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La Segunda Esposa de la Mafia

La Segunda Esposa de la Mafia

Status: Terminada
Genre:Mafia / Sustituto/a / Amor eterno / Tú no me amas / Completas
Popularitas:197.3k
Nilai: 4.9
nombre de autor: Senja

Keyla nunca imaginó que una noche de terror la encadenaría al hombre más peligroso de la ciudad. Dominic Alfred, heredero del imperio mafioso más poderoso, la obliga a casarse para proteger un secreto. Lo que empieza como una prisión de lujo se transforma en un campo de batalla donde el orgullo, la pasión y un embarazo inesperado reescriben las reglas del juego.

Pero cuando la exnovia de Dominic regresa dispuesta a destruirlos, y el hermano de este cae en las garras de una mujer con sed de venganza, dos parejas descubrirán que el amor más intenso nace donde menos lo esperas: entre balas, mentiras y besos robados.

NovelToon tiene autorización de Senja para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

Capítulo 27 ¿Qué tal está? ¿Rico?

—¿Qué tal está? ¿Rico? —preguntó Keyla con los ojos brillantes de esperanza mientras la primera cucharada entraba en la boca de Dominic.

La joven observaba cada movimiento de la mandíbula de su marido al masticar con parsimonia.

Dominic guardó silencio un instante, saboreando los condimentos que habían penetrado a la perfección. No estaba mal; de hecho, estaba muy rico. Tenía un toque cálido que le recordaba a la cocina de Elise.

—¿Lo cocinaste tú sola o mi madre hizo todo el trabajo? —preguntó con suspicacia.

Keyla bufó.

—¡Pues claro que yo! Mamá solo me ayudó a picar un poco de verdura. ¿Acaso dudas de mis habilidades?

—Un poco —respondió Dom escuetamente.

—¡Ay, qué insoportable! —Keyla tomó otra cucharada generosa y se la acercó a los labios de Dom con un gesto casi a la fuerza—. ¡Come mucho y así dejas de molestar!

Dom obedeció; masticó en silencio. Una sensación extraña se coló en su pecho. En cinco años de matrimonio con Clara, jamás había experimentado algo así.

Clara estaba demasiado ocupada con su mundo. Pasarelas, sesiones de fotos y círculos de alta sociedad. Ni hablar de cocinar: tocar un utensilio de cocina le daba pavor por miedo a arruinarse las uñas.

Dom observó a Keyla. Esa joven le ofrecía algo sencillo pero profundamente real. Recordó cómo su padre, Diego, siempre era consentido con la cocina de Elise. Se veían tan completos juntos.

Todo este tiempo Dom creyó que el lujo bastaba, pero esa noche comprendió que lo que anhelaba era una calidez genuina.

—Quiero preguntarte algo —dijo Dom de pronto.

—Dime. No te voy a obligar a elogiar mi comida otra vez —respondió Keyla mientras recogía los platos.

—Tú y tu padre... no comparten lazos de sangre, ¿verdad?

La pregunta hizo que la mano de Keyla se congelara en el aire. Dom acababa de recordarle la amarga realidad que había querido olvidar: que no era más que una niña encontrada al borde de un camino, una hija adoptiva.

—Así es —contestó Keyla en voz baja, con un tono apagado y un leve temblor.

Dominic la miró fijamente.

—¿No vas a llorar?

—¿Para qué? ¿Acaso mis lágrimas van a cambiar el hecho de que no tengo padres biológicos?

—Es que las mujeres suelen llorar mucho por cualquier cosita. Llorar, llorar y llorar —se burló Dom, intentando aligerar el ambiente a su peculiar manera.

Keyla le clavó una mirada fulminante y dejó caer la cuchara con un tintineo bastante sonoro.

—¡No me compares con las demás! No todas las mujeres tienen que lloriquear por cosas que ya quedaron atrás. Sea yo adoptada o lo que sea, ¡tengo que seguir adelante con mi vida!

Dominic se quedó atónito ante la fortaleza en los ojos de esa joven. Extendió la mano, le acunó la mejilla y le depositó un beso suave en la frente.

—¿Quieres que te ayude a encontrar a tus padres biológicos? —preguntó.

Keyla enmudeció. ¿Buscar a sus padres biológicos? ¿Para qué? Si la hubieran querido, no la habrían abandonado desde el principio.

—No hace falta, señor. Ya me siento bastante cómoda a tu lado.

—No dices esto solo para complacerme, ¿verdad? —Dom la miró con agudeza, buscando alguna mentira en sus ojos.

—Claro que no. A partir de ahora yo... voy a aprender a ser una buena esposa para ti. Sí, aunque mi estatus de segunda esposa sea de lo más ridículo —dijo Keyla en voz baja, agachando la cabeza.

Dominic esbozó una sonrisa tenue, una de esas que rara vez le dedicaba a nadie.

—Si quieres que te dé prioridad y deshacerte de ese estatus de segunda esposa, date prisa y dame un bebé.

Keyla se sobresaltó. El rostro se le encendió al instante, no de vergüenza, sino de rabia.

—¡¿O sea que para ti solo soy un vientre de alquiler porque Clara se niega a darle un heredero?! ¡¿Crees que soy tan barata?! —espetó.

Sin esperar respuesta de Dominic, Keyla se levantó y se fue a la habitación, dejando al hombre clavado en su silla frente a la mesa.

"¿Acabo de meter la pata otra vez?", murmuró Dom desconcertado.

Resultó que lidiar con una jovencita era infinitamente más complicado que negociar contratos multimillonarios.

¡Plas!

—¡Ay! ¡Papá, duele! ¿Por qué me pegas en la cabeza? —Dominic se quejó frotándose la nuca.

No supo de dónde salió aquel hombre de mediana edad, pero ya estaba plantado a su lado.

