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Esta Vez, Protegeré Nuestro Legado

Esta Vez, Protegeré Nuestro Legado

Status: Terminada
Genre:Reencarnación / Romance / Salvar al hijo enfermo / Completas
Popularitas:227.7k
Nilai: 5
nombre de autor: Melany. v

Loretta, condesa Russell. Tiene otra oportunidad para arreglar su matrimonio y salvar a su hijo que lleva en su vientre

NovelToon tiene autorización de Melany. v para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

Capítulo 20: La fiebre que regresó del pasado

La trampa preparada para el Duque Vane nunca llegó a activarse.

Pasó una semana.

Luego otra.

Y después una tercera.

Los cargamentos continuaron moviéndose por las rutas protegidas por los Russell sin sufrir ataques.

Nadie apareció.

Nadie intentó interceptarlos.

Nadie mordió el anzuelo.

Aquello no tranquilizó a Carter.

Tampoco a Loretta.

Los dos comprendían demasiado bien a los enemigos inteligentes.

Cuando un hombre ambicioso renunciaba a un plan, normalmente significaba que ya estaba ejecutando otro.

Y Vane no era alguien que aceptara derrotas con facilidad.

Aquella mañana, Loretta recorría el pueblo principal junto a varios administradores locales. El invierno había quedado atrás y las calles estaban llenas de actividad. Los mercados funcionaban con normalidad, los almacenes distribuían grano diariamente y las pequeñas clínicas financiadas por la familia Russell atendían pacientes desde el amanecer.

Todo parecía estable.

Hasta que escuchó los gritos.

Un hombre corría desde la plaza.

Detrás de él venían dos mujeres cargando a un niño.

El pequeño apenas podía respirar.

Loretta se detuvo inmediatamente.

—¿Qué ocurrió?

—¡Fiebre! —gritó una de las mujeres—. ¡Comenzó esta madrugada!

El niño tosió violentamente.

La sangre desapareció del rostro de Loretta.

Porque conocía esos síntomas.

Demasiado bien.

Elias apareció pocos minutos después.

Revisó al niño.

Luego observó a los demás habitantes que comenzaban a reunirse alrededor.

Su expresión se volvió seria.

Muy seria.

—Necesito examinar el agua del pueblo.

Loretta sintió un mal presentimiento.

—¿Por qué?

—Porque esto apareció demasiado rápido.

---

Las sospechas se confirmaron antes del anochecer.

Elias llegó al despacho acompañado por tres ayudantes.

Traía muestras.

Documentos.

Y malas noticias.

—El pozo central está contaminado.

La habitación quedó en silencio.

Carter se puso de pie.

—¿Accidentalmente?

—No.

La respuesta fue inmediata.

—¿Estás seguro?

—Completamente.

Elias colocó varios informes sobre la mesa.

—Alguien introdujo material infectado deliberadamente. Esa agua era pura.

Loretta sintió que el estómago se cerraba.

Carter apretó los puños.

Nadie discutió.

Porque la conclusión era evidente.

El duque había cambiado de estrategia.

Si no podía detener las medicinas.

Provocaría más enfermos.

Si no podía controlar la desesperación.

La fabricaría.

—Maldito bastardo —murmuró Carter.

Loretta observó los informes.

Las cifras.

Los síntomas.

Las fechas.

Y una sensación horrible comenzó a crecer en su interior.

Aquello era demasiado parecido.

Demasiado parecido a la enfermedad que había arrebatado la vida de su hijo.

—¿Cuántos casos? —preguntó.

—Veintisiete confirmados.

—¿Y los demás?

—Probablemente más de cincuenta.

Carter giró hacia la puerta.

—Movilizaré guardias.

—Hazlo —dijo Loretta.

—Nadie entra ni sale del pueblo sin autorización.

Elias asintió.

—Necesitamos contenerlo.

Todo comenzó a moverse rápidamente.

Guardias.

Médicos.

Mensajeros.

Administradores.

La maquinaria del territorio Russell se puso en marcha.

Pero el verdadero golpe llegó al amanecer.

---

Loretta despertó sobresaltada.

Escuchó pasos apresurados.

Voces.

Puertas abriéndose.

Y luego alguien golpeó con urgencia.

—¡Mi señora!

