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Casada Con El Diablo MillonariorIo

Casada Con El Diablo MillonariorIo

Status: En proceso
Genre:Romance oscuro
Popularitas:2.1k
Nilai: 5
nombre de autor: Jonathanf

Después de la misteriosa muerte de su padre, la vida de Aurora Castell se convierte en un desastre. Deudas millonarias. Amenazas. Secretos. Y una familia al borde de perderlo todo. Pero la verdadera pesadilla comienza la noche en que conoce a Alessio Moretti. El hombre más poderoso y peligroso de la ciudad. CEO multimillonario. Intocable. Frío. Obsesivo. Y dueño de un imperio construido sobre dinero… y sangre. Cuando Aurora descubre que alguien pagó todas las deudas de su familia, ya es demasiado tarde. Porque Alessio no hizo aquello para ayudarla. Lo hizo para reclamarla. Ahora, atrapada en un matrimonio que jamás quiso, Aurora deberá sobrevivir a un hombre capaz de destruir cualquiera que se interponga en su camino. Pero mientras más intenta odiarlo… más peligroso se vuelve enamorarse de él. Especialmente cuando descubre que Alessio oculta un secreto capaz de destruir su vida por completo. Uno relacionado con la muerte de su padre. Y con la razón real por la que él la eligió. Porque en el mundo de Alessio Moretti… el amor no existe. Solo la obsesión.

NovelToon tiene autorización de Jonathanf para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

EL HOMBRE QUE AFIRMÓ SER MI PADRE

El silencio fue absoluto.

Nadie respiró.

Nadie se movió.

Nadie pareció recordar cómo hacerlo.

Porque el hombre que acababa de entrar a la mansión acababa de destruir todas las verdades que habían dominado nuestras vidas.

—Aurora es mi hija.

Sentí que el suelo desaparecía bajo mis pies.

No.

No podía ser.

No otra vez.

No después de todo.

Mi corazón golpeaba tan fuerte que dolía.

Miré al desconocido.

Luego a Isabella.

Luego a Luca.

Y finalmente a Alessio.

Lo peor fue que ninguno parecía sorprendido.

Tensos.

Sí.

Asustados.

También.

Pero sorprendidos...

No.

Y eso me aterró.

Porque significaba que aquel hombre no era un loco.

No era un impostor.

Era alguien que pertenecía a esta historia.

Alguien que llevaba años escondido.

—¿Quién eres?

Mi voz salió apenas.

Rota.

El hombre me observó como si hubiera esperado escuchar esa pregunta durante toda una vida.

Sus ojos comenzaron a humedecerse.

—Mi nombre es Gabriel De Luca.

El apellido golpeó la habitación como una bomba.

Luca palideció.

Alessio maldijo por lo bajo.

E Isabella cerró los ojos.

Mi respiración se cortó.

—¿Lo conoces?

Pregunté mirando a mi madre.

Ella tardó varios segundos en responder.

—Sí.

Gabriel soltó una sonrisa amarga.

—Claro que me conoce.

Su mirada nunca abandonó la mía.

—Porque fuimos amantes.

El mundo volvió a romperse.

Otra vez.

Dios.

Otra vez.

Mi cabeza ya no podía soportar más verdades.

Más secretos.

Más mentiras.

Pero nadie parecía dispuesto a detenerse.

—¿Tú eres mi padre?

Gabriel tragó saliva.

Y entonces respondió:

—Eso vine a descubrir.

El corazón volvió a golpearme brutalmente.

—¿Qué significa eso?

Luca fue quien respondió.

Y la oscuridad de su voz hizo que todos los presentes se tensaran.

—Significa que ni siquiera él lo sabe.

Gabriel giró hacia él.

Y por primera vez vi odio verdadero.

Un odio antiguo.

Profundo.

Mortal.

—Porque tú te encargaste de que nadie pudiera saberlo.

Los hombres de Luca levantaron las armas.

Los escoltas de Gabriel hicieron exactamente lo mismo.

El ambiente explotó.

Cualquier error podía provocar una masacre.

Pero ninguno de los dos parecía importarle.

Porque llevaban demasiado tiempo esperando este momento.

—Deberías haber permanecido muerto.

La voz de Luca descendió como hielo.

Gabriel sonrió.

—Lo intentaste tres veces.

Sentí un escalofrío recorrer todo mi cuerpo.

Tres veces.

Luca había intentado matarlo tres veces.

Dios mío.

¿Cuántas vidas había destruido aquel hombre?

¿A cuántas personas había perseguido?

¿Cuántos secretos seguían enterrados?

—¿Por qué apareces ahora?

Preguntó Alessio.

Frío.

Calculador.

Gabriel lo observó.

Y algo extraño apareció en sus ojos.

Respeto.

—Porque ya no podía seguir escondido.

El silencio cayó nuevamente.

—¿Qué cambió?

Gabriel volvió a mirarme.

Y sentí que algo dentro de mí se tensaba.

Porque aquella mirada no parecía la de un extraño.

Parecía la de alguien que llevaba años observando desde lejos.

Y ese pensamiento me puso nerviosa.

Muy nerviosa.

—Ella.

El corazón me dio un vuelco.

—¿Yo?

—Cuando vi tu fotografía en las noticias...

Gabriel sonrió tristemente.

