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La Mujer Que Fingió Morir Y Regresó Irreconocible

La Mujer Que Fingió Morir Y Regresó Irreconocible

Status: Terminada
Genre:CEO / Traiciones y engaños / Mujer despreciada / Amante arrepentido / Venganza de la Esposa / Completas
Popularitas:208.2k
Nilai: 4.3
nombre de autor: Eva Belmont

Isadora Valença creía vivir un matrimonio perfecto… hasta descubrir que su marido la engañaba con su mejor amiga.

Poco tiempo después, un accidente la hace desaparecer.
Para todos, Isadora murió.

Años más tarde, regresa como Lívia Montenegro, una mujer fría, poderosa e irreconocible. Con una nueva identidad y un imperio en sus manos, su único objetivo es ajustar cuentas con el pasado.

El destino la pone nuevamente frente a frente con Adriano Bastos, el hombre que la destruyó. Arrepentido y marcado por la culpa, se enamora de Lívia… sin saber que ella es la esposa que cree haber perdido para siempre.

Entre venganza, deseo y sentimientos sin resolver, Isadora debe decidir:
¿revelar la verdad… o hacerlo pagar hasta el final?

Una historia de renacimiento, poder femenino y venganza emocional.

NovelToon tiene autorización de Eva Belmont para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

Capítulo 10

Lívia Montenegro no creía en coincidencias.

Creía en movimientos mal calculados, en personas predecibles y en destinos que se doblegaban cuando se presionaban en el punto correcto. Por eso, cuando recibió la invitación para el almuerzo benéfico organizado por la Fundación Bastos, no sintió sorpresa. Solo confirmó su asistencia.

Era exactamente allí donde ella necesitaba estar.

El salón elegido era elegante, con ventanas altas y luz natural cuidadosamente distribuida. Todo en aquel evento tenía un propósito: imagen, estatus, narrativa. Lívia llegó a la hora exacta, vistiendo un conjunto claro de líneas precisas. No usaba joyas llamativas. No necesitaba.

Adriano la estaba esperando.

—Me alegra que hayas venido —dijo él, acercándose con una sonrisa contenida—. Este evento suele ser… predecible.

—Entonces vamos a hacerlo útil —respondió Lívia, con elegancia.

Mientras caminaban entre las mesas, Lívia observaba. No solo el ambiente, sino a Adriano. El modo en que se movía, las miradas que intercambiaba, la atención que parecía siempre dividida entre el presente y algo que no estaba allí.

Ella sabía exactamente qué era.

El pasado tiene la pésima costumbre de no respetar límites.

—Quiero presentarte a alguien —dijo Adriano, después de algunos minutos—. Ella forma parte de la fundación desde hace años.

Lívia asintió levemente.

—Claro.

Se acercaron a una mesa más apartada. Una mujer estaba sentada allí, hojeando el programa del evento con desinterés contenido. Cuando levantó la mirada, Lívia reconoció inmediatamente.

Clara.

El tiempo había sido menos generoso con ella. Había líneas de cansancio alrededor de los ojos, una rigidez en la sonrisa que no existía antes. Aun así, era inconfundible.

Lívia sintió algo frío recorrer su espina dorsal.

No sorpresa.

Reconocimiento.

—Clara —llamó Adriano—. Quiero que conozcas a Lívia Montenegro.

Clara se levantó, extendiendo la mano con cordialidad ensayada.

—Un placer —dijo, evaluando a Lívia con curiosidad profesional—. Ya he oído hablar mucho de ti.

Lívia estrechó su mano con firmeza calculada, sosteniendo la mirada por un segundo más de lo necesario.

—Imagino —respondió, con una sonrisa elegante—. El placer es mío.

Clara frunció el ceño levemente, como si algo no encajara. Un desconfort sutil, casi imperceptible. Lívia lo notó.

—¿Trabajas con Adriano desde hace mucho tiempo? —preguntó Lívia, con interés aparente.

—Desde antes de la fundación —respondió Clara—. Somos… cercanos.

La palabra fue elegida con cuidado.

—Entiendo —dijo Lívia—. Las relaciones duraderas suelen dejar marcas.

Clara sintió el comentario como un toque inesperado.

—¿Y tú? —devolvió—. Estás en el país desde hace poco, ¿no es así?

—Tiempo suficiente —respondió Lívia—. Algunos cambios exigen distancia antes de suceder.

Adriano observaba el intercambio con atención redoblada, sin comprender el motivo del leve desconfort que se instalaba.

—Lívia ha sido esencial para nuestros nuevos proyectos —comentó—. Una visión… diferente.

—Se nota —respondió Clara, volviendo la mirada hacia Lívia—. Pareces muy segura.

—La seguridad suele venir después de la pérdida —dijo Lívia, con naturalidad aterradora—. Cuando no hay nada más que proteger, sobra espacio para crecer.

El silencio que siguió fue breve, pero denso.

Clara desvió la mirada primero.

—Necesito hablar con uno de los patrocinadores —dijo, apresurada—. Fue un placer.

