Greicy y Luis se odian desde el primer día. Ella es fuego, debate y no se deja. Él es calma fría, sarcasmo y siempre tiene la última palabra. En el salón son rivales. Fuera de él, son el chiste de sus amigos. Hasta que Luis, harto de discutir, la besa para callarla. Ese beso rompe todo. Desde entonces, descubre que es la única forma de desarmarla, y ella descubre que para desarmarlo tiene que ir más allá del beso. Pero una mentira de su ex los separa justo en graduación. Años después, ella sobrevive a una pandemia que le arrebata todo, él se vuelve cantante y le escribe su mayor éxito. Se reencuentran en Sinaloa, y Luis no está dispuesto a dejarla ir de nuevo.
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no apta para prácticas
A las 20 semanas, a Greicy ya no le quedaba duda de que eran dos. Su panza no era de 5 meses, era de 7. Le dolía la espalda, le dolían los pies, se cansaba al subir las escaleras de Derecho. Pero no faltó a ni una clase.
Tenía promedio de 96. Era la mejor de su salón. Por eso la seleccionaron para las prácticas profesionales en el Juzgado Segundo de lo Familiar. Era el sueño: entrar a juzgado, ver expedientes reales, hacer su servicio con el juez.
Fue con su blusa blanca, su pantalón de maternidad que le prestó Leti, sus dos fotos de ultrasonido en la carpeta, orgullosa. 20 semanas, gemelos, 19 años, casada, promedio 96.
El coordinador de prácticas, el licenciado Treviño, la miró de arriba a abajo cuando entró a la oficina.
"¿Tú eres Greicy Reyes?"
"Sí, licenciado. Aquí traigo mi..."
"¿Estás embarazada?"
Greicy se tocó la panza por instinto. "Sí, de 20 semanas, gemelos."
Treviño cerró su carpeta. "Mira, Greicy, te voy a ser sincero. Aquí en juzgado necesitamos gente que pueda estar 6 horas parada, cargando expedientes, corriendo a oficialía. Tú en tu estado no puedes. Te vas a desmayar otra vez, como en el otro juzgado. Nos vas a meter en un problema. Mejor pide tus prácticas para el otro semestre, cuando ya hayas tenido a tus bebés."
"¿Me está negando las prácticas por estar embarazada?", dijo Greicy, con la voz temblando, pero no de tristeza, de coraje.
"No es por estar embarazada, es por tu condición. No eres apta. Es por tu bien y el de los bebés."
"Mi condición es estar embarazada, licenciado. Eso no me hace no apta. Me hace más apta, porque sé lo que es pelear por alguien. Tengo 96 de promedio. He venido con vómito, con desmayos, con 3 horas de sueño. Nunca he faltado."
"Lo siento. Es decisión del juzgado. Vuelve después de tu incapacidad."
Greicy salió del juzgado con su carpeta, con lágrimas que no eran de tristeza, eran de humillación. Caminó 4 cuadras hasta la facultad, con su panza pesada, con el sol pegándole.
Luis la encontró sentada en las escaleras de Derecho, llorando, con la carta de rechazo arrugada en la mano.
"¿Qué te hicieron?"
Me corrieron, Luis. Me dijeron que no soy apta por estar embarazada de gemelos. Que vuelva después de parir."
Luis leyó la carta. Era una hojita firmada: "No apta temporalmente por condición médica."
Se le subió la sangre. No era Luis el cantante romántico, era Luis el esposo que había visto a su esposa vomitar 4 meses, desmayarse en un juzgado, cantar en la calle por sus hijos.
Se levantó, se metió a la coordinación, sin tocar.
"¿Usted es Treviño?"
"Sí, ¿tú quién eres?"
"Soy Luis Salinas, esposo de Greicy Reyes, la que acaba de correr por estar embarazada."
Treviño se rió: "No la corrí, solo..."
"Usted la discriminó. Y eso es delito. Artículo 1ro constitucional, Ley Federal para Prevenir la Discriminación, Ley General de Acceso de las Mujeres. ¿Quiere que se lo explique o le traigo a mi abogado? Porque mi abogado es Robles, el que le ganó a RM Films. Y mi esposa es la mejor alumna de esta facultad."
Treviño se puso serio. "Mira, chavo, no es personal..."
"Sí es personal. Porque es mi esposa y son mis dos hijas. Y porque usted no le negó las prácticas a Mariana que tiene gastritis, ni a Kevin que tiene pie quebrado. Solo a ella, por embarazada."
Greicy entró detrás, jalándole la playera a Luis: "Luis, ya, vámonos, no quiero problemas."
"No, Reyes, sí queremos problemas. Porque si no peleamos ahora, van a correr a la siguiente embarazada también."
Luis sacó su celular y empezó a grabar, como había aprendido de Iker pero ahora para defenderse.
"Repítame lo que le dijo, licenciado, que mi esposa no es apta por estar embarazada."
Treviño se puso nervioso, apagó la grabación.
A las dos horas, la directora de la facultad los citó a los tres. Había visto el TikTok que Mariana subió de Greicy llorando en las escaleras con el hashtag #NoApta.
"Treviño, ¿usted le negó prácticas a Reyes por embarazo?"
"Directora, fue por..."
"¿Sí o no?"
Treviño agachó la cabeza.
La directora, una mujer de 60 años, con dos hijos, miró a Greicy con su panza de gemelos.
"Greicy, ¿quieres tus prácticas?"
"Sí, directora."
"Las tienes. Desde mañana, en mi oficina, conmigo, sentada, con aire acondicionado. Y tu promedio vale doble. Y Treviño va a tomar un curso de no discriminación. ¿Estamos?"
Greicy abrazó a la directora llorando. Luis le apretó la mano a Treviño, no por rencor, sino para que entendiera.
Esa noche, en su depa, Greicy lloró mucho, pero de alivio. Luis le sobaba los pies hinchados, le ponía su playlist de canciones para gemelos.
Y escribió la quinta canción, enojado, inspirado en lo que le dijeron.
*Canción 5: "No apta"*
_"Me dijeron no apta por traer vida dentro / como si amar doble fuera un defecto / me vieron la panza y no mi promedio / me vieron el miedo y no mi esfuerzo / pero no apta no estoy / estoy más lista que nunca / porque ahora no estudio por mí / estudio por tres / y si no me quieren ver aquí / me verán en el estrado / con dos bebés en brazos / y mi título en la mano."_
La subió a TikTok esa misma noche, con Greicy de fondo, con su panza de 20 semanas, con su carta de prácticas ahora firmada por la directora.
El video tuvo 8 millones de vistas. Lo compartieron abogadas embarazadas de todo México: "A mí también me dijeron no apta".
Norte Records le marcó al día siguiente: "Luis, esa canción tiene que salir ya. ¿La grabamos mañana? Y queremos que Greicy cante el coro."
Greicy, que siempre dijo que cantaba feo, cantó el coro en el estudio, desafinada pero fuerte, con sus gemelos pateando.
"¡No apta no estoy!"
Y por primera vez, se escuchó su voz en Spotify, junto a la de Luis.
Esa noche, pegaron en el refri, al lado de las fotos de ultrasonido, la nueva carta: "Prácticas profesionales aceptadas - Greicy Reyes - Oficina de Dirección".
Ya eran 5 papeles en el refri.
Y el refri seguía haciendo ruido, pero ahora parecía que aplaudía.