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El Secreto De Tus Ojos Miel

El Secreto De Tus Ojos Miel

Status: Terminada
Genre:Madre soltera / Reencuentro / Embarazo no planeado / Completas
Popularitas:348.6k
Nilai: 4.9
nombre de autor: Yamila22

Unas vacaciones de libertad era todo lo que Maya buscaba para escapar de una rutina asfixiante y de un novio que no la valoraba. Lo que nunca imaginó fue cruzarse con él: un hombre misterioso, de cabello oscuro y una mirada color miel tan magnética como peligrosa. Entre ellos, la atracción no fue normal; fue una obsesión instantánea. Fueron días y noches de una pasión ardiente, salvaje y sin reglas, bajo una única condición: no decirse sus nombres para que el sueño fuera eterno.
Pero los sueños terminan. Él desapareció primero, dejándola con el corazón acelerado y una realidad demoledora al regresar a casa. Tras enterarse de que estaba embarazada, su novio la abandonó de la peor manera, dejándola sola y señalada. Si no hubiera sido por el amor incondicional de su abuelo Walter, Maya no habría sabido cómo salir adelante.
Tres años después, el Destino los volvió a unir

NovelToon tiene autorización de Yamila22 para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

Capítulo 13: El encuentro en la recepción

Maya no miró atrás. Aprovechó el espacio libre que Demian le había dejado al abrir la puerta y caminó a paso rápido por el pasillo de la alta gerencia, sintiendo que el aire regresaba a sus pulmones de manera entrecortada. Los tacones de sus zapatos repicaban contra el suelo de mármol con una prisa que delataba el pánico absoluto que llevaba por dentro. Al llegar al distribuidor de los ascensores, presionó el botón de descenso tres veces seguidas, con los dedos rígidos por la adrenalina.

Cuando las puertas metálicas se abrieron, se deslizó al interior del cubículo de inmediato y presionó el botón del piso inferior, el lobby principal. Necesitaba salir de esa planta, alejarse del magnetismo asfixiante de ese hombre y, sobre todo, recuperar a su hija.

Justo cuando las puertas de acero inoxidable comenzaban a cerrarse para sellar su escape, una mano grande y de dedos firmes se interpuso entre ellas, obligando al sistema de seguridad a abrirlas de golpe con un pitido electrónico.

Demian entró al ascensor.

No venía corriendo; caminaba con esa parsimonia imponente y peligrosa que lo caracterizaba, con la chaqueta de su traje oscuro perfectamente entallada y los puños cerrados a los costados. Sus ojos miel, fijos en ella, brillaban con una insatisfacción evidente. El rechazo de Maya en la sala de juntas no había hecho más que avivar el fuego de su fijación. Las puertas se cerraron finalmente, atrapándolos a ambos en el pequeño espacio cuadrado mientras el elevador iniciaba su descenso vertical.

—¿Hasta cuándo piensas seguir huyendo de mí, Maya? —preguntó Demian con una voz grave, baja y rítmica que rebotó en las paredes del ascensor—. Puedes ponerme las pantallas corporativas que quieras y amenazarme con cancelar los contratos, pero sabes perfectamente que tú y yo tenemos cuentas pendientes que los abogados no van a resolver.

Maya apretó las carpetas contra su pecho, clavando la vista en el indicador digital de los pisos, ignorando la proximidad de su cuerpo.

—No hay ninguna cuenta pendiente, señor Demian —respondió ella, forzando una frialdad matemática en su tono, aunque sentía que el cubículo se volvía cada vez más pequeño—. Lo que pasó en el Caribe fue un acuerdo mutuo que caducó en el momento en que usted dejó esa nota. Ahora manténgase al margen. No tiene ningún derecho a seguirme.

—Tengo todo el derecho del mundo a reclamar lo que considero mío —replicó él con una posesividad implacable, acortando la distancia entre ambos—. Pasé tres años buscando a la mujer que me descolocó la vida entera. No voy a dar la vuelta e irme solo porque ahora decidiste usar un traje sastre y un tono de voz ejecutivo. Te conozco, sé cómo tiemblas cuando te toco y no voy a parar hasta tenerte de regreso en mi cama.

El indicador digital marcó el número cero con un timbre sonoro y las puertas del ascensor se deslizaron hacia los lados, abriéndose de par en par hacia el lobby principal de la empresa.

Maya no esperó a que él terminara la frase. Salió del cubículo casi a zancadas, buscando con la mirada el área de la recepción, un espacio amplio con sillones de cuero blanco y grandes ventanales que daban a la avenida principal. Su único objetivo era tomar a su pequeña y salir huyendo de ahí antes de que el peligro fuera irreversible.

Fue entonces cuando el mundo se detuvo para Maya.