—Igualmente —respondió Lívia.

Clara se alejó con pasos rápidos, sintiendo el corazón latir fuera de ritmo. No sabía explicar el motivo, pero aquella mujer había despertado algo desconfortable. Un escalofrío antiguo, casi olvidado.

—Parece tensa —comentó Adriano.

—Las personas que esconden cosas suelen serlo —respondió Lívia, sin mirarlo.

El resto del evento transcurrió sin incidentes. Lívia conversó con inversores, sonrió cuando fue necesario, observó todo. Pero su atención volvía, de vez en cuando, a Clara, que parecía inquieta, evitando cruzar miradas.

Al final, cuando se despedían, Adriano tocó levemente el brazo de Lívia.

—¿Estás bien? —preguntó—. Estuviste más silenciosa después de conocer a Clara.

—Solo pensando —respondió ella—. En cómo el pasado insiste en sobrevivir.

Él asintió, sin entender.

—¿Cena mañana? —invitó—. Algo más tranquilo.

Lívia vaciló por un segundo.

—Mañana —dijo—. Puede ser.

En el coche, sola, Lívia respiró hondo por primera vez en horas. El encuentro había sido más intenso de lo que imaginaba. Ver a Clara allí, viva, integrada, aún presente en la vida de Adriano… confirmó lo que ella ya sabía.

Nada había sido cerrado.

En casa, abrió un archivo antiguo en el ordenador. Un dosier simple, pero completo.

Clara.

Fechas. Movimientos. Relaciones. Pérdidas.

Lívia pasó los ojos por la información, sin prisa.

—Aún no lo sabes —murmuró—. Pero ya estás en el centro del tablero.

Cerró el portátil y caminó hasta la ventana. La ciudad brillaba allá abajo, indiferente.

La venganza no sería ruidosa.

Sería elegante.

Y comenzaría exactamente así:

haciendo que Clara sienta que algo —o alguien— estaba fuera de lugar.

Sin jamás saber por qué.

1
Adriana Ramirez
muy aburrida al final no se supo quien la rescato ni quien la mando matar👎🤔😡
Berthabel Tapia
perro!! espero livia le haga pagar todo el dolor
Gilma Guzman
y entonces
quien la chocó ,quien incendió el hospital
autora debes tener coherencia en tu historia porfa
Gilma Guzman
lo mismo de lo mismo
desenreda el nudo sin tantas vueltas para no cansar
Griselda Zanabria
la verdad me canso está historia, demasiadas vueltas
Elena Franco
Bonita historia
Yanira Mendoza
Sigo sin entender quién la mando a matar 🤭
Maria Llanes Gonzalez: de eso no se habla. tampoco se habla de que se sustenta, ella no trabaja. y tampoco sabemos o yo no lo he entendido ni lo he interpretado. qué significa toda esta historia? ni la entendí ni la entiendo ahora
total 2 replies
Maria Drpic Gallardo
para mí gusto diálogos demasiado rebuscados y simplemente me agotaron y llegó hasta acá, se que me queda poco para llegar al final, pero no tengo paciencia 🤭😊🇨🇱🇨🇱🇨🇱
Maria Drpic Gallardo
a mí me gusta las narraciones más ágiles, hablan siempre lo mismo y bno avanzamos, el cuento de nunca acabar, la persona que escribe la historia no se da cuenta de que aburre?
Alejandra Sanchez
bien
Niniam Betzaida Reyes Rangel
LA NARRATIVA EXPECTACULAR. ÚNICA Y DIFERENTE
MAYI
Solo con el echo de escribir una novela ya es un reto ☝️☝️. Exitos futuros 🙏🙏
MAYI
Una novela distinta a la acostumbrada a leer, muestra la supervivencia de alguien que nunca existió en la vida de la persona que creía amar y luego su renacimiento como el ave fénix, muy sencilla pero firme la protagonista 👏👏
Ventura Calcaneo
Ya no leo más m arto su drama
Ventura Calcaneo
Ya me aburrió esta mujer ni k fuera la primera ni la última mujer traicionada en el mundo está paranoica
Ventura Calcaneo
Si kien fue
Isabel Martín
Es una buena historia, felicidades autora 🤗
Maria Soto Schiller
Mas enredada que plato de espaguetis, ¿porque Clara llevaba el apellido de Adriano, quien provocó el incendio, quien la rescató ...ufff y muchas dudas más, me podría haber gustado ya que empezó muy bien pero la escritora se enredó entre tantos líos...
Maria Soto Schiller
Siii mas y mas de lo mismo, .e estoy saltando párrafos para terminarla luego, aparte que hay cosas que o entiendo cómo Clara tiene el mismo apellido de Adriano, equivocado la rescatódel incendio quien era, donde la llevó....tengo muchas interrogantes,,, además los tres era solos sin familia???? raro me parece
Maria Soto Schiller
por qué Adriano y Clara tienen el mismo apellido, ellos se casaron??
Margarita Polanco soto: hasta yo quiero saber. por qué esa misma pregunta me hago yo.
total 1 replies
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