Mi última orden para mi marido mafioso fue que firmara los papeles del divorcio. Por fin dejé atrás mi obsesión por él, y ahora es libre para vivir con su verdadero amor… sin embargo, ahora es él quien me persigue.
Mi marido Gio no era más que un soldato, una herramienta para los trabajos sucios de la mafia de mi padre.
Pero yo estaba enamorada de él y lo perseguía durante años. Mi primera orden fue que firmara los papeles de nuestro matrimonio, y creía que lograría conquistarlo.
Pero en mi peor momento, el día de la muerte de mis padres, me abandonó para estar con la mujer que amaba. Esa fue la gota que colmó el vaso.
Le dejé los papeles del divorcio y me fui, decidida a criar sola al bebé que llevaba en mi vientre.
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Capítulo 15
Gio
Mi intención era dejar a Mia sola, para que aprendiera una lección, pero ella estaba embarazada y podría pasar por muchas dificultades sin ningún apoyo.
Mia era una carga que me responsabilicé a cargar por toda la vida y la culpa por la muerte de su hermano aún me consumía.
Fuimos para el oeste, para la segunda ciudad más rica de aquí, allá la familia Martinelli dominaba, nada de los Santinnis y yo pensé que podría encontrar a Savanna por aquí.
Ella dijo que quería encontrar a un hombre fuerte para protegerla y yo no conocía a alguien mejor que Victor Martinelli. En el pasado, decían que si ella no se hubiera casado conmigo, con seguridad él sería el elegido.
Pero yo seguí a Victor por días y él estaba siempre solo, no había ningún rastro de Savanna.
Para sobrevivir tomé algunos servicios de algunas mafias, nadie quería a los soldatis de De Luca, por haber sido fieles demás a Don De Luca, nadie creía que ellos podrían ser fieles a otra mafia. Pero ellos aún pagaban por algunos trabajos sucios los cuales no querían que fueran vinculados a sus mafias.
Cambié de escondite varias veces, pues los Santinnis estaban siempre apareciendo, incluso en otros territorios.
Fue ahí que percibí que Savanna no debía estar por aquí, pues si ella estuviera, ya habría sido atrapada. Los Santinnis usaban de chantajes, secuestros y medios sucios para oprimir a las otras mafias.
Yo pensé que con el tiempo, la imagen de Savannah desaparecía de mi mente, pero ella me perseguía como un fantasma.
Cada pequeño gesto, me traía algún recuerdo.
Una comida mala, me hacía recordar cuando ella cocinó por primera vez y ordenó comer. Estaba quemado y tenía sal demás, pero yo dije que estaba bueno, ya que ella era mi jefa.
Ahora, recordando, ella probablemente percibió la verdad. Yo veía las señales que ella estaba intentando mejorar en la cocina, pero ignoraba.
Los pequeños band-aids en los dedos, las pomadas para quemaduras en el lavabo del baño.
Ella se estaba cortando y quemando intentando cocinar para mí, algo que yo ni cogitaba, ya que ella tenía empleados para hacer eso.
Yo solo percibí que estaba comiendo lo que ella cocinaba cuando hice la última visita a la mansión y vi el menú escrito con la caligrafía de ella. Allí tenía anotado las comidas de toda semana y fue allí que percibí, ella había mejorado y ya hacía tiempo que comía su comida sin percibirlo.
Cuando yo iba a ducharme, me recordaba de ella, invadiendo el baño y ordenándome que la besara.
Yo cerraba los ojos y podría oírla e incluso sentirla, pero cuando iba a abrazarla, me atrapaba abrazando el aire.
Al dormir, varias veces soñé que ella estaba allá, con la pierna por encima de mí, sus cabellos tirados en mi rostro, mi brazo dormido por su cabeza estar apoyada en él toda la noche.
Pero yo despertaba y estaba solo, la cama estaba vacía y fría.
A veces yo soñaba despierto, abría los ojos y la veía allí, acostada a mi lado, mirando para mi rostro.
Yo estiraba mi mano intentando tocarla, pero ella desaparecía.
Ella consiguió lo que quería, Savanna entró en mi mente e incluso lejos, ella estaba allá en cada paso.
Yo juro, yo estaba enloqueciendo, durmiendo poco, comiendo poco y siendo dominado por un vacío. Viví tres años con ella dominando mi mundo de todos los lados y ahora yo no conseguía encarar el mundo sin ella.
Mia estaba irritándome, todo el tiempo haciendo reclamaciones.
— Si nos hubiéramos quedado sería mucho mejor, yo tenía un buen apartamento.
Claro que yo sabía que ella tenía un buen apartamento, todo fui yo que pagué.
— Estoy con los pies hinchados y tú no quieres ni hacerme un masaje!
— Yo no soy masajista, Mia. Hazlo tú misma.
— Gio, ¡estoy embarazada!
— ¡Y yo no soy el padre, porra!
Yo realmente estaba quedando muy irritado con ella. Las órdenes de Savanna, que yo pensaba que eran irritantes, en realidad eran bobas cerca de los pedidos de Mia. Tengo certeza que si fuera ella aquí conmigo, ella intentaría ser comprensiva con el momento que estábamos pasando.
Yo intentaba quedar más fuera del escondite que con Mia, pero una hora yo tenía que volver.
En un día yo volví, cansado, había sido una misión difícil. Vi compañeros morir.
Yo fui para la cama y dormí instantáneamente. Soñé con Savanna, estábamos de vuelta a nuestra casa.
Ella me abrazó en la cama y yo la abracé de vuelta. Pero ese sueño fue diferente, ella estaba embarazada.
— Savanna, ¿cuándo eso sucedió? — yo pregunté, confuso.
— Aquel día, nosotros peleamos e hicimos amor. Tú ni usaste protección.
Me recordé de todo y sonreí levemente, acariciando la barriga de ella.
— Ahora va a ser todo diferente. Voy a ser un buen hombre para ti y un buen padre para nuestro bebé.
Ella sonrió y me besó.
Pero fue en ese momento que desperté con Mia presionando los labios contra los míos.
La empujé, tirándola para fuera de la cama.
— ¿Qué estás haciendo? ¡¿Enloqueciste?!
Mia pareció asustada, pero luego suavizó la expresión, haciendo una expresión de timidez.
— Gio, yo siempre quise decirte eso. Es que… me gustas.