Valentina Visconti nació para heredar un imperio, pero eligió salvar vidas antes que administrar fortunas. Renunció a su apellido, a su riqueza y al futuro que su familia había planeado para ella, convencida de que el amor debía elegirse, nunca negociarse.
Cuando la traición del hombre con quien soñaba casarse destruye todas sus certezas, un impulso desesperado la lleva a besar a un completo desconocido para escapar de su pasado.
Alessandro Moretti carga con el peso de uno de los apellidos más poderosos y temidos del país. Aunque ha construido su propio imperio lejos de la violencia y prefiere mantenerse fuera de los reflectores, el legado de su familia nunca deja de perseguirlo.
Lo que ninguno de los dos imagina es que ese encuentro cambiará sus vidas para siempre.
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19- primera cena
El BMW se detuvo frente al restaurante.
Durante unos segundos ninguno de los dos hizo el menor intento por bajar.
A través del parabrisas podían verse las luces cálidas del lugar y algunas personas entrando y saliendo.
Valentina respiró profundamente.
Sin darse cuenta, comenzó a jugar con el anillo que llevaba en la mano.
Alessandro la observó de reojo.
—¿Muy nerviosa?
Ella sonrió con cierta vergüenza.
—Se nota mucho, ¿verdad?
—Un poco.
Valentina dejó escapar una pequeña risa.
Después volvió a guardar silencio. Pasaron unos segundos más. Finalmente giró hacia él.
—Todavía estamos a tiempo.
Alessandro frunció ligeramente el ceño.
—¿A tiempo de qué?
—De dar marcha atrás.
Él permaneció en silencio.
Valentina bajó la mirada hacia sus manos.
—Si cambiaste de opinión... Lo entenderé.
Puedo entrar sola. Hablar con mi papá.
Pedirle disculpas por haber inventado todo esto.
Seguro se molestará un poco... Pero terminará perdonándome.
Alessandro la observó durante unos segundos.
—¿Es eso lo que quieres?
Ella negó lentamente.
—No.
Solo... No quiero que sientas que estás obligado.
Ya has hecho demasiado aceptando ayudarme.
Si ahora te arrepentiste, no voy a reprochártelo.
Alessandro sonrió apenas.
—Doctora...
Fuiste tú quien insistió en que un contrato debía cumplirse hasta el final.
Valentina levantó la vista.
Él continuó con la misma calma de siempre.
—Firmé por cinco meses.
Sería muy poco profesional renunciar el primer día.
Ella terminó sonriendo.
—¿Así que todo esto es por profesionalismo?
—Por supuesto.
Respondió él con absoluta seriedad.
Valentina negó entre risas.
—Qué hombre tan aburrido.
—Gracias. Creo.
Los dos rieron. El ambiente se relajó de inmediato.
Alessandro abrió la puerta del automóvil.
—Vamos.
Antes de que tu padre piense que escapé.
—Buena idea.
Alessandro rodeó el automóvil y, como había hecho la primera vez, abrió la puerta para que ella saliera..
Valentina lo miró de reojo.
—No hacía falta.
—Lo sé.
—Entonces... ¿por qué lo haces?
Alessandro cerró la puerta con tranquilidad.
—Porque, si vamos a fingir que somos novios...
Más vale hacerlo bien.
Valentina sonrió.
—Empiezo a creer que te estás tomando demasiado en serio este trabajo.
—Me gusta hacer bien las cosas.
Ella negó divertida. Mientras caminaban hacia la entrada, Valentina habló en voz baja.
—Solo un último consejo.
—Te escucho.
—Mi papá hace muchas preguntas.
No es por desconfianza. Simplemente le gusta conocer a las personas.
—¿Y tu hermano?
Ella soltó una risa.
—Él hace menos preguntas... Pero observa mucho más.
Alessandro sonrió.
—Perfecto. Uno interroga y el otro analiza.
Qué tranquilizador.
Entraron juntos al restaurante.
Un empleado los recibió inmediatamente.
—Buenas noches. Srta Valentina acompañame
El mesero los condujo hasta un salón privado.
Al otro lado de la puerta... Giovanni y Lorenzo ya se encontraban esperándolos.
