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Mi Amor Por Su Deuda

Mi Amor Por Su Deuda

Status: Terminada
Genre:Amor-odio / Venganza / CEO / Completas
Popularitas:173k
Nilai: 4.9
nombre de autor: Crisbella

Fabián Vargas se quedó con su fortuna. Gael Sotomayor se quedará con su mujer. Tras ser despojado de su herencia por las trampas de su medio hermano Fabián, Gael Sotomayor decide ejecutar la venganza más despiadada: arrebatarle lo que más ama. La oportunidad perfecta llega con la ruina de los Villarreal. Aprovechando el colapso financiero de su familia, Gael acorrala a Isabel Villarreal y la obliga a firmar un contrato matrimonial. Para salvar a los suyos, ella deberá convertirse en la señora Sotomayor y entrar en la boca del lobo. Isabel cree que solo será el trofeo en una guerra de poder y resentimiento. Sin embargo, en las sombras de un matrimonio forzado, el odio mutuo empezará a transformarse en una atracción oscura, peligrosa e inevitable. El juego de venganza ha comenzado, pero cuando el deseo se mezcla con el rencor... ¿quién pagará el precio de la deuda?

NovelToon tiene autorización de Crisbella para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

Arrogancia

El gran salón del Club Campestre de la alta sociedad estaba decorado con una opulencia que rozaba lo ridículo. Flores exóticas importadas, cascadas de luces LED y arreglos de cristal cortado anunciaban la boda del año: la unión entre Fabián Vargas y Samanta Villarreal. Para la familia Vargas, este enlace era el broche de oro que consolidaría su dominio financiero sobre los restos de la constructora Villarreal. Francisca caminaba entre los invitados luciendo un vestido de alta costura, sonriendo con la falsa superioridad de quien cree haber ganado una guerra, mientras Samanta, vestida de blanco nupcial, presumía un embarazo incipiente y una felicidad construida sobre la traición.

El murmullo de las conversaciones y el tintineo de las copas de champaña dominaban el ambiente. La familia Vargas en pleno, encabezada por el patriarca y el propio Fabián, se encontraba cerca de la entrada principal, recibiendo las felicitaciones de los empresarios más influyentes del país. Fabián lucía un smoking impecable, pero en sus ojos había una chispa de aburrimiento y soberbia; estaba convencido de que Isabel Villarreal se estaría escondiendo en algún rincón de la ciudad, llorando por su abandono y por la ruina de su padre.

De pronto, un silencio abrupto comenzó a extenderse desde las puertas principales del salón, como una ola de frío que congelaba las risas a su paso. Los invitados abrieron pasillo de manera instintiva, girando las cabezas con una mezcla de asombro y reverencia.

Las pesadas puertas de madera doble se abrieron de par en par. Bajo el arco de la entrada, la silueta imponente y devastadora de Gael Sotomayor se materializó. Vestía un traje hecho a la medida de tres piezas en color negro absoluto, con una corbata de seda que resaltaba la severidad de sus facciones aristocráticas. Pero lo que verdaderamente hizo que el aire se escapara de los pulmones de los asistentes no fue su presencia, sino la mujer que venía del brazo de él.

Isabel Villarreal, ahora señora Sotomayo caminaba con una gracia real, manteniendo el mentón en alto y una mirada color miel fría, cortante y absolutamente indomable. Llevaba un vestido de noche de seda líquida en tono azul medianoche que se ceñía a su silueta con una elegancia deslumbrante. El cabello dorado le caía en ondas perfectas sobre los hombros, y en su mano izquierda, apoyada con firmeza sobre el brazo de Gael, el impresionante diamante de su anillo de bodas destellaba bajo las luces del salón con la fuerza de una declaración de guerra.

