NovelToon NovelToon
La Extra Y El Demonio.

La Extra Y El Demonio.

Status: Terminada
Genre:Demonios / Reencarnación / Fantasía épica / Completas
Popularitas:5.2k
Nilai: 5
nombre de autor: Leydis Ochoa

En una era de antiguos reinos y secretos ancestrales, Astrid D'Avalon, heredera de un linaje con profundos lazos con lo místico, se encuentra en el umbral de un destino marcado por la reencarnación. Tras una muerte injusta, su alma renace en un mundo donde las sombras danzan y los demonios tejen intrigas. Decidida a reescribir su final y el de quienes la rodean, Astrid busca una vida alejada de las complicaciones que una vez la atraparon.

Sin embargo, el destino tiene otros planes. Su camino se cruza con el enigmático Mason Dryad, un ser con un poder formidable y un pasado envuelto en misterio

NovelToon tiene autorización de Leydis Ochoa para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

Capítulo 24

El tiempo se extendió ante ellos, no como una cadena de destinos, sino como un lienzo infinito para sus almas unidas.

Los siglos pasaron como estaciones de un año eterno. Para Astrid y Mason, el paso del tiempo ya no era una cuenta atrás hacia la próxima tragedia. Su inmortalidad, antes una maldición de soledad para Mason y un ciclo de olvido para Astrid, se había transformado en una danza consciente de existencia.

Habían visto pasar generaciones de hombres y elfos. Habían visto cómo las ciudades que ayudaron a construir se convertían en reliquias antiguas y cómo nuevas civilizaciones surgían de sus cimientos. Sin embargo, ellos permanecían inalterables, no por un estancamiento físico, sino porque su esencia estaba anclada en un plano que el tiempo no podía erosionar.

Se encontraban en el Jardín de las Memorias, un lugar que ellos mismos habían creado en el nexo entre los mundos. Allí, cada vida que habían vivido estaba representada por un árbol de cristal. Siete mil años de historia, de dolor, de amor y de sacrificio, cristalizados en un bosque de luz.

—Mira este, Mason —dijo Astrid, señalando un árbol cuyas ramas parecían hechas de hielo azul. Representaba la vida en la que fueron amantes en los páramos del norte, antes de ser ejecutados por brujería—. En ese entonces, pensaba que el frío era el fin de todas las cosas. No sabía que el frío solo estaba preparando la tierra para la primavera que estamos viviendo ahora.

Mason caminó entre los árboles, tocando las superficies brillantes. Cada contacto le traía ráfagas de recuerdos: el sabor del vino en una boda olvidada, el olor a cuero y sangre en una batalla perdida, el primer beso bajo una luna que ya no existía.

—A veces me asusta la inmensidad de lo que somos —confesó él, deteniéndose frente al árbol de su primera vida como Mael—. Somos un lienzo que nunca termina de pintarse. ¿Crees que algún día nos cansaremos de existir?

Astrid se acercó y lo rodeó con sus brazos desde atrás. Su conexión era tan profunda que podía sentir el latido del universo en el pecho de Mason.

—El cansancio viene de la repetición sin propósito. Pero nosotros no estamos repitiendo nada. Estamos creando. Cada día es una pincelada nueva. No somos las mismas almas que se miraron en el espejo en el Templo de las Sombras Blancas. Somos más. Somos todo lo que hemos sido y todo lo que seremos.

Mason se giró y la tomó por la cintura. —Tienes razón. Pero el mundo físico está cambiando de nuevo. He sentido las vibraciones de las máquinas en las tierras lejanas. Los hombres están empezando a olvidar la magia. Están buscando un nuevo tipo de poder, uno que no depende del equilibrio, sino de la lógica y el acero.

—Lo sé —asintió Astrid, con una pizca de melancolía—. La era de la fantasía antigua está llegando a su fin. Es el ciclo natural, Mason. Nosotros mismos enseñamos que todo debe fluir.

—¿Qué pasará con nosotros cuando la magia desaparezca del todo? ¿Cuando el nexo se cierre y los dioses se conviertan en mitos? —preguntó él, con una preocupación genuina.

Astrid sonrió, y su sonrisa tenía la sabiduría de los eones. —Entonces nos convertiremos en los mitos. Nos mezclaremos con ellos. Reencarnaremos de nuevo, pero esta vez por elección, no por maldición. Seremos los amantes que se encuentran en una biblioteca en una ciudad de rascacielos. Seremos los científicos que descubren el secreto de las estrellas. Seremos los artistas que pintan la luz que otros han olvidado ver.

La idea pareció deleitar a Mason. La posibilidad de un lienzo infinito donde pudieran ser cualquier cosa, siempre que estuvieran juntos, era la recompensa final.

—Un lienzo infinito... —repitió él—. Me gusta esa idea. No importa la forma que tomen nuestras almas, o el mundo en el que habitemos. Mi sombra siempre buscará tu luz, y tu luz siempre dará sentido a mi sombra.

Se sentaron en el borde del jardín, mirando hacia el vacío del cosmos donde las estrellas nacían y morían. No había prisa. No había enemigos que derrotar, ni maldiciones que romper. Solo existía el "ahora", un concepto que les había tomado siete milenios comprender.

—¿Recuerdas lo que dijo Freydis? —preguntó Astrid—. "El final es solo el principio visto desde el otro lado".

—Lo recuerdo. Y recuerdo lo que vi en el Espejo de las Verdades Ocultas. Nuestra conexión no está hecha de magia, Astrid. La magia fue solo el lenguaje que usamos para explicarla. Nuestra conexión es la esencia misma de lo que mantiene unido al universo.

Se quedaron allí durante lo que podrían haber sido horas o siglos. El mundo de la fantasía antigua debajo de ellos comenzó a desvanecerse en la bruma del tiempo, preparándose para transformarse en algo nuevo. Sintieron cómo sus formas físicas se volvían más sutiles, más espirituales. Estaban listos para la siguiente fase de su viaje.

—¿A dónde iremos primero? —preguntó Mason, extendiendo su mano hacia el infinito.

Astrid la tomó, y en ese momento, sus cuerpos se disolvieron en una espiral de luz índigo que se lanzó hacia el corazón de las galaxias.

—A donde el amor nos lleve, Mason. A donde el amor nos necesite.

No había miedo en su partida. Solo una curiosidad infinita y la seguridad de que, sin importar cuántos eones pasaran, siempre se encontrarían. El vínculo era eterno, el amor era la brújula, y el universo era su patio de recreo.

Y así, Astrid y Mason, unidos por el poder de la reencarnación y el amor, comenzaron su eterno viaje a través de los eones.

1
Adrianis López
Que protagonista tan inútil y ridícula
Lelu 🇺🇾
maravillosa!!! 🥰🥰🥰 historia fantástica!! 👏👏 Redacción y ortografía impecables!! 😁 agradezco infinitamente el haber compartido tu trabajo 🥰🥰😍
Lelu 🇺🇾
🤣🤣🤣🤣🤣🤣 pobre Astrid!!! De Guate-mala a Guate-peor🤣🤣🤣🤣
Mónica Aulet
Que quería que los dejara vivos para tomar el té? todavía que la salva se queja porque los mato a todos
NovelToon
Step Into A Different WORLD!
Download MangaToon APP on App Store and Google Play