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Heredero Del Pecado

Heredero Del Pecado

Status: Terminada
Genre:Mafia / Mujer poderosa / Amante arrepentido / Completas
Popularitas:527.6k
Nilai: 4.9
nombre de autor: Yamila22

Saga de
_ Mis hijos hackearon al CEO

"Me entregué a un monstruo y me devolvió el desprecio. Ahora, que no se atreva a tocar a mi hijo."
Hace tres años, Damián me juró amor y me dejó hundida en la deshonra, sola y con un hijo en el vientre. Mi familia rica me echó a la calle, pero aprendí a ser una leona para proteger a mi pequeño Eithan. Ya no soy la niña ingenua que él rompió; ahora soy una guerrera que no se deja humillar por nadie.
Pero el pasado ha vuelto. El mafioso que me abandonó aparece reclamando lo que es suyo, sin saber que este Heredero del Pecado solo tiene una dueña.
Él quiere poder. Yo solo quiero que se mantenga lejos de mi sangre. ¿Podrá el deseo ganarle al odio o terminaremos destruyéndolo todo?

NovelToon tiene autorización de Yamila22 para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

Capítulo 1: El fantasma que no pedí

El sonido de los autitos de plástico chocando contra el parqué de mi oficina era lo único que me mantenía cuerda en esa tarde gris. Era un ruido seco, constante, que competía con el zumbido de la vieja computadora y el latido sordo de mi propia migraña. Me froté las sienes con fuerza, cerrando los ojos un segundo, tratando de ignorar esa pila de facturas rojas que descansaban sobre el escritorio como una sentencia de muerte. Ser una heredera desterrada tenía un precio muy alto, y yo lo pagaba cada maldito mes con ojeras profundas, café frío y un nudo de ansiedad que ya se sentía como parte de mi anatomía.

—¡Brum, brum! ¡Mamá, mira, el camión va rápido! —la voz de Eithan rompió el silencio de mis pensamientos.

Alcé la vista y ahí estaba él, de rodillas en el suelo, levantando su camión de bomberos con un orgullo que me partía el alma en mil pedazos. Eithan tenía apenas dos años, pero cargaba en su rostro con la herencia de un hombre que no merecía ni que lo nombraran en mis pesadillas. Era un niño hermoso, demasiado hermoso para el mundo en el que nos tocaba sobrevivir. Tenía el cabello negro como el ala de un cuervo, siempre un poco despeinado, y esos ojos marrones claros, casi color miel, que brillaban con una inocencia que a mí me habían robado hacía siglos.

Cada vez que lo miraba, la misma pregunta me quemaba la garganta como ácido: ¿Cómo pudo? ¿Cómo alguien puede dar media vuelta, ajustar su traje caro y dejar a su propia sangre tirada como si fuera basura en un callejón? La respuesta siempre era la misma: Damián nunca fue un hombre, era un depredador. Y los depredadores no tienen corazón, solo hambre.

—Es hermoso, mi amor. El más rápido de todos —dije, forzando una sonrisa que me dolió en los músculos de la cara—. Vamos, guarda los juguetes en la mochila. Hoy mamá te lleva a comer esas pastas con salsa que tanto te gustan. Te lo ganaste por ser tan buen ayudante hoy.

Necesitaba salir de esas cuatro paredes. El aire en la oficina se sentía viciado, cargado de recuerdos de una vida que ya no me pertenecía. Caminamos hacia el pequeño restaurante italiano de la esquina, un lugar humilde pero con olor a hogar. Eithan iba saltando a mi lado, aferrado a mi mano con sus dedos pequeños y pegajosos, totalmente ajeno a que su madre apenas tenía para el alquiler de este mes después de que mi "querida" familia me cerrara todas las cuentas por "deshonrar" el apellido. Para ellos, estar embarazada sin un anillo de diamantes era un pecado imperdonable; para mí, Eithan era lo único sagrado que me quedaba.