Al verlos entrar, la copa de champaña que Fabián Vargas sostenía entre los dedos se resbaló, estrellándose contra el suelo de mármol en un sonido estridente que nadie se atrevió a interrumpir. El rostro de Fabián se tornó de un color gris sepulcral. A su lado, su padre y el resto de la familia Vargas se quedaron completamente descolocados, paralizados por el terror y la incredulidad.

Todos los miembros del clan Vargas sabían perfectamente quién era Gael Sotomayor. Conocían la verdadera identidad del magnate: el titán implacable, el monstruo corporativo que destruía imperios financieros con un chasquido de dedos y el hombre que poseía los hilos políticos y judiciales de toda la región. Pero lo que jamás, ni en sus peores pesadillas, habrían imaginado, era que Isabel Villarreal regresaría de la mano del hombre más peligroso del país.

Gael e Isabel avanzaron por el centro del salón con una calma calculadora. El andar de ambos era sincronizado, una perfecta fachada de poder y complicidad que ocultaba las batallas silenciosas que libraban en la intimidad de su alcoba. Gael mantenía una sonrisa gélida en los labios, disfrutando del pánico que su sola presencia inyectaba en las venas de los Vargas.

Al llegar frente al grupo familiar, Gael se detuvo. Isabel sostuvo la mirada de Fabián con una frialdad tan absoluta que el joven dio un paso atrás, sintiendo que las rodillas le temblaban.

—Buenas noches, señores Vargas —pronunció Gael. Su voz, grave, profunda y aterciopelada, resonó en el radio de los invitados como un dictamen—. Sería una falta de cortesía de mi parte no asistir a la boda del hijo de una familia tan... ambiciosa. Especialmente hoy, que vengo acompañado.

El patriarca de los Vargas intentó recuperar la compostura, forzando una sonrisa temblorosa mientras se secaba el sudor de la frente con un pañuelo.

—Señor Sotomayor... es un honor inesperado tenerlo aquí —tartamudeó el hombre, mirando de reojo a Isabel con evidente desconcierto—. No sabíamos que usted tenía relación con la señorita Villarreal.

—¿Señorita? —intervino Gael, arqueando una ceja con una ironía letal mientras cubría la mano de Isabel con la suya, exhibiendo el anillo ante los ojos desorbitados de los presentes—. Veo que están desactualizados en los asuntos de la alta sociedad. Les presento a Isabel, mi esposa. Nos casamos por el civil hace unos días en una ceremonia estrictamente privada. A partir de ahora, exige que se dirijan a ella con el respeto que merece la señora Sotomayor.

Un jadeo colectivo recorrió el salón. Francisca, que acababa de acercarse al grupo, se llevó las manos a la boca, perdiendo el color en el rostro. Samanta, sujeta del brazo de un Fabián estupefacto, miró a su hermanastra con un odio ciego, dándose cuenta de que todos sus planes de grandeza se desmoronaban: Isabel no estaba destruida; se había convertido en la mujer más poderosa de la sala.

Fabián, impulsado por el orgullo herido y la desesperación de ver a la mujer que había engañado en la cima del mundo, dio un paso al frente, ignorando las miradas de advertencia de su padre.

—Isabel... esto no puede ser verdad —susurró Fabián con la voz rota, buscando en los ojos de ella algún rastro de la joven sumisa que recordaba—. Tú no puedes haberte casado con este hombre... Tú me amabas.

Isabel lo miró como si fuera un insecto insignificante. La chispa de dolor que Fabián esperaba encontrar había sido sepultada bajo el fuego de su nueva realidad.

—El nombre de mi esposo es Gael Sotomayor, Fabián. Y te sugiero que cuides tus palabras en su presencia —respondió Isabel, con una voz tan firme y gélida que congeló el último rastro de audacia del novio—. Mi pasado murió el día que descubrí la clase de traidores que me rodeaban. Hoy estoy aquí para celebrar tu boda, y para recordarte que las deudas de los Villarreal ahora me pertenecen a mí. A mí, y al consorcio de mi esposo.

