Soy Gringa tengo 20 años y me enamoré perdidamente de un policía federal que resultó estar casado. Le entregué mí virginidad creyendo en él y en todo ese tiempo nunca me dijo la verdad.¿Lo perdonaré o no? El tiempo lo dirá. Él jura amarme pero no sé que creer.
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Capitulo 44-45
NADIE ME DEJA CON LA PALABRA EN LA BOCA... Esputo con bronca doña Rosa al ver como la Gringa se alejaba.
La Gringa sin hacer caso a lo que decía se dirigía hacia donde estaba Pablo, cuando siente que la agarran del brazo y la giran, encontrándose de frente con la madre de Pablo. (Es ligera la vieja, pensó)
- ES EL VIVO DEMONIO EN PERSONA... DIABLO BLANCO... NO CONSIDERO QUE SEA BUENA PARA MI HIJO... SOLO SUFRIMIENTO LE PROVOCARA. Le grito la señora en la cara para provocarla y tener una escusa para ponerse de víctima ante su hijo si aparecía.
- ¡Pero qué incoherencias habla!... ¿Diablo Blanco?... Solo a usted se le ocurre... Además Pablo quiso estar conmigo... No lo obligue... Si tiene alguna oposición al respecto plantéalo a él. Ya la Gringa conocía personas así, que quieren provocar a cualquier precio, con ella no lo conseguiría, pero ganas no le faltaba para marcarle la cara, únicamente se atajaba porque era la madre de Pablo.
- CONOZCO A MI HIJO... JAMÁS ELEGIRÍA A UNA MUJER COMO TÚ... LE HABRÁS HECHO ALGUNA BRUJERÍA DE ATADO. Insiste a los gritos, frustrada al no conseguir sacarla de sus buenos modales y le molestaba tener que callarse para escuchar su respuesta porque la Gringa no gritaba, únicamente hablaba fuerte y firme.
- ¡Sigue expresando cosas inconsistentes!... La Gringa cansada de lo que decía la señora Rosa, únicamente con el objeto de sacarla de sus casillas se quiso alejar y la volvió a atajar por el brazo, acción que la estaba sacando de quicio.
- ¡SOLO ES UNA MOSQUITA MUERTA QUE SE LE QUIERE COLGAR DE SU BOLSILLO!. Le grito doña Rosa y atino a querer bofetearla, viéndose sorprendida porque la atajo Pablo que escucho los gritos y apareció junto a su padre para ver que pasaba.
- ¿Qué significa esto madre? ¿Cómo eso que quiere pegar a la Gringa?. Le pregunto con vos firme Pablo.
— ELLA ES MALA PARA TI HIJO... NO CREO EN SUS BUENOS MODALES... SOLO QUIERE SACARTE TU DINERO. Le dijo a su hijo con la mirada alterada.
- Estás en un error, madre... No es así... Eso no te da derecho a que la quieras abofetear. Le expreso Pablo colocándose delante de su madre.
El padre de Pablo acostumbrado a los arrebatos de su esposa se alejó sentándose en el sofá a tomar café, sin prestar atención al nerviosismo que presentaba.
- VIEJO ESCUCHA LO QUE ME DICE NUESTRO HIJO. DILE ALGO. Le grito al verlo ahí sentado como si nada. El señor rodó los ojos negando, no quería saber nada que lo involucren. Pero ante la insistencia de su esposa tuvo que contestar.
- ¡Ya son grandes!. Déjalos que aprendan de sus vivencias. Le respondió sin terminar lo que en verdad pensaba porque sabía que pegaría el grito en el cielo. A él le agradaba la Gringa, por primera vez veía feliz a su hijo.
- TODOS ESTÁN EN MI CONTRA (se pone a llorar histérica su esposa). ¡LA QUIERO FUERA DE MI CASA!.
Por lo que Pablo le dice a la Gringa. -" Vamos a dar una vuelta"... Ya se le pasará. Por lo que le ofreció su brazo y tomo las llaves del auto de su padre.
La Gringa sentía una bronca por dentro, nunca se le había afectado actitudes así, pero le indignaba lo falsa que podía ser la madre de Pablo, mostrándose amable y después cizañera. Decirle a ella diablo blanco, sonaba racista de algún modo. Que ella "le hizo un atado", ¿ Qué clase de persona hace eso?. No necesitaba eso para estar con un hombre, pensaba.
