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Me Enamore De Mi Mejor Amigo

Me Enamore De Mi Mejor Amigo

Status: Terminada
Genre:Amor eterno / Romance / Amor de la infancia / Completas
Popularitas:5.6k
Nilai: 5
nombre de autor: Yulexi De Fernández

Todo comienza con una amistad entre un chico y una chica que son mejores amigos. Ella guarda un secreto: está profundamente enamorada de él, pero él tiene novia. Cada vez que habla de ella, la chica siente celos, aunque intenta disimularlos para no perder su amistad. Él asegura amar a su novia y jamás imagina lo que ocurre en el corazón de su mejor amiga. Sin embargo, pasan cuatro años y sus sentimientos comienzan a cambiar. Poco a poco, descubre que siente algo especial por ella. Cuando finalmente comprende que está enamorado de su mejor amiga, quizá sea demasiado tarde.

NovelToon tiene autorización de Yulexi De Fernández para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

Capítulo 6 El miedo de perderla

Y yo necesitaba saber qué le estaba pasando.

No podía quedarme sentado esperando a que Valeria me respondiera. Sentía el corazón latiéndome durísimo y la cabeza se me llenaba de pensamientos horribles.

Además, hacía un calor tremendo en la casa y yo me había quitado la camisa mientras estaba hablando con ella. La agarré rápidamente de la cama y me la puse casi sin abotonarla.

—¡Dios mío, Valeria!

Bajé las escaleras corriendo.

—¡Papá!

Mi papá estaba en la sala.

—¿Qué pasó, mijo?

—Prestame el carro, por favor.

—¿Para dónde vas con esa carrera?

—Tengo que ir donde Valeria.

—¿Qué pasó?

—Se quedó sin poder respirar mientras hablábamos. No me responde.

Mi papá se levantó inmediatamente.

—¿Cómo así?

—No sé, pa. Por favor, prestame el carro. Tengo que ir rápido.

—Calmate.

—¡No puedo calmarme! ¡Necesito verla!

Mi papá me miró preocupado y sacó las llaves.

—Tomá. Pero manejá con cuidado.

—Sí, sí. Gracias.

Salí de la casa casi corriendo.

Me subí al carro, encendí el motor y arranqué.

No quería pensar en lo peor.

Pero era imposible.

¿Y si le pasó algo?

¿Y si se desmayó?

¿Y si…?

—No, no, no —murmuré—. Todo va a estar bien.

Manejé lo más rápido que pude, aunque tratando de no perder el control. Solo quería llegar a la casa de Valeria.

Cuando llegué, estacioné como pude y me bajé.

Corrí hasta la puerta.

Toqué.

Una vez.

Dos veces.

Tres veces.

—¡Valeria!

Nadie respondía.

Volví a tocar.

—¡Señora Yuliana!

Nada.

Sentí que me faltaba el aire a mí también.

—¡Valeria!

Entonces escuché unos pasos detrás de mí.

Era una vecina.

—¿Vos sos Steven?

Me volteé rápidamente.

—Sí. ¿Por qué?

La señora tenía una expresión preocupada.

—¿Venís por Valeria?

—Sí. ¿Dónde está? ¿Qué pasó?

—Mijo, hace un rato llegó una ambulancia.

Sentí que el corazón se me detuvo.

—¿Una ambulancia?

—Sí.

—¿Por qué?

—Valeria estaba mal. Su mamá estaba con ella y llamaron a emergencias.

—¿Dónde está ahora?

—Se la llevaron al hospital.

Me quedé paralizado.

—¿Al hospital?

—Sí, mijo.

—¿Con su mamá?

—Sí. La señora Yuliana se fue con ella.

No esperé más.

—Gracias.

Corrí nuevamente hacia el carro.

Me subí y arranqué rumbo al hospital.

Durante todo el camino no podía dejar de pensar en lo que había pasado.

La última conversación que habíamos tenido había sido una pelea.

Yo había dicho cosas.

Ella había dicho cosas.

Y después había comenzado a respirar con dificultad.

¿Y si fue por mi culpa?

—Valeria, por favor, que estés bien —murmuré.

Cuando llegué al hospital, entré casi corriendo por la puerta principal.

—Disculpe —le dije a una persona de recepción—. Busco a Valeria.

—¿Apellido?

—No sé si está registrada ya, pero se llama Valeria. La trajeron en ambulancia hace poco.

La mujer revisó el sistema.

—¿Es menor de edad?

—Sí.

—¿Usted es familiar?

Me quedé callado.

—Soy su novio.

La mujer me indicó dónde debía esperar.

Caminé por el pasillo desesperado.

Hasta que vi a una mujer sentada.

Era Yuliana, la mamá de Valeria.

Cuando me vio, se levantó.

—Steven…

—Señora Yuliana, dígame qué tiene, por favor.

Ella tenía los ojos llenos de lágrimas.

—Está internada.

Sentí un nudo en la garganta.

—¿Pero qué tiene?

—Los médicos están revisándola.

—Por favor, dígame.

Yuliana respiró profundamente.

—Valeria tiene una enfermedad respiratoria grave que puede provocarle crisis muy fuertes.

Me quedé helado.

—¿Respiratoria?

—Sí.

—¿Y por eso perdió el conocimiento?

Yuliana asintió lentamente.

—Cuando le falta demasiado el aire puede llegar a desmayarse. Esta vez la crisis fue bastante fuerte.

Sentí que las piernas me temblaban.

—Yo estaba hablando con ella cuando pasó.

—Lo sé.

—Estábamos discutiendo.

Yuliana me miró.

—Steven, esto no es culpa tuya.

—Pero yo la estaba haciendo llorar.

—Mijo, la enfermedad de Valeria no apareció por esa discusión. Ella ya tenía este problema.

Me pasé las manos por la cara.

—Yo no sabía nada.

—Ella no quería que todos estuvieran pendientes de su enfermedad.

—¿Está consciente?

—Los médicos dijeron que está estable, pero la dejaron internada para observarla y controlar la crisis.

Cerré los ojos.

Por primera vez entendí que había algo de Valeria que yo desconocía por completo.

—¿Puedo verla?

Yuliana negó suavemente.

—Todavía no. Los médicos están con ella.

Me senté en una de las sillas del pasillo.

Ya no me importaba la discusión.

Ya no me importaba nuestro aniversario.

Solo quería verla salir de aquella habitación.

Miré mis manos temblorosas.

—Por favor, que esté bien…

Y por primera vez, tuve miedo de verdad.

Miedo de perder a la persona que decía amar.

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Flickr Mary Soly
Que chica boba que no quiere progresar
Luna de plata
❤️
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