Valérie era una bibliotecaria tranquila que encontró un final trágico a manos de un hombre obsesionado con ella. Sin embargo, la muerte no fue el final, sino el comienzo de una pesadilla aún más compleja. Ha reencarnado en el cuerpo de Maeve Cipriano, la recién nacida hija del Primer Ministro del poderoso Reino de las Rosas.
Su nueva vida es un paraíso de opulencia: rodeada de cunas de oro, sirvientas guerreras entrenadas de élite y una catadora de alimentos personal, Maeve vive en el pináculo del poder. Pero su padre, Santiago Cipriano, un hombre marcado por un pasado de pobreza, guerra y una terrible traición familiar que lo llevó a encarcelar a su propio padre, la adora con una intensidad que roza lo asfixiante.
El verdadero horror llega cuando los recuerdos de su vida pasada se aclaran y Valérie comprende dónde está: ha renacido dentro de la trama del segundo libro de una trilogía de fantasía oscura que leyó anteriormente. Y el papel que le corresponde no es el de una heroína salva
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Capítulo 8: Dudas sobre Orión, cinco estanterías llenas y el
Después de lo que Orión me dijo en el jardín, no me iba a quedar con la duda. En cuanto tuve oportunidad, fui y le pregunté directamente a mi padre.
Al principio, cuando le solté el nombre, mi madre, Alessia, me vio con cara de "¿y esa quién es o de qué hablas?" hasta que el propio Orión apareció justo detrás mío. Al girarme y señalarlo, le pregunté a mi padre si realmente lo conocía.
Santiago lo miró, asintió con seriedad y confirmó que era su estudiante de esgrima y estrategia. Pero por la forma en que mi padre titubeó al principio y los extraños destellos en la mirada de Orión, supe perfectamente que ese no era su verdadero nombre. Hay un gran secreto detrás de ese chico, y pienso averiguarlo tarde o temprano.
Mientras tanto, las cosas en el pueblo habían ido mejorando a pasos agigantados, al igual que mi proyecto de la biblioteca. ¡Ya he llenado cinco estanterías completas de libros y aún faltan más! Los niños del pueblo acuden felices a las horas de cuentacuentos, y los adultos, con el nuevo horario de tarde, por fin se animan a aprender sin pena.
Incluso ya tengo en mente abrir mi negocio de perfumería más adelante, planeando hacerlo de la mano de mi madre, aprovechando los extractos de plantas medicinales y aromáticas que hemos estado estudiando. Todo iba viento en popa, pacífico y alejado de las tragedias originales... hasta el día de hoy.
Mi padre entró al estudio con expresión solemne y me soltó una noticia que me heló la sangre:
—Maeve, prepárate. Mañana mismo te llevaré conmigo al castillo real —dijo Santiago con una sonrisa de orgullo paternal.
Me quedé completamente petrificada.
¿Al castillo? En la línea temporal original de la novela, mi padre me llevaba a la corte real recién cuando cumplía 14 años. ¡Apenas tengo ocho!
Un torbellino de pensamientos aterradores comenzó a dar vueltas en mi cabeza. Eso significa que he cambiado tanto el futuro que los eventos se están adelantando de forma drástica. ¿Y eso es malo? ¡Claro que es malo! Si voy al castillo ahora, me voy a encontrar cara a cara con la princesa Cataella, la persona a quien, según el libro, terminé empujando al suicidio con mis celos y crueldad. Y lo que es peor... ¿significa que también me cruzaré con las personas que orquestaron mi ejecución en la horca en mi vida pasada?
Apreté los puños con fuerza, sintiendo un sudor frío recorrer mi frente, mientras trataba de mantener la compostura frente a mi padre.
—¿Estás bien, mi amor? Te noto pálida —me preguntó Santiago con tono protector, inclinándose para verme a los ojos.
—S-sí, papá... solo estoy un poco abrumada por la sorpresa —balbuceé forzando una sonrisa temblorosa.
Si el destino me está arrastrando al palacio seis años antes de lo previsto, tendré que usar todo mi intelecto para sobrevivir, evitar convertirme en la villana y asegurarme de que esta visita no sea el principio de mi fin. Vamos a ver qué me espera entre los muros de piedra del castillo real.