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El Amor No Lo Es Todo

El Amor No Lo Es Todo

Status: Terminada
Genre:CEO / Amante arrepentido / Mujer poderosa / Completas
Popularitas:102.8k
Nilai: 5
nombre de autor: Crisbella

Durante cinco años viví convencida de que el amor entre mi esposo y yo era indestructible. En el camino dejé atrás mi carrera, mis amigos y a mi propia familia, volcando todas mis fuerzas en sostener un hogar que hoy lo entiendo, solo existía en mi imaginación. Mis dos hijos son mi mundo entero y mi mayor orgullo. Sin embargo, nunca imaginé que en cuestión de días todo lo que construí con tanto sacrificio se vendría abajo, ni que el hombre con quien compartí mi vida terminaría mostrando su verdadero y frío rostro. Ahora me toca descubrir que el amor no lo es todo... y que es momento de reconstruirme.

NovelToon tiene autorización de Crisbella para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

Capítulo IV Volviendo a brillar

Punto de vista de Elena

Ese primer triunfo no solo salvó la cafetería de Don Marcelo; también encendió la chispa que creí extinta. A partir de ese día, el propio Don Marcelo se convirtió en mi mejor promotor. Hablaba de mí con sus amigos, con los comerciantes vecinos y con los clientes habituales. Pronto me vi llevando pequeños casos civiles y asesorías que resolvía con agilidad. No eran grandes juicios, pero para mí representaban el pan de mis hijos y la prueba de que podía valerme por mí misma.

La vida para nosotros tres comenzó a transformarse.

Mateo e Ethan estaban radiantes. A pesar de que en la mansión de Alberto lo tenían todo: juguetes costosos, ropa de marca y una casa enorme, jamás los vi sonreír con la autenticidad con la que sonrieron el día que les compré su primer juguete con mi propio dinero. Era un juego de bloques de madera sencillo, sin luces ni baterías, pero para ellos fue el tesoro más grande del mundo.

—Hoy gané un poco más de dinero en el trabajo —les dije con una sonrisa mientras cenábamos en la pequeña mesa de la cocina—. Creo que por fin podemos buscar un departamento más grande, donde cada uno tenga su propia habitación para jugar.

Ethan, que masticaba despacito con sus pequeñas mejillas infladas, bajó la cuchara y me miró con unos ojitos enormes y llenos de ingenuidad.

—Pero mamita... a mí me gusta dormir pegadito a ti —dijo con esa voz dulce y chiquita que me derretía el corazón—. Si me voy a otro cuarto, ¿quién te va a abrazar en la noche cuando haga frío? Además, en la habitación grande cabemos los tres para jugar a los dinosaurios.

Me brotó una carcajada suave y estiré la mano para acariciarle el cabello.

—Eso lo dices ahora, mi amor, pero los dos están creciendo muy rápido y pronto van a querer su propio espacio para guardar sus tesoros.

En ese momento, Mateo soltó un suspiro dramático, cruzándose de brazos con una seriedad cómica que me recordó lo rápido que intentaba madurar.

—Mamá, Ethan todavía es un bebé chiquito que le tiene miedo a la oscuridad —declaró Mateo con tono de hombre sabio de cinco años—. Pero yo ya soy un niño grande. A mí sí me gustaría tener mi propio cuarto para poner mis libros y que mi hermano no me desordene los bloques.

—¡No soy un bebé! —protestó Ethan, arrugando la nariz y mostrándole la lengua a su hermano—. ¡Yo ya sé abrocharme los zapatos solo! Bueno... el de la izquierda casi siempre.

La chispa de juego entre los dos llenó el comedor de risas. Me quedé observándolos en silencio por un segundo, sintiendo un nudo de profunda gratitud en la garganta. Mateo, siempre intentando ser el protector, el hermano mayor por apenas tres minutos; e Ethan, el soñador tierno que encontraba magia en las cosas más simples.

—Está bien, mis dos hombres grandes —intervine amorosamente, limpiando con una servilleta la comisura de la boca de Ethan—. Mañana iré a ver un apartamento que tiene un jardín pequeño. ¿Les gustaría tener un espacio con hierba para correr?