—Supe que eras ella.

La habitación entera quedó en silencio.

—¿Ella?

Gabriel respiró profundamente.

—La niña que Isabella me mostró en secreto hace veinticinco años.

Mi madre bajó la mirada.

Las lágrimas aparecieron inmediatamente en sus ojos.

Y eso me destruyó.

Porque comprendí algo horrible.

Ella sabía.

Todo este tiempo había sabido.

—Mamá...

Su rostro se quebró.

—Lo siento.

Las lágrimas comenzaron a caer por sus mejillas.

—Dios mío, Aurora...

Mi respiración empezó a temblar.

—¿Qué sabías?

Ella tardó varios segundos en responder.

—Sabía que Gabriel podía ser tu padre.

El mundo volvió a detenerse.

Lentamente.

Dolorosamente.

—¿Y nunca me lo dijiste?

La culpa atravesó completamente su expresión.

—Porque no podía.

—¡¿POR QUÉ?!

La voz me salió rota.

Desesperada.

—¡¿POR QUÉ NADIE ME DICE NUNCA LA VERDAD?!

El silencio explotó.

Y entonces Luca habló.

—Porque la verdad te habría matado.

La rabia apareció inmediatamente.

—¡NO DECIDAS POR MÍ!

Por primera vez...

Luca bajó la mirada.

Solo un segundo.

Pero fue suficiente.

Porque parecía arrepentido.

Y eso era casi más aterrador que verlo furioso.

Entonces Gabriel dio un paso hacia adelante.

—Aurora.

Su voz era firme.

Segura.

Muy distinta a la de Luca.

Muy distinta a la de Alessio.

—Hay algo que debes saber.

El corazón empezó a acelerarse otra vez.

Porque en esta historia cada verdad era peor que la anterior.

Y ya no confiaba en ninguna.

—¿Qué?

Gabriel me sostuvo la mirada.

Y entonces dijo algo que convirtió el aire en hielo.

—Tu vida corre peligro desde antes de que nacieras.

Nadie habló.

Porque todos parecían saber exactamente de qué estaba hablando.

Todos menos yo.

—No entiendo.

Gabriel respiró profundamente.

—El Proyecto Aurora nunca fue una persona.

El corazón me golpeó violentamente.

—Entonces ¿qué era?

Gabriel giró lentamente hacia Luca.

Y por primera vez vi miedo en los ojos de Luca Barone.

Miedo real.

—Era una organización.

El silencio explotó.

—¿Qué?

Gabriel continuó:

—Una alianza secreta formada por familias multimillonarias, políticos, empresarios y organizaciones criminales.

Mi respiración se detuvo.

No.

No.

Eso ya era demasiado.

—Luca quería controlarla.

—¡Mentira!

La furia explotó inmediatamente en Luca.

Pero Gabriel siguió hablando.

—Cuando Isabella quedó embarazada...

algunos miembros de la organización creyeron que el bebé podía convertirse en un símbolo de poder.

El corazón me golpeaba demasiado rápido.

—¿Yo?

—Sí.

Gabriel asintió.

—Y comenzaron a buscarte incluso antes de nacer.

Un escalofrío recorrió mi espalda.

Porque aquello explicaba demasiadas cosas.

Las mentiras.

Las huidas.

La protección.

Los secretos.

Todo.

Dios mío.

Todo.

—Por eso desaparecí.

La voz de Isabella sonó quebrada.

Todos giramos hacia ella.

Las lágrimas seguían cayendo.

—No huí solo de Luca.

El corazón empezó a latirme más fuerte.

—Huí de ellos.

El aire se volvió pesado.

Muy pesado.

Y entonces comprendí algo aterrador.

La historia que conocía era apenas una pequeña parte.

Había algo mucho más grande.

Mucho más oscuro.

Algo que llevaba décadas moviéndose en las sombras.

Y yo estaba en el centro.

Entonces uno de los hombres de Gabriel entró corriendo.

Pálido.

Aterrado.

—Señor...

Todos giraron hacia él.

—¿Qué ocurre?

El hombre tragó saliva.

Temblando.

—Nos encontraron.

La habitación entera se congeló.

Gabriel se tensó.

Alessio levantó inmediatamente la cabeza.

Luca frunció el ceño.

—¿Quiénes?

El hombre parecía incapaz de responder.

Como si incluso pronunciar aquel nombre fuera peligroso.

Y entonces dijo las palabras que hicieron desaparecer todo el aire de la habitación.

—Los Doce.

El rostro de Gabriel perdió completamente el color.

Isabella cerró los ojos.

Y Alessio dio un paso inmediatamente hacia mí.

Protector.

Instintivo.

Como si supiera exactamente lo que aquello significaba.

Yo no.

Pero el miedo en sus rostros me dijo todo lo que necesitaba saber.

Y entonces sonó una explosión.

La más fuerte que había escuchado en toda mi vida.

Las ventanas estallaron.

El suelo tembló.

Y una voz desconocida resonó desde los altavoces de la mansión.

Una voz fría.

Elegante.

Mortal.

—Después de veinticinco años...

los hemos encontrado.

1
jonfco
Aún está en desarrollo, no ha terminado
Luz Vera
y por qué no tiene final .mal está que la dejen a medio terminar.
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