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¿Que Haces Cuando Ya No Eres La Protagonista?

¿Que Haces Cuando Ya No Eres La Protagonista?

Status: En proceso
Genre:Edad media / Mundo mágico / Viaje a un mundo de fantasía
Popularitas:5.7k
Nilai: 5
nombre de autor: Leydi Nina

Miriam Bloomson debía ser la protagonista de la historia.

Pero cuando el destino cambió y el futuro que recordaba desapareció, comprendió que ya no tenía un lugar en la trama.

Así que tomó una decisión:

desaparecer junto con ella.

Sin embargo, fingir su muerte fue mucho más fácil que escapar de las consecuencias.

La historia que conocí desapareció… así que decidí desaparecer con ella.

NovelToon tiene autorización de Leydi Nina para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

El monstruo del bosque

Perspectiva de Lina (primera persona)

Después de que Aria se fue, la casa quedó en silencio.

Un silencio extraño.

Pesado.

Demasiado tranquilo.

Intenté leer.

No funcionó.

Intenté organizar documentos.

Tampoco funcionó.

Incluso revisé por cuarta vez la ropa nueva que había comprado.

Seguía sin funcionar.

Suspiré.

Definitivamente estaba aburrida.

Mi mirada se posó sobre el conjunto que había comprado aquella mañana.

Chaqueta oscura ajustada.

Camisa clara.

Pantalones de montar.

Botas altas.

Elegante.

Cómodo.

Y con un estilo que me recordaba a ciertas modas exclusivas de mi vida anterior.

—Perfecto.

Media hora después salía de la ciudad montada a caballo.

La noche era fresca.

La luna iluminaba el camino.

Y el bosque cercano parecía tranquilo.

Exactamente lo que necesitaba.

Un poco de aire fresco.

Un poco de práctica mágica.

Y quizás algo de tranquilidad.

Qué ingenua fui.

Encontré un pequeño claro entre los árboles.

Até las riendas cerca de un tronco y comencé a practicar.

Círculos mágicos dorados aparecieron alrededor de mis manos.

Runas.

Bendiciones.

Sellos.

Todo fluía con normalidad.

Hasta que sentí algo.

Una sensación incómoda.

Como si alguien estuviera observándome.

Abrí los ojos.

El bosque estaba en silencio.

Demasiado silencio.

Ni insectos.

Ni pájaros.

Ni viento.

Nada.

Fruncí el ceño.

—Eso nunca es una buena señal.

Entonces escuché un crujido.

Algo se movía entre los árboles.

Lento.

Pesado.

Observé la oscuridad.

Y la oscuridad me devolvió la mirada.

Aquella figura emergió poco a poco.

Alta.

Demasiado alta.

Deformada.

Antinatural.

Sentí un escalofrío.

—Definitivamente no eres un ciervo.

La criatura giró la cabeza.

Sus ojos rojos brillaron en la oscuridad.

Y entonces sonrió.

O algo parecido.

Fue suficiente para convencerme de que no quería acercarme.

Ni hablar con ella.

Ni averiguar qué era.

—No.

Dije con firmeza.

—Cualquier cosa que estés planeando, no me interesa.

La criatura soltó un sonido extraño.

Y desapareció.

Mi corazón dio un salto.

—Eso tampoco me gusta.

Instintivamente levanté una barrera.

Justo a tiempo.

Una explosión sacudió el aire cuando la criatura apareció frente a mí.

La barrera soportó el impacto.

Pero apenas.

Retrocedí varios pasos.

La criatura volvió a lanzarse.

Respondí con una lluvia de lanzas de luz.

Varias impactaron.

La atravesaron.

La hicieron tambalearse.

Pero no cayó.

Ni siquiera pareció sentir dolor.

Y eso fue lo peor.

Porque por primera vez entendí que no sabía contra qué estaba luchando.

Ni qué tan peligrosa era realmente.

La criatura rugió.

Y cargó otra vez.

Esta vez mucho más rápido.

Demasiado rápido.

Intenté esquivarla.

Lo conseguí.

A medias.

Algo golpeó mi hombro.

Perdí el equilibrio.

El mundo giró.

Y terminé cayendo sobre la hierba.

Rodé varias veces antes de detenerme.

Cuando levanté la vista...

la criatura ya estaba allí.

Frente a mí.

Apenas unos pasos de distancia.

Sentí cómo la magia se acumulaba alrededor de mis manos.

Preparé otro hechizo.

La criatura avanzó.

Yo levanté una barrera.

Ella avanzó más.

La barrera comenzó a agrietarse.

Mi respiración se volvió más rápida.

La criatura dio otro paso.

Y otro.

Y otro.

Hasta que finalmente...

una enorme sombra cayó sobre mí.

La criatura estaba justo encima.

Sus ojos rojos me observaban fijamente.

Su horrible sonrisa volvió a aparecer.

Y por primera vez desde que llegué a este mundo...

sentí un auténtico peligro.

Uno capaz de matarme.

Mi magia brilló con intensidad alrededor de mis manos.

La criatura levantó una de sus garras.

Y el bosque entero quedó en silencio.

Como si estuviera conteniendo la respiración.

Justo antes de que todo estallara.

La garra descendió.

Instintivamente levanté ambas manos.

La barrera dorada brilló con una intensidad cegadora.