—¡Porque eres el hijo más insensible que tengo! ¡Me da vergüenza haberte engendrado! —lo reprendió Diego sin piedad. Tomó el vaso de agua de la mesa, se lo bebió de un trago y lo dejó con un golpe seco—. ¿Sabes? ¡Tu segunda esposa está furiosa por esa barbaridad que dijiste sin pensar!

Dominic entrecerró los ojos y miró a su padre con suspicacia.

—¿Estabas espiando nuestra conversación?

—¡La escuché sin querer! Bajé por agua y me tocó oír esa charla que me hizo arder las orejas —se excusó Diego.

—Excusas —dijo Dominic con frialdad, sin tragárselo.

—¡Creas lo que creas, me da igual! El punto es que quiero aclararte algo sobre Keyla —insistió Diego. Se acercó a Dominic y lo miró con una seriedad repentina—. Lo que dijiste fue un insulto directo a su dignidad. La trataste como si fuera una máquina que compraste para producir herederos.

—¡No te metas! A lo mejor solo tiene sueño o está en sus días. Por eso se puso sensible —replicó Dominic con desenfado, intentando mostrarse indiferente aunque por dentro algo le punzaba.

Diego exhaló un largo suspiro; las ganas de sacudir a su hijo para que le volviera el sentido común iban en aumento.

—¡Está así porque prácticamente le dijiste que es un vientre de alquiler! Dominic, una mujer necesita que la reconozcan, no que le asignen una tarea.

Diego le agarró los hombros a Dominic, obligándolo a escuchar.

—Por lo menos dile que quieres que tenga a tu hijo porque deseas construir un futuro juntos. Porque quieres que algo de ella y de ti crezca en esta casa. ¡No porque un bebé sea un simple requisito empresarial! ¡¿Ni eso sabes?!

Dominic calló y desvió la mirada.

—Pues no, no lo sé. Toda la vida me mandaste a ocuparme del negocio, negocio y más negocio para que la empresa creciera. Nunca me enseñaste a enfocarme en los sentimientos dentro de un matrimonio.

Diego se masajeó las sienes, que de pronto le palpitaban. De sus cuatro hijos, Dominic era sin duda el más difícil de enamorar. La única vez que se enamoró de Clara, se convirtió en un burro al que manipularon a placer durante años.

—Escucha, Dom —Diego le señaló justo el lado izquierdo del pecho—. Siente aquí lo que pasa cuando se tocan. Recuerda qué vibración sientes cuando la miras a los ojos.

Dominic se quedó inmóvil; sin darse cuenta, su propia mano se posó sobre su pecho.

—Y luego piensa con claridad —prosiguió Diego—. ¿La necesitas solo por un hijo para satisfacer el ego familiar, o la necesitas porque quieres que esté en tu futuro hasta que se te ponga el pelo blanco? Cuando tengas la respuesta, ve a buscarla al cuarto. No dejes que se duerma con el corazón destrozado.

Tras esas palabras, Diego le dio una palmada en el hombro y se marchó, dejando a su hijo sumido en el silencio.

Dominic seguía de pie, inmóvil en el comedor. Las palabras de su padre le daban vueltas en la cabeza como un disco rayado, dejándolo más confundido y más inquieto que antes.

Dominic miró hacia la puerta cerrada de la habitación, preguntándose si aún quedaba oportunidad de corregir lo que dijo.

"¿La sigo o no?", murmuró mientras contemplaba el segundo piso.

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celestina kramer
yo también quería saber busque uno dice. Ley debe tener 19 empezó la Facu
y Domunos 34
celestina kramer
Marcos muy simpático 🥰🥰🥰
Rocio
Y entonces?
Rocio
Jajaja eso me recuerda cuando la novia del padre de mis hijos hizo lo mismo…
Guadalupe Araceli Esparza Meraz
no pidas eso son tan mecánicas que no te causan ningún sentir es mejor la imaginación de cada quien ese es mi humilde recomendación
Rocio
Me encanta el sentido del humor de Marco… 🤣
Celia Fernández
si Zoey ya tiene 5 años, ya no habla km niña tonta, corrige eso autora
Mary Garbolino
Bellisima👏👏👏👏
Mirna Lobo
ésa Clara es una loca igual que la madre 😡😡😡
Mirna Lobo
cómo así se casa si ya tiene una esposa ❓de dónde es la escritora ❓ para que se pueda casar sin haberse divorciado ❓/Grimace/
celestina kramer: de que país será Arabia
total 1 replies
Mirna Lobo
vamos a ver qué sale de toda ésta locura 😵‍💫😵‍💫
Mirna Lobo
que horror 😱 y la tal Clara es una arpía, esperemos que tenga un castigo ejemplar 😡😡😡
Elias Martinez
me ahh encantado
Luz Marina Avella
muy bonita historia 🥰👏👏
Sonia Yrady
definitivamente está novela es un poco extraña Dominic puede tener dos esposas, se que en algunas culturas eso es normal, pero me da un poco de coraje por la protagonista que es tan tonta , y no tiene carácter el tipo la manipula y ella se deja convencer tan fácil que no se da a respetar.
Sonia Yrady
ojalá que Keila deje de ser tan sumisa y comience a mandar en su vida
Mile
Me encantó 🥰🥰🥰🥰 Gracias por escribir y compartir 🥰🥰🥰 Felicidades 👏💐💐👏👏💐💐
Mile
Me encantó la historia... Marco me hizo reír muchísimo... Gracias por escribir y compartir 🥰 y Felicitaciones ☺️
Edith Villamizar
muy hermosa historia, como está completa la descargué y la leí toda aprovechando que no había luz
Gracias
Edith Villamizar: sí muy hermosa 🥰
total 2 replies
Edith Villamizar
excelente
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