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La esposa que dejó de esperar

La esposa que dejó de esperar

Status: Terminada
Genre:Amor eterno / Reencarnación / Completas
Popularitas:254.8k
Nilai: 4.6
nombre de autor: gigiwww

Sabrina Elvara lo tuvo todo: una mansión, un apellido de prestigio y un esposo que cualquier mujer envidiaría. Lo único que nunca tuvo fue el amor de León Ardián.

Casados por obligación tras una noche que ninguno de los dos recuerda con claridad, su matrimonio no fue más que una jaula dorada. León la ignoraba. Sabrina lo perseguía. Y cuando descubrió que estaba embarazada, él se alejó aún más.

Hasta que un día Sabrina dejó de esperar.

Sin avisar, sin pedir permiso, huyó a Europa con su hija en el vientre. Dio a luz sola en Holanda durante una tormenta de nieve, reconstruyó su vida en Roma con un pequeño negocio de flores y crió a Liora —una niña de ojos enormes y risa contagiosa— sin la sombra de los Ardián.

Tres años después, León la encuentra por accidente. Pero la mujer que lo recibe ya no es la Sabrina que conoció: no suplica, no sonríe por compromiso, no necesita que él la salve. Y Liora, la hija que no sabía que existía, lo desarma con una sola frase:

—¿Tú eres el señor del parque?

Porque el amor no se demuestra con grandes gestos.

Se demuestra quedándose.

NovelToon tiene autorización de gigiwww para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

Capítulo 29 — Una noche que se siente cálida

Esa noche Roma resplandecía bajo la luz de las farolas. Después de cerrar la floristería, decidieron cenar algo sencillo en el apartamento de Alya.

O, para ser más exactos…

Liora los obligó.

—¡Om tiene que comer con nosotras!

Y, como de costumbre, León fue incapaz de negarle nada a esa niña.

Ahora se encontraba de pie en la diminuta cocina del apartamento, con las mangas de la camisa enrolladas hasta los codos, mientras Alya preparaba pasta a su lado.

El ambiente resultaba extraño.

Pero también acogedor.

Muy acogedor.

—¿Dónde está la sal? —preguntó León de repente.

Alya señaló la alacena de arriba sin voltear.

—A la izquierda.

León abrió la puerta y frunció el ceño.

—Esto es azúcar.

—El de al lado.

—Esto es café.

Alya se giró por fin y no pudo evitar una carcajada breve al ver la cara inexpresiva de León, visiblemente fastidiado por no encontrar la sal.

—Un poco más a la derecha.

León siguió la indicación y dio al fin con el frasco.

—Mm.

Alya disimuló una sonrisa.

Tenía su gracia ver a un perfeccionista como León perdido en su cocinita.

En la sala, Liora dibujaba tarareando una canción.

—Mamiiii, tengo hambre…

—Ya casi —respondió Alya.

León la observaba en silencio.

Alya llevaba el pelo recogido de cualquier manera.

El rostro se le veía fatigado tras un día entero en la tienda.

Y sin embargo…

León sentía que se veía mucho más hermosa ahora.

Más viva.

—¿Por qué me miras tanto? —preguntó Alya de golpe, sin levantar la vista.

León tardó un segundo en reaccionar antes de contestar con calma:

—¿No se puede?

Alya se azaró al instante.

—No es eso.

La comisura de León se alzó apenas.

Hacía mucho, muchísimo tiempo que no experimentaba una atmósfera así.

Cálida.

Ruidosa.

Con aroma a hogar.

La cena fue bastante más animada de lo previsto, porque Liora no paró de hablar ni un segundo.

—Om perdió en el rompecabezas contra Lio.

León asintió con naturalidad.

—Sí.

—¡Y después no encontraba la sal!

Alya se tapó la cara con la mano, sacudida por la risa.

León dedicó a su hija una mirada impasible.

—Te encanta delatarme.

Liora se rio a carcajadas.

—¡Porque es gracioso!

La pequeña tomó un trocito de pan con sus manos diminutas y se lo acercó a la boca.

—Om, come.

León se quedó inmóvil un instante.

Para cualquier otra persona, habría sido un gesto insignificante.

Pero para él…

Era la primera vez que una niña le daba de comer.

Y aquella calidez volvió a llenarle el pecho.

—Puedo solo —murmuró.

