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Entre Sangre Y Promesas

Entre Sangre Y Promesas

Status: En proceso
Genre:Romance / Amor tras matrimonio / Reencuentro
Popularitas:6.3k
Nilai: 5
nombre de autor: N. Garzón

El día que Sofía Reyes descubrió que debía casarse con Santiago Ferrer, su mejor amigo de toda la vida, decidió alejarse de él.
Santiago hizo lo mismo.
Pero años después, un secreto familiar, un imperio peligroso y una muerte inesperada los obligarán a volver a encontrarse.
Y algunos destinos… simplemente no se pueden evitar.

NovelToon tiene autorización de N. Garzón para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

Capítulo 11

Santiago

El ataque del francotirador había dejado algo muy claro: quien estaba detrás no era tan poderoso como pretendía parecer.

Al menos, no todavía.

El tirador había sido inexperto. Eso lo confirmaron mis hombres después de revisar la escena. Las balas que me habían alcanzado no estaban bien calculadas; un profesional no habría fallado dos disparos a esa distancia.

Y si el francotirador era improvisado, significaba una sola cosa.

El presupuesto del enemigo era limitado.

Estábamos en mi apartamento revisando información. Luciano y mi nuevo suegro estaban sentados frente a mí alrededor de la mesa del comedor que ahora funcionaba más como sala de estrategia que como comedor.

Planos, documentos, reportes de seguridad y rutas de transporte cubrían casi toda la superficie.

Luciano se inclinó sobre uno de los mapas.

—También fue una cortina de humo.

Lo miré.

—¿Cómo así?

—Mientras te atacaban —continuó—, trataron de entrar en dos de las bodegas donde guardamos los cargamentos de exportación.

Mi suegro frunció el ceño.

—¿Lograron entrar?

Luciano negó con la cabeza.

—No. Pero estuvieron cerca.

Guardé silencio un momento, analizando.

—Si lo intentaron una vez, volverán a intentarlo.

Luciano asintió.

—Exacto.

Durante las siguientes dos horas revisamos nombres, rutas, posibles aliados, enemigos antiguos de las tres familias y nuevos grupos que podrían estar intentando entrar al negocio.

Era como buscar una aguja en un pajar.

Pero encontraríamos a los responsables.

Era solo cuestión de tiempo.

---

Sofía había estado todo el tiempo en mi apartamento.

Y aunque decía que era para cuidarme…

Yo sabía que en realidad estaba allí porque Luciano no la dejaría sola ni un segundo después del atentado.

Debía admitir algo.

Tenerla en casa era… entretenido.

Cada vez que podía la molestaba un poco.

Y ella reaccionaba exactamente igual que cuando tenía diecisiete años.

Era increíble cómo algunas cosas no cambiaban.

Por ejemplo…

Una mañana me lavé las manos y dejé mojado todo alrededor del lavamanos.

Sofía entró al baño unos minutos después.

—¡Santiago!

Su voz se escuchó desde el pasillo.

—¿Sí?

—¡Otra vez dejaste todo mojado!

Sonreí.

—El agua se evapora.

—¡No es el punto!

Otra vez, cuando pasó cerca de mí en la cocina, le apreté ligeramente la cintura.

Ella dio un pequeño salto.

—¡¿Qué te pasa?!

—Nada.

—¡No hagas eso!

Verla irritarse por esas pequeñas cosas me divertía mucho más de lo que debería.

---

Esa tarde mi tío fue al apartamento.

Sofía todavía estaba allí.

Lo recibió en la sala con educación.

—Buenas tardes —dijo ella.

—Buenas tardes, Sofía —respondió él con una sonrisa cordial.

Luego vino a mi despacho.

Nos sentamos a revisar algunos documentos sobre las empresas de mi padre.

Durante varios minutos solo hablamos de negocios.

Hasta que mi tío levantó la vista de los papeles.

—No sabía que tenías novia.

Seguí leyendo el documento.

—No soy muy comunicativo con ese tipo de cosas.

Él sonrió.

—Lo sé… pero siempre hemos sido unidos.

Levanté la vista.

—Lo sé.

Pasé la página.

Mi tío apoyó los codos sobre la mesa.

—Debe ser muy especial la chica.

