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Atrapada Por Cuatro Sexys Demonios

Atrapada Por Cuatro Sexys Demonios

Status: Terminada
Genre:Demonios / Mundo de fantasía / Venganza / Malentendidos / Completas
Popularitas:6.8k
Nilai: 5
nombre de autor: Celeste A. Godoy

Amelia solo quería recuperar su inspiración, pero un espejo maldito la arrastró a una pesadilla victoriana. Ahora está atrapada en una dimensión oscura, habitando el cuerpo de Eleanor Bianchi, una duquesa de sangre de dragón tan cruel que su propio séquito planea asesinarla.
¿El problema? Sus sirvientes no son humanos. Son cuatro letales y seductores demonios que la odian con cada fibra de su ser.
Rodeada de traiciones y enemigos mortales, Amelia tiene dos opciones: convencer a los monstruos que desean su muerte de que ella no es la tirana que recuerdan... o despertar la verdadera magia de su linaje y someter al infierno entero. El juego de poder acaba de cambiar.

NovelToon tiene autorización de Celeste A. Godoy para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

Una Chispa en el Abismo

Eleanor y Paipper en su noche prometida

Eleanor Bianchi

La habitación se sentía inmensa, un mausoleo de lujo y silencio tras la partida de los demás. Me quedé de pie junto al ventanal, observando cómo las nubes púrpuras se arremolinaban sobre las agujas del palacio. Mi mente era un hervidero; cada pieza del rompecabezas —la rendición de la Reina, el regreso de Morat, la traición de Odette— encajaba de una forma que solo presagiaba sangre.

Un golpe suave, casi imperceptible, me sacó de mis pensamientos.

— Adelante —dije, suavizando la voz.

La puerta se abrió y Paipper entró con paso vacilante. No traía sus herramientas de servicio ni su habitual bandeja. Se veía pequeño, vulnerable, con los hombros hundidos bajo el peso de una verdad que le quedaba demasiado grande. Caminó hacia la cama y se sentó en el borde, mirando sus manos entrelazadas.

Me acerqué y me senté a su lado. El silencio entre nosotros no era incómodo, pero estaba cargado de una tristeza punzante.

— ¿Cómo puedo ser yo, ama? —susurró sin mirarme—. Soy un demonio de clase baja. No tengo colmillos como Azrael, ni la fuerza de Perseo, ni el aura de Gio. Soy... una criatura poca cosa. ¿Cómo podría alguien como yo ser una llave entre mundos?

Lo miré de perfil, sintiendo una punzada de ternura mezclada con una rabia sorda hacia quienquiera que le hubiera hecho creer que su valor dependía de su capacidad de destrucción.

— Escúchame, Paipper —le dije, obligándolo a levantar la vista—. A veces no importa qué tan miserables nos veamos o qué tan poco creamos que tenemos para ofrecer. Siempre valemos mucho más de lo que creemos. Y si tú no comienzas a entenderlo y a trabajar en ello, seguirás sintiéndote así, como una sombra de alguien más.

Él parpadeó, y sus ojos rosados brillaron con una humedad cristalina.

— A mí me cuesta entender aún quién soy —confesé, dejando caer la máscara de duquesa—. A veces no puedo ver más allá de mi reflejo, de este cuerpo que no se siente mío. Pero ahora que estoy aquí, en medio de este caos, he empezado a entender que nací para muchas cosas, menos para ser una fracasada. Y tú tampoco naciste para eso.

Alargué la mano y le acaricié el rostro. Su piel era tan suave que me resultó hipnótico. Me quedé observándolo, atrapada por la pureza de sus facciones y la intensidad de su mirada. ¿Cómo era posible que este ser tan hermoso creyera que no valía nada? Como su ama —o simplemente como la mujer que lo veía de verdad—, sentí que era mi deber sagrado mostrarle cuán equivocado estaba.

El aire en la habitación cambió. La tensión política se disolvió, reemplazada por una electricidad latente que recorría mi columna vertebral. Sin apartar la mirada de la suya, lo empujé con suavidad, obligándolo a recostarse sobre las mantas de seda.

— ¿Ama? ¿Qué... qué hace? —preguntó, con la voz entrecortada y los nervios a flor de piel.

— ¿Recuerdas que te dije que pasaríamos una noche juntos? —le recordé, inclinándome sobre él hasta que mi aliento rozó sus labios—. Bueno, hoy es nuestra noche. Quiero que sepas lo loca que me traes, Paipper. Quiero ver si así, de una vez por todas, te quitas esas ideas absurdas de tu cabecita.

Lo besé.

