NovelToon NovelToon
CUANDO EL AMOR VUELVE A LLAMAR

CUANDO EL AMOR VUELVE A LLAMAR

Status: Terminada
Genre:Amor eterno / Completas
Popularitas:5.8k
Nilai: 5
nombre de autor: mailyn rodriguez

Valentina Ferrer creyó que tenía la vida perfecta: un esposo al que amaba, cinco hijos maravillosos y un hogar humilde, pero lleno de felicidad. Hasta que un accidente en una obra le arrebató a Gabriel y la dejó sola frente al dolor, las deudas y la responsabilidad de sacar adelante a su familia.
Convertida en viuda a los treinta y cinco años, Valentina tendrá que dejar atrás sus miedos y recuperar los sueños que abandonó por amor. Lo que no imagina es que, en medio de su lucha, conocerá a Maximiliano Devereaux, el hombre más rico, poderoso y atractivo de la ciudad.
Él vive rodeado de lujos. Ella apenas intenta sobrevivir. Él está acostumbrado a mandar. Ella no permitirá que nadie vuelva a decidir por su vida.
Entre dos mundos completamente opuestos, una atracción imposible comenzará a crecer. Pero Valentina aún carga con las heridas de su pasado y teme que volver a amar signifique traicionar la memoria del hombre que nunca dejó de amar.

NovelToon tiene autorización de mailyn rodriguez para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

Capítulo 23: Lo que cuesta confiar

no contestó el mensaje de Maximiliano.

Durante los días siguientes, se concentró en terminar el informe de la segunda etapa. No quería abandonar a los comerciantes sin entregarles los resultados ni dejar tareas pendientes por cumplir. Una cosa era su relación con Maximiliano; otra, el compromiso que había adquirido con las personas que confiaron en ella.

Llamó a cada comerciante y les pidió reunirse en la panadería de Esteban.

—Quiero explicarles algo sobre el proyecto —dijo—. Hay información que deben conocer antes de decidir si participan en la siguiente fase.

El sábado, los cuatro llegaron al local. Valentina no llevó la computadora ni preparó diapositivas. Solo tenía una carpeta con copias del plano y una hoja donde había anotado lo que sabía con certeza.

—La empresa está estudiando una segunda fase que podría afectar algunos de sus locales —les explicó—. Todavía no hay una decisión final ni una oferta concreta, pero sus negocios aparecen en un plano de adquisición y reorganización.

Esteban dejó la taza sobre la mesa.

—¿Qué significa que estamos en un plano?

—Que la empresa está revisando esos terrenos para el desarrollo futuro. No puedo decirles qué va a pasar porque no lo sé. Pero creo que debían conocerlo.

—¿Y tú cómo lo sabes? —preguntó Lucía.

Valentina les explicó que encontró el documento por casualidad y que luego pidió aclaraciones a Clara y a Maximiliano. No ocultó que la información no se había compartido con ella antes de iniciar la campaña.

—¿Entonces la campaña era para que nos acercáramos a ellos? —preguntó Darío.

—No puedo afirmar que esa fuera la intención. Pero sí sé que la empresa tenía conocimiento de que algunos locales podían verse afectados y yo no lo supe hasta esta semana.

Esteban cruzó los brazos.

—Tú nos dijiste que nuestra participación sería real.

—Y sigo creyéndolo. Pero ahora no puedo pedirles que sigan participando sin que sepan esto.

—¿Vas a dejar el proyecto? —preguntó Lucía.

—Voy a entregar el informe y terminar lo que ya está acordado. Después no continuaré.

Los comerciantes se miraron entre sí. No todos reaccionaron igual. Darío parecía molesto; Lucía, preocupada. Esteban permaneció en silencio durante varios segundos.

—Tú no eres la empresa —dijo finalmente—. Pero fuiste quien nos pidió que confiáramos en la campaña.

—Lo sé.

—¿Y ahora qué hacemos?

—Eso lo deciden ustedes. Pueden pedir información por escrito, solicitar asesoría y no aceptar ninguna propuesta hasta conocer las condiciones. Yo puedo ayudarles a organizar sus preguntas, pero no voy a hablar en nombre de ustedes.

—¿La empresa sabe que nos contaste? —preguntó Darío.

—Maximiliano lo sabe.

—¿Y qué dijo?

—Que quiere explicarnos el plan completo.

—¿Confías en él?

Valentina no respondió enseguida.

—No en este momento.

Nadie la presionó para decir más.

