NovelToon NovelToon
NO ERA TU FAN

NO ERA TU FAN

Status: En proceso
Genre:Amor prohibido / Romance de oficina / Posesivo
Popularitas:357
Nilai: 5
nombre de autor: Daniela escalante Jiménez

Fama, dinero, miles de seguidores… Ian lo tiene todo. Y su mánager se asegura de que nada ni nadie arruine su carrera. Hasta que entra una nueva integrante al equipo: ella.

Dicen que es fría, que es profesional, que es incapaz de experimentar ninguna emoción. Para ella, maquillar a la celebridad más grande del momento es solo un trabajo más.

Pero Ian no está acostumbrado a ser invisible para nadie. Lo que empieza como curiosidad pronto se convierte en un reto: hará lo que sea para sacarle una sola reacción, aunque eso signifique poner en riesgo su propia estabilidad y descubrir que su mundo perfecto tiene mucho menos sentido que esa chica que no siente nada.

NovelToon tiene autorización de Daniela escalante Jiménez para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

CAPITULO 22 ENTRE BAILARINES, BRILLOS Y MIRADAS

Llegamos al salón amplio, con espejos de pared a pared y luces que iluminaban cada rincón. Ian caminaba justo detrás de mí, tan cerca que casi sentía su respiración en mi nuca. Iba repasando mentalmente qué conjunto le quedaría mejor para la presentación, hasta que me detuve en seco, me giré y, sin pensarlo mucho, le puse la mano en el centro de su pecho.

—¿Por qué me tocas? —preguntó alzando una ceja, con esa media sonrisa que ya me tenía acostumbrada.

—Nada, solo estaba pensando en qué ropa te voy a poner más tarde —le respondí riendo y dejando la mano ahí un segundo más—. Todo esto es parte de mi trabajo, ¿eh? No te hagas ilusiones.

Él me tomó ambas manos entre las suyas y las apretó con suavidad, riéndose bajito.

—¿Ah sí? ¿Solo trabajo? A ver…

Lo miré con fingida seriedad y retiré mis manos con un movimiento rápido, justo cuando vi que se acercaba alguien. Era Mateo, uno de los bailarines, de cabello rojo y ojos claros, con una sonrisa que parecía siempre lista para bromear. Me acerqué a él sin dudar, buscando poner un poco de distancia entre Ian y yo.

—¡Hola! —lo saludé con naturalidad.

—¡Hola! —me respondió con entusiasmo—. Tú debes ser la maquillista y estilista de Ian, ¿verdad?

—¡Exacto! Melissa, para servirte —le dije, estrechando su mano.

—Cuéntame, cuéntame —siguió Mateo, inclinándose un poco como si fuera a escuchar el secreto mejor guardado—. ¿Cómo es trabajar con él? ¿Se pasa el día de mal humor? ¿Te da órdenes imposibles? ¿Te hace correr de un lado a otro?

Me eché a reír de buena gana, y él me acompañó.

—¡Mira, tienes razón en parte! Es un poco estresante a veces, sí… pero también tiene su lado divertido. Un día te pide algo que parece imposible, y al siguiente te sorprende con cualquier tontería. Es como tratar con un niño grande que cree que todo lo puede.

—¡Jajaja! Ya me lo imaginaba —dijo Mateo dándome un codazo suave—. Dicen que los artistas famosos son todos un poco locos. ¿Y tú cómo le haces para no perder la paciencia? ¿Tienes algún truco secreto?

—El truco es no tomárselo tan en serio —le respondí riendo—. Y recordar que si me enojo, al final yo soy la que tiene que arreglarle la cara y la ropa. ¡Así que mejor me río y listo!

—¡Sabia decisión! —aplaudió divertido—. Me caes bien, Melissa. Ojalá todos los que trabajan aquí fueran tan relajados.

Mientras seguíamos platicando, yo sentía detrás de mí la mirada de Ian, pesada y atenta, como si estuviera escuchando cada palabra y poniendo cara de “¿de qué se ríen tanto?”.

