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LAS REGLAS DE GREY

LAS REGLAS DE GREY

Status: En proceso
Genre:Amor eterno / Enfermizo / Mafia
Popularitas:1.5k
Nilai: 5
nombre de autor: Natalia Moreno Sajonero

Me vendieron para pagar una deuda. Damián Grey dice que ahora soy suya. Tiene tres reglas: no escapar, no mentir, no dejar que otro me toque. Rompí las tres el primer día.

NovelToon tiene autorización de Natalia Moreno Sajonero para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

CAPITULO 10: LAS TRES DE LA MAÑANA

La puerta de la cocina abajo hizo un ruido un clic como si alguien hubiera abierto.

Anastasia se sentó en la cama, con el corazón latiendo tan fuerte que pensó que Damián se iba a despertar solo por eso.

Eran las 3:07 de la mañana. La habitación de Damián estaba oscura, solo entraba la luz amarilla del pasillo y la lluvia pegando contra los vidrios enormes. La cama olía a él. A madera y a perfume caro. Ella tenía puesta su camisa blanca, grande, que le llegaba a mitad del muslo. Estaba descalza. Ya no tenía fiebre, pero tenía hambre y frío.

A su lado, Damián dormía. Por primera vez en cuatro días, dormía de verdad. Profundamente. Sin traje, solo con el pantalón de pijama negro. El tatuaje del lobo en su espalda subía y bajaba con su respiración. Tenía una mano sobre la sábana negra, cerca de ella, pero sin tocarla. Había cumplido su palabra de ayer: dormir con ella sin tocarla.

—Damián —susurró ella, tocándole el hombro.

No se despertó.

Abajo, se escuchó otro ruido. No fue un clic. Fue un paso. Un paso con agua. Alguien con zapatos mojados sobre el mármol de la cocina.

Anastasia se levantó de la cama, descalza. No hizo ruido. Caminó hasta la puerta de la habitación. Ayer, después de que se desmayó con el vestido de novia, Damián se había olvidado de pasar la llave por fuera. La puerta estaba entreabierta.

Bajó las escaleras. Cada escalón de mármol negro estaba helado. La mansión estaba en silencio. Killian roncaba en su cuarto. Rafael Vonn no estaba. Solo la lluvia.

Llegó a la cocina. Y vio dos sombras empapadas, con capuchas negras.

Una tenía un cuchillo pequeño de cocina en la mano. El que usaba para abrir cajas de tinta.

—Luna —susurró Anastasia.

Luna Vargas se quitó la capucha. El pelo de colores mojado, pegado a la cara. Los ojos rojos, con rabia y miedo. Detrás, Sofía Reyes, con la linterna del celular temblando.

—¡Ana! —Luna corrió y la abrazó—. ¡Estás viva! ¡Estás con su camisa!

Anastasia la abrazó. Olía a tinta y a lluvia. Olía a su tienda de tatuajes. Olía a su vida de antes, a la librería, a cuando eran libres.

—¿Cómo entraron? —preguntó, mirando hacia las escaleras, muerta de miedo de que Damián bajara—. ¿La puerta del gas?

—Me lo dijo el chico del gas —dijo Luna, rápido—. Que siempre la dejan abierta. Vinimos a sacarte. Ahora. El carro de mi primo está afuera, con tu mamá. La sacamos del hospital esta tarde. Está a salvo en casa de Sofía. La enfermera nos ayudó. Nos dijo que eras víctima de trata. Ya no está en el hospital.

—¿Mi mamá está a salvo? —Anastasia sintió que se le aflojaban las piernas—. ¿De verdad?

—Sí. Ahora tú. Vámonos antes de que se despierte el lobo —dijo Luna, agarrándola de la mano.

Anastasia dio un paso descalza hacia la puerta de la cocina abierta. La lluvia afuera. La calle. La libertad a diez pasos. Solo tenía que cruzar la cocina con la camisa de Damián.

Dio otro paso.

Y entonces, detrás de ellas, una voz. Sin camisa, con el pantalón de pijama negro mojado porque había bajado corriendo.

—Qué lindo. El tercer intento de rescate de la princesa. Y esta vez a las tres de la mañana. Son muy puntuales, Luna con tatuajes.

Las tres se congelaron.

Damián estaba en la puerta de la cocina, con el pelo revuelto, con el tatuaje del lobo completo a la vista, con los ojos rojos de sueño pero despierto. En su mano, no tenía un arma. Tenía el celular de Anastasia. El que le había quitado el primer día.

—Te olvidaste esto, princesa Sterling —dijo, mirando a Anastasia, ignorando el cuchillo de Luna—. Te ibas sin tu celular.

Luna se puso delante de Anastasia, con el cuchillo temblando.

—No te acerques, Grey. Te juro que te apuñalo.

Damián miró el cuchillo. Se rió.