Al principio, su respuesta fue torpe, un reflejo de su inseguridad y de los años de represión bajo la verdadera Eleanor. Pero no me detuve. Mis labios buscaron los suyos con una urgencia que no aceptaba dudas. Lentamente, sentí cómo su cuerpo se relajaba bajo el mío y cómo su timidez se transformaba en una llama hambrienta. El beso se volvió feroz, intenso, una batalla de lenguas y suspiros que reclamaba cada rincón de nuestra conciencia.

El contacto de nuestra piel, mientras nos deshacíamos de las ropas, era como tocar cables de alta tensión. Cada caricia mía sobre su torso, cada roce de sus manos temblorosas en mi cintura, despertaba una vibración que parecía nacer del centro mismo de la tierra. No era solo deseo; era una transferencia de poder. Quería infundirle mi fuerza, mi voluntad de sobrevivir, a través de cada poro de mi cuerpo.

Tuvimos sexo desenfrenado, una danza caótica donde el tiempo y el espacio dejaron de existir. Solo éramos él y yo, dos almas rotas tratando de unirse en un mundo que quería vernos arder. Me perdí en el ritmo de su respiración, en la forma en que su cuerpo se arqueaba bajo el mío, buscando más, entregándose por completo a la sensación de ser deseado.

En varias ocasiones, me obligué a mantener los ojos abiertos, buscándolo. Y fue entonces cuando lo vi.

Ese color rosado, tan dulce y cautivador que siempre me había fascinado, comenzó a mutar. Bajo la intensidad del placer y la conexión cruda, sus ojos cambiaron a un rojo intenso, profundo como un rubí bañado en sangre. No era el rojo de la furia de Perseo, sino algo más antiguo, algo primordial.

Sentí una oleada de energía emanando de él, una presión atmosférica que hacía que los objetos de la habitación vibraran sutilmente. Su poder estaba allí, latente, a punto de explotar, alimentado por la confianza que finalmente estaba encontrando en mis brazos. Paipper no era solo una llave; era una tormenta contenida, y en esa cama, entre gemidos y susurros, estábamos rompiendo los sellos que lo mantenían prisionero.

Cuando finalmente el mundo volvió a su sitio y nos quedamos envueltos en el silencio de la madrugada, supe que nada volvería a ser igual. Paipper ya no era el sirviente asustadizo. Había algo en la profundidad de su mirada roja que me decía que "la Llave" finalmente había empezado a girar.

Me acurruqué contra su pecho, sintiendo los latidos de su corazón recuperando la calma. El infierno podía estar conspirando fuera de esas puertas, pero dentro de esta habitación, acabábamos de encender una luz que ni Morat ni Odette podrían apagar jamás.

La luz del amanecer en el palacio real no era dorada, sino de un tono amatista pálido que se filtraba a través de los vitrales góticos, dibujando patrones geométricos sobre las sábanas de seda revueltas. Me desperté sintiendo un peso cálido y reconfortante; Paipper estaba enredado en mis brazos, con su respiración rítmica y pausada acariciando mi cuello.

Por un instante, me permití olvidar que estábamos en el epicentro de una guerra civil. Por un segundo, no fui la duquesa Eleanor ni la impostora Amelia; fui simplemente una mujer que había encontrado un refugio en medio del caos. Paipper abrió los ojos lentamente, y aunque el rojo intenso de la noche anterior se había suavizado, sus orbes rosados conservaban una chispa de seguridad nueva, una luz que no estaba allí ayer.

— Buenos días, ama —susurró, y esta vez la palabra "ama" no sonó a servidumbre, sino a un secreto compartido.

— Buenos días, mi llave —respondí, dándole un beso corto en la frente—. Es hora de prepararse. El mundo no va a salvarse solo.

Nos vestimos en un silencio cómplice. Me puse un vestido de viaje de cuero negro y detalles en plata, algo que me permitiera moverme con libertad si las cosas se torcían. Paipper se ajustó su casaca, y aunque sus manos ya no temblaban, se notaba que estaba procesando la magnitud de lo que éramos ahora.

Bajamos juntos hacia el gran comedor real. El palacio era, efectivamente, inmenso y majestuoso; cada pasillo era una oda al poder demoníaco, con techos tan altos que se perdían en la penumbra y estatuas de guerreros antiguos que parecían seguirnos con la mirada. Al entrar al comedor, el aroma a café fuerte y carne asada nos recibió, junto con las miradas escrutadoras de los demás.

Gio estaba sentado a la cabecera, dándole vueltas a una cuchara de plata con gesto pensativo. Azrael y Perseo ya estaban dando cuenta del desayuno, pero el ambiente era tenso. En cuanto pusimos un pie en la sala, Gio levantó la vista, sus ojos dorados brillando con una mezcla de molestia mal disimulada y una diversión cínica.

