Laura descubre que su prometido Javier la engaña, tiene otra pareja. No es la primera vez que pasa, ella le habia dado otra oportunidad y creyo que cambio, pero tan solo se habia vuelto mas experto en sus mentiras. El tio de Javier, Ricardo, ofrece su ayuda a Laura, no solo para que salga de ese amor posesivo que tenia su sobrino, sino que a la vez él mismo como su pareja predestinada, al confesar sus sentimientos prohibidos que arrastraba por ella al ser la pareja de su sobrino. ¿Laura podra vengarse de Javier? ¿Laura y Ricardo, Tendrán su final feliz?
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12- Sólo reconozco a Laura
🔵JAVIER
Durante la cena mi madre me confeso que siempre quiso un nieto, queria que el apellido Torres siguiera, ahi vi mi oportunidad en revelar a Linda, en ponerle ante ella, no podria rechazarla, llevaba la descendencia de los Torres. Despues me fijare como hacer que Laura acepte al bebe.
Por lo que al otro dia lleve a Linda a la casa de mis padres.
El aroma dulce del pastel casero llenaba la cocina de mi madre. Linda, radiante y con ese brillo especial del embarazo, se esforzaba por caerle bien a mi familia. Se había levantado temprano para hornear esa tarta de manzana, el postre favorito de mi madre. Esperaba que la conquistara por el estómago.
Yo la miraba con una mezcla de orgullo y un poco de nerviosismo. Sabía que mi madre no era fácil de impresionar.
—Señora Torres
Dijo Linda, con su voz dulce, ofreciéndole el pastel.
—Espero que le guste. Lo hice pensando en usted.
Mi madre, siempre tan formal, tomó un trozo y lo probó. Asintió, pero su mirada se posó en Linda con una intensidad que me hizo tragar saliva.
—Está bueno, muchacha.
Dijo, y mi corazón dio un vuelco de alivio.
—Pero la única nuera que reconozco es Laura Love. Y ese bebe que cargas lo dices tú, tenerlo o no, para mi es como si no existiera.
La sonrisa de Linda se congeló. Su rostro, antes lleno de esperanza, se desfiguró en una mueca de incredulidad y dolor. La tensión en la cocina se podía cortar con un cuchillo.
—Madre, Linda lleva a tu nieto en el vientre.
Intervine.
—¿A caso nos pondrá en el centro de la alta sociedad como lo haria Laura?...No lo creo.
Las palabras de mi madre hirieron a Linda. Quien dejó el pastel en la mesa y salió corriendo, con los ojos llenos de lágrimas.
—¡Madre!
Exclamé, molesto.
—¿Qué necesidad había de eso?
Ella simplemente se encogió de hombros.
—Ella debe saber su lugar, Javier. La única prometida de la familia es Laura.
Me trague la bronca y sali tras Linda.
Busqué a Linda por todas partes. Llamé a su teléfono, pero no contestaba. Horas después, vi una de sus publicaciones en redes sociales. Una foto borrosa, un mensaje críptico:
"Adiós a todo lo que pudo ser". Y la ubicación: Sanatorio Central.
Un escalofrío me recorrió la espalda. Corrí. Sabía lo que significaba. No podía permitirlo. Nuestro bebé. Nuestro futuro. Me habia encariñado con la idea de tener a las dos mujeres para mi.
Llegué al sanatorio con el corazón en la garganta. La encontré en la sala de espera, con los ojos rojos e hinchados.
—¡Linda!.
Jadeé, intentando recuperar el aliento.
—No lo hagas. Por favor, no lo hagas.
Ella me miró con una rabia contenida.
—¡Tu madre me lo dijo! ¡Que Laura es tu prometida! ¿Qué juego es este, Javier?
—Mi madre solo quería probarte
Le dije, mis manos aferrándose a sus brazos.
—Ella es así. Yo te elijo a ti, Linda. Solo a ti. Este bebé es nuestro. Por favor, no lo hagas.