Su corazón comenzó a latir con fuerza.

—¿Qué sucede?

La criada abrió la puerta.

Tenía el rostro completamente pálido.

—El joven heredero...

Loretta ya estaba levantándose.

—¿Qué ocurre con él?

—Tiene fiebre.

El mundo pareció detenerse.

Solo por un instante.

Luego salió corriendo.

No recordó cómo atravesó los pasillos.

No recordó cuántas personas dejó atrás.

Solo recordó una cosa.

La habitación.

Cuando abrió la puerta, encontró a Carter junto a la cuna.

Y encontró a su hijo.

Ardiendo.

El pequeño Carter respiraba con dificultad.

Su rostro estaba rojo.

Su cuerpo temblaba.

Y el terror que Loretta había intentado mantener enterrado durante años regresó de golpe.

No vio la habitación.

No vio a los sirvientes.

No vio a nadie.

Solo vio otro niño.

Sus piernas comenzaron a fallar.

—No...

La palabra salió rota.

—No...

Carter levantó la mirada.

—Loretta.

Ella no parecía escucharlo.

Las lágrimas aparecieron inmediatamente.

—No... no otra vez...

Su respiración se volvió irregular.

Sus manos temblaban.

Todo estaba ocurriendo otra vez.

La fiebre.

La impotencia.

La desesperación.

El miedo.

—Loretta.

Esta vez Carter llegó hasta ella.

Pero seguía sin reaccionar.

—No... por favor...

La imagen de aquella primera vida se superpuso frente a sus ojos. Era imposible quitársela.

El frío.

La pobreza.

Su hijo muriendo lentamente.

Los ruegos inútiles.

El silencio final.

Y entonces Carter la sujetó con fuerza.

No con brusquedad.

No con violencia.

Con firmeza.

Obligándola a mirarlo.

—Loretta.

Ella rompió a llorar.

Carter sostuvo su rostro entre ambas manos.

—Escúchame.

Ella apenas podía respirar.

—Escúchame.

Sus ojos azules no se apartaron de los de ella.

—Nuestro hijo no está solo.

Loretta tembló.

—El boticario está aquí.

La obligó a sostener su mirada.

—Yo estoy aquí.

Una lágrima descendió por la mejilla de él.

—Y tú también estás aquí.

Loretta dejó de hablar.

—Vamos a salvar a nuestro hijo.

Aquellas cuatro palabras atravesaron el caos de su mente.

—Vamos a salvarlo.

No era una promesa vacía.

No era consuelo.

Era una decisión.

Y Carter nunca retrocedía cuando tomaba una decisión. Loretta limpió sus lágrimas. Le dió la razón. Se sintió un poco tonta al desesperarse en ese momento.

El trauma aún estaban ahí. Pero Carter era bueno ahuyentando ese dolor.

---

Elias trabajó durante horas.

Sin descanso.

Sin abandonar la habitación.

Analizó muestras del agua.

Analizó la evolución de la enfermedad.

Comparó síntomas.

Revisó notas acumuladas durante años.

Y finalmente comenzó a preparar una nueva formulación.

Loretta permaneció junto a la cama.

Carter junto a ella.

Ninguno se movió.

Ninguno quiso hacerlo.

El pequeño Carter continuó luchando.

Las horas parecían eternas.

Cada respiración era una batalla.

Cada movimiento aumentaba la tensión.

Hasta que finalmente Elias apareció con un nuevo preparado.

Sus ojos estaban agotados.

Pero había algo más.

Esperanza.

—Lo encontré.

Loretta se levantó de inmediato.

—¿Qué?

—La diferencia.

—¿Funcionará?

Elias respiró profundamente.

—Sí.

—¿Estás seguro?

—Lo estoy.

Carter dio un paso adelante.

—Hazlo.

---

La espera posterior fue peor.

Porque ya no podían actuar.

Solo observar.

Solo esperar.

Solo confiar.

Pasó una hora.

Luego otra.

Después una tercera.

Y finalmente...

La fiebre comenzó a bajar.

Muy lentamente.

Pero bajó.

Loretta tardó varios segundos en comprenderlo.

—Elias...

El médico sonrió por primera vez en días.

—Funciona.

Las lágrimas aparecieron inmediatamente.

