NovelToon NovelToon
La Tentación Del Capo

La Tentación Del Capo

Status: En proceso
Genre:Mafia / Posesivo
Popularitas:147.6k
Nilai: 5
nombre de autor: Yesenia Stefany Bello González

Salvatore Greco nunca tuvo problemas con la tentación.
Hasta que una mujer que no lo necesita se cruza en su camino.

Elira Rama es una sobreviviente.
No cree en rescates ni en promesas. Ha pasado su vida cuidando a otros y luchando por no perder el control de la suya.

Mientras él intenta protegerla y mantenerla a salvo, ella lucha por no depender de nadie.
Y cuando el deseo, el pasado y la ambición chocan, ambos deberán decidir si la tentación es una promesa… o una condena.

Porque no todas las mujeres quieren ser rescatadas.
Y no todos los capos sobreviven a aquello que no pueden dominar.

NovelToon tiene autorización de Yesenia Stefany Bello González para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

Debilidad

Elira

Camino a casa, apenas sosteniéndome. Tuve un turno de dieciséis horas y luego tuve que dar una prueba de nefrología para eximirme este semestre del examen. Estudié incansablemente y creo que respondí todo bien, pero siempre puede haber un error.

Bostezo y por unos segundos, cuando mis ojos se cierran, mi cuerpo se inclina a una velocidad aterradora. Me afirmo en un árbol para recuperar el equilibrio y es cuando recuerdo que no he comido en casi dos días.

Maldita sea.

Mi azúcar debe estar bordeando la hipoglicemia.

Cuando estoy muy concentrada mi cerebro olvida que necesitamos energía para funcionar, por suerte existen los mareos.

Voy a tener que colocarme una alarma para recordar comer en rondas de exámenes.

Por lo menos hoy es lunes y el club está cerrado.

Lo que es bueno, porque podré estudiar para la prueba de cardiología infantil que tengo programada para este jueves. Pero por otro lado es malo, porque ahí arriba es el único lugar donde puedo permitirme descansar.

Miro el cielo y me pregunto si esta sensación de estar siempre al límite de mis capacidades se irá alguna vez… Cuando esté trabajando en lo que he deseado toda mi vida y pueda estar en paz con la promesa que le hice a mi madre, quizá pueda tan solo… vivir.

Vivir en una casa hermosa con un jardín lleno de lavandas y flores de diferentes colores. Podría tener uno de esos sillones colgantes y sentarme en él y tan solo existir… ver el tiempo pasar sin preocuparme si podré comer al día siguiente, o qué deuda está por vencer, o rogar para que mis zapatillas me duren otro año aunque tenga que usar una plantilla de cuero para evitar que el agua y el frío logren filtrarse.

Tan solo vivir.

Vivir y ver el tiempo pasar.

Incluso podría tener una mascota. Una linda perrita que me seguiría moviendo su colita a todos lados, con una sonrisa en su rostro y el amor brillando en sus ojos.

Quizá… pueda encontrar la forma de ser feliz.

Busco la llave, pero me detengo cuando escucho un ruido extraño detrás de la caravana en mi huerta.

Furiosa tomo la escoba que dejo afuera, dispuesta a matar a la rata que se está comiendo todas mis hierbas y hortalizas.

Es sobrevivencia. Lo que ella se come yo ya no puedo tocarlo. Y si quiero salir de este lugar tengo que comenzar a ahorrar lo más que pueda.

Dejo la mochila en el suelo y corro hacia mi pequeña huerta dando un grito de lucha, pero me congelo al ver a Salvatore instalando una malla alrededor de mi huerta.

–¿Qué…? –comienzo a preguntar, pero me detengo cuando la incomodidad que habitaba conmigo desde que desapareció se desvanece cuando sus ojos azules se clavan en los míos.

–Creo que ahora las ratas no podrán comer tus vegetales –dice sacándose unos guantes mientras se pasa la mano por el sudor de su rostro–. No sabía que hacer una cerca era tan buen ejercicio –agrega con una sonrisa antes de quitarse su camiseta y secarse el sudor de su pecho y rostro con ella–. Estoy hecho un desastre –se queja–. ¿Me prestarías tu ducha?

