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Nova Reik IV

Nova Reik IV

Status: Terminada
Genre:Héroes / Autosuperación / Mundo mágico / Completas
Popularitas:104
Nilai: 5
nombre de autor: Powder34

Flor Watson, una heroína, deberá enfrentar a sus demonios internos dentro del Valhalla mientras al mismo tiempo continúa con su vida poco normal como madre en una familia.

¿Podrá Flor sobrevivir a su mente? ¿O a la maternidad?

NovelToon tiene autorización de Powder34 para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

Capitulo #4

Mencionar a mi hermana fue el interruptor necesario que esa persona supo presionar para que decidiera ir a esa vieja fábrica para reunirme con ese hombre.

Según lo que pude encontrar en internet sobre ese lugar cerró para siempre el 31 de diciembre, fue bastante raro, pues ellos dejaron de vender comida, juguetes e incluso camisetas de un día para otro, lo único que se pudo registrar de lo que sucedió esa noche, fue que se escucharon rugidos de un animal y los gritos de algunas personas.

Como se podrán imaginar, no era muy agradable entrar a ese lugar abandonado en medio de una noche a sabiendas de que algo no muy bueno habitaba ahí. Por si no fuera poco un helado viento que me golpeaba, casi como si intentara advertirme de que no entrara dentro. Pero tenía que saberlo, tenía que saber cómo recuperar a mi hermana, tal vez… Ella seguía viva ¿verdad?

Aún con mi corazón en el pecho intentando convencerse, debía también cumplir mi trabajo como reportera y periodista. Dejé a mi niña con mi esposo, no sin antes despedirme con un beso de buenas noches en la frente.

—Mamá… no te vayas, ¿y qué pasa si tengo una pesadilla fea?

—Aquí está papi, él te cuidará ¿si? Incluso si tus sueños vuelven

—N-no son sueños, mami, son pesadillas, y no quiero tenerlas

—Y dejaras de tenerlas ¿sí?

—Pe… pero Claudia y Karla siempre dicen que ese monstruo feo de mis pesadillas vendrá por mi

—No les hagas caso a tus primas, ellas… son un poco crueles

“Y unas malditas hijas de…” pensé intentando controlarme de la rabia que me daba con solo recordar lo crueles que eran mis sobrinas con mi bebé

—Y tú… no debes dejar que esas cosas te afecten ¿sí?, sé fuerte como nosotros, fuerte y muy muy valiente

Mayday asintió con la cabeza agachada, sentí como se me encogió mi corazón al verla tan desanimada, así que en un intento por animarla me incliné para darle muchísimos besos y hacerles cosquillas, dejándole las marcas de mi lápiz labial en su carita.

—Jajaja ¡Ya mami! ¡Ya! —gritó riendo mientras la besaba—.

—Solo me detendré si me prometes que vas a ser valiente y que vas a cuidar a tu papi, que ya sabes que él se suele olvidar de comer cuando está muy ocupado y ahorita está muuuuy ocupado con lo de tu escuela

—Lo prometo, mami, solo no me hagas cosquillas que me hago pipí

—Jaja, entonces cuida de papi y se una buena niña con ese hombre

—Pero dale antes un besito a Luna también, que ella se siente muy mal cuando no le das su beso de despedida —me dio su conejito de felpa para que lo besara— Por fi, señorita Watson dame un besito —añadió Mayday haciendo la voz de Luna—.

—Adiós mi amor… —me despedí dándole un beso a Mayday en su frente—. Y adiós, Luna Maxwell… —añadí dándole un beso a su conejito de felpa—

Antes de salir, me puse mi mochila con mis cosas; un taser, mi cámara con visión nocturna, mi celular, y un pequeño dron que servía para grabar partes de lugares estrechos sin hacerme daño en el proceso.

La verdad, para ser una fábrica de juguetes y comida abandonada, el lugar apestaba a huevo podrido. Con ayuda de la linterna de mi celular iluminé los pasillos en busca de pistas solo que mientras lo hacía escuché a algo moverse en el fondo, sus movimientos se escuchaban distintos a los de un gato curioso.

—Ahm ¡¿Hola?! Ya llegué al punto de encuentro

En ese momento escuché la respiración agitada de un ser, detrás de mí, mi sangre se congeló al instante, sentí como mi corazón se detenía. De forma instintiva me hice a un lado y menos mal que lo hice; un monstruo que caminaba en cuatro patas se había lanzado hacia mí para matarme de un solo bocado.