—Funciona...

Carter cerró los ojos.

Como si acabara de soltar un peso.

Luego observó a su hijo.

El pequeño seguía dormido.

Pero respiraba mejor.

Su temperatura descendía.

Y el peligro comenzaba a retroceder.

Loretta se cubrió la boca.

Llorando.

Esta vez de alivio.

El pequeño abrió los ojos horas después.

Confuso.

Débil.

Pero vivo.

Muy vivo.

Y cuando una pequeña mano se cerró alrededor del dedo de Loretta, ella ya no pudo contenerse.

Apoyó la frente junto a la de su hijo.

Llorando silenciosamente.

Carter rodeó los hombros de ambos con un brazo.

Sin decir nada.

Porque no hacía falta.

Elias observó la escena desde la puerta.

Agotado.

Pero satisfecho.

La cura existía.

Había funcionado.

Y eso cambiaba todo.

Porque si podían salvar al heredero de los Russell.

Podían salvar a miles más.

Mientras tanto, muy lejos de allí, en la capital, el Duque Vane todavía sonreía convencido de que había logrado quebrar a sus enemigos.

Aún no sabía que acababa de cometer el peor error de su vida.

Había atacado directamente aquello que Carter y Loretta amaban más que a sí mismos.

Y ninguno de los dos estaba dispuesto a perdonarlo.

1
Nata
Bueno esperemos y el rey sirva de algo ahora si porque no lo he mirado haciendo mucho. Hay Carter el es un hombre renovado y creo que lo mejor que ella pudo hacer fue acercarse a él hablar para mejorar si relación que es la base que los ayudo a cambiar su destino.
Nata
hay pobrecito todo lo que les toca sufrir y ese Rey en fin nada me convence ese poco sirve a menos de que este equivocada pero buena esa es la imagen que muestra.
Nata
hay que bueno que pudieron entender que esa guerra absurda fue provocada. No ne imagino cuando se entere de que su hijo y esposa estuvieron en peligro.
Nata
hay pero ese Rey si como que no se pone a pensar sobre como manejo el tema del duque de pacotilla ese.
Esther💞🥰
pero antes merece una tortura por parte del duque, no merece morir así por así🤷‍♀️
RIA
Hermosa novela, con los ingredientes necesarios para mantener a los lectores en demasía interesados. FELICITACIONES.
Nata
Aja y no existe un rey, es duque tiene influencia pero esta por debajo del rey.
Nata
hay que lindo, es tan emotivo el de vuelta con vida, ella sana con su hijo para poder por fin vivir la vida que se les fue arrebatada antes.
MA. DE JESUS SANCHEZ
Es un gusto y un placer poder leer tus historias, gracias por compartirlas, he disfrutado muchísimo de esta historia, te deseo éxitos y muchas bendiciones.
Guadalupe Flores
Que bonita historia gracias y espero que pronto todo este bien en su país 🥰
Guadalupe Flores
Espero que tu y tu familia estén bien. Y mi más sentido pésame x sus difuntos. Mis oraciones con ustedes. Dios los cuide. Animo. 👏👏👏👏👏👏
Guadalupe Flores
Que envié un mensajero con el Rey a ver si es autentica
Guadalupe Flores
Ese tipo debieron de ejecutarlo por causar tantas muertes. Muerto el perro se acabó la rabia. Ahora tienen ese peligro latente sobre ellos como la espada de Democles😭
Guadalupe Flores
Que el rey no está enterado de lo que hace su gremio de médicos encabezados por ese muerto de hambre. O recibe su mochada Económica para hacerse de la vista gorda?
Guadalupe Flores
Y luego porque no va Carter con el Rey y Loreta con el obispo
El le dijo que quería ayudar avispate mi chava
Nata
hay tan lindo 🥰 el se preocupa y lo demuestra a su manera.
Nata
hay no que despedida es triste y a la vez emotiva. porque se hizo una confesión que deseaban escuchar pero por mala comunicación no tuvieron antes. 🥰😭😭
Guadalupe Flores
🥰🥰 Me encantó esta capitulo
Rosita Sg
está hermosa está novela 👏👏
Guadalupe Flores
🥰🥰 Hay!! Me enamore! 🤭🤭🤭
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