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LA MUJER DEL AVERNO

LA MUJER DEL AVERNO

Status: Terminada
Genre:Traiciones y engaños / Villana / Amante arrepentido / Completas
Popularitas:1.6k
Nilai: 5
nombre de autor: MeilymCZ

Belleza Angelical, Inteligencia Peligrosa.

Desde niña, Haniel descubrió que una sonrisa podía abrir puertas y que una mirada podía hacer que los demás olvidaran sus propias intenciones. A los dieciséis años solo soñaba con vivir una vida extraordinaria junto a sus mejores amigas.
Pero crecer cambiaría las reglas.
Entre secretos, hombres, dinero, traiciones y poder, Haniel aprenderá que su mayor arma no es su belleza… Sino la facilidad con la que consigue que todos crean en su inocencia.
Porque hasta los ángeles pueden tener un lugar en el Averno.

NovelToon tiene autorización de MeilymCZ para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

Cap22

Zayd no estaba acostumbrado a sentir celos.

Los consideraba una debilidad.

Una emoción innecesaria que hacía que las personas inteligentes tomaran decisiones estúpidas.

Sin embargo, aquella fotografía llevaba varios minutos sobre su escritorio.

Haniel sonriendo.

Haniel junto a Nicolás.

Haniel mirándolo de una manera que Zayd nunca había visto cuando ella estaba frente a él.

Volvió a tomar la fotografía.

—¿Quién es? —preguntó.

El hombre que estaba frente a su escritorio respondió:

—Nicolás Ferrer.

—¿A qué se dedica?

—Inversiones. Tiene algunos negocios propios. Nada especialmente importante.

Zayd levantó la mirada.

—No te pregunté si era importante.

El hombre guardó silencio.

—Te pregunté quién es.

—Es hijo de un empresario que trabajó hace años con algunas personas relacionadas con Gabriel.

Zayd volvió a mirar la fotografía.

Ahora entendía por qué algo en aquel hombre le resultaba familiar.

—Investígalo.

—¿Quieres que lo siga?

Zayd tardó unos segundos.

—No.

Dejó la fotografía sobre el escritorio.

—Todavía no.

---

Haniel no sabía nada de aquella conversación.

Estaba demasiado ocupada intentando entender el expediente L-17.

Zamira había enviado fotografías de varias páginas.

Nombres.

Fechas.

Empresas.

Transferencias.

Y una columna marcada como PROTEGIDOS.

El nombre de Haniel aparecía allí.

También el de Olivia.

Y el de Zamira.

—Esto es imposible —dijo Olivia durante la videollamada.

—No —respondió Zamira—. Es real.

—¿Por qué nos protegerían?

—Eso todavía no lo sé.

Haniel observaba la pantalla.

—Hay algo que no estamos viendo.

—¿Qué? —preguntó Olivia.

—Si nuestras tres nombres aparecen juntos, alguien tuvo que registrarnos después de conocernos.

Zamira negó con la cabeza.

—No necesariamente.

—¿Qué quieres decir?

—Mira las fechas.

Haniel acercó el documento.

Zamira señaló una línea.

—La primera anotación de cada una es anterior a nuestra amistad.

Las tres quedaron en silencio.

—Eso significa... —comenzó Olivia.

—Que alguien nos conocía antes de que nosotras nos conociéramos —terminó Haniel.

Un silencio pesado llenó la llamada.

---

Aquella tarde Haniel decidió salir.

Necesitaba aire.

Necesitaba música.

Necesitaba recordar que tenía veinticinco años y que su vida no podía reducirse a documentos secretos.

Llamó a Olivia.

—Esta noche salimos.

—¿Nosotras?

—Sí.

—Estoy en Texas.

Haniel se quedó callada.

Olivia soltó una carcajada.

—¡Exactamente!

—Entonces saldré sola.

—¿Con Nicolás?

Haniel sonrió.

—Tal vez.

—Ya sabía yo.

---

El lugar estaba lleno.

Música alta, luces, gente conversando y parejas bailando.

Haniel entró con Nicolás.

Y, como siempre, las miradas aparecieron.

Pero esta vez ocurrió algo distinto.

Un hombre se acercó mientras Nicolás estaba pidiendo unas bebidas.

—Hola.

Haniel lo miró.

—Hola.

—Te he visto antes.

—Eso dicen mucho.

—No, en serio. ¿Eres Haniel?