Pablo ve lo sería que estaba, pensativa, por lo que decide hablarle, a él también le afectaba la actitud de su madre, creyó que al mostrarse seguro con la Gringa no diría nada, se equivocó.
- Amor... Que no te afecte lo que dijo mi madre... Ella... Suele decir las cosas como piensa... No mide si cae bien o no. Le dice Pablo.
- Ella me dijo diablo blanco... ¿Qué quiso decir con eso?. Le expreso la Gringa, eso le molestaba, que la llamo así.
- Solo una expresión... Por lo ofuscada que estaba... Para vos será nuevo... Nosotros estamos acostumbrados... Por eso la dejamos que se calme... Después trata de disculparse con regalos. Le explica Pablo, con un tono pausado, para aparentar tranquilo.
- No debería ser así, por más que se disculpe después, lo dicho, dicho está, las palabras hieren. Le dijo la Gringa con un tono ahogado.
Mientras tanto su padre trataba de razonar con su esposa.
- ¿Por qué te molesta Virginia?. A nuestro hijo se lo ve feliz, después de tanto tiempo. Le trataba de explicar don Fernández.
- No es buena para nuestro hijo... Lo presiento... Es demasiado linda... Solo sufrimiento le provocará. Le dice su esposa.
- Escucha lo que dices... ¿Le hará daño por ser linda? ¿Qué quieres decir con eso?. Le pregunta desconcertado don Fernández.
- Atrae miradas... Es de esas que no pasan desapercibidas... No ves como se viste... Con esos vestidos al cuerpo... Siempre arreglada. Le dice su esposa.
- No tiene nada de malo... Es elegante... No tiene la culpa de ser así de atractiva... No la puedes condenar por eso. Le dice su esposo.
- ¿A vos también te gusta?... Lo sabía, provoca a los hombres. Lo expresa ofuscada.
- Lo único que quiero que entiendas... Es que, solo debe importar la felicidad de nuestro hijo... O no era eso que querías siempre... O te olvidaste que me decías que eso, únicamente te importaba cuando los veíamos crecer... "Que no importa el camino que elijan... Mientras sean hombres de bien y sean felices con lo que elijan". Le recordo su esposo.
- Tal vez tengas razón. Por fin se calmó, suspirando y sentándose en el sofá la señora Rosa, porque mientras estaba enojada caminaba de un lado a otro en la sala.
- Deja que disfrute la vida ahora que encontró con quien ser feliz... Nosotros siempre seremos sus padres... Pero no estaremos por siempre a su lado. Debe tener a alguien que cuide de él. Le termino de decir su esposo.
CAPITULO 45
* GRINGA
Siempre supe tratar con las personas, por tener un contacto diario con ellas por mi negocio, escuchando sus vivencias, problemas, alegrías, no solo siendo quien le vendía algo, sino también como una psicóloga matrimonial, familiar o simplemente alguien capaz de escuchar a aquel que necesitaba desahogarse, comprendiendo los días en que aparecían de mal humor y se les pasaba cuando les preguntaba que les pasaba o les decía que podía decirme que era buena escuchando. Por eso no me sorprenden de como sean. Pero por alguna razón, me afecto la actitud de la madre de Pablo, por más que él me dijo que no le dé importancia ya nada le creía a esa señora, cada cosa que me decía le tomaba con pinzas y únicamente le mostraba una sonrisa cortes contando las horas para regresar a nuestro hogar. Y por fin nos despedimos de ellos. Recién en el avión pude dormir tranquila al saber que retornamos a nuestro hogar. Pero algo le notaba a Pablo. No sé que le habrá dicho su madre antes de irnos, porque su semblante cambio. Es amable conmigo, pero le veo en la mirada una preocupación, algo que le molesta y no me lo quiere decir. Regresamos a la rutina, él en su trabajo, y yo con mis actividades. Inicie el año trabajando en una tienda de regalaría y perfumería, no me costó adaptarme, rápidamente los clientes apreciaron mi atención y regresaban, lo que agrado a la dueña del local y me dejo a cargo de la caja, soy buena en los cálculos, por más que no termine la escuela siempre me desenvolví bien en la matemática y en lectura. Pensé en retomar mis estudios, la dueña me dijo que si tengo un título capaz me ascienda a gerente de su local. Por lo que le plantearé a Pablo esta noche cuando retorne a casa.
