La caja apareció el día del funeral de su abuela.
Dentro había cientos de cartas con fechas imposibles, nombres desconocidos y secretos que jamás debieron existir.
Cuando Luna abre una de ellas, despierta en una vida diferente. Una donde es cantante. Otra donde nunca nació. Otra donde alguien la ama desesperadamente.
Pero cada carta tiene un precio.
Con cada viaje, un recuerdo desaparece.
Y cuando descubre una carta escrita por ella misma desde el futuro, comprende una aterradora verdad:
Alguien está borrando historias.
Y ella podría ser la siguiente.
✨ "Toda historia tiene un final. Algunas tienen más de uno."
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Capítulo 15: El Libro Prohibido
Luna comenzó a correr.
Las palabras del Escriba seguían resonando en su mente.
"Corre."
Jamás lo había escuchado hablar con miedo.
Y si él tenía miedo...
Entonces aquello era mucho peor de lo que imaginaba.
La Biblioteca se estremecía violentamente.
Las enormes estanterías comenzaban a inclinarse.
Miles de libros caían al suelo.
Las páginas volaban por el aire como hojas arrastradas por una tormenta.
El Olvido avanzaba lentamente.
No tenía prisa.
No la necesitaba.
Cada paso borraba una parte de la Biblioteca.
Los libros desaparecían.
Los pasillos dejaban de existir.
Incluso las escaleras se deshacían en partículas de luz.
Como si jamás hubieran sido construidas.
Luna observó horrorizada cómo un libro caía frente a ella.
Intentó recogerlo.
Pero antes de tocarlo...
Desapareció.
Sin dejar rastro.
—¿Qué está haciendo?
Gritó mientras seguía corriendo.
El Guardián respondió sin dejar de luchar.
—¡Está borrando las historias!
Una enorme ola de oscuridad recorrió la Biblioteca.
Donde pasaba...
Las palabras se convertían en páginas en blanco.
Los títulos desaparecían.
Los nombres dejaban de existir.
El Escriba cerró los ojos.
—Nunca había llegado tan lejos...
El hombre de negro levantó su bastón.
Antiguos símbolos comenzaron a iluminarse.
Una barrera dorada apareció frente al Olvido.
Durante unos segundos logró detenerlo.
Pero solo durante unos segundos.
La criatura extendió lentamente una mano.
Y la barrera comenzó a romperse.
Primero aparecieron pequeñas grietas.
Después otras más grandes.
Hasta que finalmente explotó.
El hombre de negro salió despedido varios metros.
Luna corrió hacia él.
—¿Estás bien?
Él sonrió con dificultad.
—Todavía...
No es mi final.
Aquellas palabras hicieron que Luna sintiera un nudo en el pecho.
No quería perderlo.
Aunque aún no supiera realmente quién era.
El Guardián apareció a su lado.
Tenía el rostro cubierto de polvo.
Su espada comenzaba a desintegrarse.
—No podemos detenerlo.
El Escriba permanecía inmóvil frente al Olvido.
Como si estuviera esperando algo.
O a alguien.
Entonces levantó la vista.
Y miró directamente a Luna.
—Solo queda una posibilidad.
Ella respiró profundamente.
—Dime cuál es.
El Escriba señaló el centro de la Biblioteca.
Allí donde todo había comenzado.
Allí donde se encontraba la primera mesa de escritura.
Sobre ella descansaba un enorme libro.
Mucho más grande que todos los demás.
Cubierto por una cadena de plata.
Y cerrado con siete cerraduras negras.
Luna sintió un escalofrío.
Porque la marca de aquellas cerraduras era idéntica a la de la llave que llevaba consigo.
—¿Qué es?
El Escriba respondió con una voz solemne.
—El Libro Prohibido.
Todo pareció detenerse.
Incluso el Olvido dejó de avanzar durante un instante.
Como si también observara aquel libro.
—¿Qué tiene de especial?
Preguntó Luna.
El Guardián respondió.
—Ese libro jamás debía abrirse.
—¿Por qué?
—Porque contiene la primera historia.
La historia que dio origen a todas las demás.
Luna sintió que el corazón se aceleraba.
—¿Y si la leo?
Nadie respondió.
El silencio fue suficiente.
Porque comprendió que ni siquiera ellos conocían la respuesta.
Una explosión sacudió nuevamente la Biblioteca.
El techo comenzó a derrumbarse.
El Olvido avanzó otro paso.
Y millones de libros desaparecieron.
Luna observó cómo una estantería completa se convertía en polvo.
Miles de vidas.
Miles de recuerdos.
Borrados para siempre.
Las lágrimas comenzaron a correr por su rostro.
—No puedo permitirlo.
Corrió hacia la enorme mesa.
El hombre de negro intentó detenerla.
—¡Luna, espera!
Pero ya era demasiado tarde.
La joven había llegado hasta el Libro Prohibido.
Las siete cerraduras comenzaron a brillar.
Como si reconocieran su presencia.
Una por una.
Fueron abriéndose solas.
Hasta que la última cayó al suelo.
El enorme libro se abrió lentamente.
No tenía palabras.
No tenía dibujos.
Solo una única página completamente blanca.
En el centro aparecía una pluma antigua.
Hecha de cristal negro.
El Escriba sonrió por primera vez.
—Ahora lo recuerdas.
Luna tomó la pluma.
En cuanto sus dedos la tocaron...
Miles de recuerdos regresaron de golpe.
La estación.
La caja.
Las cartas.
Las otras vidas.
Aurora.
La Biblioteca.
Todo.
Y mucho más.
Recordó algo que jamás había imaginado.
Ella no era únicamente una lectora de historias.
Ni una simple escritora.
Era quien había creado la Biblioteca.
Era la primera Autora.
La primera en escribir una historia capaz de cambiar la realidad.
Las lágrimas cayeron por sus mejillas.
—Yo...
La pluma comenzó a brillar.
Y las páginas en blanco empezaron a llenarse solas.
No con tinta.
Sino con luz.
Entonces el Olvido se detuvo.
Por primera vez.
Parecía sorprendido.
Y una voz profunda surgió desde la oscuridad.
—Así que... por fin has despertado.
Luna levantó lentamente la pluma.
Miró directamente al Olvido.
Y pronunció unas palabras que hicieron temblar toda la Biblioteca.
—Esta vez...
La historia la escribiré yo.
Continuará...