Giovanni fue el primero en levantarse.
Una sonrisa amable apareció en su rostro al ver entrar a su hija.
—Pensé que me harían esperar un poco más.
Valentina se acercó para darle un beso en la mejilla.
—Perdón, papá. El tráfico estaba terrible.
—Esa excusa la he escuchado demasiadas veces.
Respondió él sonriendo.
Lorenzo se puso de pie enseguida.
Se acercó hasta Alessandro y le tendió la mano.
—¿Así que tú eres el famoso Alessandro?
Alessandro estrechó su mano con firmeza.
—Así parece.
—Bienvenido.
—Gracias.
Por un instante ambos se observaron con atención. No había tensión.
Pero tampoco confianza.
Era la primera vez que Lorenzo tenía delante al hombre que aseguraba ser el novio de su hermana. Y pensaba aprovechar toda la cena para averiguar si aquello era cierto.
—Tomen asiento.
Dijo Giovanni señalando la mesa.
Los cuatro ocuparon sus lugares.
El mesero sirvió las bebidas mientras el ambiente permanecía sorprendentemente tranquilo.
Durante los primeros minutos, la conversación fue sorprendentemente tranquila.
Hablaron del tráfico.
Del restaurante.
Incluso del calor que había hecho durante toda la semana.
El ambiente era mucho más relajado de lo que Valentina había imaginado.
Hasta que Giovanni dejó la copa sobre la mesa.
Miró a Alessandro con una sonrisa amable.
—Valentina nos comentó que trabajas en el sector tecnológico.
Alessandro asintió.
—Así es. Diseñamos y desarrollamos distintos productos tecnológicos para empresas.
—Debe ser un trabajo bastante interesante.
—Lo es. Nunca hay dos proyectos iguales.
Lorenzo intervino por primera vez desde que se habían sentado.
—Nosotros también trabajamos en ese sector.
Alessandro levantó ligeramente la vista.
—¿Sí?
Giovanni asintió.
—Nuestra empresa también está relacionada con el desarrollo tecnológico.
Últimamente Lorenzo se ha encargado de asumir muchas responsabilidades.
Será él quien continúe con la empresa en unos años.
Lorenzo sonrió.
—Aunque mi padre lleva diciendo eso desde hace mucho tiempo. Todavía no consigue quedarse quieto.
Giovanni soltó una pequeña risa.
—Algún día tendré que hacerlo.
—Lo dudo.
Respondió Lorenzo.
Los cuatro rieron.
Aquello ayudó a romper un poco la tensión.
El mesero llegó para tomar la orden.
Cada uno eligió su plato.
Cuando volvió a marcharse...
Lorenzo apoyó los antebrazos sobre la mesa.
—Bueno...
Ahora sí tengo curiosidad.
Valentina sintió un pequeño escalofrío.
Conocía perfectamente ese tono.
—¿Sobre qué?
Preguntó intentando sonar tranquila.
Lorenzo sonrió con inocencia.
—Sobre ustedes.
Giovanni miró a su hija.
—La verdad es que yo también.
Valentina lanzó una rápida mirada a Alessandro.
Él permanecía completamente tranquilo.
Como si hubiera esperado esa pregunta desde el principio.
Giovanni sonrió.
—Cuéntenme... ¿Cómo se conocieron?
Valentina abrió la boca.
Pero Alessandro habló primero.
—Fue una casualidad.
Ella asintió enseguida.
—Sí...
Una casualidad bastante extraña. Lorenzo arqueó una ceja.
—Esa respuesta deja más preguntas que respuestas.
Valentina soltó una pequeña risa.
—Es verdad.
Alessandro la miró de reojo.
—¿Quieres contarla tú?
Ella negó inmediatamente.
—No. Empieza tú.
Él respiró hondo.
—Nos conocimos una noche, en una Disco.
Yo estaba con un amigo. Ella estaba con una compañera de trabajo.
Giovanni escuchaba con atención.
—¿Y después?
Antes de que Alessandro pudiera responder...
Lorenzo sonrió.
—No, no. Creo que hay una pregunta mucho más importante.
Los tres lo miraron. Él apoyó la espalda en la silla.
