Gabriel lo tiene todo apellido fortuna y un magnetismo por las mujeres implacable sin embargo detrás de esa fachada de hombre frío déspota y mujeriego se esconde el trauma de la muerte de su madre, su padre lo obligó a esconder bajo una armadura de desconfianza su tristeza y dolor.
para él las personas solamente son piezas de ajedrez y el amor una debilidad que no se puede permitir.
pero el juego cambia cuando es obligado a casarse con Sara.
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Rebeca
— Ya basta.— le dije con la respiración entre cortada.
— Por que? si eres mi esposa, yo puedo besarte y hacerte mía.— me dijo Gabriel mientras me volvía besar y mi corazón latía con fuerza.
En ese momento abrieron la puerta que daba al jardín era el dueño de la casa.
—¿Quién anda...? ¡Ah! Pero si son los recién casados —la voz profunda y un tanto achispada de don Aurelio resonó en la habitación. mirándonos con una mezcla de sorpresa y una sonrisa socarrona que delataba que entendía perfectamente la situación—. Vaya, Gabriel, no te preocupes son recién casados, mi esposa y yo en algún momento hicimos lo mismo.
— Don Aurelio, vendremos otro dia de vista, nos disculpa por favor.— dijo Gabriel tomando mi mano cubriendo mi cuerpo con el suyo.
— Por favor muchachos vayan a su casa fue una imprudencia nuestra invitarlos en plena luna de miel.— dijo dona Aureliano con una sonrisa cómplice con Gabriel.
Gabriel me tomo de la mano y salimos por el jardín directo al carruaje.
Al subir senti tanto calor que sentía mis mejillas arder.
Al llegar Gabriel bajo de carruaje enseguida al igual que yo, caminé tan rápido como pude y entre a la casa.
— Está noche dormiremos juntos.— dijo Gabriel y yo sentí un escalofrío recorrer mi espalda y entro en su despacho sin darle tiempo a decir nada.
Al subir a mi habitación estaba realmente nerviosa.
Toc toc toc..
— Buenas noches señora Sara le voy ayudar con su vestido.— dijo Carmen entrando a la habitación.
Mientras me ayudaba yo estaba pérdida en mis pensamientos.
— Carmen le puedo preguntar algo.?— pregunté mirandola por el espejo.
— Si mi señora.— respondió Carmen con tranquilidad.
— Todos en la hacienda murmuran que Gabriel y yo no dormimos en la misma habitación.?— pregunté.
El silencio en la habitación se volvió espeso, roto únicamente por el crujido de la leña en la chimenea. Carmen suspiró suavemente y reanudó su tarea con movimientos mucho más lentos, evitando encontrarse con mis ojos a través del cristal.
—Señora Sara... usted sabe cómo es la gente de campo —respondió finalmente en voz baja, casi en un susurro, como si temiera que las paredes de la hacienda la escucharan—. En una casa tan grande, es difícil que los criados no noten dónde se arreglan las camas o de qué habitación sale el patrón por las mañanas. Los murmullos en las cocinas y las caballerizas siempre corren rápido.
Hizo una breve pausa, retirando la tela del vestido de mis hombros con delicadeza, dejándola caer a la altura de mi cintura. Me estremecí un poco al sentir el aire fresco de la recámara golpear mi piel todavía caliente.
—Dicen... dicen que es un matrimonio extraño, mi señora —continuó Carmen, midiendo cada una de sus palabras con timidez—.
Que don Gabriel es un hombre de carácter fuerte, orgulloso, y que usted no es como las damas de la alta sociedad que se doblegan ante la primera orden. Algunos piensan que hay una distancia entre ustedes... un acuerdo. Pero después de ver cómo la miraba el patrón antes de salir hacia la fiesta de don Aurelio, y la prisa con la que regresaron esta noche...y que ahora el patrón duerma aquí bueno, las cocineras ya empiecen a cambiar de opinión, Pero eso no debería de importar.
— Carmen, hoy murmuraron eso en la fiesta y también ví a una mujer pelirroja con Gabriel y me queda claro que no es una amiga ella le estaba llorando a él nuestra boda.— dije mirando a Carmen que enseguida bajo la mirada.
—Señora Sara... —murmuró Carmen en un hilo de voz, y el tono de su respuesta delató que sabía perfectamente de quién estaba hablando—. Yo... yo no soy quién para meterme en los asuntos del patrón. Dios me libre. Esas son cosas de las que los criados no debemos hablar si apreciamos nuestro trabajo.
—Carmen, por favor —le rogué, dándome la vuelta en la silla para obligarla a mirarme de frente, ignorando el vestido que ahora descansaba suelto sobre mis caderas—. Soy tu señora, pero también soy una mujer atrapada en esta casa. Necesito saber la verdad. ¿Quién es ella? ¿Por qué le lloraba a mi esposo en el jardín? Y claramente entre ellos está pasando algo, Gabriel me odia y talvez ella sea la razón, el está enamorado de ella y yo vine a romper lo que había entré ellos.