Trato de decir algo, pero mi cerebro está hibernando en alguna parte lejos de aquí, porque no puedo pensar en nada.

Asiento mientras dejo caer la escoba a mi lado.

Quiero preguntarle muchas cosas. Quiero saber cómo está, cómo se ha sentido. Quiero saber por qué está aquí de nuevo cuando se fue tan repentinamente, pero lo único que hago es seguirlo a la caravana y verlo entrar a mi pequeño baño.

Mierda. Quizá debí decirle que no tengo agua caliente.

Escucho una maldición y un cosquilleo sube a mi garganta. Creo que ya se dio cuenta.

Me siento sin despegar mis ojos de la puerta, casi esperando que todo esto sea un espejismo, una creación de mi cerebro por la baja de azúcar.

Mierda. Tengo que comer algo.

La puerta se abre cuando me levanto y quedamos frente a frente. Su cuerpo desnudo de la cintura para arriba frente al mío.

Sus ojos bajan a mi boca y por unos segundos me pregunto que se sentiría ser como mi tía. Poder enredar mis dedos en su cabello, y pegarme a su cuerpo, antes de bajar su rostro al mío y enredarnos en un beso salvaje, como esos besos que ella les daba a sus novios.

Pero no soy ella. No fuera del escenario.

Su mano toma mi barbilla y luego acaricia el costado de mi rostro, con una suavidad que un hombre de su tamaño no debería poseer.

–Te ves cansada.

–Lo estoy –devuelvo mientras su mano sigue tocando mi rostro.

Trato de sentir algo, pero lo único que siento es una mano fría tocando mi rostro acalorado.

Quisiera ser mi tía. Quisiera poder sentir más. Quisiera poder permitirme sentir, pero ni siquiera sé cómo empezar a hacerlo.

–Lo siento –susurra sin dejar de mirar mis labios, como si estuviera teniendo una batalla consigo mismo en este momento–. No debí irme de la manera en que lo hice.

–No eras mi prisionero. Y dejaste una nota –le recuerdo.

–Me salvaste la vida.

–Solo cumplía con mi trabajo –digo–. Y lo de la huerta, no era necesario. Podría haberlo hecho yo.

–Lo sé, pero quería hacer algo por ti, y sé que te hubiese molestado que te comprara algo, así que pensé en lo que dijiste de las ratas…

–Te devolveré el dinero de la malla.

Suspira viéndose cansado. –No me costó nada.

–Las cosas no son gratis.

–Esto sí. Estoy construyendo unos galpones afuera de la ciudad para mis negocios –dice y supongo que por negocios se refiere a matar personas como lo hizo con ese hombre que todavía puedo ver caer al río–. Solo traje un poco de lo que me sobró.

Me cruzo de brazos. –Pero lo compraste. No tenías que hacerlo. No me debes nada.

–Quiero cuidarte.

–No necesito que alguien me cuide, Salvatore –digo y me alejo un paso cuando su mano se siente demasiado pesada contra mi rostro–. No necesito de nadie.

Sus ojos reflejan dolor y de inmediato me preocupo.

–¿Te duele algo?

–Sí –responde cansado–. Me dueles tú, Ely.

–No entiendo –comienzo a decir, pero me callo cuando me empuja a sus brazos.

Me quedo quieta cuando afirma su barbilla sobre la cima de mi cabeza y me abraza con una fuerza casi violenta, como si hubiese estado sin oxígeno todo este tiempo y me necesitara para respirar.

–Te extrañé, ángel –susurra contra mi cabello antes de besar la cima de mi cabeza–. Te extrañé tanto.

Mientras pienso en sus palabras, algo dentro de mí registra el cambio.

No emoción. No alivio. Un descenso brusco de la tensión basal.

Eso es lo que me alarma.

La incomodidad que me acompañó desde que desapareció ya no está. No se disipó lentamente, no se trabajó, no se resolvió.

Simplemente dejó de existir.

Y eso no es normal.

Mi cuerpo no reacciona así sin motivo. Nunca lo ha hecho. Cada sensación tiene un costo, y cada alivio se paga después.