Y preguntó con total naturalidad:
—¿Quién dio el primer paso?
La pregunta quedó suspendida sobre la mesa.
Valentina y Alessandro se miraron apenas un segundo.
Y respondieron al mismo tiempo.
—Ella.
—Él. Los dos se quedaron en silencio.
Después volvieron a mirarse. Lorenzo sonrió de lado.
—Vaya... Eso no me lo esperaba.
Giovanni soltó una pequeña risa.
—Al menos coincidieron en que uno de los dos dio el primer paso.
Valentina negó divertida.
—Es que fue él.
Alessandro arqueó una ceja.
—¿Yo?
—Sí. Tú me estabas mirando desde que estaba bailando con mi amiga.
Aquellas palabras descolocaron a Alessandro por un instante. Era cierto. La había visto salir a la pista con Camila. Y, sin darse cuenta, la había observado más tiempo del que habría admitido.
Valentina lo notó. Sonrió satisfecha.
—¿Ves? Ya no sabes qué decir.
Alessandro carraspeó suavemente.
Recuperó la compostura casi de inmediato.
—Puede ser. Pero la primera que habló fuiste tú.
—Se acercó a pedirme ayuda.
Lorenzo arqueó una ceja.
—¿Ayuda?
Valentina sintió que el corazón se aceleraba.
"Por favor... no cuentes lo del beso."
Pensó.
Alessandro pareció leerle la mente.
Sonrió apenas.
—Un hombre estaba siendo demasiado insistente con ella. Así que fingí ser su novio para que la dejara en paz.
Giovanni dejó escapar un largo suspiro.
Su expresión se volvió seria.
—¿Ese hombre era el doctor Álvarez?
Valentina bajó la mirada. Asintió lentamente.
—Sí.
El silencio volvió a instalarse sobre la mesa.
Giovanni respiró hondo. Después miró a Alessandro. Y, por primera vez desde que comenzó la cena... Le habló con una sinceridad absoluta
—Gracias.
Alessandro pareció sorprendido.
—No tiene que agradecerme.
Giovanni negó despacio.
—Sí tengo. Porque, independientemente de cómo haya empezado todo esto... Esa noche mi hija no estuvo sola. Y para un padre... Eso significa mucho.
Alessandro sostuvo su mirada unos segundos.
Después respondió con calma.
—Mientras esté conmigo... Nunca lo estará
Giovanni sonrió satisfecho.
—Bueno... Creo que ya entendimos quién habló primero.
Valentina soltó una pequeña risa.
—¿Sí?
—Sí.
Tú pediste ayuda. Pero Alessandro ya te estaba mirando. Así que... Declaro un empate.
Los cuatro terminaron riendo.
La tensión desapareció por completo.
Y, por primera vez desde que comenzó la cena...
La conversación dejó de parecer un interrogatorio para convertirse simplemente... En una cena de verdad.
La velada terminó poco después del postre.
Al salir del restaurante, Giovanni estrechó nuevamente la mano de Alessandro.
—Ha sido un gusto conocerlo.
—El gusto fue mío, señor Giovanni.
Lorenzo también se acercó.
—Gracias por acompañar a mi hermana esta noche.
—Siempre será un placer.
Valentina miró a Alessandro de reojo.
—Gracias... Por todo.
Él sonrió apenas. Y susurro solo para que ella escuchará.
—Para eso están los... contratos.
Ella soltó una pequeña risa.
—Eres imposible.
Giovanni observó la escena sin decir una palabra.
Después abrió la puerta de su automóvil.
—Hija, llámame cuando llegues.
—Sí, papá.
Lorenzo se acercó para despedirse.
Como de costumbre, despeinó ligeramente a Valentina.
—Descansa, enana.
—Ya deja esa costumbre.
—Jamás.
Ella rodó los ojos mientras sonreía.
Unos segundos después, ambos vehículos abandonaron el restaurante en direcciones distintas.
Durante varios minutos, Giovanni condujo en silencio.
Fue él quien rompió la tranquilidad.
—¿Qué te pareció Alessandro?
Lorenzo miró por la ventana.
Después sonrió ligeramente.
—¿Quieres que te responda como hombre...
