Ella renace en un mundo mágico lleno de reglas sociales y apariencias, pero ella decide ser feliz, siendo quien es y no cambiando por nadie.
*Esta novela pertenece a un mundo mágico*
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Subasta 3
Si había algo que Kayla no disfrutaba de su nueva vida...
Eran los horarios.
Y los tiempos que tardaban en arreglarla.
Aquella mañana comenzó demasiado temprano para su gusto.
Las doncellas entraron a su habitación cuando el sol apenas comenzaba a iluminar las ventanas.
—Buenos días, mi lady.
Kayla abrió un ojo.
[¿Buenos días?]
La doncella corrió las cortinas.
La luz entró directamente en la habitación.
Kayla se cubrió el rostro con la almohada.
[¡Para mí todavía es de noche!]
Pero no tuvo tiempo de quejarse.
Las doncellas comenzaron a trabajar.
Una preparó el baño.
Otra arregló su cabello.
Otra escogió el vestido.
Otra preparó los accesorios.
Y otra se encargó de su maquillaje.
Kayla, mientras tanto, permanecía sentada frente al espejo.
[¿Cuántas personas hacen falta para arreglar a una sola mujer?]
Sin embargo, cuando finalmente terminó de prepararse, tuvo que admitir algo.
Se veía hermosa.
El vestido estaba perfectamente ajustado.
Su cabello estaba cuidadosamente peinado.
Los accesorios combinaban a la perfección.
Y su maquillaje resaltaba sus ojos.
Kayla se miró en el espejo.
[Está bien...]
[Valió la pena.]
Además, había notado algo diferente en las doncellas.
Ya no la miraban con el mismo miedo.
Seguían siendo respetuosas.
Seguían teniendo cuidado con sus palabras.
Pero ahora algunas incluso se atrevían a sonreírle.
Kayla se alegró.
[Al menos estoy progresando.]
No tuvo mucho tiempo para disfrutarlo.
Porque comenzaron a llegar los invitados.
Uno detrás de otro.
Los carruajes aparecían frente a la mansión.
Los nobles descendían elegantemente vestidos.
Las damas llevaban joyas.
Los caballeros lucían sus mejores trajes.
Y Kayla tuvo que comenzar a recibirlos.
—Bienvenidos.
Sonrisa.
—Es un placer tenerlos aquí.
Sonrisa.
—Muchas gracias por su donación.
Sonrisa.
—Espero que disfruten de la velada.
Sonrisa.
Una hora.
Dos horas.
Tres horas.
Kayla seguía sonriendo.
[¿Cuánto falta?]
Otro grupo llegó.
—Lady Fletcher, qué hermosa se ve.
—Muchas gracias.
Sonrisa.
—La decoración es maravillosa.
—Me alegra que le guste.
Sonrisa.
—La idea de la subasta es admirable.
—Es un honor poder ayudar.
Sonrisa.
Un noble le estrechó la mano.
Otro le hizo una reverencia.
Una dama la felicitó por la organización.
Otro invitado elogió la comida.
Y Kayla continuaba sonriendo.
[¿Mis mejillas pueden caerse?]
Sonrió nuevamente.
[Estoy empezando a sentir que tengo agujas clavadas en la cara.]
Otra persona se acercó.
—Lady Kayla, felicidades. Todo está perfectamente organizado.
—Muchas gracias.
Sonrisa.
[Respira.]
Sonrisa.
[Agradece.]
Sonrisa.
[No mates a nadie.]
Sonrisa.
[¡Sonreír, agradecer, sonreír y repetir!]
Y así pasó gran parte del día.
Sin embargo, aunque Kayla estaba agotada, algo comenzó a llamarle la atención.
Los invitados estaban realmente impresionados.
La decoración era elegante.
La comida era excelente.
Los objetos donados habían atraído muchísimo interés.
La organización era impecable.
Y la subasta estaba superando todas las expectativas.
Los nobles hablaban entre ellos.
—Lady Kayla ha hecho un trabajo extraordinario.
—Es una joven realmente elegante.
—Y además ha organizado todo esto para ayudar a las familias afectadas.
—Es admirable.
—Tiene un corazón muy bondadoso.
Kayla escuchaba algunos de esos comentarios mientras intentaba mantener la sonrisa.
[¿Bondadosa?]
Por un instante se sintió un poco incómoda.
Porque sabía que la persona que había ocupado ese cuerpo antes que ella no había sido precisamente bondadosa.
Pero luego recordó algo.
Ella no podía cambiar el pasado.
Solo podía cambiar lo que haría a partir de ahora.
Así que sonrió nuevamente.
Esta vez de verdad.
La subasta avanzaba.
Las pujas aumentaban.
Los nobles competían por las joyas, pinturas y objetos donados.
Y el ambiente era cada vez más animado.
Incluso el carruaje donado por el duque había provocado una enorme expectación.
Kayla observó todo desde un costado.
Y por primera vez sintió algo que no había sentido desde que despertó en ese mundo.
Orgullo.
No por su título.
No por su apellido.
No por su riqueza.
Sino por lo que estaban consiguiendo.
Personas que habían perdido sus hogares recibirían ayuda.
Familias que habían perdido sus cosechas podrían recuperarse.
Niños que habían quedado en una situación difícil tendrían una oportunidad.
Kayla respiró profundamente.
[Esto sí vale la pena.]
Luego sintió nuevamente sus mejillas.
[¡Pero necesito sentarme antes de que mi cara deje de funcionar!]
Y mientras los invitados continuaban elogiando a Lady Kayla Fletcher por su elegancia, su bondad y su excelente organización...
La verdadera Kayla solo podía pensar una cosa.
[La próxima vez voy a contratar a alguien para que sonría por mí.]
Dos bombas sexuales🤭👏👏