Carmen tragó saliva con dificultad, mirando la puerta de la habitación de reojo antes de dar un paso más hacia mí, acortando la distancia para que su voz no fuera más que un murmisco apenas audible en la inmensidad del cuarto.
—Se llama Rebeca, mi señora —soltó finalmente, y el nombre pareció flotar en el aire como una sentencia pesada—. Es la hija de don Faustino, uno de nuestros campesinos de la hacienda . Y no... no diga que el patrón la odia a usted, doña Sara. Las cosas con la señorita Rebeca no son como usted piensa.
—¿Entonces cómo son, Carmen? —inquirí, sintiendo cómo el despecho me apretaba el pecho, transformando el recuerdo del beso de Gabriel en una mezcla amarga de celos y orgullo herido—. Los vi. Ella lloraba, y él... él fue detrás de ella.
—El patrón y la señorita Rebeca crecieron juntos ambos perdieron a su mamá y eso los unió—explicó Carmen, midiendo cada palabra con infinito cuidado—. Todos los campesinos daban por hecho que se casarían. Ella está... bueno, ella estaba perdidamente enamorada de don Gabriel. Pero cuando don Alejandro de la Vega, arregló el contrato con la familia de usted para unificar las tierras del valle, don Gabriel no lo dudó. Rompió con ella.
—Él la quería... o al menos le tenía el afecto de toda una vida. Yo solo soy la intrusa que llegó a destruir su felicidad y a ocupar un lugar que no me corresponde, por eso es que desde que me vio Gabriel me odio con todas sus fuerzas.— dije y sentí un nudo en el estómago.
—¡No, mi señora, por favor no piense eso! —me interrumpió Carmen con un tono de urgencia, tomándose el atrevimiento de sostener mis manos temblorosas—. Los criados antiguos de la hacienda lo comentaban bien. Con la señorita Rebeca era un cariño de hermanos, una costumbre de la infancia. El patrón siempre fue frío y distante con ella, cumpliendo con protegerla, pero jamás... jamás lo vieron perder la cabeza por ella. En cambio, con usted... desde el día en que usted pisó esta casa, el patrón se ha vuelto un polvorín. No sabe qué hacer con el orgullo que usted le despierta. Lo de hoy en la fiesta... estoy segura de que ella lo emboscó.
— No se preocupe Carmen no diré nada, yo terminaré de quitarme el vestido puede ir a descansar.— dije intentando sonar tranquila.
— Si mi señora.— dijo Carmen saliendo de la habitación.
Cuando salió me sentía como tonta un par de lágrimas escaparon de mis ojos y las limpié de inmediato, me levanté y puse el seguro de la puerta y moví un gran sillón enfrente de él para que Gabriel no pudiera entrar.
que desgracia justamente Julián tenía que encontrarla
y ahí vamos de nuevo con los malos entendidos
y ahora quién podrá ayudarlos 😭😭😭
Sara amas al estúpido
Gabriel como que llegó los papeles de divorcio que? dejaste que digan di curso si sras idiota al menos no los firmaste
ya dense un respiro me gusta la cascada la misma donde por primera vez estuvieron juntos 😝😝😝 Sara y Gabriel en esa cascada hay buenos recuerdos no se hagan los tercios.
Gabriel
la has buscado por amor
has dejado de lado tu trabajo
un año de abstinencia te lo aplaudo
aunque bebiendo que asco puedes enfermar
has sufrido su ausencia todo este tiempo ahora sí valoras a la que fue tu esposa 🥺espero que esté año hayas reflexionado mucho 💖 y ya no te cierres en qué el amor te hace débil 🥺 ahora sabes que Sara era tu fuerza tu luz era todo 💖
bueno ya se fue ojalá pueda esconderse vien y que no la encuentre pronto para que aprenda
ambos se pongan a pensar que es lo que realmente quieren y cuando realmente este seguros llegue el encuentro y si digan lo que sienten sin enmascar las palabras
Gabriel si la amas dicelo de frente y directo
Sara si tú lo amas se lo dices también
y estaremos bien.
al menos Sara no está embarazada y la zorra está fuera de la hacienda esperemos cumplas tu palabra Gabriel.
Sara tu orgullo pudo más pero tú esposo es un idiota mejor le hubieras dicho te amo tanto que me duele si tan solo me dijeras que me amas quédate porque te amo empecemos de cero algo asi, y es que este es un animal y ahora tu Gabriel no que querías que se vaya que su orgullo no la llevaría a nada y ahora sales como loco en serio o tal vez sales a buscarla porque es de noche porque se fue en lucero y porque se fue sola y no sales porque la amas y ya sería el colmo , ambos me están volviendo loca 😵💫😵💫😵💫😵💫