—No se puede —replicó Liora con toda seriedad—. Hay que quererlo.

El corazón de Alya dio un vuelco.

León se quedó sin palabras.

Porque aquella frase, tan simple como inocente, resultó demasiado sincera.

Y demasiado certera.

—Está bien —aceptó en voz baja, y comió el trozo de pan.

Liora aplaudió satisfecha.

—¡Buen chico!

Alya se atragantó con su propia bebida.

—¡Lio!

Pero León dejó escapar una risa grave y contenida.

La escena paralizó a Alya varios segundos.

Porque una vez más…

Estaba viendo un lado de León que antes no existía.

Ese hombre cambiaba por completo cuando estaba con Liora.

Después de cenar, Alya recogió la mesa mientras León la ayudaba a fregar los platos.

—Ponlos ahí —indicó Alya señalando un estante pequeño.

León obedeció sin rechistar.

Si fuera el León de antes…

Probablemente ni habría pisado la cocina.

Pero ahora todo fluía con naturalidad.

—León.

—¿Mm?

Alya titubeó unos segundos antes de decir en voz baja:

—Gracias.

León se volvió hacia ella.

—¿Por qué?

—Por hacer feliz a Liora.

La mirada de él se ablandó despacio.

—Yo también soy feliz cuando estoy con ella.

Y no era mentira.

Al contrario: León se sentía tan a gusto que le aterraba perder todo aquello de nuevo.

En ese momento una vocecita llegó desde la sala.

—Mami…

Ambos salieron de la cocina a la vez.

Liora se había quedado dormida en el sofá, abrazada a su conejo de peluche.

Sus mejillas redondas, ligeramente aplastadas contra el cojín, le daban un aspecto irresistible.

Alya esbozó una sonrisa tenue.

—Se agotó.

Pero antes de que pudiera cargarla, León se adelantó y levantó el cuerpecito con sumo cuidado.

Sus movimientos fueron pausados, casi reverenciales.

Como si temiera despertarla.

La niña se removió un poco y, sin abrir los ojos, le rodeó el cuello con los brazos mientras seguía durmiendo.

A Alya se le encogió el corazón al ver aquella imagen.

León contempló a Liora un largo rato y susurró:

—Pesa tan poco…

Alya sintió de pronto un escozor tibio detrás de los ojos.

Porque por primera vez…

Aquel pequeño apartamento se sentía de verdad como un hogar completo.

1
Gloucat Ramirez
super larga innecesariamente, aburrida, tenía buen tema, lastima, adios
Marcela Gonzalez
Esto se pone mejor..👍
Marcela Gonzalez
Esta buenísima la historia..👌
Gabriela Carina Leañez
mi nieto tiene esa misma edad y ni siquiera en sueños,habla como Liona, jajaja
luna07
Ya es inútil autora, veo q seguirás de índole Alya cuando se supone q delante de ellos es Sabrinaaa! Xq ese es su nombre al reencarnar en esa vida y se supone q nadie sabe o conoce su nombre de la otra vida..... En fin, las vacas vuelan
Yolanda Plazola Arroyo
gracias por compartirla 💕 está novela es buena y entretenida 💕 gracias Autora felicidades 😍
Mary🦋
Liora es muy madura e inteligente los va a matar con esos comentarios 😅🤭
Mary🦋
Aaj león no deja respirar a alya y llora no pierde tiempo 🤭
Mary🦋
Ah yo quiero un Ryan que pilas 👋😅
Mary🦋
No lo cuides mucho torturalo😂😂😂
Margarita Saucedo Espinoza
hay ya lo mismo de siempre vuelve el perro arrepentido y lo mismo la mensa vuelve con el este tipo de novela me molesta
Ruby Galvez
a cabron, no que, no
Maria Cantillo
bueno que pongan las cosas en orden 🤭🤭
Bienaventurada
Bien 💪ahora que chupe limón 🍋
Maria Cantillo
una niña muy interesante 🤭🤭
FairyTessa
gracias gracias me encantó ❤️❤️❤️❤️❤️❤️
Chivis
La persona que te perseguía se murió 🤭sorry.
Mad 😍
nahhhh esta historia se veía prometedora pero ella dando explicaciones a un hombre que la desprecio siempre que triste ni ella misma se valora
Mad 😍
exactamente
Maria Cantillo
los niños son inocentes y muy inteligentes
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