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CAMINANDO ENTRE LOBOS

CAMINANDO ENTRE LOBOS

Status: En proceso
Genre:Mafia / Traiciones y engaños / Mundo de fantasía
Popularitas:354
Nilai: 5
nombre de autor: Julio carrasco

Un grupo de amigos y una policía encubierto arriesgan sus vidas, tratando de acabar con la corrupción que azota la ciudad.

NovelToon tiene autorización de Julio carrasco para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

CAPÍTULO 22

El policía que se encontraba en la recepción de la comisaría se puso de pie al ver al comisario.

—Facundo, ¿el sargento Álvarez anda por acá? —preguntó Ledesma.

—Si, comisario... Está afuera, en el patio...

—¡Gracias, seguí con lo tuyo nomás!

—Bien, comisario...

Ledesma salió al patio, y pudo ver al sargento Álvarez sentado en una silla plegable. Estaba hablando por teléfono, de espaldas a la puerta de la comisaría, por lo que no pudo ver al comisario cuando este se acercaba. A juzgar por los gestos que hacía con sus manos, se notaba que la charla era muy interesante y entretenida, tanto, que ni siquiera oyó los pasos del comisario cuando este se encontraba a unos escasos cinco metros de él.

—Si.. Quedate tranquilo que todo está bajo control... —le oyó decir Ledesma—

¡Te entiendo, ya lo van a agarrar, no te preocupes! ¿Acá?... No, no creo... y si viniera yo me encargo de él...

—¡Federico!... — la voz de Ledesma sorprendió tanto al sargento, que este estuvo a punto de tragarse el teléfono. Palideció de tal manera que parecía que la sangre se había esfumado de su cuerpo.

Cortó la llamada casi instintivamente, sin despedirse siquiera de su interlocutor, eso llamó mucho la atención del comisario, quien lo quedó mirando como haciéndole mil preguntas con los ojos.

—¿Algún problema? Te noto nervioso... —le preguntó, sin dejarlo reaccionar.

—¡N...no!...no, ningún problema... Era mi mujer, ya sabés... Se ponen pesadas cuando uno pasa mucho rato sin mandarles un mensaje...

—¡Aaa, si! Te entiendo... Yo por suerte no tengo ese problema —Ledesma le contestó suavizando el tono, como para que Álvarez no se diera cuenta que él sabía que no estaba hablando con su mujer.

—Si, vos estás salvado, ¡jaja! — Álvarez recobró la confianza y no sospechó nada.

—Federico, quería preguntarte cómo marcha la investigación por el caso de los Jong...

—Va marchando bien, Sergio. — Seguimos a full, haciendo todo lo que está a nuestro alcance para atrapar a los asesinos...

—¿Los asesinos? ¿Sospechas que fue más de uno?...

—No se, yo calculo que si...

—¿Encontraste alguna pista sobre eso?

—Todavía nada. Estamos esperando el resultado de los análisis de la colilla de cigarro que encontraron los peritos. Más allá de eso, no hay nada, no hay testigos, ni otras huellas, nada...

—Lo extraño es que nadie vió nada, ni siquiera se escucharon ruidos, ¿no te parece raro? — el comisario no dejaba de mirar a Álvarez, observando con detenimiento cada gesto que este hacía ante sus preguntas.

—No, no se si es raro... La gente de noche duerme, capaz que alguien escuchó algún ruido pero no le dió demasiada importancia... Nuevamente el nerviosismo se había apoderado del sargento, Ledesma lo notó enseguida, decidió jugar todas las cartas a ganador.

—Federico, ¿sabés que estoy pensando en tomar las riendas de este caso?

—¿Por qué? Qué... ¿Ya no confías en mí? —Álvarez trataba de esquivar la mirada de su superior, cada vez que hablaba.

—No es eso. Es que tal vez vos estás un poco estresado con todo esto, y posiblemente no veas cosas que en otro momento verías a leguas...

—Sergio, eso me sonó como que te está picando la falta de confianza hacia mi, ¿me equivoco?...

—Si, te equivocás... Sabés que siempre he confiado en vos. El hecho de que ahora tenga algunas dudas sobre este caso no significa que te haya perdido la confianza...

—No entiendo qué dudas tenés...

—Muchas... Por ejemplo, vos siempre investigaste los casos a full, pasabas todo el día averiguando, tratando de seguir pistas. Nunca se te hubiera ocurrido sentarte en el patio de la comisaría a charlar con tu mujer...

—No capto a dónde querés llegar, Sergio. Si estás dudando de mi eficiencia, decímelo. Pero yo te juro que me estoy quemando las pestañas tratando de resolver este entripado.

—¡Te creo! ¡Te creo, Federico! Sólo trataba de quitarte la modorra que me parece te está ganando, pero, ¡mirá que me parece nomás! ¡Capaz que estoy equivocado! ¡Ojalá esté equivocado!...

—¡Claro que estás equivocado, Sergio! Todavía como vos bien decís, estoy un poco estresado con todo esto, y vos encima dudás de mi laburo, ¡no seas malo!

—No te estoy diciendo nada fuera de orden, Federico, no te sulfures. Solo estoy deseando ver resultados a corto plazo, y te lo estoy haciendo saber, ¡nada más! ...