Esteban se inclinó hacia la mesa.

—Quiero escuchar lo que tengan que decir. Pero no voy a firmar nada hasta saber qué ofrecen y qué pierdo.

Lucía asintió.

—Yo también.

—Entonces pediré una reunión formal —dijo Valentina—. No para convencerlos. Para que escuchen directamente a la empresa y hagan las preguntas que consideren necesarias.

—¿Estarás allí? —preguntó Esteban.

—Si ustedes quieren que los acompañe, sí. No como representante de Devereaux Group. Como la persona que inició el proyecto.

Los cuatro aceptaron.

Clara fue quien llamó a Valentina el lunes.

—Maximiliano recibió tu solicitud de reunión —dijo—. Está dispuesto a presentar la información disponible y responder preguntas de los comerciantes.

—¿La reunión será con el equipo de desarrollo y alguien de asuntos legales?

—Sí. También estará el responsable de la planificación.

—Quiero que quede claro que los comerciantes pueden llevar asesoría propia y que no se les pedirá tomar una decisión ese día.

—Se lo comunicaré.

—Y necesito que la reunión no sea una presentación promocional. Que sea una conversación real.

Clara guardó silencio un momento.

—Se lo diré.

Valentina no quería volver a la oficina de Maximiliano, pero los comerciantes habían aceptado escuchar. Ella no podía pedirles que enfrentaran una reunión difícil y luego desaparecer.

La cita quedó para el miércoles por la tarde, en un salón comunitario cerca de los negocios. Valentina llegó con Esteban, Lucía y Darío. Mariana la acompañó para tomar notas. Samuel se había quedado en casa con sus hermanos y su abuela; Valentina les había explicado que estaría unas horas fuera.

El equipo de Devereaux Group ya estaba allí. Maximiliano ocupaba un lugar junto a Clara y a un abogado de la empresa. No había pantallas ni carteles promocionales. Sobre la mesa solo estaban los planos, documentos y agua para los asistentes.

Cuando Valentina entró, Maximiliano se puso de pie.

—Gracias por venir —dijo.

—Estoy aquí porque ellos aceptaron escuchar —respondió ella.

Él asintió. No intentó acercarse ni hablarle en privado.

La reunión empezó con una explicación técnica de la segunda fase. El representante de desarrollo mostró qué terrenos estaban bajo revisión y cuáles opciones consideraban. Algunos locales podrían verse afectados por las obras, pero aún no había acuerdos ni fechas definitivas.

Esteban fue el primero en preguntar:

—¿Nos van a sacar de nuestros negocios?

—No hay una decisión aprobada que establezca eso —respondió el representante—. Se están estudiando varias alternativas.

—¿Qué alternativas?

El hombre enumeró la posible reubicación dentro del complejo, una compensación económica o ajustes en el diseño. Aclaró que ninguna opción estaba cerrada.

—¿Cuándo tendremos una oferta concreta? —preguntó Lucía.

—Necesitamos un plazo para completar la evaluación.

Maximiliano intervino.

—La empresa se compromete a entregarles una propuesta escrita en treinta días. No tendrán que firmar nada en esa reunión. Tendrán tiempo para revisarla y podrán buscar asesoría independiente.

Darío no pareció convencido.

—¿Y si la propuesta no nos sirve?

—Podrán rechazarla —respondió Maximiliano—. La empresa tendrá que seguir negociando o revisar otras opciones.

—¿Eso también estará por escrito?

—Sí.

Valentina tomó nota. Le agradó que Maximiliano no intentara presentar la reubicación como una decisión beneficiosa para todos. La propuesta aún estaba por hacerse; al menos ahora lo reconocía delante de los comerciantes.

Cuando el representante de desarrollo terminó, Maximiliano se puso de pie.

—Quiero decir algo antes de que sigamos con las preguntas —dijo—. Debí informarles antes de que existía una posibilidad de que algunos locales fueran afectados por la segunda fase. La información no estaba finalizada, pero eso no justifica que ustedes se enteraran de esta manera.

Valentina levantó la vista.

—La campaña no fue creada para engañarlos —continuó él—. Pero entiendo que, al no compartir lo que sabíamos, pude darles una impresión incompleta. Lo lamento.

Esteban lo miró con seriedad.

—Una disculpa no nos dice qué va a pasar con nuestros negocios.

—Lo sé. Por eso habrá una propuesta escrita y tiempo para revisarla. No espero que acepten nada basándose solo en mi palabra.