Pensé en Sofía por un segundo.

—Sí. Es especial.

Mi tío inclinó ligeramente la cabeza.

—No te ves muy convencido.

—Si no lo estuviera —respondí con calma—, no me casaría con ella.

Él asintió lentamente.

—Es muy bonita.

—Gracias.

Y no lo decía por decirlo.

Sofía no era una mujer fea.

En absoluto.

Mi tío se acomodó en la silla y soltó una pequeña risa.

—Bueno… si algún día te aburres de ella, ya sabes que podrías presentármela. Una mujer así no debería desperdiciarse.

Levanté la mirada inmediatamente.

Lo miré fijamente.

—Me voy a casar con ella.

El ambiente se volvió frío.

—Así que te pido respeto… o tendremos problemas tú y yo.

Mi tío levantó las manos.

—Tranquilo, sobrino. Era solo una broma.

—No me gustan ese tipo de bromas.

Guardó silencio un segundo.

—Tienes razón. Perdón.

Asentí.

—Bien. Que no se repita.

Terminamos de revisar los documentos y se fue poco después.

---

Cuando salió, Sofía entró al despacho.

Llevaba un vaso de agua y mi medicamento.

—Tu tío salió un poco molesto —comentó.

Tomé el vaso.

—¿Te pareció?

—Sí.

Me observó con atención.

—Y tú te ves molesto.

Tragué el medicamento y bebí el agua.

—No estoy molesto.

Dejé el vaso sobre el escritorio.

—Solo cansado.

Sofía cruzó los brazos.

—Pues duerme.

Luego señaló la sala.

—Yo voy a seguir viendo mi serie romántica.

No pude evitar reír.

—¿Quieres verla?

Negué con la cabeza.

—No, gracias. No es mi tipo.

Sofía se sentó en una de las sillas del despacho.

—Sabes a quién vi hace unos días.

La miré.

—¿A quién?

Chasqueó los dedos intentando recordar.

—Esa muchacha que te gustaba muchísimo.

Fruncí el ceño.

—¿Cuál?

—Cabello negro liso, ojos grises, muy… bien proporcionada.

La miré un segundo.

—¿Salomé?

Sofía señaló hacia mí.

—¡Esa!

Se inclinó hacia adelante con curiosidad.

—Está súper linda. Me saludó y preguntó por ti.

—¿Ah sí?

—Sí.

Me miró con una sonrisa traviesa.

—¿Todavía te gusta?

Me levanté de la silla y rodeé el escritorio.

—No. Ya no.

—Pues ella parecía bastante interesada en saber de tu vida.

Solté una pequeña risa.

—A Salomé solo le interesan los ceros que haya en las cuentas bancarias.

Sofía arrugó ligeramente la nariz.

—No se ve que sea así.

La miré con paciencia.

—Créeme que sí es así.

Se encogió de hombros.

—Si tú lo dices.

Luego se levantó.

—Mañana va a venir el diseñador de interiores.

—¿Para la casa?

—Sí. Quiere que elijamos colores y todo eso.

Suspiré.

—Está bien.

Sofía sonrió levemente.

—Prepárate.

—¿Para qué?

—Para discutir.

No pude evitar reír.

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Luz Daira Rodrigez
claro ya no era el amigo ahora era el esposo el hombre que estaba dispuesto a protela con amor🥰
ShaLop
Vea salió fichita la vieja 🤭
ShaLop
Ya salió el traidor 🤭
D∆&∆n∆👑💜🏰
excelente narraciones muchas bendiciones 🙏
Luz Daira Rodrigez
si no estoy mal el traidor es el tio🤭
Viviana Maldonado
pensé una tregua .vean q se gustan yhaganelamor a puertas cerradas,q para la guerra ....hay tiempo y espacio
Margalenis
no se pero ese tio no me convence para nada y creí que es el. el que quiere el mando del hermano y lo mato ahora va por el sobrino 😂
Mariela Alejandra Gonzalez
para mí que el tío tiene mucho que ver con todo lo que está pasando.
Viviana Maldonado
preg el padre de Santiago no tenía cada fuerte qhaya escondido algo q ayude encontrar los q quieren matarlos? o algo en computador?
Viviana Maldonado
cada vez mejor se pone la historia
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