Justo en ese momento, una puerta se abrió y vi salir a Laura. Estaba pálida, pero de pie. A su lado, su tío, el magnate Toto, la sostenía del brazo. Mi corazón se encogió. El karma. Mi prometida oficial estaba siendo dada de alta de un hospital, y yo estaba aquí, suplicándole a mi amante que no abortara a nuestro hijo.
Toto me vio y, con una rapidez mental asombrosa, fingió un mareo.
—Uf, este calor no me sienta bien.
Se quejó, llevándose una mano a la frente.
—Necesito sentarme un momento.
Laura, con una expresión de preocupación forzada, lo ayudó a sentarse. Su mirada se cruzó con la mía. Había algo en sus ojos, una chispa de desafío, de comprensión. Como si supiera exactamente lo que estaba pasando.
Me acerqué a ellos.
—Señor Toto, ¿se encuentra bien?
—Solo un pequeño mareo, muchacho.
Respondió él, con una sonrisa que no me convenció del todo.
—Nada grave... Por cierto ¿Qué haces aquí?
—La hija de mi jefe no se sentía bien y la traje...
—¿Acaso no sabe atender a su propia hija que manda a su empleado que se haga cargo? Pregunto el tio de Laura.
—Ella está embarazada...
Trato de explicar
—Con mas razón debe tener al padre de su hijo.
—Tío... Javier solo hace lo que le pide su jefe sin preguntar mucho.
Laura me defendio ante su tio.
—Solo digo como debe ser, es abuso lo que hace su jefe. Respondió el señor Love.
—Laura, ¿Te sientes mal? ¿Por qué estas aqui?
Laura no dijo nada. Solo me miró con una expresión indescifrable antes de volverse hacia su tío, ayudándole a levantarse.
—Ya aparqué el auto. Apareció mi tío Ricardo.
—Tío, tú también estás aquí ¿Qué pasa? ¿Por qué están aquí?
—Eso te pregunto sobrino ¿Qué haces aquí?
—Acompaño a la hija de mi jefe.
—Si no supiera que Laura es tú prometida, creería que ella es tu pareja... Siempre estás con ella.
—Se descompuso y la acompaño, no es nada de otro mundo.
— Puede dar lugar a rumores y eso en nuestra posición no es bueno.
— Solo hago lo que todos esperan que haga como buen samaritano.
—Bien, sigue siendo un buen samaritano.
Suspiro el tio de Laura dirigiéndose a la salida con ella que no dijo nada para defenderme ante mi tio.
Se fueron del sanatorio, dejando a Linda y a mí en el limbo de nuestras propias decisiones.
Mi mente estaba en un torbellino. ¿Qué había pasado con Laura? ¿Y por qué Toto había fingido ese mareo? No podía evitar la desconfianza. Pero ahora, mi prioridad era Linda. Tenía que convencerla. Tenía que salvar a nuestro bebé.
Regrese con Linda.
—No voy a poder ocuparme del bebe, mi carrera recién inicia. Me dijo pensativa.
—Podrás hacerlo después. Es importante una descendencia para los Torres.
—No hay un después... La gente se olvida rápido... Ahora es mi momento, me solicitan marcas de ropa para que les haga publicidad... Los que venden utensilios de cocina me contactaron para que los promocione... Me llueven propuestas... Un bebe no es opción.
Afirmo con crudeza.
—Si estas embarazada te pedirán publicidad las marcas de pañales, ropa de bebe... Serás más solicitada...
—Ya lo pensé, no me veo como madre... Si los Torres lo quieren, que ellos lo adopten...
Mi madre al final no le acepto a Linda, no aceptaría al bebe, por lo que debía indagar como podría hacer que el bebe nazca y asegurar mi descendencia.
En eso se me prende el foco, podria adoptarlo junto a Laura, asi no se perderá al bebe, mis padres se podrían contentos, incluso Laura que siempre quiso y no hubo suerte, cuando quedo embarazada lo perdio, despues de eso nunca mas quedo embarazada, capas Laura era la del problema y no podia concebir.
Laura no es la del problema eres tu queridito mira que quedó embarazada de tu tío , tu debes ser estéril