La respuesta no resolvía el problema, pero era más honesta de lo que Valentina había escuchado antes.

La reunión siguió con preguntas sobre los alquileres, los costos, el traslado de equipos y la continuidad de los contratos. El abogado de la empresa anotó cada punto. Maximiliano no interrumpió a los comerciantes ni trató de acelerar sus preguntas.

Al terminar, Esteban le estrechó la mano, aunque no sonrió.

—Vamos a esperar la propuesta.

—La recibirán dentro del plazo acordado.

Los comerciantes se marcharon primero. Valentina se quedó para revisar que Mariana hubiera anotado todos los compromisos.

Maximiliano se acercó, manteniendo una distancia respetuosa.

—Gracias por insistir en esta reunión.

—No lo hice por ti.

—Lo sé.

—Tampoco considero que esto repare lo que pasó.

—No espero que lo repare.

—¿Por qué no me lo contaste antes?

Maximiliano miró hacia la mesa, donde aún quedaban los planos.

—Pensé que no debía compartir una posibilidad que todavía no estaba aprobada. También pensé que podía resolverlo antes de que afectara a los comerciantes.

—Y decidiste por ellos qué podían saber.

—Sí.

La respuesta directa la desarmó más que una justificación.

—Eso no estuvo bien —dijo ella.

—No.

—No quiero volver a trabajar en un proyecto donde se me pida construir confianza mientras se me oculta información importante.

—Lo entiendo.

—Voy a entregar el informe final y cerraré mi participación.

Maximiliano bajó la mirada un instante.

—¿Incluso si te pido que te quedes?

—Sí.

—¿Y si te digo que no es una petición laboral?

Valentina respiró hondo. No quería hablar de su beso ni de lo que había sentido. No allí.

—Precisamente por eso necesito que respetes mi decisión.

Él asintió.

—La respeto.

—No quiero que me llames para hablar de nosotros.

—Está bien.

—Y no quiero que me ofrezcas nada para que cambie de opinión.

—No lo haré.

Por primera vez desde que lo conocía, Maximiliano no buscó la última palabra. Valentina no sabía si eso la aliviaba o la entristecía.

—Te enviaré el informe el viernes —dijo.

—Lo esperaré.

Ella recogió su carpeta y se fue con Mariana.

En casa, los niños estaban cenando cuando Valentina llegó. Isabella le preguntó si la reunión había salido bien.

—Fue difícil, pero los comerciantes pudieron hacer preguntas. La empresa les dará una propuesta por escrito.

—¿Y tú vas a seguir trabajando con ellos? —preguntó Emilia.

—No después de entregar el informe.

—¿Por qué?

Valentina se sentó junto a ella.

—Porque necesito trabajar con personas que me den información importante para poder hacer bien mi trabajo.

—¿Y el señor Maximiliano? —preguntó Julieta.

—Él reconoció que debió haberlo hecho mejor.

—¿Entonces ya no estás enojada?

—Sigo dolida.

Julieta asintió, como si comprendiera que el enojo podía tardar en irse.

Esa noche, Valentina terminó el informe final. Incluyó los resultados de la campaña, las observaciones de los comerciantes y el registro de la reunión. No suavizó los hechos ni escribió acusaciones que no pudiera probar. Se limitó a dejar constancia de lo ocurrido y de los compromisos que la empresa había asumido.

Al terminar, guardó una copia para los comerciantes y envió la otra a Clara.

Su trabajo con Devereaux Group estaba a punto de cerrarse.

En el escritorio, junto al informe, estaba la fotografía de Gabriel. Valentina la miró un momento, pero ya no sintió que tuviera que justificarse por extrañar a alguien ni por sentirse herida por otro.

Había aprendido que la confianza no se exigía.

Se construía, paso a paso, con la verdad.

1
Zulema Neme
Buenísima la Novela Autora Maravillosa Historia Me Encanto Muchas Felicidades ❤️❤️❤️❤️❤️❤️❤️❤️
Mildred Álvarez
😭es demasiado doloroso estos capítulos
Mildred Álvarez
😭😭😭😭😭😭😭😉
Mildred Álvarez
muy triste
Mildred Álvarez
triste
Zulema Neme
Que Bellos Personajes has Puesto Autora 💕💕💕💕💕💕💕🥰🥰🥰🥰🥰
Zulema Neme
Que Horrible por Dios .El no debe morir
Dilia De Freitas Teixeira
muy bonita
NovelToon
Step Into A Different WORLD!
Download MangaToon APP on App Store and Google Play