Nos sentamos en una mesa pequeña, justo al lado del ventanal empañado por la humedad de la tarde. Eithan devoraba su plato, manchándose las mejillas con salsa roja y riendo cada vez que un fideo se le escapaba del tenedor. Por un segundo, solo por un bendito segundo, me permití bajar la guardia. Me permití olvidar el odio, las deudas y el miedo.

Hasta que el aire del lugar cambió.

No fue un ruido, ni un grito. Fue una presión en el pecho, un cambio de temperatura que volvió el ambiente pesado, gélido, casi irrespirable. La puerta del local se abrió y no necesité girar la cabeza para saber quién acababa de entrar. Ese aroma… ese maldito aroma a sándalo, tabaco caro y peligro inminente. Lo reconocería incluso si estuviera muerta y enterrada. Era el olor de mi perdición.

Levanté la vista lentamente y mi corazón se detuvo. Sentí un frío glacial recorriéndome la columna mientras mis costillas empezaban a vibrar por los latidos violentos de mi corazón. Ahí estaba él.

Damián.

Lucía un traje italiano hecho a medida, oscuro como su alma, que resaltaba su figura imponente. Su mandíbula estaba tensa, marcada por esa sombra de barba que siempre le dio un aspecto de villano de película. Pero lo peor eran sus ojos. Tenía la misma mirada de hielo que una vez me prometió el cielo mientras me arrastraba lentamente hacia el abismo. El mafioso que se fue sin mirar atrás, el hombre que me rompió en tantos pedazos que perdí la cuenta, estaba ahí, de pie, profanando mi refugio.

—Maldita sea —susurré para mis adentros, sintiendo cómo el miedo inicial se transformaba en una furia ciega, caliente, eléctrica.

Él caminó hacia nuestra mesa con una seguridad insultante, como si fuera el dueño del suelo que pisaba. Se detuvo a escasos dos metros. Sus ojos, esos pozos oscuros y analíticos, se clavaron primero en mí, recorriéndome con una intensidad que me hizo sentir desnuda y vulnerable. Pero luego, su mirada bajó. Se detuvo con una curiosidad letal en el niño que, ajeno a la tragedia, intentaba limpiar su cara con una servilleta de papel.

—Hola, nena. Tiempo sin vernos —su voz… esa voz profunda que antes me hacía temblar de deseo, ahora solo me provocaba náuseas físicas.

Me puse de pie de un salto, empujando la silla con tanta violencia que el estrépito hizo que varios clientes dejaran de comer y se giraran hacia nosotros. No me importó. Agarré a Eithan por los hombros y lo puse detrás de mí, cubriéndolo con mi cuerpo, ocultándolo de su vista como si pudiera borrar con mi sombra el parecido genético que era tan evidente que dolía.

—Ni un paso más —siseé. Sentí mis uñas enterrándose en las palmas de mis manos mientras mis dedos rozaban la tela de mi chaqueta barata—. ¡No te acerques a mi hijo, Damián! ¡Ni se te ocurra!

Él arqueó una ceja, pero por primera vez en mi vida, vi una grieta en su máscara de indiferencia. Un brillo de duda, de shock, cruzó sus ojos al ver al pequeño que se asomaba curioso por detrás de mi cadera, mirando al "señor alto" con sus ojos miel.

—¿Tu hijo? —repitió él, su voz bajando un octavo, volviéndose un gruñido peligroso. Dio un paso al frente, invadiendo mi espacio personal.

—Mío. Solo mío —le respondí, sosteniéndole la mirada, aunque por dentro mis piernas fueran gelatina—. Tú moriste para nosotros hace dos años en ese aeropuerto. Así que date la vuelta, sal por esa puerta y lárgate al infierno de donde saliste antes de que llame a la policía o cometa una locura de la que no te vas a recuperar.

Damián soltó una risa seca, sin rastro de humor, y se inclinó un poco hacia adelante. El calor que emanaba su cuerpo me mareó por un instante.

—Sabes perfectamente que la policía no me toca, preciosa. Y también sabes que no me voy a ir a ninguna parte ahora que he visto lo que escondes. Ese niño tiene mis ojos, tiene mi sangre… —su mirada se volvió posesiva, oscura—. Y lo que es de mi sangre, me pertenece.