Ella sonrió.

—Depende de quién pregunte.

—Mateo.

Le ofreció la mano.

Haniel la estrechó.

—Mucho gusto.

Mateo sonrió.

—Muchísimo.

Nicolás regresó.

Observó la escena.

No dijo nada.

Haniel tampoco.

Pero cuando Mateo se alejó, Nicolás preguntó:

—¿Lo conoces?

—No.

—Parecía interesado.

—La gente suele estar interesada.

Nicolás sonrió.

—Eso también lo sé.

—¿Estás celoso?

—No.

—Mentiroso.

—Un poco.

Haniel sonrió satisfecha.

Había algo peligrosamente divertido en descubrir que Nicolás podía sentir celos.

—No tienes nada que temer.

—¿No?

Ella negó con la cabeza.

—Si estoy aquí contigo, es por algo.

Nicolás la tomó de la cintura.

—¿Y cuál es ese algo?

Haniel se acercó a su oído.

—Todavía estoy descubriéndolo.

---

La música cambió.

Nicolás la llevó a bailar.

Haniel se dejó llevar.

Durante unos minutos no existieron expedientes, secretos ni amenazas.

Solo música.

Miradas.

Manos entrelazadas.

Y esa tensión que empezaba a convertirse en algo mucho más profundo.

Cuando salieron a tomar aire, Nicolás se apoyó contra una pared.

—Hay algo que quiero preguntarte.

—Pregunta.

—¿Qué quieres de mí?

Haniel lo miró sorprendida.

—¿Por qué supones que quiero algo?

—Porque eres Haniel.

Ella soltó una pequeña risa.

—Eso no responde nada.

—Contigo nunca sé cuándo estás hablando en serio.

Haniel se quedó pensativa.

—Esta vez sí.

—¿Qué significa eso?

Ella se acercó.

—Que me gustas.

Nicolás la miró.

—¿De verdad?

—No me hagas arrepentirme de haberlo dicho.

Él sonrió.

Y la besó.

---

Pero aquella noche no terminó como Haniel esperaba.

Cuando salió del baño, vio a Nicolás hablando con alguien.

Un hombre mayor.

La conversación parecía tensa.

Haniel no quiso interrumpir.

Se quedó a cierta distancia.

Entonces escuchó una frase.

—No puedes acercarte a ella.

Nicolás respondió:

—Ya es demasiado tarde.

Haniel se quedó inmóvil.

El hombre mayor negó con la cabeza.

—No sabes en qué te estás metiendo.

—Sí lo sé.

—Entonces sabes quién es Zayd.

Nicolás permaneció en silencio.

Haniel sintió que el estómago se le cerraba.

Retrocedió antes de que pudieran verla.

Regresó a la mesa.

Minutos después, Nicolás apareció.

—¿Todo bien?

Haniel sonrió.

La sonrisa perfecta.

La que utilizaba cuando quería ocultar algo.

—Perfectamente.

Él la observó.

—¿Segura?

—Sí.

Y por primera vez desde que lo conocía, Haniel decidió jugar su propio juego.

No preguntaría.

No todavía.

Quería descubrirlo por sí misma.

---

Al llegar a casa encontró un mensaje.

De Zayd.

«¿Te estás enamorando?»

Haniel frunció el ceño.

Escribió:

«No es asunto tuyo.»

La respuesta apareció casi inmediatamente.

«Todo lo que pueda ponerte en peligro termina siendo asunto mío.»

Haniel apretó el teléfono.

«Deja de vigilarme.»

Tres puntos.

Después:

«No puedo.»

Haniel sintió un escalofrío.

Otro mensaje.

«Y pronto entenderás por qué.»

Ella dejó el teléfono sobre la cama.

Había algo en la forma en que Zayd escribía que ya no parecía una simple advertencia.

Era posesividad.

Era interés.

Era algo mucho más oscuro.

Y Haniel todavía no sabía que, para Zayd, Nicolás ya no era simplemente un hombre que había aparecido en su vida.

Era un obstáculo.

Y Zayd Lekesis nunca había sido un hombre acostumbrado a dejar obstáculos en su camino.

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Renata Mabel
me encanta esta historia 🦆✨
Meilymcz: Hola Renata, me alegra que estés disfrutando la historia 💗 Si puedes por fa, puedes ayudarme con tus likes 🫶🏻
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