?...
— No, para nada... ¿Has sabido algo de Enzo?, no fue dos días a la escuela...
— No, no se que ha pasado, tal vez esta triste por lo que dijiste...
— No me digas eso...
Ese día Ayla fue a su casa a visitar a su padre y noto que estaba todo golpeado...
— ¿Que te ha pasado?...
— No lo sé hija, unos tipos en la calle me han golpeado...
— ¿Te asaltaron?...
— No, pero no importa...
Donato siempre era distante con Ayla, así que mejor decidió irse...
Ella y Sabina se quedaron a dormir juntas en la semana que Leonardo no estuvo, y el viernes en la tarde, les hicieron una invitación...
— Tendremos una fiesta mañana en la noche, estan invitadas...
Dijo unos de sus compañeros de clase...
— Claro, consideraremos ir...
Dijo Ayla y Sabina también...
Al irse a casa, Ayla no sabía qué hacer, pero Leonardo nunca le prohibió salir, al contrario, así que decidió salir a buscar ropa junto con Sabina, ellas eran como adolescentes divirtiéndose...
Mientras tanto Leonardo asistió a varias reuniones, una era con el papá de Alessandra y otras solo, mientras iba en el auto, el pensaba mucho en Ayla, cerraba los ojos y se la imaginaba, la dejo escoltada pero no vigilada, no reporto que le informaran que estaba haciendo, confiaba en ella, al menos que fuera algo grave...
Leonardo quería escribirle, pero no sabía que, no se le facilitaban las palabras...
Al llegar a una reunión, era un centro nocturno, había muchas mujeres bailando, y claro que todas se acercaban a Leonardo...
Leonardo se sentó a fumarse un puro y a esperar al tipo con el que haría negocios, y la persona que lo iba a reunir, comenzó a sacarle plática...
— ¿Le apetece alguna mujer señor?...
— No, así estoy bien...
— Muy bien....
Al llegar el hombre, ellos hablaron y cerraron los negocios...
Ayla compro varias cosas, pero no demasiadas, y por supuesto que tampoco caras, y Sabina no se quiso aprovechar de su amiga y ella compró sus propias cosas... a excepción de un collar que Ayla le obsequió...
Al día siguiente desayunaron y después se bañaron temprano, y se comenzaron a arreglar, Ayla estaba muy hermosa y Sabina también...
Ellas salieron a las 7 de la noche rumbo a la fiesta, el chófer y las escoltas no se negaron, pues Leonardo no les prohibió nada de eso, ellas llegaron y estuvieron riendo y no bebieron, pues a Ayla no le gustaba beber licor...
Enzo ni Antonella fueron invitados, pues el cumpleañero era de clase social media, y solo tenía una beca completa, por eso estaba en esa escuela, pero era amable con todos, y por eso asistieron varias personas, Ayla era amable y gentil con todos por eso la invitaron...
Ayla se quedó pensativa en una mesa...
— ¿El ahora debe estar con su esposa cierto?...
Preguntó Sabina
— ¿Eh?, si...
— ¿Y eso es lo que te tiene tan inquieta?...
— No, claro que no...
— Lala, ya por favor, deja de negar eso... Claro que sí te importa, y es normal, pero ya no lo niegues...
Ayla no respondió, y solo se quedó pensando...
Mientras tanto Leonardo estaba en la fiesta de cumpleaños de uno de sus miembros de la asociación, el llegó con Alessandra y también estaba su padre, estaban bebiendo y charlando, Leonardo también, pero con cautela, el no quería estar ahí, el quería correr hacia Ayla pues deseaba estar con ella, ya estaba en Italia, pero en esa reunión, así que estaba inquieto...
— ¿Te vas a quedar a dormir hoy en casa?...
Preguntó Alessandra
— Si...
Alessandra sonrió, pues hace tiempo que Leonardo no estaba con ella...
Sin embargo eso cambió cuando una de sus escoltas llegó a decirle algo...
— El señor Franco desea hablar con usted señor, en privado...
— Está bien, ya voy...
Leonardo se levantó y salió al patio en donde estaba Franco...
— ¿Que ha pasado?...
— Señor, una de las escoltas de la señorita Ayla, me dio noticias que tal vez para usted no sean muy buenas...
— ¿Le pasó algo malo?...
— No, la señorita Ayla salió de fiesta con su amiga Sabina y salió un poco provocativa....
— ¿Cuando?...
Dijo Leonardo respirando hondo y levantando la ceja
— Hoy señor, es posible que ella aún esté en la fiesta o ya vaya rumbo al departamento....
— Está bien...
Dijo Leonardo...
El regreso a la fiesta, pero ya regreso inquieto, Alessandra lo miro de lejos y noto que desde ese encuentro con Franco cambio su expresión, hasta que vio que Leonardo se levantó rápidamente y salió de la fiesta y ella fue hacia él corriendo...
— ¿A donde vas?...
— Me salió algo urgente, regreso después...
— ¿No puede esperar?, por Dios estamos en la fiesta de uno de los hombres más importantes...
— No, no puede esperar!
— ¿Es por otra mujer verdad?, no soy estúpida Leonardo y ya se que estás con otra mujer, no sé si sea la misma o ya sea otra! pero sé que te vas a verla a ella, por qué te conozco!
— Basta Alessandra! no voy a discutir eso contigo!
Dijo enojado y se safo del agarre de ella...
Ella lo vio partir y comenzó a llorar...
Ayla noto que era algo tarde, así que pidió que volvieran, el chófer y los escoltas asintieron y la llevaron al departamento, Sabina pidió ir a su casa, quería estar con sus padres y Ayla asintió, la llevaron y Ayla se dirigió al departamento...
Al llegar entro, y subió al cuarto y al prender la luz, estaba Leonardo sentado con las piernas cruzadas...
— Me asustó!!!
Dijo ella sorprendida
— ¿En donde estabas?...
Dijo el levantándose y acercándose a ella...
— Fui a una fiesta....
— ¿Así vestida?... ¿Tan provocativa?
— Con todo respeto yo no siento que sea así...
Ayla noto que el estaba bebiendo ahí sentado y que venía muy elegante, eso le recordó la fiesta...
— ¿Que usted no estaría hoy con su esposa?...
— Estaba, pero al saber que te habías ido tan provocativa me he salido de la fiesta...
— ¿Se salió solo por eso?...
— Si... me imagino que en la fiesta había hombres y todos ahí te miraron las piernas y el escote....
— Pero de que esta hablando, no es así...
Leonardo la jaló hacia él...
— Tu eres mía Ayla! y nadie debe mirarte más que yo!
Leonardo la apego a él y la besó con intensidad, mientras que Ayla se dejó llevar por el beso...