El pánico me atenazó la garganta, pero no retrocedí. Si algo había aprendido en estos dos años de miseria es que a los hombres como Damián no se les tiene miedo, se les enfrenta con los colmillos fuera.

—Él no es nada tuyo —mentí, sintiendo el sudor frío en mi nuca—. Es el hijo de un error que cometí, y tú eres el error más grande de mi vida. Vete, Damián déjanos en paz.

Pero por la forma en que él miraba a Eithan, supe que la guerra acababa de empezar. Y esta vez, no tenía un ejército, solo mi orgullo y un niño que no sabía que acababa de conocer al diablo en persona.

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Natalia Cruz
si nunca dejo de ser dueño de tu corazón!!🥰
Arcadia Med Caudillo
jajaja jajaja pasaron oscuros marrón a grises 😂
Arcadia Med Caudillo
pero según darían la vida por un de ellos y es mentira el propio padre lo abandonó
Gladys Dona
Si Elara era la madre de los gemelos Killian era hermano de Demetri y Julian cuando el creyó que sus padres habían muertos aparecieron y eran unos genios como los gemelos
Arcadia Med Caudillo
sí pero Alexandra también tiene razón el la lastimó y quería que abortara y ella lo amaba 50 50
Gladys Dona
Vuelvo con lo mismo la otra novela Dimitri es el peor y el le gustaba Katia la hermana de Damian pero se deja de una putizorra le llene la cabeza si la hueca es ella envidiosa araña 🕷 ponzoñosa
Gladys Dona
Cuanto niño sufren porque hay madre que le llenan la cabeza a su hijo o sus hijos porque ello tuvieron una convivencia fallida y no los dejan ver a su padre y es ese odio que tienen rencor acá ella le está haciendo pagar lo que el hizo son palabras muy dolorosas Deshazte de eso Es un error y pasar hambre y privarle muchas cosas a su hijo hay que estar pero ella tiene que hablar con Eithan y decirle que no es un hombre malo y de a poco hacer que el niño se acerque a su padre
Gladys Dona
Era el que le falto los huevos qué no tiene y a ella le sobran ovarios para enfrentarse a el cuando le dijo cuantas sartas de barbaridad y ahora quiere al hijo
Gladys Dona
Realmente no se que pasó porque la novela que leí ante Mis Hijos Hackearon al Ceo Damian esta con Alessandra la verdad que primero tendría que haber leído esta y después la otra pero realmente no se que le pasó
Gladys Dona
Se repitió el capítulo
Gladys Dona
Que se trae la Buanca esa pelea con su hermana porque decía que ella iba ser la mujer que Damian según el padre iba a ser trato
Gladys Dona
Que le habrá pasado porque en la Novela Mis hijos Hackearon al Ceo ello están juntos y tienen gemelas también
Ani España
bueno está por tu terquedad de humillarlo a cada rato hora vas a ser vos quien sienta su indiferencia que se que al final se resolverá todo entre ustedes dos es un poquito de tu mismo chocolate
Ani España
ya estuvo suave Alessandra con esa actitud vas a perder a Damián y va ser toda tu culpa por no actuar como mujer echa y derecha después no andas a dar escenas de arrepentimiento porque Damián la espalda te va a voltear
Betty Manzur
no me está gustando está novela que más quiere esa Alexandra que el haga por ella el orgullo la está matando
Betty Manzur
así es chica despierta mata a la víbora de tu hermana
Betty Manzur
no entiendo a esa o es estúpida o idiota como llama padre al que la quiere matar y está dejando que su hijo no quiera a su papá solo por su rencor ya está bueno que deje su rencor que Damián está luchando por ellos
Lupita Garcia Esparza
excelente trabajo escritora felicidades
Nancy Villanueva
Muy buena la historia felicidades autora excelente novela gracias esperando otra historia bendiciones 👏👏🌹💕
Ani España
pienso que como la tratan ella no es hija de esos viejos y todo lo que ellos trabajan es de Alessandra
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