Gael disfrutó el golpe de las palabras de Isabel. Con una lentitud exasperante, se inclinó ligeramente hacia el patriarca de los Vargas, bajando el tono de voz a un susurro que goteaba veneno.

—El juego ha comenzado, señores. Disfrute de la fiesta y del matrimonio de su hijo. Porque a partir de mañana, el consorcio Sotomayor tomara el control de todo y lo que un dia le robaste a mi madre volverá a mis manos.

Gael enderezó el cuerpo, le ofreció una mirada enigmática a Isabel y, con una elegancia impecable, la guió hacia el centro del salón, dejando a la familia Vargas completamente descolocada, hundida en el pánico de saber que su ambición acababa de cavar su propia tumba.

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Melina Cervosa
aaah entonces no es la familia de Fabián quién le robo la herencia de la familia de Gael? es el padre de Isabel?
Melina Cervosa
no creo que Gael sea quién les robo el dinero sabiendo que podría provocar un infarto o muerte de otra persona inocente x venganza hacia Fabián, en todo caso hubiera ido contra el dinero o familia de Fabián
Melina Cervosa
jajaja lo dije
Melina Cervosa
cuando mucho está embarazada del chanta, buscador y ambicioso Fabián 🙄
Mirian Legrand
muy buena la novela pero le faltan muchos detalles, que lástima
Maria Salamanca
GRACIAS ESTUVO MUY HERMOSA PERO FALTO UN POQUITO MÁS
Gladys Dona
Eso le puse yo la hija quien fue su madre que le pasó
Gladys Dona
Me encantó ahora nunca pusiste en ningún capítulo la hija de Gael la madre como es que tenía una hija y falta que le ponga rostro a tus novelas todas las que leí te puse lo mismo Felicitaciones 👏
Gladys Dona
Ahora si se está aclarado bueno Gael cobra hasta el último peso a ese Viejo Infeliz lo que te hizo vivir a vos y a tú madre la venganza es un plato que se come frio
Gladys Dona
Acá se va aclarando el panorama primero la madre de Gael estuvo casada juntada con el viejo SINVERGÜENZA de Mauricio Vargas después murió y el viejo se volvió a casar y nació el poco hombre de Fabian ahora falta si Gael es viudo porque tiene una hija queda mucho por investigar
Gladys Dona
Entonce quiere decir que la madre de Gael estuvo 10 años con Mauricio Vargas maltratando física y mentalmente por eso el odio que le tiene y que tendrá que ver Leonardo en todo esto el padre de Isabel porque quiete vengarse
Gladys Dona
No va ver vuelta atrás si la maltratas porque jamás estuvo con el Infeliz de Fabian y si la obligas a quererla tener a la fuerza eso se llama violacion después nunca te lo va perdonar Isabel
Gladys Dona
Felicitaciones Isabel pusiste en su lugar a esa ponzoñosa lacra
Gladys Dona
Ahora tú marido que te diga quien es Francisca y su hija Samanta las Víbora qué hicieron que a tú padre le robará Fabian Vargas por eso otro que se tiene que casar así la Víbora grande no habla
Gladys Dona
Ahora vas a tener que mantener a las 2 Víbora tu suegra y tú mujer por tú egoísmo por tú ambición de casarte con Isabel para heredar te salio el tiro por la culata esta en quiebra
Gladys Dona
Ahora Fabian busca otra presa con 💰porque los Villarroel están en quiebra pobre INFELIZ /Sob//Sob/
Gladys Dona
Ese Fabian no se va ser cargo si el la quería a Isabel por la fortuna cuando se entere que están en quiebra la deja
Gladys Dona
Siempre aparece una Víbora acá es madre e hija pero lo.mismo se van a quedar sin el.pan ni la torta porque Gael no le va dar lujo a esas arpias
Sylvia Farias
hermosa historia felicidades
Ecodiseño
.muy bonita historia un poco inconclusa pero creo que esta bien muchas felicidades escritora bendiciones
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