Los ojitos de los dos se iluminaron al mismo tiempo.

—¡¿Un jardín de verdad?! —exclamó Ethan dando pequeños saltitos en su silla—. ¡Podemos buscar escarabajos y hacerles una casa!

—Y yo puedo ser el capitán del equipo de fútbol —añadió Mateo, olvidando por completo su papel de adulto serio y regalándome una sonrisa gigante—. Mamá... ¿de verdad este es nuestro nuevo hogar?

—Sí, mis amores —respondí, rodeándolos a ambos en un abrazo apretado y besando sus mejillas—. Este es solo el comienzo. Nadie nunca más nos va a hacer sentir que no pertenecemos a ningún lugar.

Por primera vez en cinco años me estaba sintiendo útil, saber que puedo sacar a mis hijos yo misma adelante y que no habían más gritos ni golpes me hacía sentir viva u con ganas de seguir creciendo.

Al día siguiente fuimos a visitar el departamento. No era un palacio, pero para nosotros tres tenía un encanto perfecto: dos habitaciones iluminadas, una cocina pequeña pero funcional y, tal como lo había prometido, un pequeño patio trasero con un cuadrado de hierba verde.

—¡Es gigantesco, mamá! —exclamó Ethan, corriendo en círculos por la sala vacía mientras el eco de sus pasos resonaba contra las paredes.

Mateo caminó con paso lento hasta la ventana del que sería su cuarto. Tocó el marco de madera y me miró por encima del hombro con una chispita de emoción que intentó disimular.

—Aquí cabe mi escritorio para cuando vaya a la escuela grande, ¿verdad? —preguntó.

—Cabe tu escritorio, tus libros y todos los bloques que quieras armar —le respondí, inclinándome para abrazarlo por la espalda.

Nos mudamos el fin de semana posterior. Don Marcelo, con la generosidad que lo caracterizaba, usó su vieja camioneta para ayudarnos a trasladar nuestras pocas pertenencias: un par de colchones, las maletas con nuestra ropa y la mesa de juego que le había comprado a los niños.

Mientras Don Marcelo y yo acomodábamos las cajas en la cocina, los gemelos ya habían convertido el patio en su campo de exploración personal.

—Tienes un par de niños maravillosos, Elena —comentó Don Marcelo, secándose el sudor de la frente con un pañuelo—. Se nota que en tus manos crecen llenos de amor.

—Ellos son la única razón por la que no me rendí, Don Marcelo —confesé, mirando a través del ventanal cómo Ethan le mostraba emocionado una piedra con forma de corazón a su hermano.

—Y tú eres una mujer con un talento brillante que no puede quedarse sirviendo mesas para siempre —dijo el anciano, cambiando el tono de su voz a uno más serio y profesional—. Ayer hablé con el dueño del edificio comercial de la esquina. Tiene un despacho pequeño en el segundo piso... Me dijo que si necesitas un lugar para recibir clientes formalmente, te lo puede arrendar por un precio muy accesible.

El corazón me dio un vuelco.

—¿Una oficina propia? —susurré, sintiendo una mezcla de vértigo y esperanza.

—Te has ganado cada centavo, muchacha. Además, el señor de la ferretería central quiere que revises los contratos de sus proveedores la próxima semana. Tu nombre está empezando a sonar por aquí.

La idea de colgar nuevamente una placa con mi nombre me llenó el pecho de orgullo. No sería la "esposa de Fábregas" ni la sombra de nadie; sería la Abogada Elena, la mujer que reconstruyó su vida desde cero.

Tres semanas después, el sueño se volvió realidad.

Estaba parada frente a la puerta de madera del segundo piso. En el cristal esmerilado brillaban las letras doradas recién pintadas que leían: Dra. Elena — Servicios Jurídicos y Asesoría Legal.