El impacto resonó por todo el bosque.

Los árboles se inclinaron.

Las hojas salieron volando.

Y yo terminé hundiendo las botas en la tierra varios centímetros.

—¡¿Pero qué demonios comes para ser tan fuerte?!

Pregunté indignada.

La criatura no respondió.

Por supuesto que no.

Porque aparentemente los monstruos seguían siendo pésimos conversadores.

Las grietas comenzaron a extenderse por la barrera.

Una.

Dos.

Diez.

Mal.

Muy mal.

Liberé una explosión de energía.

La barrera estalló.

La onda de choque empujó a la criatura varios metros hacia atrás.

Yo aproveché para retroceder.

Mi corazón golpeaba con fuerza contra mis costillas.

La situación estaba empeorando demasiado rápido.

La criatura aterrizó sobre cuatro extremidades.

Como una bestia.

Aunque claramente no era un animal.

Aquella cosa parecía una mezcla imposible de varias criaturas unidas de forma incorrecta.

Y sus ojos.

Esos malditos ojos rojos.

Seguían observándome.

Como si me estuviera estudiando.

Como si estuviera aprendiendo.

Eso me gustó todavía menos.

—Muy bien.

Dije mientras creaba varios círculos mágicos.

—Ya me cansé.

Las runas comenzaron a girar.

Luz dorada.

Símbolos antiguos.

Sellos.

Docenas de ellos aparecieron alrededor del claro.

La criatura se movió.

Yo fui más rápida.

Las cadenas de luz surgieron desde el suelo.

Decenas.

Cientos.

Se enredaron alrededor de sus brazos.

Piernas.

Cuello.

Torso.

La criatura rugió.

Esta vez sí se detuvo.

Las cadenas brillaron.

Las runas se activaron.

Y por un instante...

funcionó.

Respiré aliviada.

—Gracias.

Sabía que estudiar magia compulsivamente terminaría siendo útil.

Entonces la criatura volvió a sonreír.

Mi alivio desapareció.

—No me gusta esa cara.

Murmuré.

Las cadenas comenzaron a tensarse.

Una se rompió.

Luego otra.

Y otra más.

Mi expresión se congeló.

—Ah.

Eso tampoco me gusta.

Las cadenas explotaron.

Todas.

Al mismo tiempo.

Una lluvia de fragmentos de luz iluminó el bosque.

La criatura salió disparada hacia mí.

Tan rápido que apenas pude verla.

Creé una barrera.

Luego otra.

Y otra más.

La primera se rompió.

La segunda también.

La tercera apenas logró frenarla.

Retrocedí.

Tropecé con una raíz.

Y caí al suelo.

—¡Perfecto!

Porque claramente mi dignidad no estaba sufriendo suficiente esta noche.

Intenté incorporarme.

Demasiado tarde.

La criatura cayó frente a mí.

Su enorme sombra cubrió completamente la luz de la luna.

Mi respiración se detuvo.

Estaba demasiado cerca.

Podía escuchar aquella respiración extraña.

Podía ver sus dientes.

Podía sentir la presión aterradora de su presencia.

La criatura levantó lentamente una garra.

Y por primera vez...

sentí miedo de verdad.

No preocupación.

No nervios.

Miedo.

Porque comprendí que si aquel golpe alcanzaba su objetivo...

probablemente no tendría una segunda oportunidad.

La magia comenzó a acumularse alrededor de mis manos.

Una cantidad absurda.

Descontrolada.

Brillante.

Incluso yo me sorprendí.

Las runas aparecieron una tras otra.

Docenas.

Cientos.

El aire empezó a vibrar.

La criatura vaciló.

Solo un instante.

Pero lo hizo.

Y entonces...

algo rugió.

A lo lejos.

Profundo.

Antiguo.

Poderoso.

El bosque entero tembló.

La criatura se congeló.

Yo también.

El sonido volvió a escucharse.

Mucho más cerca esta vez.

Los árboles comenzaron a moverse.

No por el viento.

Algo enorme estaba avanzando entre ellos.

Algo gigantesco.

Algo que hacía que incluso aquella monstruosidad pareciera pequeña.

La criatura giró la cabeza bruscamente.

Por primera vez desde que apareció...

pareció asustada.

Y eso hizo que mi estómago se hundiera.

Porque si aquello podía asustar a este monstruo...

yo definitivamente no quería descubrir qué era.

Las ramas comenzaron a romperse.

Una tras otra.

El suelo tembló.

La oscuridad entre los árboles se volvió más profunda.

Más densa.

Más amenazante.

Y mientras una inmensa silueta comenzaba a emerger desde el bosque...

comprendí que mi noche acababa de empeorar muchísimo más.

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Lorena Itriago
no repitas el capítulo por favor
Iliana Curiel
ohh me encantó hermoso capitulo muy romántico ❤️❤️❤️
Natt 💙
no no no m gano la tentación y vine a leer
pinta interesante 🤭🥰🤭🤣
Natt 💙: que bueno 👏🥰
total 2 replies
Iliana Curiel
jajaja esos dos ya cayeron, hayyyy el amorrrr ❤️❤️❤️🥰🥰🥰
Iliana Curiel
ahora sí se conocerán las dos reencarnadas haber que traman 🥰🥰🥰
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