O como hermano?
Giovanni soltó una pequeña risa.
—Respóndeme con la verdad.
Lorenzo apoyó el brazo sobre la ventanilla.
—Como hombre... Me cayó bien. Es educado.
Sabe conversar. Y, sobre todo... No intentó impresionarnos.
Hizo una breve pausa.
—Como hermano... No me creo toda la historia.
Giovanni asintió lentamente.
—Yo tampoco.
—Parecían dos personas que apenas empiezan a conocerse. No una pareja.
Giovanni permaneció unos segundos pensativo.
—Aunque hubo detalles interesantes.
—Sí.
Admitió Lorenzo.
—Lo de Daniel no parecía preparado.
Y tampoco la forma en que Alessandro respondió.
Eso fue natural.
Giovanni sonrió.
—Les daré quince días. Si dentro de quince días siguen igual de tensos...
Volveré a organizarle citas a Valentina.
Lorenzo dejó escapar una pequeña risa.
—Me parece justo.
Esa misma noche...
Apenas llegó a su apartamento, el teléfono de Valentina comenzó a sonar.
En la pantalla apareció un nombre que conocía de memoria.
Enzo.
—¿Ya llegaste, enana?
—Acabo de entrar.
Respondió ella mientras dejaba el bolso sobre el sofá.
—¿Y?
Preguntó divertida.
—¿Sobreviviste al interrogatorio de papá?
Lorenzo rio al otro lado de la línea.
—Más bien... Ustedes sobrevivieron al nuestro.
Valentina sonrió.
—¿Tan mal nos fue?
—No fue un desastre. Pero tampoco fue completamente creíble.
Ella guardó silencio.
—Papá y yo coincidimos en algo. Parecían dos personas que apenas están empezando a conocerse. No una pareja.
Valentina dejó escapar un pequeño suspiro.
—Bueno... En nuestra defensa... Eso es exactamente lo que somos. Nos conocemos desde hace muy poco.
—Lo sé. Y quizá por eso papá decidió darles una oportunidad.
Valentina arqueó una ceja.
—¿Una oportunidad?
—Quince días. Después de eso volverá a sacar la lista de candidatos si sigue pensando que todo esto fue una actuación.
Valentina dejó caer la cabeza hacia atrás.
—Genial...
Lorenzo soltó una carcajada.
—No te preocupes tanto. Hay algo que sí voy a decirte.
Ella esperó en silencio.
—Conócelo. Sin pensar en papá. Sin pensar en las citas. Solo conócelo.
Porque, si al final resulta ser un buen hombre...
Seré el primero en alegrarme por ti.
Valentina sonrió con ternura.
—Gracias, Enzo.
—Descansa, enana.
—Buenas noches.
Cuando la llamada terminó, Valentina dejó el teléfono sobre la mesa. Se quedó unos segundos mirando la pantalla apagada.
Después, sin pensarlo demasiado...
Buscó un contacto.
Novio falso.
Su dedo quedó suspendido sobre el botón para llamada. Y sonrió.
Matteo primero, luego Giovanni y Lorenzo y los osos juntos esa química es indudable y ellos no quieren aceptar que están enamorados.
Alessandro no se imagina lo que la loca de Camila le dejo en su gaveta 🤣😂🤣😂
Quien secuestro a Valentina 🤔🤔🤔❓❓❓
Porque lo hizo de quien se quiere vengar 🤔🤔🤔🤔❓❓❓❓❓
Dónde está Lucia fue ella quien lo hizo o tuvo ayuda de alguien 🤔🤔🤔❓❓❓❓
Alessandro ahora sí sacará a relucir su apellido Moretti a relucir y quien lo haya hecho se busco su muerte porque si no lo hace Alessandro lo hará el viejo Don Vittorio.
Valentina lo dejaste como novio de pueblo vestido y alborotado.
Hasta tu padre se dió cuenta que están perdidamente enamorados.
Bombón así necesito uno que me dé muchos regalos 🤣😂🤣😂
Es verdad lo que dice Camila ustedes dos ya no respetan el contrato eso ya pasó a hacer una relación verdadera besos, me quedo a dormir etcétera cuando darán el paso a sincerarse.