Poco después, todos se pusieron en posición. La música empezó a sonar fuerte y clara. Ian se movía con soltura, pero en cada paso, en cada giro, sus ojos iban a buscarme entre el equipo, como si quisiera saber qué opinaba de todo lo que hacía. Yo estaba pendiente, revisando detalles, pensando en telas, colores y luces, pero con el corazón un poquito más acelerado cada vez que nuestras miradas se cruzaban.

El ensayo duró tres horas completas: sudor, cambios de ritmo, ajustes y más ajustes. Cuando terminaron, todos se fueron corriendo a bañarse y cambiarse. Ya eran las cuatro de la tarde; teníamos una hora de camino hasta el lugar del evento, y la presentación era a las seis, así que no podíamos perder tiempo.

Yo también me fui a arreglar. Me puse un vestido corto, suelto y blanco, con un escote suave que le daba un toque fresco y elegante. Lo combiné con unas botas vaqueras café, un cinturón ancho del mismo tono que ceñía mi cintura, y me hice ondas sueltas en el cabello que caían sobre mis hombros. Me maquillé con cuidado y cubrí por completo el moretón de la mejilla, dejando mi rostro impecable.

Cuando estuve lista, pasé a la habitación de Ian. Ahí estaban también Jovany y Adriana, revisando papeles y listas para que nada saliera mal.

—Bueno, vamos a ponernos serios —dije sacando la ropa que había elegido: un conjunto de Louis Vuitton, con pantalón y chamarra de mezclilla oscura cubiertos de pequeños brillos que iban a captar cada luz del escenario. La prenda iba sin camisa debajo.

Lo senté frente al espejo y empecé a trabajar. Le acomodé el cabello hacia atrás con un poco de fijador, le puse una base muy ligera y corrector para disimular cualquier rastro de cansancio, y luego tomé un lápiz de labios rojo intenso. Con la yema de mi dedo meñique, lo fui distribuyendo suavemente sobre sus labios, con mucho cuidado. Todo el tiempo él me miraba fijamente a los ojos, sin pestañear casi.

—Listo —le dije al terminar—. Levántate.

Jovany y Adriana seguían revisando papeles, pero de reojo también nos echaban un vistazo, asegurándose de que no hubiera confusiones ni nada fuera de lugar.

—Quítate la chamarra —le ordené con tono profesional.

Sin hacer preguntas, se la quitó. Al quedar sin nada encima, todos sus tatuajes quedaron al descubierto, marcados sobre su piel bronceada y sus músculos bien definidos. Yo los miré de reojo, intentando concentrarme en mi trabajo, pero él se dio cuenta al instante y esbozó una sonrisa pícara.

—¿Y ahora qué haces? —me preguntó con voz grave.

Tomé una brocha pequeña y suave, cargada con sombras de tonos marrón y dorado, y empecé a aplicarla con delicadeza sobre sus abdominales, siguiendo sus líneas para resaltar la forma.

—Lo que hago es mi trabajo —le respondí con calma—. Le pongo sombras para que bajo las luces del escenario se te marquen más, se vea mejor la figura. ¿O quieres que salgas a cantar y parezcas un muñeco sin forma?

Me miró con diversión, sin dejar de observar cada movimiento de mis manos.

—Muy bien, jefa —dijo en tono de broma—. Lo que tú digas.

Pasó media hora más de ajustes, brillos y retoques. Cuando terminé, se veía perfecto: llamativo, con presencia, listo para robarse todas las miradas. Guardé mis cosas y le di una última mirada de aprobación.

—Perfecto —dije—. Ya podemos irnos. El coche ya debe estar esperando.

 

1
Quiara rara
/Joyful//Joyful/
Quiara rara
espero que sigas creciendo Haci con tu escritura ahora Soy tu fan número 1 👏👏🤭🤭
Quiara rara
¡wow!cool muy bien tienes talento para escribir eres verdaderamente excepcional 👏👏 felicidades 👏👏
NovelToon
Step Into A Different WORLD!
Download MangaToon APP on App Store and Google Play