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TENTACIÓN PROHIBIDA CON EL TIO

TENTACIÓN PROHIBIDA CON EL TIO

Status: En proceso
Genre:Amante arrepentido / Amor-odio / Matrimonio arreglado
Popularitas:6.8k
Nilai: 5
nombre de autor: Azly colon

Emma Spencer descubrió que el hombre al que amaba y con el que mantuvo una relación secreta durante meses la iba a traicionar casándose con otra mujer. Embarazada, herida y sedienta de venganza, decide dar el golpe definitivo: casarse en secreto con el enigmático y poderoso tío de su ex. Lo que comenzó como una alianza impulsiva y fría para destruirlos a todos se convierte en un peligroso juego de secretos, poder y una pasión incontrolable que pondrá en riesgo mucho más que sus propias vidas.

NovelToon tiene autorización de Azly colon para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

capitulo 22

El sol de finales de julio entraba por los ventanales de la suite matrimonial de *The Oak Manor* con una precisión casi quirúrgica, cortando la penumbra en largas diagonales de luz dorada. Me quedé inmóvil sobre las sábanas de hilo egipcio, escuchando el silencio opulento de la casa. Un silencio denso, custodiado por sirvientes invisibles, cámaras de seguridad de última generación y el peso aplastante de varios siglos de fortuna incalculable.

Giré la cabeza despacio sobre la almohada. El lado derecho de la cama estaba vacío, aunque la sábana aún conservaba la impronta del cuerpo de Arthur y un rastro tenue de su perfume: madera de cedro, tabaco dulce y ese aroma amargo a poder absoluto.

Intenté incorporarme para sentarme en el borde del colchón, pero en cuanto el torso abandonó la posición horizontal, el mundo entero pareció inclinarse sobre su eje.

Una oleada brutal de mareo me golpeó detrás de los ojos, acompañada por una náusea helada, violenta y traicionera que me subió desde el fondo del estómago hasta la garganta. Se me cortó la respiración. Me llevé una mano a la boca, tragando saliva con desesperación mientras cerraba los ojos con fuerza, esperando a que la habitación dejara de girar como una ruleta fuera de control.

—Tranquila, Emma... respiración profunda —me susurré a mí misma en un hilo de voz que apenas resonó en la inmensidad de la estancia.

Apoyé las palmas de las manos contra el colchón, sintiendo el frío de la seda. Conté hasta diez. Uno. Dos. Tres. La náusea comenzó a ceder de manera milimétrica, transformándose en un malestar sordo y persistente en el vientre.

Llevaba exactamente cuatro semanas de gestación. Un cálculo matemático frío que mi mente analítica repasaba cada noche antes de dormir. Cuatro semanas desde la última vez que había estado con Julián en la suite del hotel donde solíamos escondernos cuando la rutina del trabajo nos sobrepasaba. Un recuerdo que ahora me provocaba un asco bilioso.

Abrí los ojos con lentitud y posé mi mano derecha sobre el vientre, aún plano y firme debajo de la camisa de seda que me había puesto al salir de la cama en mitad de la madrugada. Ahí estaba el secreto. Una bomba de tiempo biológica plantada en el corazón de la dinastía Vance.

Si la investigación privada de Beatriz descubría que la nueva consorte del patriarca estaba embarazada de cuatro semanas, la aritmética legal sería devastadora. Las fechas del análisis de sangre no mentirían: el bebé no era de Arthur. Era el hijo de su sobrino, el traidor caído en desgracia. Y en ese preciso instante, la siniestra Cláusula 14-B que yo había firmado bajo la penumbra del despacho —el acuerdo que le otorgaba la patria potestad irrevocablemente al Patriarca Titular del fideicomiso— dejaría de ser un abstracto escudo corporativo para convertirse en una jaula de oro que me arrebataría a mi propio hijo en el segundo en que diera a luz.

Un frío glacial, completamente distinto al mareo físico, me recorrió la espina dorsal.

—Tengo que tomar el control antes de que ellos lo noten —murmuré, alzando la barbilla frente al espejo del tocador.

Me puse de pie con extrema precaución, midiendo cada movimiento de mi cuerpo como si caminara sobre un campo de minas. Caminé hacia el baño principal, un templo de mármol de Carrara y grifería de bronce pulido. Abrí el grifo de agua fría y me lavé la cara repetidamente, dejando que las gotas heladas espantaran la palidez de mis mejillas.

Me miré al espejo. Mi rostro no reflejaba la fragilidad de una mujer acorralada; reflejaba la determinación helada de una estratega que no pensaba perder la partida de su vida. Mi cabello oscuro caía en ondas sobre mis hombros y mis ojos conservaban ese brillo afilado que había hecho temblar a los auditores de Wall Street durante años. La fragilidad física era un lujo que Emma Spencer ya no se podía permitir.

Regresé al vestidor para elegir la armadura del día. Pasé de largo los vestidos de tonos suaves y seleccioné un traje de dos piezas en tono burdeos profundo, con una chaqueta ajustada de corte impecable que disimulaba la zona del talle y una falda lápiz que marcaba la firmeza de mis piernas. Añadí unos tacones de aguja negros de ocho centímetros y me puse nuevamente la alianza de boda en el anular izquierdo.