Ese ser era una especie de conejo gigante con dos cabezas, sus rostros pude reconocerlos al momento, ellas eran viejas amigas de mi hermana. Llevaban ese dichoso vestido blanco que tanto me perseguía en mis pesadillas.

Corrí lo más lejos de esa cosa de manera casi inmediata, ese conejo mutante me persiguió entre salto y salto mientras gruñía como un lobo enfurecido.

Al mismo tiempo que huía de él y lo esquivaba, con un fuerte dolor en el pecho debido a que mi corazón estaba a mil por hora, busqué a mis alrededores una salida, encontrando por suerte la puerta hacia las escaleras.

Para mi suerte pude llegar a tiempo a la puerta de las escaleras, solo que detrás de la puerta no encontré escaleras, sino un inmenso agujero que llevaba a una alberca de pelotas.

Era caer ahí o morir a manos de ese monstruo, por lo que sin dudar salté a la alberca de pelotas. Me mantuve en el fondo de las pelotas mientras veía cómo esa cosa olfateaba el agujero para después irse.

Salí de la alberca de pelotas tosiendo por el polvo de las pelotas. Desorientada y confundida volteé por los alrededores, con mi celular iluminé el alrededor en busca de una salida.

—¿Qué mierda es esa cosa? —me quejé agitada volteando a los alrededores—.

Mi celular no tardó en lanzarme de una alerta para que lo pusiera a cargar, lo que me hizo guardarlo para usar mi cámara con visión nocturna en su lugar.

—Mierda —añadí jadeando encendiendo la cámara—.

Por los alrededores pude darme cuenta de que estaba en una especie de patio de juegos, un patio que tenía marcas de rasguños en las paredes, rastros de sangre, grietas en el suelo y lo que más llamó mi atención, unas pelusas azules en el suelo.

—¿Qué? ¿Qué mierda es esto? —susurré viendo las pelusas, se sentían como los pelitos de una araña, más específicamente una tarántula—.

A lo lejos escuché unos pasos acompañados de la risa de una niña, con la cámara intenté ver quien estaba ahí, alcanzando a ver la silueta de una niña que vestía con un impermeable amarillo.

—¿Hola? ¿Hay alguien ahí?

Mi voz resonó en el oscuro eco del pasillo hasta que después de un inquietante silencio, cientos de vocecitas cantaron en sintonía:

“¡Intrusa! ¡Intrusa! Tú eres igual a ella… eres su contraparte… No perteneces al mundo… eres una intrusa… tu sangre no es humana… un intruso como tu no debió haber llegado”

Por momentos pude ver pequeños puntos rojos a lo lejos observando sin pestañear, por las siluetas que veía en el fondo pude darme cuenta de que lo que me había respondido habían sido… ¿Ratas?

Quería pensar que solo había sido mi imaginación, así que seguí caminando por el pasillo con la esperanza de llegar a una salida de este lugar.

Entre más caminaba más ojos rojos aparecían en la oscuridad, ellos seguían riendo y cantando con su vocecita similar a la de un niño. Aunque lo que más destacaba del pasillo no fueron las ratas cantarinas, sino que fue un peculiar humo azul que envolvía poco a poco el pasillo.

Parecía no tener ningún efecto, tampoco un olor, tan solo te causaba un extraño frío que recorría tu espalda, y junto a la sensación de ser observada te dejaba un agrio sabor de boca.

De pronto comencé a sentirme mareada, mi cuerpo se sintió más cansado, mi visión se tornó borrosa y perdí poco a poco el equilibrio hasta que todo se volvió negro. Lo último que pude ver antes de perder el conocimiento fue la silueta de una mujer vestida con una bata de doctor.

—Hmph, ella… tenía razón, puedes ser fuerte por tu sangre de Titan pero sigues siendo una niña frágil, sin duda serás una gran pieza para el proyecto Stay —se burló una mujer con una máscara de gas—.

—Señorita Palmer, terminé rápido que hay que irnos

—Lo siento querida, pero ya no hay nada que salvar, porque llegaste muy tarde… —se despidió sacando una jeringa que tenía un parásito moviéndose dentro—. Veamos si la gran Zero, sobrevive a sus propios miedos…

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