En una ciudad donde los crímenes no siempre son humanos, los detectives Lin Yue y Zhao Ren pertenecen a una división secreta de la policía encargada de casos que jamás aparecen en los informes oficiales. Apariciones que matan, cadáveres que regresan caminando y asesinos que no dejan huellas… porque no están vivos.
Mientras resuelven sucesos cada vez más atroces y paranormales, ambos descubren que los monstruos no solo se esconden en la oscuridad, sino también dentro del sistema que juraron proteger.
Y algunos casos… jamás debieron abrirse.
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Capítulo 10 — Cuando el Bucle Se Rompe.
El metro comenzó a morir.
No lentamente.
No con elegancia.
Sino con violencia.
Las paredes se agrietaban como vidrio bajo presión invisible. Los anuncios antiguos se repetían en múltiples voces superpuestas, creando un murmullo insoportable.
02:17
02:17
02:17
El reloj finalmente falló.
La aguja avanzó un segundo.
Y el bucle empezó a colapsar.
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Lin Yue
Lin Yue corría entre los vagones deformados mientras el suelo temblaba bajo sus botas. King permanecía escondido en su bolsillo, completamente en silencio, algo extremadamente raro en él.
—Ya casi… —murmuró ella.
La energía espiritual era más fuerte hacia adelante.
El origen.
El corazón del bucle.
Un último pasillo apareció frente a ella, intacto en medio del caos. Las luces no parpadeaban ahí. Todo estaba demasiado quieto.
Eso la alertó más que cualquier monstruo.
Entró lentamente.
En el centro había una sala de control olvidada.
Y alguien la esperaba.
Un hombre arrodillado frente a un altar improvisado hecho con relojes, fotografías quemadas y talismanes mal dibujados.
Humano.
Vivo.
Pero rodeado por decenas de sombras encadenadas al suelo.
Espíritus atrapados.
Forzados a repetir su muerte.
Lin Yue sintió rabia real por primera vez desde que inició el caso.
—Tú… —dijo con voz fría— creaste el bucle.
El hombre levantó la cabeza. Sus ojos estaban hundidos, obsesivos.
—No entiendes… —susurró—. Ellos no debían irse. Nadie debía olvidarlos.
Señaló las fotos: pasajeros del metro muertos años atrás en un accidente encubierto.
—El tiempo los abandonó… así que yo lo detuve.
Las sombras gimieron.
No era devoción.
Era sufrimiento.
Lin Yue avanzó.
—Los estás torturando.
—¡LOS ESTOY CONSERVANDO! —gritó él.
El aire explotó en energía oscura.
Las cadenas espirituales comenzaron a moverse hacia ella como serpientes.
Lin Yue adoptó posición defensiva.
Sabía que no llegaría a atacarlo a tiempo.
El hombre levantó un cuchillo ritual.
—Si destruyo el ancla… el bucle se cerrará contigo dentro.
Sonrió.
Y atacó.
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La Ventana
Antes de que la hoja descendiera—
CRASH.
Una ventana lateral explotó hacia adentro.
Vidrios volaron como lluvia brillante.
Una figura atravesó el aire y cayó directo contra el hombre, derribándolo contra el suelo.
—¡ÓRALE, COCAZO! —exclamó una voz alegre.
Zhao Ren.
Había entrado literalmente saltando desde un vagón colapsado del nivel superior.
El impacto fue brutal.
El culpable apenas logró respirar antes de recibir un golpe directo en el hombro que lo inmovilizó contra el piso.
Lin Yue parpadeó.
Era la primera vez que veía a Zhao Ren pelear en serio.
Y no parecía el mismo hombre despreocupado de siempre.
Su sonrisa seguía ahí…
Pero sus movimientos eran precisos. Firmes. Imposibles de esquivar.
—Sabes —dijo Zhao Ren mientras sujetaba al hombre— normalmente no golpeo a nadie.
El culpable intentó activar un talismán.
Zhao Ren lo arrancó sin esfuerzo.
—Los espíritus… —continuó tranquilamente— solo quieren descansar. Si no les tienes miedo, se rinden solitos.
A su alrededor, las entidades comenzaron a debilitarse.
Las cadenas espirituales se agrietaron.
No por ataque.
Sino porque la intención que las sostenía estaba fallando.
Zhao Ren bajó ligeramente la voz.
—Pero los humanos que los usan… —sus ojos cerrados parecieron endurecerse— son otra historia.
El hombre gritó intentando liberarse.
Zhao Ren lo inmovilizó con un solo movimiento.
Fuerza pura.
Sin energía sobrenatural visible.
Sin técnicas.
Solo habilidad física aterradora.
Lin Yue comprendió algo inquietante:
Zhao Ren había estado conteniéndose todo este tiempo.
—Nunca peleas… —dijo ella.
—Con fantasmas no hace falta —respondió él con una pequeña sonrisa—. Ellos entienden cuando ya no tienen contra quién luchar.
Las sombras alrededor comenzaron a evaporarse lentamente, liberadas.
Susurros de alivio llenaron la estación.
El culpable observó horrorizado cómo su creación desaparecía.
—¡NO! ¡SIN EL BUCLE ELLOS MORIRÁN!
Lin Yue se acercó y lo miró directamente.
—No.
Su voz fue firme.
—Por fin descansarán.
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El Colapso Final
El suelo tembló con violencia.
Sin el ritual activo, la estación comenzó a desmoronarse realmente.
Ya no era una ilusión.
Era ruina.
—Hora de irnos —dijo Zhao Ren levantando al hombre como si no pesara nada.
Corrieron hacia la salida mientras el túnel se derrumbaba detrás de ellos.
Las luces explotaban una por una.
El reloj finalmente avanzó.
02:18
El tiempo había vuelto.
Justo antes de salir, Lin Yue sintió algo rozar su hombro.
Una figura espectral —una mujer del metro— inclinó la cabeza agradecida antes de desaparecer en luz.
King asomó y chilló suavemente.
Zhao Ren sonrió.
—¿Ves? Final feliz.
Lin Yue lo observó unos segundos.
—Entraste por una ventana… en un túnel subterráneo.
—Detalles técnicos.
Ella casi sonrió.
Casi.
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Después
Cuando emergieron a la superficie, el amanecer apenas comenzaba.
El metro abandonado estaba silencioso.
Normal.
Como si nada hubiera ocurrido jamás.
El culpable fue esposado.
El caso había terminado.
Pero mientras caminaban hacia el vehículo policial, Lin Yue habló:
—Zhao Ren… ¿por qué no usaste tus habilidades?
Él caminó con las manos detrás de la cabeza.
—Porque todavía no era necesario.
Hizo una pausa.
—Solo las usaría en una emergencia extrema.
Miró el cielo.
—Y… por suerte… nunca me ha tocado vivir una.
Lin Yue no respondió.
Pero por primera vez desde que lo conoció…
Sintió algo parecido a confianza.
Detrás de su actitud juguetona había algo antiguo.
Algo peligroso.
Algo que aún no mostraba.
Y quizás…
Algo que esperaba no tener que mostrar nunca.