Antes de salir de la suite, abrí el cajón secreto de mi joyero personal y extraje un pequeño frasco de vidrio que había conseguido discretamente a través de un mensajero privado dos días atrás: extracto concentrado de raíz de jengibre y pastillas de vitamina B6. Ingerí una dosis con un trago corto de agua sin gas.

Ocultar los síntomas no era solo una cuestión de vanidad; era la primera trinchera de mi estrategia de protección. Nadie —ni el servicio, ni Dante Rossi, ni la venenosa de Beatriz y, por encima de todos, ni Arthur— podía sospechar la menor debilidad en mi salud.

A las nueve de la mañana, descendí por la majestuosa doble escalinata de mármol negro hacia el ala este de la propiedad. *The Oak Manor* a la luz del día conservaba esa atmósfera de catedral pagana: los techos altos de madera tallada, los retratos al óleo de los antepasados mirando desde las alturas y el murmullo ahogado del personal de servicio que se movía como sombras a lo largo de los pasillos.

—Buenos días, señora Vance —saludó Mr. Graves, apareciendo en el vestíbulo con la bandeja de plata y la prensa matutina.

—Buenos días, Graves —respondí, manteniendo una postura impecable y una sonrisa cortés pero distante—. ¿El señor Vance está en su despacho?

—El señor Vance ha estado en videoconferencia con el comité de inversiones de Londres desde las siete de la mañana, señora —informó el mayordomo, inclinando la cabeza—. Me ha pedido que le comunique que la espera en el comedor de diario para el desayuno antes de trasladarse a la sede corporativa.

—Gracias, Graves. Me uniré a él en un momento.

Caminé hacia el comedor de diario, una estancia luminosa que daba a los jardines privados de rosas de la finca. A través de los ventanales se podía ver la bruma matutina disipándose sobre el océano.

Arthur estaba de pie junto a la gran mesa de caoba, vistiendo un traje gris oscuro de tres piezas que acentuaba la solidez de sus hombros y la impronta dominante de su figura. Sostenía un teléfono encriptado en la mano y revisaba una gráfica de mercado en su iPad.

Al escuchar el eco de mis tacones sobre el parquet, se giró despacio. Sus ojos grises, penetrantes y carentes de toda fatiga, me recorrieron desde los pies hasta la cabeza con un detenimiento implacable. Esa mirada suya siempre tenía el mismo efecto: me hacía sentir analizada hasta la última fibra de mi ser.

—Estás deslumbrante, Emma —dijo Arthur, guardando el teléfono en el bolsillo de su chaqueta y caminando hacia mí con ese paso pesado y seguro que marcaba su territorio.

—Hay que mantener el listón alto para la prensa, Arthur —respondí, ofreciéndole una sonrisa perfecta mientras me acercaba a la mesa.

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Lacarvel
Ella no es la que que se iba a casa r con Julián y la Beatriz la madre del mismo? Autora revisa por favor
IsaValen 💖
excelente historia
Lacarvel
Apoyemos con el like, regalos y comentarios así llega a más personas esta historia. 🥰
América Solis martinez
no entiendo en un capítulo decía que Emma tiene veintiocho y ahora que tiene treinta y dos ya no entiendo 🤔
Lacarvel: Me paso lo mismo, cuando leí. Esperemos que la autora nos diga, pero tener 32 es mejor jeje
total 1 replies
Lacarvel
Mmmm ella sabe cositas ☹️
Lacarvel
Que terror pero si 🥹
Lacarvel
Madrreeee mijaaaa esa amenaza directaaaa🤯🤯🤯🤯🤯
Lacarvel
Te lleva más de 20 años niña... Más sabe el diablo por viejo que por diablo.... Soltalaaaaaaa de una vez decileeeeee luego será peor ☹️☹️☹️☹️☹️☹️
Lacarvel
Y la que esta guardando un secreto que la va a hundir más adelante 🥹🥹🥹🥹
Lacarvel
Y si más bien le dice a él... Hay no que terror no tiene do de escapar ☹️
Lacarvel
Jum osea que en 9 Meses lo pierdes todoo querida 🤯🤯🤯🤯🤯
Lacarvel
Autora revisa los capítulos del matrimonio creo que están repetidos pero narrados en dos versiones. Perdón si te molesta la observación.
Lacarvel
Querida pero si haces las cosas en orden y dices de una vez de la existencia... Como que es mejor pa vos
Lacarvel
Esta mujer es abrumadoraaaaaa
Lacarvel
Me encantaaaaaa🥰🥰🥰
Lacarvel
Mucho desgraciado 🤯🤯🤯🤯🤯
Milcaris
😂😂😂😂 Queeee 35 capitulos 😮😮 Aquí voy pero con calma Azly y tu eres de las escritoras que vuelan.
Milcaris: Aquí eres feliz 😂😂
total 3 replies
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