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El Amor No Lo Es Todo

El Amor No Lo Es Todo

Status: Terminada
Genre:CEO / Amante arrepentido / Mujer poderosa / Completas
Popularitas:229.6k
Nilai: 4.9
nombre de autor: Crisbella

Durante cinco años viví convencida de que el amor entre mi esposo y yo era indestructible. En el camino dejé atrás mi carrera, mis amigos y a mi propia familia, volcando todas mis fuerzas en sostener un hogar que hoy lo entiendo, solo existía en mi imaginación. Mis dos hijos son mi mundo entero y mi mayor orgullo. Sin embargo, nunca imaginé que en cuestión de días todo lo que construí con tanto sacrificio se vendría abajo, ni que el hombre con quien compartí mi vida terminaría mostrando su verdadero y frío rostro. Ahora me toca descubrir que el amor no lo es todo... y que es momento de reconstruirme.

NovelToon tiene autorización de Crisbella para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

Capítulo XXII Fragmentos del pasado

Punto de vista de Elena

Tres meses habían transcurrido desde que nos mudamos a la mansión de Christopher. En ese tiempo, mis hijos se habían encariñado con él de una forma increíble; para ser sincera, demostraba más paciencia y afecto paternal del que Alberto les ofreció jamás. Poco a poco, Christopher fue colándose en nuestra rutina diaria, ocupando un espacio en el corazón de los niños que, al mismo tiempo que me reconfortaba, me aterrorizaba.

—¡Mami! ¡Christopher dice que podemos ir al parque hoy! —anunció Mateo, corriendo hacia mí con una sonrisa radiante.

—¡Sí, sí, sí! ¡Vamos los cuatro y comemos helado! —apoyó Ethan a su hermano, brincando a su lado.

Alcé la vista y vi a Christopher parado a unos pasos detrás de ellos. Llevaba un estilo relajado: una camiseta oscura de algodón y pantalones informales. Cuando se vestía así, no quedaba ni rastro del implacable magnate de negocios que había conocido. Lucía terrenal, accesible y peligrosamente atractivo.

—Está bien —cedí, contagiada por la ilusión de los pequeños—. Vayan por sus chaquetas, los espero aquí en la sala.

Los niños salieron disparados hacia las escaleras entre risas. Me quedé a solas con Christopher en el amplio vestíbulo.

—Pensé que te negarías —comentó él, dando un par de pasos hacia mí.

—Sé que mis hijos necesitan una dosis de normalidad... y yo necesito calmar mis nervios —respondí con absoluta sinceridad, cruzándome de brazos.

—No tienes que preocuparte por nada —dijo, acortando la distancia que nos separaba—. Te prometí que cuidaría de ti y de los tuyos, a quienes ahora considero míos también.

—Aún no estoy lista para abrirle mi corazón a nadie, Christopher —murmuré, intentando dar un paso hacia atrás para proteger mi espacio.

Sin embargo, él fue más rápido. Me sujetó suavemente por la cintura y me atrajo hacia su cuerpo con una firmeza que no admitía escape, aunque sin lastimarme.

—Sí lo estás, Elena —susurró muy cerca de mis labios, haciéndome estremecer por completo—. Tienes que dejar el miedo atrás. Demuéstrate a ti misma lo fuerte que eres. Lo que sea que te haya pasado en el pasado no define tu presente... y mucho menos tu futuro.

Cerré los ojos, incapaz de luchar contra la marea de sensaciones que amenazaba con desbordarme. Su respiración cálida se mezclaba con la mía, haciendo que el tiempo y el caos del exterior se detuvieran por completo. Cuando por fin nuestros labios estuvieron a milímetros de unirse, el sonido de unos pasos apresurados rompió el hechizo.

Los gemelos irrumpieron de vuelta en la sala y, al ver la cercanía entre los dos, empezaron a saltar de alegría.

—¡Sí, sí, sí! ¡Tenemos un nuevo papá! —gritó Ethan, emocionado y alzando los brazos.

Mateo, en cambio, se detuvo a medio camino. Dejó de lado el entusiasmo infantil y caminó a paso firme hacia nosotros, manteniendo la mirada fija en Christopher con una seriedad impropia de sus años.

—No la vayas a lastimar —advirtió Mateo, clavando sus ojos oscuros en los de Christopher—. Hace cinco años éramos muy pequeños y no pudimos defenderla, pero ya estamos grandes. El que se atreva a tocarla o a hacerle derramar una sola lágrima, se las verá con nosotros.

Christopher me miró desconcertado durante un segundo. Pude ver el engranaje de su mente trabajando a mil por hora, comprendiendo que tras las palabras del niño se ocultaba la sombra de un secreto mucho más oscuro que las amenazas de Fernández.

—Bien, niños... vayamos al parque y dejen de inventar historias —intervine a toda prisa, intentando suavizar la tensión del ambiente mientras les acomodaba las chaquetas.