Tomé la llave entre mis dedos temblorosos y abrí la puerta. El olor a pintura fresca y a madera nueva me recibió como una caricia. No era un despacho lujoso como los que solía frecuentar en mi antigua vida; tenía apenas un escritorio sencillo, dos sillas para los clientes, una estantería que poco a poco iría llenando de códigos legales y una ventana amplia por donde entraba la luz cálida de la mañana.

Acomodé sobre el escritorio el primer expediente formal que me habían encargado. Al lado de mis documentos, coloqué un pequeño portarretratos con una fotografía de Mateo e Ethan sonriendo en el jardín de nuestra nueva casa.

Escuché unos golpecitos suaves en la puerta abierta. Era mi primer cliente oficial del día, acompañado por Don Marcelo, quien me guiñó un ojo con orgullo paternal antes de dejarme a solas con el señor.

—Buenos días, Doctora —dijo el hombre, estrechando mi mano con respeto—. Me dijeron que usted es la mejor abogada de la zona para resolver estos problemas.

Al escuchar la palabra «Doctora» dicha con tanta sinceridad, sentí un nudo de emoción en la garganta. Enderezé la espalda, tomé mi bolígrafo y le sonreí con la firmeza y elegancia de la profesional que siempre debí ser.

—Buenos días. Tome asiento, por favor —respondí con voz clara y segura—. Cuénteme su caso, estoy aquí para ayudarle.

Por primera vez en muchos años, no estaba a la sombra de nadie. La mujer a la que intentaron apagar estaba oficialmente de vuelta.

1
Marina Corredera
me gusto muchisimo la historia.
mariposa 🦋
🤬🤬🤬 ya la pagarás imbecil !!!
mariposa 🦋
estoy extasiada con esta historia 🥺
Roxana Cruz 🇦🇷
❤️🔥 la abogada encontró su príncipe azul 😍 ahora falta cuidar a sus pequeños hijos 🙏
DAISY VARGAS
Si sobretodo sumisa 🙄
elsa albornoz
Felicitaciones Autora!!! Excelente novela!!!
Magnolia
otro Rivas???
cómo abundan!!!
serán plaga... 🤔🤔🤔
no vaya a resultar pariente del asistente de Fernández...
Graciela Garcia
hermosa historia autora gracias por compartir tu talento me encantó tu historia muy bien narrada felicidades y que sigan los éxitos 🌹🌹🌹🌹🌹🌹
Roxana Cruz 🇦🇷
🤗😍 que lindoooooo
Sorany Quintero Bernal
ese miserable me imagino que tiene una amante y la mamá lo sabe
Adriana Ramirez
👏👏👍🥰
Angela Maria Londoño Rojo
🫣Ese amor de su "vida" le va a sacar le dinero que nunca le gasto a Elena y sus hijos hay migo la vida es una ruleta y veremos quién gana y quien pierde al final del camino 🙈🧐
Angela Maria Londoño Rojo
Dra Elena...,cual es tu apellido porque en el derecho como en todas las profesiones es importante el Apellido no creo que en su tarjeta profesional solo diga Elena! o si🤔🤔🤔 por lo menos yo no contrataría a un abogado por ejemplo en su caso donde se presenta ante mi son sus apellidos por lo menos el primero así es como se reconocen los profesionales 🫣🫣
Marina Estefana Hernandez
ese debe de ser el protagonista
de la trama
Angela Maria Londoño Rojo
Muy bien Elena demuestra de que estás hecha, nos gustaría saber la edad de tus niños 🤔🤔
Isabel Cristina Sinza
Muchas gracias autora por tan bella historia 😊 eres muy creativa e inteligente para hacer un gran escrito y además nos metiste en una trama muy buena y con un excelente final!
Ysabel Correa: Gracias a ti por apoyarme. Lo valoro mucho 🫂
total 1 replies
Ruby Baquero de Sánchez
Son dos estúpidas majaderías, igual que Alberto.
Ruby Baquero de Sánchez
Se lo tiene merecido ése tal Alberto, pues nunca valoró a Elena ni a sus hijos!🤣
Ivyta🇦🇷💙💛💙
magnifica!!
Ariam
hermosa novela ❤️🌹😍
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