— Vaya, vaya —dijo Gio, dejando la cuchara sobre la mesa con un tintineo seco—. Parece que algunos se tomaron muy en serio lo de "descansar para la batalla".

Paipper bajó la cabeza instintivamente, recuperando un poco de su timidez, pero yo mantuve la espalda recta mientras tomaba asiento a la derecha del rey.

— ¿Dónde estuvo Paipper toda la noche, Eleanor? —preguntó Gio, inclinándose hacia adelante, con esa sonrisa de depredador que solía usar para desestabilizar a la gente—. Lo buscamos para repasar unos perímetros de seguridad y parecía que la tierra se lo había tragado. O quizás... cierta habitación.

Perseo soltó una risita ahogada tras su taza, y Azrael simplemente arqueó una ceja, observando la escena como si fuera una obra de teatro entretenida.

— No te importa saber dónde estuvo, Gio —respondí con una frialdad cortante, tomando una pieza de fruta con una elegancia que hizo que su sonrisa se ensanchara—. Lo que importa es que está aquí ahora, y está más listo que cualquiera de nosotros para lo que viene.

Gio soltó una carcajada corta, recostándose en su silla.

— Oh, no me cabe duda de que está... "listo". Puedo oler el cambio en su aura desde aquí. Tienes un talento especial para despertar poderes dormidos, Amelia.

— Menos sarcasmo y más estrategia —lo corté, mirando a Perseo y Azrael—. La Reina Aurora no va a mover un dedo para defenderse. Si Morat y Odette atacan antes del eclipse, este palacio será una carnicería. ¿Qué hemos descubierto sobre las defensas?

El ambiente cambió al instante. El juego de alcoba quedó atrás, reemplazado por la realidad de que estábamos en territorio enemigo, incluso dentro de las murallas de nuestra aliada. Gio se puso serio, extendiendo un pequeño plano sobre la mesa.

— Mi padre conoce los túneles secretos mejor que nadie —dijo Gio, señalando el ala este—. Si yo fuera él, no entraría por la puerta principal. Usaría a los Alfeos para crear una distracción en los jardines y entraría directo por el Salón del Trono.

— Y nosotros estaremos allí para recibirlos —sentencié, sintiendo la mano de Paipper rozar la mía por debajo de la mesa—. Porque hoy, la historia de los Bianchi se escribe bajo nuestras reglas.

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lissyyy
excelente novela autora, tiene que tener una segunda parte /Pray/
Celeste Godoy: Hola bella, si la parte 2 ya esta en procesó, y a finales de este mes ya voy a ir publicandola, va a estar bomba muchos secretos y descubrimientos nuevos 📚📚✨️✨️✨️
total 2 replies
💕Lili 💕
me gustó muchísima tu novela, espero y siga la segunda parte 🥰
Celeste Godoy: No vas a esperar mucho te lo aseguro/Chuckle//Chuckle//Kiss/
total 1 replies
Ana Rivera
👏👏👏👏 perfecto.. 👏👏👏👏
Celeste Godoy: Estate atenta preciosa que se viene la Parte 2📚🥰✨️
total 1 replies
JrlyWriter
Llegó para acabar con la cordura de eelos🤭
JrlyWriter
Definitivamente, loca🤣
JrlyWriter
Llegó para alterar a los pobres demonios 🤭
JrlyWriter
Ay, Dios! Qué clase de Duquesa es esta?
JrlyWriter
Súper interesante 🤔
JrlyWriter
Interesante ver qué tumbo toma. Ahora sí que tiene para escribir 🤭
JrlyWriter
Demasiado osada, hace rato me hubiera ido
JrlyWriter
Esto da susto!🤣
JrlyWriter
Causa curiosidad saber que habrá allí 🤔
JrlyWriter
Interesante esta trama☺️
JrlyWriter
Woow! Hasta a mí se me activaría la musa 🤭
JrlyWriter
Parece buena, excelente inicio
Claudia Milagros Batallanos Vilcas
me encanto !!! llore cuando se juntaron lo mucho que se esforzaron por ir con ella ... y lo lograron !!!
Celeste Godoy: Uufff... no te imaginas la alegría que me hace saber que te haya gustado😭. Pero este no es el final se viene la Parte 2. Mi idea es hacer una saga de novelas cortas📚. Así que se vienen cositas.✨️✨️📚
total 1 replies
Susana Mejia Soñett
me hubiera gustado que siguiera pero ecxelente 😂
Celeste Godoy: Claro que si Preciosa, ya estoy trabajando en ello y créeme si te gusto la primera la segunda va a estar mucho más buena📚✨️🥰
total 3 replies
FerWang
no puedo parar de leer
FerWang
estoy enganchada
FerWang
quede asi 🤡
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