Aunque quise enmascarar la punzada de dolor que me atravesó el pecho, la cicatriz seguía ahí. Mi tiempo junto a Alberto me había enseñado por las malas que el amor no lo es todo; antes de entregarle mi alma a alguien más, debía sanar, amarme a mí misma y jurarme que jamás permitiría que otro hombre volviera a pisotear mi dignidad.

El trayecto hasta el parque público a las afueras de la ciudad transcurrió bajo la atenta, pero discreta, vigilancia del equipo de seguridad de Christopher. Dos camionetas no rotuladas nos siguieron a distancia razonable, asegurando el perímetro sin romper la ilusión de paz.

Al bajar del vehículo, el sol de la tarde nos recibió con una brisa tibia. Los niños corrieron de inmediato hacia la zona de juegos, maravillados por la amplitud del césped y los columpios.

Por unas horas, el mundo de los expedientes judiciales, los fraudes millonarios y los atentados se evaporó.

Christopher se quitó el reloj de lujo, se enrolló las mangas de la camiseta y se lanzó al césped a jugar al fútbol con Mateo y Ethan. Ver al hombre más poderoso del sector corporativo corriendo tras una pelota gastada, dejándose meter goles a propósito y cargando a Ethan sobre sus hombros entre carcajadas, me oprimió el pecho con una calidez desconocida.

Nos sentamos en una banca de madera a comer helados mientras el sol comenzaba a teñir el cielo de tonos dorados y violetas. Mateo le explicaba a Christopher con lujo de detalles las reglas de sus juegos escolares, mientras Ethan se dormitaba apoyado contra el costado de mi hombro, agotado por la jornada.

—Tienen tu fuerza, Elena —dijo Christopher en voz baja, mirándome por encima de la cabeza de Mateo—. Son niños nobles, inteligentes y con un sentido de la lealtad que no se compra con dinero.

—He intentado criarlos para que sean hombres de bien —respondí, acariciando el cabello de Ethan—. Hombres que respeten, que protejan y que jamás usen su poder para aplastar a nadie.

Christopher sostuvo mi mirada con una ternura insondable. Extendió la mano sobre el respaldo de la banca y rozó con sus yemas mis nudillos, esta vez sin presionar, dándome el control absoluto de la distancia.

—Lo has hecho de maravilla —aseguró con un tono rasposo y sincero—. Y te prometo algo, Elena: no solo voy a proteger sus vidas de Fernández. También voy a encargarme de que el cobarde que les hizo daño en el pasado pague por cada lágrima que te hizo derramar.

Un escalofrío me recorrió la espalda. Christopher no sabía que el hombre del que Mateo hablaba y el socio misterioso que estábamos a punto de desenmascarar en la gala de esta semana eran exactamente la misma persona. La tormenta estaba a punto de desatarse, pero por primera vez en años, sentí que no tendría que enfrentarla sola.

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Belca
Muy bien Melisa tarde, pero te diste cuenta del valor que tenia Elena
Yera Yera Yera
que descaro el de ese y todavía crece que Elena es ingenua que se pudra por hp
Belca
Quiero ver a la sangrijuela de Camila cuando Alberto vaya a la cárcel y se quede sin nada
Belca
Si Elena va a la gala van a descubrir quien la protege
Belca
Buena alianza entre Elena y Chsitopher. Si supiera Alberto que quien le va a cortar la cabeza de manera literal, va a ser Elena
Belca
A eso se arriesgan los abogados honestos y muchos pierden la vida por esa escoria de la sociedad
Belca
Muy buena trama 🥰
Belca
Fernández la fue a eliminar. Le estorba y a Christopher le interesa si es su aliada en la justicia y transparencia
Belca
Ups no sabe que se enfrenta a un corrupto mafioso y Alberto se puso sólito la soga al cuello
Belca
Mientras ella va en subida, me temo que Alberto va en picada
Belca
Mantenidas, Melisa porque no trabaja para tener lo suyo parece sangrijuela
Belca
Desgraciado, pero ya pagarás con creces lo que le hiciste a Elena
Belca
Esa mujer junto a su hermana lo van a dejar en banca rota y de ella no va a ver ni un centavo 🤣
Belca
Excelente, ahora va saber Alberto que tan brillante es para resolver los casos solo el, sin tener detrás una mente brillante
Belca
Con esa estrategia te dará el divorcio ese patán misarable
Belca
Interesante inicio, solo se repiten los párrafos esperemos solo sea en este capitulo
MARINA SIMÓN
/Ok/
Petrona Arias Leon
muy bonita historia x a pesar tanto mal encontró el verdadero amor
Ana Mendez
linda novela, muy buena dejándonos enseñanzas de perseverancia y que siempre en México de todo hay una salida cuando se hace con el corazón y mirando a ser cada día mejor y sobre todo a valorarse uno como persona y no depender de alguien que no nos valore.. felicitaciones estubo genial la novela como todas las que e leído ❤️🥰👏👏👏
Carmen Rodriguez
/CoolGuy/
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