(...)
Pasaron dos meses, y aun con Pablo no pude hablar, igual pude inscribirme para estudiar a la noche y así obtener mi título. Él anda muy ocupado con las guardias y todas las actividades que le encargan. Casi ya no nos vemos. Apenas los veo temprano y comparto unos mates con él. Por lo general no habla a la mañana, solo un beso de buenos días y lee el periódico. Sé que algo cambio, debo hablar con él, debo saber que le preocupa. Siempre solíamos decirnos todo y ahora parece distante.
Ya es la hora de la cena y nuevamente no viene. Esta vez me quedaré a esperarlo y preguntarle de frente que es lo que tanto le molesta o le preocupa.
Pasaron dos horas todo se enfrió, me siento tan molesta y confundida. Es Sábado, no debería tardar tanto. Se suponía que tenía libre hoy. Me quede dormida en el sofá esperándolo.
* PABLO
Desde que estube con la Gringa en casa de mis padres, algo a cambiado entre los dos, la veo pensativa y callada. Trate de hablarle pero no tengo el valor de preguntar. Para colmo tengo mas trabajo de lo acostumbrado, varios compañeros presentaron certificados medicos y estamos escasos de personal. Me entere que le va bien en su trabajo y eso me hace sentir bien por ella. Al menos esta entretenida y no nota tanto mi ausencia. También me entere que retomo sus estudios. Se ve que le da verguenza contarmelo. Pero no entiendo el problema. Al contrario me parece muy bien que quiera terminar si es lo que desea. Hoy llego tarde nuevamente, fue un dia muy largo. Tuve guardia y recien pude salir. Llego y veo la mesa preparada, mi lugar tenia un plato tapado con un muslo asado y pure de papa, fue muy considerada al dejarme la cena. Al dirigirme al estudio a dejar unos papeles la veo ahi durmiendo en el sofa. Se ve tan bella y angelical. La also en brazos y la llevo a nuestra habitacion. La acuesto en la cama y le quito los zapatos, la cubro con la manta y me dirijo al baño a darme una ducha, me hace mucha falta.
Al salir la observo como duerme, me siento al borde de la cama. Tantas veces trate de hablarle, y me falto valor. No quiero escuchar que ya no quiera estar conmigo por todo los problemas que tengo, no solo en el trabajo sino en relación a mi vida pasada. Aunque ella no lo diga presiento que eso le debe de afectar, el hecho de que no nos casamos ante Dios y el mundo. Me gustaría poder darle eso, que sepa que si pudiera lo haria. Aunque desde mi punto de vista sea una mera formalidad. Porque lo unico que me importa es estar a su lado, permanecer siempre asi juntos. Mi madre me dijo que ella solo me haria sufrir y la verdad es que me hace el hombre mas feliz del universo, saber que a pesar de todo nos tenemos el uno y el otro. Nunca senti lo que siento por la Gringa, y verla asi en mi cama me trae a la realidad que conseguí tenerla a pesar de todo.
- Amor... Ya volviste. Escucha que le dice la Gringa.
- Preciosa... Despertaste... Te encontre durmiendo en el sofa... Le cuenta Pablo.
- Ven a la cama ¿ Qué haces ahi sentado al borde?. Le pregunta la Gringa.
- Solo me terminaba de secar... Ya me acuesto. Le responde, enseñando la toalla.
- Ven aqui... Hace frio... Le enseña su lugar la Gringa, a su lado. Y Pablo se acuesta dandole el brazo a la Gringa y un beso en los labios.-¿ Cómo te fue? Le pregunta la Gringa.
- Bien... Cansador... Me toco guardia... Y estamos escasos de personal... Tuve que redactar unos informes. Le comenta Pablo.- ¿ Y vos amor que hiciste?.
- Cuando termine mi turno en el negocio, vine a casa, prepare la cena, mientras las empleadas limpiaban la sala... Queria hacer algo especial para vos... Y te prepare tu platillo favorito. Le dijo la Gringa, con un tono triste, recordando que no llego para la hora de la cena.
- Si mi amor... Lo vi... Fuiste muy considerada. Y le brinda un beso en la frente.
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