Una parte de mí intenta formular una hipótesis absurda, que quizá lo extrañé, pero la descarto de inmediato. No funciona así.

Yo no extraño personas. Extrañar implica apego.

Lo que ocurrió fue otra cosa.

Mi sistema bajó la guardia. Y eso es peligroso.

Me quedo rígida entre sus brazos, no porque me abrace, sino porque durante unos segundos no estoy sosteniendo nada.

No estoy alerta.

No estoy calculando.

No estoy sobreviviendo.

Ese vacío, ese silencio interno, es lo que me aterra. Porque conozco ese estado. Es el mismo que precedió a cada pérdida importante de mi vida.

Así comienza siempre: con una pausa. Con una falsa sensación de descanso. Con la idea equivocada de que esta vez puede ser distinto.

No lo es.

Endurezco el cuerpo de inmediato y retrocedo un paso, rompiendo el contacto antes de que se vuelva costumbre.

No lo miro a los ojos. No porque me duela, sino porque mirarlo sería permitirle existir más allá de lo estrictamente necesario.

Una parte de mí, pequeña e inútil, intenta aferrarse a ese segundo de calma.

La identifico. La aíslo. La empujo de vuelta a donde pertenece.

Enterrada.

Sentir es una debilidad.

El alivio también.

Y yo no puedo darme el lujo de ser débil ahora.

No cuando todavía tengo que sobrevivir.

1
Zuliner Chacon
Eli a mandaaarrrrr😁 que Salvat te va a complaceerrrrr en todo, todito 😁. Amo a ese hombre 😍
Gabi Carreño
/Heart/
GiovannaXchelMayaCejudo
que bueno que Salvatore sea ese incondicional que Ely necesitaba, le da todo pero sin hacerlo sentir abrumada, por consiguiente Ella es su todo haciéndolo sentir vulnerado, definitivamente un amor genuino...
Fabiola Miranda
más capitulos si que emoción 👏👏👏
Athenas Torruco
Yo quiero un Salvatore en mi vida 😂😂😂😂, no cabe duda que le dio duro el amor a Salvatore que no espero más para pedirle matrimonio a Ely...... que emoción habrá boda
Yelitza Goyo: amiga me sorprendio que venia a escribir lo mismo yo.quiero necesito un Salvatore en mi vida ❤️❤️❤️
total 1 replies
Vicky
hay que emoción pronto tendremos boda 🥰🥰
Edith Villamizar
Feliz día de la MUJER. 🌺🌷🌸💮🏵️
Edith Villamizar
Ojalá existiera más Salvatore en éste mundo, Elira y él han dado otro paso adelante para ser felices, que lindos.
Zoraida Parra
yo también quiero una argolla
MARYORI SEGOVIA
Excelente... lograste captar mi atención y hacerme sentir muchas cosas... Gracias por compartir tu trabajo... muchos éxitos
Yesenia Bello González: Gracias por leer y por la puntuación 💛 😊 💕 🙌 💜 ♥️ 💛
total 1 replies
Dulce maria Canelon
ya te pusistes la correa tu solito Salvatore no va a necesitar un 🐕 ella te dice mueve la colita y tú se la mueves 🤣🤣🤣
Nairobis Cardozo Portillo
🤭🤭🤭🤭
Yuhaly Hernandez
Definitivamente Salvatore es el mejor
Kim Nava
jajajajaj te condenaste salvatore ella querrá tener un zoológico 😂😂
Lucy alejo
🥰😍❤️😍❤️🔥🥳
Lucy alejo
🤣🤣🤣 como un puerco 😁, ay Salvatore solo a ti se te ocurren esas cosas
Lucy alejo
un perrito, un gatito, hasta un burro si quieres, Salvatore te lo dará 😁
Lucy alejo
un rapidin si se puede 🤭
Edith Villamizar
Salvatore y Ely se han salvado uno al otro y ella lo ayuda a él a recuperar su familia
me gusta 😍
Muriel 💟
Metiche
NovelToon
Step Into A Different WORLD!
Download MangaToon APP on App Store and Google Play