—Luna, con ese cuchillo no cortas ni una cebolla. ¿Con eso vienes a rescatar a mi esposa?

—¡No es tu esposa! —gritó Luna.

—Es mi esposa. Firmó ayer. Frente a su madre. Frente a Vonn. Y anoche durmió en mi cama, con mi camisa. ¿Verdad, Anastasia? —dijo Damián, caminando descalzo hacia ellas.

Sofía se escondió detrás de Luna, llorando.

Anastasia tenía a Luna agarrándole una mano con fuerza y a Damián mirándola con esa posesión que la hacía temblar.

—Dime, Anastasia —dijo Damián, ya a un metro de ella—. ¿Quieres irte con ellas? Dilo. Si dices que sí, te dejo ir. Te lo juro por mi madre muerta. Con tu mamá. Con tu tienda. Con tu vida de antes. Solo di que sí, que no quieres ser Grey. Y abro la puerta yo mismo.

Era la primera vez que le daba una elección real. Sin castigo. Sin amenaza.

Luna le apretó la mano más fuerte.

—Di que sí, Ana. Vámonos. Tu mamá está afuera.

Anastasia miró la puerta abierta. La lluvia. La libertad. Miró a Luna, empapada, con el cuchillo. Miró a Sofía, llorando.

Y miró a Damián. Sin camisa. Con el lobo. Con la mano que no la tocaba pero que la quería.

Pensó en su madre. Que según Luna estaba a salvo, pero que tenía el corazón enfermo y que si la policía venía, Vonn la regresaría al hospital y se moriría del susto. Pensó en que si se iba, Damián quemaría la tienda de Luna de verdad, no solo un vidrio. Pensó en que si se iba, volvería a ser la chica pobre de la librería que no podía pagar nada.

Y pensó en algo estúpido: que si se iba descalza con la camisa de Damián bajo la lluvia, se iba a enfermar y no podría cuidar a su mamá.

Entonces mintió. La mentira más grande para salvarlas.

—No —dijo, con voz baja, rompiéndose por dentro—. No me quiero ir.

Luna la soltó como si le hubiera quemado la mano.

—¿Qué? Ana, ¿qué estás diciendo?

—Que no me quiero ir —repitió más fuerte, llorando—. No puedo. Yo ya firmé. Yo ya soy Grey. Yo duermo en su cama. Déjenme.

Era la única manera de que Damián las dejara salir vivas de la cocina.

Damián sonrió. Por primera vez, una sonrisa de alivio, no de posesión.

—Escucharon, princesas con cuchillo de cocina. Ella no quiere rescate. Ahora, váyanse de mi cocina antes de que llame a Vonn y les rompa las manos de verdad.

Killian apareció en la puerta, con una escopeta pequeña, sin camisa, despeinado, con cara de dormido.

—Jefe, ¿les disparo?

—No —dijo Damián, sin quitarle los ojos a Anastasia—. Que se vayan. La princesa ya eligió.

Luna miró a Anastasia con odio y dolor. Con la misma mirada que le dio en el hospital con el vestido de novia.

—Te olvidaste, Ana —dijo, guardando el cuchillo en su capucha—. Te olvidaste de que eres Sterling.

Y salió corriendo bajo la lluvia, con Sofía detrás. La puerta de la cocina quedó abierta, entrando agua y frío.

Anastasia se quedó descalza, con la camisa blanca de Damián mojada por la lluvia, llorando sin ruido.

Damián cerró la puerta con llave. Para siempre. Esta vez sí pasó la llave y la tiró al cajón.

Se acercó a ella. No la abrazó. Le puso su chaqueta negra de traje sobre los hombros, que había traído de arriba.

—Buena elección, esposa —le susurró al oído, cargándola otra vez en brazos—. Ahora sí eres Grey. Porque las Sterling se van bajo la lluvia. Las Grey se quedan en la cama conmigo.

La subió otra vez. A su cama. Con su camisa y su chaqueta puestas. Y esta vez, cuando la acostó, él se acostó a su lado y por primera vez en cinco noches, le agarró la mano mientras dormía. Y no la soltó hasta las siete de la mañana.

*[FIN DEL CAPÍTULO 10 -

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Natalia Moreno Sajonero
🥰
Sunny
repite muchas palabras frases desespera leer así
Natalia Moreno Sajonero: gracias por tu opinión lo tendré en cuenta en los siguientes capítulos saludos
total 1 replies
Amparo Muñoz
ese man esta loco q la conquiste con cariño sonrisa y ternura asi podra naser un amor entre parejas 🥰
Natalia Moreno Sajonero: así es ☺️
total 1 replies
Amparo Muñoz
portate bien obedientd y te ira bien este trato es paea salvar a tu mami haslo por ella
Natalia Moreno Sajonero: saludos gracias por leer mi novela 👏
total 1 replies
Natalia Moreno Sajonero
espero que le den mucho amor a mi historia y la apoyen los amo gracias
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