Desde la zona de espera, la niñera que cuidaba a la niña por las tardes se levantó al ver aparecer a su jefa. Venía empujando una carriola de pasear de color gris claro. En el interior del cochecito, una preciosa bebé de dos años, vestida con un mameluco rosa pálido y con el cabello castaño alborotado en pequeños rizos, se enderezó de inmediato en su asiento al reconocer la figura de su madre.

—¡Ma-má! —balbuceó la pequeña Cielo con una vocecita clara y alegre, estirando sus bracitos regordetes hacia el frente, moviendo las manos con entusiasmo, feliz por el reencuentro tras las largas horas de junta.

A Maya se le cayó el alma al piso. Un frío helado, destructivo y absoluto le recorrió la espina dorsal, paralizándole las piernas a mitad del pasillo de la recepción. Su peor pesadilla se estaba materializando frente a sus ojos.

Demian, que venía caminando justo detrás de ella con la intención de tomarla del brazo para obligarla a escucharlo, se detuvo en seco en medio del vestíbulo.

Su mirada felina se desvió de la espalda de Maya hacia la carriola que avanzaba hacia ellos. Sus pupilas se dilataron por completo y la mandíbula se le tensó de una manera tan violenta que los músculos de su rostro parecieron de piedra. El imponente CEO internacional, el hombre de treinta y tres años que manejaba imperios con mano de hierro y que nunca se inmutaba ante nada, quedó petrificado en su lugar, con la respiración suspendida en los pulmones.

Sus ojos miel fijos en la pequeña Cielo se oscurecieron por completo, atrapados por una revelación que amenazaba con hacer volar por los aires toda la estructura de su realidad. El silencio regresó a la recepción con la fuerza de un impacto, y Maya supo, por la fijeza de su mirada, que el secreto que tanto había protegido estaba a un milímetro de ser descubierto.

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Alba Goyo
Excelente 🥰❤️💋
María Elvira Centeno
Me encantó tu novela, muy entretenida.
Jenny Rivera
me encanta tu novela esta super linda espero que sigas escribiendo muchas más saludos 🎊🥰🥳❤️
Cliente anónimo
Por ejemplo, aquí está diciendo que cielo está balbuceando a los tres años un niño habla perfectamente a menos que no tenga un problema del habla que no creo que sea el caso de cielo porque ningún pro en ningún momento dijeron que ya tenía problemas de aprendizaje o del habla
Cliente anónimo
Yo creo que no ha escritora no ha tenido un hijo porque desde que empezó la historia con cielo de dos años siempre nada la hizo pasar como una niña de un año y ahora que tiene tres todavía la estaba escribiendo como si tuviera un año, la mayoría de los bebés caminan antes de cumplir el año a los dos años. Un nene ya se trepa por todos lados y a los tres años ya van solo al baño y, sin embargo cielo con tres años no camina bien todavía. Si tú veas eso sólo lo hacen al año, pero el niño se ha dado de cuenta que se puede mover de un lugar a otro, aguantándose ya no gatea por eso mi observación que en escritora nunca ha visto un bebé, un niño no sabe cómo se desarrolla
Cliente anónimo
Lo que yo no entiendo, es por qué si él siendo un multimillonario y al principio empezó hasta cambiando el coche decía por un coche de la última generación, guardia de seguridad escolta, pero todavía viven en la casona. Ella no tiene dinero, pues me imagino que en la casa es normal y todo lo festejan en la casona lo único que falta que diga que se van a casar en la casona, yo pensé que iba a comprarme una pequeña mansión y se iban a ir todos para allá, porque hasta ahora ella sigue diciendo que ella es una simple ingeniera no tiene dinero no tiene poder le puso hasta una enfermera especializada para cuidar a cielo, así que sigo sin entender porque está en la casona
Cliente anónimo
Escritora desde que la novela empezó Damien tiene 33 años pasaron tres años y todavía tiene 33 años, pero no entiendo por qué tienes que repetir tanto la edad de él
Cliente anónimo
Ya sabemos que la persona que cambió la nota en el hotel fue la prima de Damian, porque de no ser que ella esté obsesionada con él. Ella no tenía porque venir con los padres de él reclamar nada así que
Eli
Maravillosa! quedé encantada con la novela
Analia Prille
hermosa tu historia
Dulce Maria Cornelio Sanchez
exelente me encantó
Mary Olivera
pense que seria otro problema mas
Juliana Chàvez
hay muletillas ceo de 33
Blalis Pincón
los 33 años y el milisegundo me tienen la vida triste
Iliana Mejia
Yo considero que es el asistente 🤔🤔🤔
Blalis Pincón
hasta cuando aclara la edad de él
Blalis Pincón
a los dos años los niños ya tienen la mayoría de sus dientes
Blalis Pincón
2 años atrás o no vas a contar los meses de embarazo
marcela galvis
Gracias por compartir tu historia.
Paula Giaccaglia
me encantó, pero la autora va a tener que averiguar más cómo es un niño de 3 años, no balbucea, camina, corre y hasta empieza a hacer algún deporte 🤭
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