—¡Ya se, ya se! Disculpame, es que creo que todos estamos consternados por este episodio tan cruel. Ya tengo que volver a la calle, voy a hacer algunas visitas. Si surge algo nuevo te aviso enseguida...

—Dale, si. Lo vos creas que puede ser importante y sume para la investigación, hacemelo saber, ¿ok?...

—¡Por supuesto! Serás el primero en enterarte, no lo dudes...

—Perfecto, Federico... Te dejo seguir trabajando entonces, manteneme informado...

—Hasta luego... comisario... — el tono de Álvarez al despedirse le confirmó a Ledesma lo que su hija estaba tratando de decirle hacía rato, que el sargento ocultaba algo.

—Hasta luego, Federico... — el comisario hizo de cuentas que no había captado el tono sarcástico del sargento, lo hizo más que nada para no alertar de que sospechaba de él.

Álvarez se quedó parado viendo como se alejaba Ledesma. Cuando este entró a la recepción, sacó otra vez su celular del bolsillo y marcó un número. Lo que él no sabía, era que el comisario al momento de cruzar la puerta no se dirigió hacia su oficina, sino que se quedó mirándolo a través de la ventana. El reflejo del sol sobre el cristal impedía ver hacia adentro, por lo que nunca pudo ver a Ledesma espiándolo. Cuando del otro lado le contestaron, se puso a hablar tranquilamente, creyendo estar solo y sin testigos.

—¡Hola, Alonso! Disculpame que te corté sin avisar, es que justo llegó el comisario por mi espalda y me sorprendió...

—-¿Seguro que no se dió cuenta que hablabas conmigo?

—Seguro, si, quedate tranquilo... No terminaste de contarme, ¿todavía no agarraron a Britez?

—No me han llamado, así que supongo que todavía no lo agarraron...

—Si querés yo voy a lo de Gutiérrez a darles una mano en la búsqueda, cuanto antes lo agarremos, mejor...

—Si no estás muy ocupado andá, si. Todos los que se puedan sumar, mejor...

—Justo en este momento estoy por salir a la calle. Le dije a Ledesma que iba a continuar investigando el caso de los chinos...

—¿Qué dice ese viejo zorro al respecto? ¿Desconfía de alguien?...

—Respecto a eso quería decirte algo, ¿te acordás que hablamos sobre que yo tomara el mando de la comisaría?

—Si, claro que me acuerdo. Es más, te lo propuse yo, no sé si te acordás...

—Me acuerdo perfectamente...

—¿Qué querés decirme?...

—-Eso, que tenemos que agilizar el trámite de jubilación del comisario.

—No entiendo porqué te entró el apuro ahora, justo que estamos tan complicados con el tema de Britez...

—Lo que pasa es que el viejo empezó a hacer muchas preguntas boludas. Ahora estoy dudando si no empezó a desconfiar de mi...

—¡Aaa bueno! ¡Sí es así hay que traerlo a tierra. No podemos dejar que empiece a complicarnos la existencia.

Habrá que retirarlo entonces...

—Si, tenemos que ver la forma de sacarlo del medio.

—OK, vamos a hacer esto, vos andate a lo de Gutiérrez ahora, yo en un rato salgo para allá y ahí charlamos sobre el tema.

—Dale. Nos vemos más tarde entonces. Te corto porque no quiero que el ex comisario salga otra vez y me vea aquí ¡jeje!

—¿El ex comisario? ¡Jajaja! ¡Álvarez, tu madre es una santa, pero vos sos un hijo de puta! ¡Jaja!

—¿De quién habré aprendido? ¡Je!

—¡Jeje! Dale, dejémonos de tirarnos flores y hagamos eso. Te veo en un rato...

—Bien, nos vemos...

Álvarez cortó la comunicación y se dispuso a salir a la calle en su auto particular, hecho que dejó pensando a Ledesma....¿Por qué no salió en el patrullero?...

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Lugh
Que horror tener que entrar antes un sábado
Julio Carrasco: ¡Horrible! En la mayoría de esos sitios los empleados hacen tiempo completo.
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Lugh
No suena mal eso pero todo lo demás es...
Lugh
A este paso todos los personajes estarán llenos de banderas rojas
🚩🚩🚩
Lugh
ahora que lo pienso
si hubiera ido con el pelo suelto lo hubiera llamado roquero drogadicto?
Lugh
Me da mucha risa que esos dos ya se hicieron toda una historia en su cabeza y seguramente es otra cosa muy diferente
Julio Carrasco: Si, es muy diferente, pero los tipos se la creen jaja
total 1 replies
Lugh
Le acaba de pedir lo que todo barista odia preparar
café con leche descremada
Julio Carrasco: Eso y aparte estaba enojado con su patrón 🤣
total 1 replies
Lugh
jajajaja ya me parecía que era por su apariencia
Julio Carrasco: Es verdad, pero este viejo abusa 🤣🤣
total 3 replies
Lugh
Adriannnn con esas cosas no se juegan jajaja
Julio Carrasco: Jajaja es verdad 🥰
total 1 replies
Lugh
Ya me estoy encariñando con estos personajes
ojalá no mueran
Julio Carrasco
Lugh, lamento defraudarte en este primer capítulo.
Lugh: Al contrario, fue muy interesante hizo que quisiera seguir leyendo tú historia
total 1 replies
Lugh
Creo que fue muy inocente de mi parte pensar que los iban a dejar vivir
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